Capitulo 2 en marcha. He leído dos historias aquí en fanfiction, tras ver que había tan pocas, y he quedado encantada especialmente con dos.``Destino´´ y ``A las afueras de Upsala´´ me han parecido sublimes. Que excelente forma de narrar. Simplemente magnifico. Lo pongo aquí porqué no sé si recordaré dejarles un review cuando pueda tener acceso a internet. Leedlas.

También he subido un video de Ragnar y Athelstan. Aquí os dejo el Link para que lo veáis: watch?v=YF2Jo09CTt8&feature=

Y, ahora, os dejo con el capitulo.

CAPITULO 2

…..

Quedar a cargo de la familia se le hizo algo difícil. Con Gyda no había ningún tipo de problema. Era una niña encantadora, amable, que buscaba su compañía y con la que se podía hablar. Era como contemplar la belleza de sus padres, pero de un modo más placido. Era obvio que, cuando llegara a la edad adecuada, esta tendría bastantes hombres entre los cuales escoger.

Pero...Bjorn era otra historia. El niño se rebelaba abiertamente contra él. No quería saber nada de su persona y, aunque hacía sus quehaceres en la granja, prácticamente ignoraba las pocas ordenes que Athelstan se atrevía a hacerle, solo haciendo lo que él creía que tenía que hacer y poco más.

Gyda si le escuchaba. Quería saber sobre su Dios y sobre su hogar, aunque siempre tendía a relacionarlo con sus propios dioses y la forma en la que vivían. Estaba seguro de que, cuando contaran con más tiempo y calma, hablando con ella, le haría entender que solo había un único Dios, que aquellos en los que los nórdicos creían no existían y ella hablaría de ello con los demás, les haría ver la verdad y Dios por fin llegaría a todas partes.

O eso fue lo que pensó en aquel entonces, cuando aun era fiel a su Dios.

Incluso el ver a Bjorn, malhumorado, escuchando lo que le había dicho a su hermana, no le desanimo para hacer lo que había pensado, sabiendo que, para aquellos paganos, la idea del verdadero Dios aun sería demasiado sorprendente para aceptarla sin más. Pero, con el tiempo...

….

-¡Quiero ir a Kattegat!- sentenció Bjorn, tras colocar delante de Athelstan una cabeza de carnero de mala manera.-Quiero ver regresar a mi padre. Sé que volverá pronto.

Se hizo un momento de silencio, donde un vagó pensamiento cruzó la mente de Athelstan. El ``yo también quiero verle regresar´´ pasó con una rápida águila por él, pero se dijo que era solo debido al hecho de que quería dejar de estar a cargo de la familia, que él no tenía porqué estar actuando como tal ni asegurándose de que nadie tratara de atacarles.

-Di mi palabra de que cuidaría de vosotros dos aquí- fue todo lo que pudo contestar, en contra de sus deseos.

-Tú no estas al cuidado de nadie. Nosotros nos cuidamos solos- afirmó Bjorn.

Y, aunque le doliera, era cierto. Los chicos sabían manejarse por sí mismos, eran lo bastante mayores, y a penas necesitaban que Athelstan les ayudara con nada. Incluso cuando había que cortar la leña, para mantener el fuego del hogar siempre encendido, era Bjorn el que lo hacía, pues tenía más fuerza que él.

-No puedo dejar que vayas tú solo a Kattegat- siguió insistiendo él.-Tu padre no toleraría algo así.

Y él no podría hacer algo que fuera contra los deseos de Ragnar. Él le había dejado a cargo de sus hijos y de su casa. No había tenido en consideración que, de llegar a tener que pelear por ellos, el sacerdote a penas podría ser rival para cualquiera con su pequeño tamaño. Pero, aun así, incluso sin desearlo, le había dejado una responsabilidad sobre los hombros, una responsabilidad que pensaba entregarle de vuelta cuando llegaran a casa.

-Entonces, iremos juntos- afirmó Bjorn, contemplando como se sentaba a la mesa.-Vayamos los tres.

El chiquillo parecía empeñado en revelar lo que él deseaba hacer. Pero no confiaba en sí mismo como para poder defender a los niños en la ciudad de hacer falta. Y tampoco confiaba en que los hombres libres que allí se encontraran no trataran de hacer algo contra él.

-Y, entonces...¿quién cuidaría de la granja?

Pensando que el tema estaba zanjado con aquello, se puso a rezar para bendecir la mesa, viendo como había dejado a la pobre Gyda con la cuchara a punto de llevársela a los labios. Estos aun no se habían acostumbrado a que este bendijera la mesa cada vez que ellos comían, ya que lo encontraban absurdo. La niña le había dicho que no tenía sentido agradecer a su dios unos alimentos que ellos mismos habían conseguido. Pero le explicó que, si habían conseguido esos alimentos, había sido gracias a Dios, incluso aunque no lo supiera.

-¿Me pones cerveza?- le preguntó esta tímidamente, cuando le vio dar un trago.

-Eres muy joven, Gyda, para beber cerveza- le respondió, haciéndole sonreír.

Toda la gente allí se le había figurado tan extraña... Sin embargo, esta, tan calmada, le parecía una niña inglesa más. Era más, de estar en Inglaterra, estaba seguro de que Gyda sería de las que irían regularmente a las misas y ayudaran a la iglesia en todo lo que podían. E, imaginándosela así, solo le hizo sonreír un poco más.

Sin embargo, Bjorn siempre trataba de recordarle que estaba por debajo de él, que era un forastero, un esclavo. Ofreciéndole su copa a su hermana, le observó mientras esta daba un pequeño trago.

-Quiero hacerle un sacrificio a Thor- afirmó este, aun con aquellos ojos duros sobre él.-Por el regreso de mi padre.

Qué raras aquellas costumbres. La idea de sacrificio para los cristianos era sufrir penitencias en sí mismos o con sus propios vienes, dándolos a la Iglesia.

-¿Qué vas a sacrificar?- le preguntó, aun con una sonrisa en los labios.

-¡A tí!- exclamó Bjorn, poniéndose en pie, tirando su copa al suelo y abandonando la mesa, dejándole tanto a él como a Gyda con algo menos de humor durante el resto de la comida.

Pero terminaron de comer y recogieron la mesa. Incluso cuando le dijo que no necesitaba ayuda con ello, la niña insistió, ya que decía disfrutar de su compañía. ¡Simplemente encantadora! El resto de la tarde pasó sin la menor incidencia, realizando sus actividades normales.

Pero, con la llegada de la noche, también trajo de vuelta sus pesares. Y, como siempre que lo acosaban, recurría a la oración, lo que siempre le había dado cierto alivio después de que sus padres lo dejaran en el monasterio siendo un niño. Sacando el libro que había llevado consigo desde su hogar en Lindisfarne, buscó una de las imágenes que pudieran inspirarle algo de paz e, inevitablemente, le preguntó donde se encontraba, por qué le había dejado en aquel lugar, a manos de aquella gente.

-Dime. ¿Es tu voluntad que esté aquí, entre estos infieles?

Pero no recibió respuesta.

-¿De qué sirve esto?

Ninguna respuesta de nuevo.

-No consigo entenderlo. Y, por primera vez en mi vida, estoy enojado contigo. Permitiste que mis hermanos fueran asesinados y vendidos. ¿Es esta tu voluntad?

Nada parecido a una respuesta de nuevo. Y, en vez de la imagen de Dios a la que siempre recurría, la imagen de Ragnar en el monasterio, cuando había tenido su vida en sus manos, volvió a su mente. Él podría haberlo matado sin problemas si así lo hubiera querido.

-Por primera vez, me siento solo.¿Dónde estás, Señor? ¿Dónde estás?- rogó por saber.-¿Y por qué no me das respuestas?

Un ruido dentro de la casa atrajo su atención, solo para descubrir que no era un ángel de Dios, llevándole las respuestas que esperaba, si no que solo era un búho, un búho que se había colado en la casa por cualquier parte.

Allí no estaba su Dios. Era posible que no estuviera en ningún sitio, que los nórdicos llegaran hasta ellos porque así habían querido ellos y no habían contado nunca con ninguna protección contra el enemigo porque nunca había habido un ser superior por encima de ellos, velándolos.

En aquellos momentos, el único hombre que conocía y que velaba por él, porque no resultara herido en aquella tierra, era Ragnar, aquel que se había interesado por él, el que había impedido que lo mataran, el que lo había elegido por encima de cualquier pieza del tesoro que habían conseguido cuando se colocaron frente a su conde. Su vida estaba en sus manos, pero, viendo el mundo bajo una nueva y aterradora luz, era preferible permanecer en sus manos, en esas manos que lo cuidaban, que no estar en las de nadie.

Despertando a Bjorn, descubriendo que este no parecía tan feroz cuando tenía sueño, le informó de que irían todos juntos a Kattegat, marchando poco después a su propia cama, dejando al chiquillo completamente desconcertado ante su cambio de opinión.

Si tenía que permanecer con Ragnar Lodbrok, si era el único del que iba a recibir ayuda y protección, se portaría con él con la consideración que le correspondía. Y un buen esclavo iría a recibir a su amo cuando este llegara a tierra después de semejante travesía, asegurándose de que viera a sus hijos y viera que todo estaba bien en su hogar.

…...

Contemplaron la llegada del barco desde lejos, cuando aun no habían conseguido entrar en la ciudad, y vieron a toda la gente correr hacía los navegantes y guerreros que volvían. Sin embargo, no fueron conscientes de lo que pasaba hasta que llegaron en medio de la aglomeración de cuerpos, dándose cuenta que el conde estaba deteniendo a Ragnar.

Athelstan sintió que perdía el color del rostro al instante al verlo en brazos de los otros hombres, colocando a Gyda contra él para que no viera a su padre de aquel modo, agarrando a Bjorn con su otro brazo para impedir que hiciera alguna locura, oyéndole gritar. Nada bueno saldría de aquello si ellos también intervenían.

Si los hombres de Ragnar no lo habían hecho, era porque este no había querido.

Lo único que pudo pensar en aquellos momentos fue en buscar a Lagertha. Esta explicaría lo que estaba ocurriendo allí, si tenían que intervenir de algún modo. Y más importante, porqué Ragnar había sido detenido de aquella manera.

Este había navegado hasta Inglaterra para su conde, a quien había dado su fidelidad. ¿Por qué lo trataba ahora de aquel modo?

-¡Madre!- gritó Bjorn, que salió corriendo en cuanto pudo ver a esta.

Lagertha se agachó para abrazar a sus hijos y, en cuanto Gyda también la vió, se alejó de él y corrió hacía ella para refugiarse entre sus brazos, solo haciendo que Athelstan caminaran hacía ellos.

-¿Qué es lo que ha ocurrido?- le preguntó, dándose cuenta que parecía más desesperado de lo que había creído.

Ver a este siendo detenido, justo después de haberle aceptado como la única persona en la que prácticamente podía confiar en aquella tierra, hizo que algo se atenazara en su pecho, llenándole de terror. Era como una mano invisible que le sujetara su corazón. Y, cuanto más pensaba que algo malo podía llegar a ocurrirle a Ragnar, más apretaba aquella mano.

-A sido culpa de ese Knut. Violó a una mujer sajona e intentó violarme a mi, así que no me quedó de otra más que matarlo. Pero Ragnar a tratado de defenderme. No había nadie presente que afirme que ocurrió como yo lo dije. Podrían acusarme de asesinato- le contó esta con pensar, apretando a sus hijos contra ella.

-Entonces...Ragnar...

-Me presentaré como testigo, confesaré que fui yo realmente antes de que a él le ocurra algo. Pero...el conde tiene algo contra él. No desaprovechará esta oportunidad.

¡Dios!, pensó Athelstan, volviéndose hacía el lugar donde los hombres estaban arrastrando a Ragnar,¡Haz lo que sea para ayudar a ese hombre!

…...

La sala donde tendría lugar el juicio estaba atestada, pero, aun así, Lagertha se las ingenió para abrirse hueco entre la gente para estar en primera fila, con sus hijos y Athelstan tras ella, contemplándolo todo.

La tensión se respiraba en el aire, se percibía en los semblantes de los hombres de Ragnar, aquellos que creían en él y que consideraban aquel juicio totalmente innecesario. La sala estaba inundada de las voces de su alrededor. Y no disminuyeron cuando el conde ordenó que hicieran pasar a Ragnar a la sala, oyendo que lo llamaban asesino.

Ni siquiera cuando asaltaron su monasterio, Ragnar levantó su arma contra alguien. Por lo que había oído, este estaba tan interesado inspeccionando el lugar que no perdió tiempo luchando contra unos hombres indefensos. E, incluso mientras él sabía eso, ¿cómo podían su propia gente llamarlo asesino? ¡Era una locura!

Incluso encadenado, este todavía se permitió sonreír hacía su hijo y trató de tranquilizarlo cuando lo vio de aquella manera. Parecía un hombre totalmente calmado, en mitad de aquella sala, él solo, escuchando los gritos de la gente a su alrededor.

Cruzando las manos, no pudo evitar rezar, como tenía por costumbre ante una situación difícil, rogando que saliera de aquel problema sin una herida. Mientras más lo contemplaba, bajo la luz que entraba por una abertura en el techo, más seguro estaba de que en él encontraría la paz que había estado buscando desde que pisara aquellas tierras.

Junto con los demás, escuchó las acusaciones, en como el conde trataba de dar aun más importancia a aquella muerte diciendo que era el hijo bastardo de su padre, tratando de que la gente a su alrededor se alinearan con él para sentenciarlo a una horrible pena o, algo peor, a la muerte. Estaba seguro de que eso era lo que buscaba el gobernante de aquel lugar. Quería deshacerse de Ragnar ahora que este había viajado donde nadie se había atrevido, quedándose con todo para él. Al tener semejante mente brillante, era una amenaza para su poder.

-Yo os pregunto a todos, hombres libres- habló Ragnar, aun sin abandonar del todo aquel aire calmado del que estaba haciendo gala en aquellos momentos.-¿Qué habríais hecho vosotros de haber estado en mi lugar? ¿Os habríais dado la vuelta? ¿O animado al violador? Yo creo que no. Incluso aunque hubiera sabido entonces que era tu medio-hermano, habría aplicado la misma sentencia- afirmó, con aquella sonrisa de medio-lado en su rostro.

Lagertha intervino en cuanto las cosas se pusieron más difíciles, dejándole a él a cargo de los niños, rezando por lo bajo mientras mantenía a estos junto a él. Pero, incluso con su intervención, aquel problema no pareció solucionarse.

Y fue aun peor cuando dijeron que Rollo, el hermano de Ragnar, era testigo de lo sucedido.

Ella le había dejado muy claro que había estado sola, que le había matado con sus propias manos. Así que aquella intervención solo significaba una cosa: el hermano de este había sido comprado de algún modo para que testificara contra Ragnar.

Solo había visto a Rollo en pocas ocasiones y nunca le había parecido un hombre ni pacifico ni tranquilo. Pero, ¿sería capaz de vender a su hermano de aquella manera?. No sabría decirlo.

-Desgraciadamente, no puedes castigarle- afirmó este, tras presentar su testimonio.

Había escuchado cada una de sus palabras aferrado al pecho de los niños, sin a penas darse cuenta, esperando que las palabras que dijera en aquella sala condenaran a Ragnar o lo salvaran. Sin embargo, cuando oyó aquellas ultimas frases, lanzó un suspiro de alivio, cerrando los ojos y dando gracias a Dios por su misericordia.

Aunque este hubiera parecido abandonarlo, tenía que creer en Él para refugiarse en momentos como aquel, agradecer a alguien aquella ayuda recibida como agua del cielo.

-¿Quién tiene la llave?- preguntó Ragnar, alzando sus cadenas, sonriendo hacía el conde, esperando a que cualquiera de los hombres presentes lo liberaran.

…...

La fiesta que hubo después entre los hombres de Ragnar fue sonada. Corrió la bebida y la música no dejaba de sonar, mezclándose con las risas y las voces de la gente que siempre habían confiado en su inocencia. El joven Bjorn bebió tanto que acabó cayendo dormido a los pies de su madre como el bebé que debió haber sido en otro tiempo, con su hermana sentada junto a ella, solo contemplando a los presentes con cierta expresión de asombro.

Athelstan permaneció sentado en una mesa, cerca del fuego, contemplándolos a todos.

No podía encontrarse más feliz tras el dictamen, pero no quería emborracharse delante de todos aquellos hombres. Quería concentrarse en su entorno, en las caras de todos, en su alegría. Y, sobretodo, en Ragnar. No dejó de mirar hacía este mientras hablaba con su hermano, buscando la oportunidad de decirle que se alegraba porque todo hubiera salido tan bien.

Como si le hubiera leído el pensamiento, tras terminar de hablar con Rollo, se colocó junto a él en la mesa y, cuando el Tuerto cayó sobre Ragnar, borracho, brindando porque nunca se libraría de ellos, sintió su cuerpo contra el suyo, solo sonriendo para que nadie notara el respingo que corrió a través de él.

Un breve contacto conseguía alterar todos sus sentidos. ¿Qué le estaba ocurriendo?

-¿Quieres beber conmigo?- le preguntó este, cuando consiguió que el Tuerto se alejara hacía otra parte, recostado sobre el asiento para verle bien.

-Por supuesto- afirmó Athelstan al instante. Después de todo, era Ragnar el que le estaba ofreciendo un trago de una de las copas que llevaba entre las manos y no podía negarle nada a este. Aunque era incapaz de mirarle a los ojos en ese instante, después de haber estado observándole tan fijamente hasta hacía solo unos momentos.

-Gracias por cuidar de mis hijos- le dijo este, bajando el tono para que solo fuera una conversación entre ellos, mirándole con esos atentos ojos azules.

En respuesta, Athelstan solo pudo apartar la mirada de él, haciendo gestos que querían decir ``Claro. No tienes nada que agradecerme. Lo he hecho encantado´´, pues ninguna palabra consiguió emerger de sus labios.

-Eres un buen cristiano- aseguró Ragnar, dándole un golpe cariñoso en el hombro con el suyo.

Ambos se miraron y fue inevitable que ambos rieran ante sus palabras. El aire estaba lleno de jubilo, la gente estaba contenta, este había escapado de la muerte por muy poco y Athelstan podía seguir contando con él a su lado. ¿Qué más podían pedir? Solo podían celebrar. Beber y celebrar. Y reír por su liberación.

En aquellos instantes, sentado junto a él, hasta disfrutó de las bromas de Floki, incluso cuando este parecía odiarlo tan severamente. La idea de tener un cristiano entre ellos no parecía hacerle la más mínima gracia.

Sin embargo, de repente, sin saber de donde habían salido, unos hombres irrumpieron en la fiesta. Y estaba claro que no estaban allí para celebrar con ellos.

Ragnar se puso en pie, tratando de poner orden, del mismo modo que Lagertha, pero Athelstan se puso en pie por mera imitación, desconcertado. Él no sabía pelear y no podría hacer nada contra aquellos tipos incluso de quererlo, solo permaneciendo junto a su amo. Los hijos de Ragnar estaban seguros en manos de su tío. Pero todos los demás estaban esperando a que hicieran o dijeran algo para saber lo que tenían que hacer.

-Llevate a los niños- fue lo que Ragnar le dijo a su mujer.

Antes de darse cuenta, alguien lo arrojó al suelo y la lucha se desarrolló a su alrededor mientras oía a Lagertha decirle a sus hijos que corrieran, permaneciendo en el suelo sin saber qué hacer. Ragnar estaba a pocos pasos de él, así que acababa con aquellos hombres que se atrevían a acercarse antes de que se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo. Para el sacerdote era como si, de repente, hubieran descendido al infierno tras haberse encontrado un momento en el paraíso.

Aun con los ojos muy abiertos, vio como aquel extraordinario nórdico combatía con una elegancia brutal, no dejando a ninguno de sus enemigos salir con vida de aquel lugar, como si se hubiera convertido ante sus propios ojos en uno de aquellos dioses suyos.

Fue como si los hombres que habían estado bebiendo tranquilamente a su alrededor se hubieran convertido en unos demonios. Y esos demonios estuviera sedientos de sangre.

Cuando ninguno de los enemigos quedó con vida y los hombres miraron a su alrededor, cubiertos con aquella sangre que habían derramado, Ragnar miró a su alrededor y lo encontró en el suelo, como si hubiera vuelto en sí en ese momento, ofreciéndole su mano y ayudándolo a ponerse en pie, notando como el sacerdote no podía evitar temblar, incluso después de que todo hubiera pasado.

De encontrarse solo, tal vez hubiera tratado de tranquilizarlo, decirle unas palabras calmadas mientras colocaba uno de sus brazos en torno a esos pequeños hombros. Pero todos sus hombres estaban allí, esperando a que les indicaran que tenían que hacer, así que tuvo que contener sus propios deseos.

-Coged los cuerpos. Tenemos a alguien que está esperando nuestro regalo- les dijo, acercándose a su mujer y a sus hijos para asegurarse de que ellos también estuvieran bien.

E, inmediatamente, sus hombres obedecieron, poniendo los cadáveres en una carreta y enviando de vuelta el regalo que el conde tan generosamente le había tratado de obsequiar tras su liberación.

…...

Athelstan había creído que todo estaría bien con aquello. Que Ragnar había vencido al conde por imponerse por encima de los hombres que había mandado a matarlos y ninguno de los dos volvería a tratar de molestar al otro tan abiertamente. Pero no era así. La muerte de uno de los suyos, de un modo tan rastrero, muriendo en la puerta de la casa, mientras vacía la vejiga, no permitía a Ragnar estar en paz. Y verle en aquel estado hacía que él mismo tampoco pudiera sentirse tranquilo.

Pero, ¿qué iba a poder decirle? A penas entendía como funcionaban las cosas en aquel lugar. Incluso aunque quisiera ayudarlo, de hablar, podría hacer más mal que bien. Incluso aunque quisiera acercarse a él, ofrecerle algún tipo de consuelo.

Contempló a Gyda, que estaba, como siempre, ayudandole con los animales y le dirigió una sonrisa para tratar de tranquilizarla, mientras veía como Ragnar descargaba su frustración contra los troncos de leña, prácticamente despedazándolos con cada golpe de hacha. Bjorn estaba en la puerta de la casa, observando a su padre con la misma preocupación que él.

Pero nada de lo que hicieron o dijeron lo calmó.

Mientras sacaba agua de un pozo, vió como Ragnar salia de la casa cargado de la piel que usaba para dormir en los caminos y, en silencio, solo contempló como este marchaba a las montañas.

Nadie trató de detenerle, nadie le preguntó porqué hacía aquello. Simplemente lo dejaron marchar, esperando que, cuando regresara, fuera con el ánimo más tranquilo y dispuesto a contar lo que se le estaba pasando por la cabeza. O, al menos, Athelstan lo esperaba. Quería saber lo que le ocurría o si podía ayudarlo con algo.

Aunque, en aquellos momentos, no trató de preguntarse porqué sentía aquellos deseos.

Fin del capitulo 2

Tengo la impresión, mientras más escribo de estos dos, que hay una relación oculta que no han sabido bien como vendérnosla. Creo que Ragnar no se porta con ningún otro hombre como se porta con Athelstan y este permanece contemplándolo siempre. Siempre tiene los ojos sobre él, viendo lo que hace, contemplando sus sonrisas... No sé. Si añadimos a eso las frases que se dedican de vez en cuando, nos sale una pareja de adolescentes enamorados que no saben como confesarse.

Pero hay una cosa que pido. No quiero que la serie termine con el final que el Ragnar real tuvo. Prefiero que se inventen otra cosa que ver como lo lanzan a un pozo lleno de serpientes venenosas. ¿Recordáis ese capitulo en la primera temporada, cuando el rey de Northumbria lo mostró? En aquel entonces, no entendía porqué ni de donde las había sacado. Ahora solo espero que se les olvide que hicieron eso. ¿Y sabéis que el Ragnar histórico tuvo 13 hijos? Madre mía, nos salió prolífico. Iba plantando su semilla en cada tierra que veía, al parecer.

Sin embargo, me extraña que no hayan más historias de estos dos en fanfiction. Conozco a muchísimas chicas que les encantaría la relación de estos dos y que amarían la serie y escribirían sin parar sobre ellos, lo mismo que ocurre con Thorin y Bilbo. Sin embargo, a penas hay algo por aquí. ¿A qué se debe? No sé. Me ha resultado muy extraño. Pero para eso ya estamos las fieles fans para remediar eso. Muajajajaja.

Mientras escribo el capitulo 3 solo tengo para deciros que os mantengáis sanos y nos seguimos leyendo. Y abrigaos, que, cuando escribí esta historia estábamos terminando octubre. No sé en que fechas acabaré subiéndola.

¡Byeeeeee!