Dos días después de la muerte de la presidente Alma Coin
Juicio contra la soldado Katniss Everdeen
Narra Haymitch
Entender a los dos muchachos al mismo tiempo, unir piezas, rellenar huecos vacíos, ya era una tarea difícil. Tenía que volver a pensar como mentor y tomar la elección (como en los primeros juegos de estos muchachos), de proteger a una de las dos personas que más necesitaba mi ayuda en estos momentos: Katniss.
Anhelaba una botella de licor mientras estaba sentado en una de las sillas acolchonadas de madera. Una de muchas de esta sala de reuniones, ubicada en quien sabe que parte de la mansión, del ya muerto, Snow. Pero me la habían negado, me necesitaban en mis cinco sentidos para juzgar, aunque claro, ya habían sido lo bastante no tan estúpidos como para descifrar que por alguna parte, había encontrado con que embriagarme.
Pero en verdad la necesitaba, pensar en estos momentos, se me hacía imposible, la muerte de la hermana de Katniss, Prim, me había hecho revivir mis sentimientos más profundos, enterrados dentro de mí.
Recordar, aquella segunda semana después de haber sobrevivido a los juegos, cuando yo había llegado a mi casa asignada en la aldea de los vencedores, después de comprar unos cuantos gansos, a mi familia y a mi chica. Todos. Muertos. Con una sola rajadura en la cabeza y a unos metros de ellos el arma de su muerte. La misma arma que yo había utilizado para declararme como vencedor. Dándome un solo mensaje. Del mismo Presidente Snow. Con el capitolio, no se juega.
Había caído de rodillas a la sucia alfombra de la sala mientras veía a cada uno de los seres que yo amaba, con los ojos abiertos y cubiertos en sangre.
Mi familia.
Pero tampoco podría decirle a nadie sobre esto ¿qué me inventaría? ¿Cómo lograría no levantar sospechas sobre que algo había ocurrido aquí? ¿Cómo explicaría la ausencia de mi familia? ¿y porque si quiera me hacia esas preguntas?
Levante la vista y ahí, sobre la repisa de la chimenea, una botella de cristal con alcohol blanco, se encontraba descansando. Me levante con las rodillas temblando, y corrí a trompicones hasta llegar a ella. Quite el tapón que lo cubría (también de cristal), y lo deje caer al alfombrado. Jamás lo había probado, así que el primer sorbo resulto amargo, raspaba como si te tragaras un vaso de espinas y quemaba, como pasar cenizas de carbón recién apagadas sobre la garganta.
Pero gracias a ese trago, no hubo que inventar ninguna explicación. La gente se formó la idea de que los juegos me habían afectado a tal manera que me habían convertido en un borracho y mi familia no había podido conmigo, así que huyo. Claro que no todos se tragaron ese cuento. Sabían que algo andaba mal y la palabra Presidente estaba impreso en ese acontecimiento, más sin embargo, lo dejaron estar.
-No hay manera, de perdonar al acusado: Katniss Everdeen por su crimen cometido-dijo uno de los hombres canoso, parte de la justicia del Distrito 13. -. Asesino, no solo a nuestra Presidenta del 13, sino, también a la de todo Panem.
-Recordemos que la paciente Everdeen esta mentalmente desorientada - dice Plutarch -. Además, nuestro objetivo, Snow, de todas formas murió
-Eso no es válido- replico el contra -. Estamos hablando de Alma Coin, no de cualquier rebelde, que se sacrificó por esta rebelión.
-Alma Coin o rebelde, tienen el mismo valor- ladro otro que estaba a favor
-¡Es totalmente absurdo lo que estamos discutiendo hoy!- grito el contra -. ¡Juez!
Todos volteamos a ver a la persona a la cabeza de la mesa: Paylor. Que se mostraba neutral sobre sus sentimientos, tal vez un poco de aburrimiento y desesperación por querer callar a los contra y favor, se notaba sobre sus manos entrelazadas, apretadas fuerte sobre la mesa.
-Creo que es suficiente por hoy- dijo con la voz dura, levantándose de su silla y caminar a la puerta.
Me levante de la silla con el cuerpo pesado y la palabra licor rebotando en las paredes de mi cerebro -Me encantaría quedarme a discutir sobre la mentalmente desorientada, Katniss Everdeen y como toda decisión que toma termina de la manera que menos esperada- digo acomodando la silla y lanzando una mirada al consejo -. Pero tengo cosas mas importantes que hacer
-¿Como que? ¿convivir con una botella?- replico Effie que me miraba acusadora.
-Exacto
Sali de la habitación con el repiqueteo de los tacones de Effie, siguiéndome.
-Pensé que te habían rehabilitado- dijo, siguiendo mi paso
-Malas noticias: un alcohólico jamas se rehabilita
-Pasaste días bajo tierra, encerrado, para que lograras dejar el licor
Suspire, estaba agotado, cansado, harto de tener que soportar después de la rebelión a todos y cada uno de los que formaban parte del consejo del Distrito 13 -Escúchame bien- le dije señalándola, gesto que lo tomo de mal gusto -. He pasado casi treinta años, queriendo olvidar mis Juegos en el alcohol, olvidar que Snow mato a mi familia, así que no tienes ningún derecho a opinar, Effie- se notaba más que ofendida -. Toda tu corta vida la has disfrutado en el Capitolio, no has sufrido como uno que vive en los Distritos, así que de la manera más amable, te pido, que me dejes emborracharme solo o me acompañes para emborracharnos los dos.
Como cabía esperar, dio media vuelta y desapareció en una de las habitaciones del pasillo. Me deje caer sobre la alfombra que adornaba el suelo y coloque un codo en mi rodilla alta, para sostener mi cabeza. Necesitaba dormir.
Cuando menos me lo esperaba, otra vez, los zapatos plateados de Effie aparecieron junto a mi, levante la cabeza y llevaba una cristalera con Whisky y dos vasos de cristal. Me ofreció uno mientras se sentaba frente a mi en el pasillo.
-Arruinaras tu traje- le comente a lo que solo se encogió de hombros
Lleno mi vaso de Whisky, alegando que era el mejor que podía encontrar.
-Felices juegos del hambre...- dijo Effie, lo que me causo conmoción por unos segundos
-...Y que la suerte, este siempre de su parte- termine y chocamos los vasos de Cristal con un tintineo y bebimos de ellos.
Bueno, solo hay algo que quiero comentarles, no se sinceramente si sentirme triste o enojada o simplemente neutra, sin sentimientos porque no hubo ningún comentario en el capítulo anterior, es lo que más me gusta de escribir, recibir sus comentarios y hoy no responderé a ninguno.
Esta vez ya no les pediré que comenten, simplemente desde ahora en adelante les haré una breve despedida del capítulo.
Si quieren seguir la historia en Wattpad, donde publico los capítulos primer, adelante, pueden encontrarme con el nombre de: Trinyarenas
Hasta luego.
