21 - Seguir con vida
—¿Qué ves Peeta? ¿Qué es lo que tu mente está formando?— Me acerqué sigilosamente y me arrodillé.
—No lo sé, son solo manchas, pero hay algo en las imágenes que muestra mi cerebro que hace que duela, como si me clavaran una espina. Se de que se trata aunque no las vea.
—Peeta, necesitas recostarte—Lo tome por los brazos. Lo ayude a subirse a la silla y lo lleve hasta la habitación.
Las pesadillas no eran algo nuevo, eran parte de nosotros y aunque estas hayan disminuido por mantenernos juntos siempre están ahí, porque son un recordatorio de nuestra lucha, las pérdidas y lo difícil que es sobrevivir. Si esto era la única consecuencia que había dejado el coma, era algo que podía controlar, calmar a Peeta, volverlo a la realidad, pero si no solo eran eso... quiero decir, ¿qué pasaría si volviera a estar secuestrado? Si todo lo que había avanzado simplemente se haya perdido. Trataría de hacerme daño de nuevo. De matarme. Sería de nuevo un muto para él y Peeta para mi.
Y la boca de mi estómago se volvió un nudo.
Lo ayudaba a avanzar cuando llamaron a la puerta con tres golpes, con cuidado posicione a Peeta junto con la silla a unos metros de mi para poder abrir. Una señora de estatura baja con unos kilos de más con atuendo del capitolio, uniforme del hospital donde teníamos a Peeta, estaba observándome con varias maletas llenas de equipos estacionadas detrás.
— Señora Mellark— saludo de entrada con un acento muy peculiar que ya soportaba, gracias a Effie — , soy Zohan Baffi, Aurelius me envió para las rehabilitaciones del Señor Peeta Mellark.
— Aurelius no nos aviso sobre su visita.
— Lo hizo, marco innumerables de veces y ninguna de sus llamadas fue atendida— dijo como si fuera obvio lo que estuviera diciendo y yo fuera solo una chiquilla tonta.
Tal vez haya escuchado el teléfono sonar, pero supongo que mi mente lo bloqueaba. Entro sin ser invitada junto con toda su utilería probablemente para Peeta. Aunque no lo diría en voz alta, Zohan había caído del cielo, era perfecto, si Aurelius la mando es porque estaba esperando una recaída y mando a lo mejor que tenía.
— ¿Por cuanto se quedara con nosotros?— pregunte acercándome a Peeta, quien sujetaba su cabeza entre sus manos.
— Solo unos días, puede que una semana o dos, depende de cuanto tarde usted en aprender las terapias y si todo sigue igual. Pero cuando me vaya seguiré viniendo seguido.
— Es obvio que no todo sigue igual ¿no lo ve?— gruño Peeta, apretaba los ojos como si algo estuviera doliendole, le rodee el cuello con los brazos y pudo relajarse...
...—Es bastante sencillo —dice la enfermera mientras toma un de las piernas de Peeta, la flexiona, la ejercita y hace lo mismo con la otra, o la mitad de la otra —, hay que seguir moviendo las extremidades para que los músculos de las partes paralizadas, las estimulara.
El ejercicio es un pedaleo en el aire, ayudo a Zohan y observo a Peeta, no paso por alto que toma en un puño las sabanas de la cama y sus ojos se tornan oscuros, es cuando hago parar a la enfermera para calmarlo, diciéndole que nada de ello es real. Hemos vuelto con la partida del ¿real o no real?
— Katniss— susurra mi nombre, me acerco a la orilla de la cama y acaricio su rostro — . Nada de esto es verdadero, es solo mi mente, todo esto que se crea ¿real o no real?
— Real, Peeta.
— ¿Sabes cual es mi consuelo?— pregunta mientras se recupera a si mismo.
— ¿Cual?
— No quiero hacerte daño— No lo había notado, tal vez la preocupación, mis latidos seguidos de unos a otros por una velocidad que dudo que sea normal, pero me relajo en ese instante— . Eso es bueno, porque así tu puedes estar aquí conmigo.
— Encuentras la manera de quedarte conmigo.
— Siempre— responde mientras busca mi mano.
Zohan había salido de la habitación sin darme cuenta, lo cual estaba agradecida, porque esta intimidad es de las pocas en las que soy lo bastante egoísta como para no compartirla. Porque estos pequeños momentos son los que hacen que quiera seguir viviendo en la realidad.
— Estas intentándolo de verdad.
— ¿El qué?
— Que vuelva a caminar ¿real o no real?
— Real.
Sobrevivimos Peeta ¿como no podría intentarlo? Si eres de las pocas cosas buenas que puedo poner en una lista que me quedan.
— ¿Crees que volveré a caminar?— pregunta fijando su mirada en la mía.
—No soy optimista, jamás lo he sido— Comienzo a decir — , pero estoy bastante segura que así será. Además Zohan y yo estamos aquí para tus rehabilitaciones.
— ¿Y las pesadillas?
Tus brazos me ayudan con ello, estar a tu lado en las noches es lo que calma mis monstruos en la oscuridad, así que yo calmare los tuyos con los mío. Quiero decir, pero sin embargo es un pensamiento que guardo para mi.
— Estoy aquí para ayudarte con ellas.
Amor. Es lo que me impulsa a seguir aquí. Amor fue lo que me impulso a ofrecerme voluntaria por mi hermana. Me impulso a lanzarme en toda una rebelión para conseguir libertada para todos nosotros, Prim, Peeta, Effie, Haymitch, Cinna, Gale, mamá. Y aunque algunos no lo lograron, cayeron en el luego, en la arena, los que se sacrificaron, siempre fue afecto, cariño, simpatía, era algo bueno lo que los impulso a apoyarme en mis decisiones. Se puede amar, después de tanto sufrir...
Seis meses después
Todo esto pintaba de ir cuesta arriba, Peeta podía caminar, no por si solo pero se estaba recuperando de lo mejor, las pesadillas solo aparecían de vez en cuando para los dos. Había veces donde Peeta estrujaba en sus puños la reposadera de una silla y yo lo abrazaba por la espalda en busca de su consuelo y el mio hasta que todo pasaba. Hasta que estábamos a salvo en la realidad, donde realmente eramos felices los dos juntos. Es bueno pasar el resto de la vida así, con personas que te aprecian alrededor.
— ¡Estas aprendiendo a nadar de nuevo Peeta! — grito desde la orilla del lago mientras observo a Zohan sostenerlo
— ¡Se siente bien!— responde con la misma intensidad en su voz que la mía — . Sentir la tierra es algo increíble.
Sonrío al verlo a el sonreír. Y más al verlo de pie, caminando sobre el lago, el agua le llega hasta la altura del pecho, pero no me preocupa por si va a ahogarse, además de que Zohan lo sostiene estoy feliz de decir que Peeta a mejorado a las rehabilitaciones.
— ¿Intentaras nadar o tendrás a Zohan sosteniéndote hasta que te canses de caminar? — pregunte mientras me adentraba de nuevo en el lago, del cual había salido para tomar como bocadillo uno de los panecillos de queso que Peeta había horneado.
— No deberías entrar teniendo algo en el estomago— Me riñe mientras nado hacia él.
— Vamos Peeta— digo tranquilizándolo— , quiero ser yo la que te enseñe a nadar, otra vez.
— Bien, pongamonos en marcha— Avanza hacia mi — . No debe ser dificil si ya lo aprendí una vez
— De hecho, nos llevamos toda la tarde tratando de enseñarte.
Dejo caer su mano contra la superficie del agua y con un movimiento chapotea dejando un chorro de agua mojar mi rostro. A veces es bromista cuando se lo propone, como cuando la vez que fingió que se estaba ahogando, intentaba enseñarle a nada. Ha pasado un año desde aquel día.
— ¿Y Haymitch?— pregunta Peeta buscándolo en la orilla.
Haymitch había estado los bastante cerca en las rehabilitaciones de Peeta. Algunas veces me ayudaba con sus terapias y otras se quedaba en la habitación bromeando y riéndose de nosotros dos. De todas formas, era bueno tenerlo sobrio y con nosotros, algo que tampoco admitiría.
— Dio que nos tenía una sorpresa— conteste después para zambullirme en la fresca agua del lago y mojarme el cabello
— Y vaya sorpresa— exclama Peeta señalando la orilla.
Gire mi cabeza, había una mujer montada en tacones (como no), caminando con un peinado de color verde chillón bastante ridículo y un modelito igual de ridículo, sujeta al brazo de Haymitch para no caer. Effie venía discutiendo algo sobre los tacones daban un aire sofisticado y Haymitch sobre que este no era lugar para los tacones.
Tome a Peeta y lo ayude a salir del lago para acercarnos a saludar, no podía negarlo, traía un sonrisa clavada en el rostro.
— ¡Effie!— salude al abrazarla
— Oh Katniss, Peeta— Y las lagrimas brotaron — . Estoy tan feliz de verlos.
— Esto es asombroso— dice Peeta al saludarla con un beso en la mejilla
— Me alegra verte de pie— exclama sonriente
— ¿Cuando llegaste?
— Hace unos minutos.
Como es propio de ella, paso suavemente su mano enguantada sobre las mejillas para secar las lagrimas — Estoy tan feliz de verlos untos— Nos abraza de nuevo.
— ¿Y por cuanto piensas quedarte?— pregunto, que en vez de recibir una respuesta, Effie lanza una mirada a Haymitch.
— De eso queríamos hablarles, cielito— Aclara su garganta antes de continuar— Effie no volver al capitolio, y ustedes saben que eso es una lastima porque tener a esta insoportable mujer alrededor...— Es interrumpido cuando Effie decide sacarse un guante y golpearlo en la cara con el.
— ¿Entonces que pasara?
Effie se sacude pelusas invisibles y se arregla la peluca sin necesidad de ello para poder contestar—Me quedare aquí, con Haymitch.
— ¿A qué te refieres con aquí?— pregunto, aunque ya se la respuesta de ello.
— Vamos a casarnos, Effie vivirá conmigo en el distrito— contesta Haymitch.
Effie suelta un gritito— ¡Será fantástico! Sera una boda al estilo capitolio.
— Ni lo pienses mujer, quiero algo sencillo.
Peeta y yo nos miramos y lo que nos sigue después son felicitaciones, me cuesta imaginar a esta mujer dejando el capitolio para venirse al distrito 12, aunque ya no es un mal lugar para vivir, muchas personas del Capitolio mismo se han trasladado a los distritos para adoptarlos como hogar, y se que Peeta piensa lo mismo. Pero Effie es extraordinaria, encontrara la manera de adaptar a Haymitch y a su casa al estilo del Capitolio. Todo eso queda de más cuando estamos felices, Haymitch, Effie, Peeta y yo, que importa como sea, fuimos y somos un equipo. Que se merece una vida
— ¿Entonces esto es todo?— pregunto mirando a todos alrededor.
El lago, las aves alzando su vuelo en el cielo más azul que el día pudo habernos regalado con el viento fresco de la primavera soplando sobre nosotros y todo el bosque, los sinsajos volando de copa en copa.
— No, hay una cosa más a la que siempre tendremos que sobrevivir cielito— dice Haymitch quien saca de las solapas de su abrigo una pequeña petaca con alcohol para beber de ella.
— ¿Cual?— Le arrebato la petaca y doy un trago.
La toma de nuevo, da un brindis y antes de tomar dice:
— Seguir con vida.
Y las risas surgen a nuestro alrededor.
Fin del Fanfic Un Nuevo Comienzo - Después de Sinsajo.
No me queda más que decir:
Gracias, lectores.
ULTIMAS RESPUESTAS A SUS COMENTARIO:
DANIELA123: ¡Por supuesto que me acuerdo de ti! Muchas gracias por no abandonarme tu a mi también, espero que no te enojes por el final de fanfic. Muchas gracias por llegar hasta aquí
Melanie: Claro que sí, tu misma lo acabas de leer, Peeta no para su rehabilitación aquí, el seguirá con ello y caminara como antes.
Guest: ¡Aquí esta! Muchas gracias por todo, muchas, muchas, muchas gracias.
Si alguien quiere calmar sus deseos de enojo, rabia, ira, mandarme mensaje que yo contestare.
