Tras aquella singular platica y que la madre de Adrien satisficiera su hambre, se encaminaron hasta la agradable y cómoda casa donde su madre estaría por un tiempo, a Marinette le pareció el lugar más agradable para vivir, un lugar tranquilo por dentro a pesar de todo el ajetreo de las calles. Más ya era un poco tarde y la azabache debía regresar a su casa.

Adrien dejo al pequeño kwami oculto debajo de la cama, ya había recobrado el conocimiento, más se veía un poco atontado, lo coloco sobre una almohada y a su lado dejo algo de queso, no tardaría nada en regresar.

-Un placer verte de nuevo Marinette.- Paulette beso la frente de la chica como despedida si algo había notado es que Adrien posiblemente heredo esa forma de despedirse de su madre.

Habían pasado alrededor de diez minutos cuando ambos jóvenes salieron de la casa, Paulette revisaba cómodamente algunos apeles, mientras sonreía, todo marchaba tal como lo había estado planeado desde hace algunos años. El timbre sonó, era extraño que Adrien o usara sus llaves para entrar y más que eso fue demasiado rápido en regresar.

-Cariño, pensé que tardari…-al abrir la puerta la sonrisa de Paulette desaparecía, su cara paso primero por el asombro para después pasar la desagrado.

-Por tu expresión no esperabas mi pronta visita.- sin siquiera tener le permiso, entro a la casa, inspecciono a su alrededor, sabía que Paulette era una mujer de gustos sencillos.

-Sinceramente si la esperaba, más no que fuera tan pronto.- le respondió.- ¿Necesitas algo Gabriel?

-No vas a ganar.- le dijo sin siquiera mirarle a la cara, la rubia enarco una ceja.

-¿Disculpa?

-No vas a ganar, tú y tu demanda no en intimidan en lo más mínimo.- molesto se giró para ver la cara de su ex esposa, estaba molesto y ella le miraba desafiante, afortunadamente espero el momento en que su hijo saliera de la casa para enfrentar aquella mujer.

-Tus amenazas no son necesarias Gabriel, yo no vengo con la intención de pelear, solo quiero estar en buenos acuerdos entre los dos ¿Qué hay de malo pelear por la custodia de mi hijo? ¡Soy su madre!

-Sera la mujer que lo trajo al mundo.- le enfrento.- ¿Por qué lo quieres ahora? No te importo pelear por el cuándo nos abandonaste y ahora regresas como su "madre" ¿no tienes vergüenza?

-¡Yo no lo abandone!- grito.- a él no, te deje a ti, entre nosotros ya no había nada, el día que me fui…

-Tomaste tus cosas sin importar que Adrien llorara y gritara tu nombre, no miraste atrás, subiste a un auto y te marchaste… no te importo.

-Amenazaste con destruir mi carrera si me llevaba a Adrien con migo.- le dijo mirando la suelo, aún estaba fresco en su memoria el día que se marchó de la mansión Agreste, aun podía escuchar los llantos de su hijo rogando que no se fuera, rogando por que se quedara con él.

-Te importo más tu carrera que tu hijo, ¿Cómo podría haberlo interpretado Paulette? Paso un año antes de que lograras ponerte en contacto con él.

-Por eso regrese, si tienes la custodia de Adrien, la demanda no es para pelear su custodia, es para que tu no interfieras si él quiera verme o hablarme o viceversa, me privaste de mi propio hijo por años, sus regalos pequeños detalles que le mandaba los negaste ¿Tanto así me odias para lastimarlo?

-Les he dejado comunicarse, no pidas más Paulette. Incluso te eh dejado la propiedad donde anteriormente estaba tu academia de música y baile, tu demanda no es necesaria, Adrien puede verte cuando quiera, pero nunca vivir contigo. –Gabriel saco de uno de sus bolsillos un par de llaves, las cuales dejo sobre la pequeña mesa de centro, la rubia las identifico rápidamente por aquel llavero con forma de mariposa, eran las de la academia que cerro hace años.

-No necesito tu lastima Gabriel… yo misma puede conseguir un lugar donde…

-Se honesta. No regresaste solo por Adrien, regresaste porque tú ahora ex marido te dejo en quiebra, te hizo renunciar a tu carrera como modelo para ser maestra de idiomas en una escuela de mala muerte, y ahora ese tipo está en la cárcel por fraude… para tu fortuna tenías una cuenta privada aquí en Paris tu respaldo ¿Me equivoco?

Paulette apretó los puños, esa era una delas razones por las cuales se marchó sin más Gabriel quería no solo retenerla sino también controlar su vida, sus movimientos, cada uno de sus pasos siempre fue vigilado de alguna u otra forma Gabriel siempre se enteraba de lo que hacía o no hacía.

-Nunca dejaste de vigilarme a pesar de estar divorciados… si, es verdad, me case un año después de irme a Alemania, mi ex marido está en la cárcel y yo regreso a Paris para reabrir mi academia y sabes que ese fue el sueño de mi vida. ¿Feliz?

-Si tan solo dejaras ayudarte, yo podría hacer que regresaras al mundo del que saliste, claramente no espero nada a cambio, más la respuesta es tuya… es un placer verte después de tantos años.

-Y ya vete, no pienso regresar a ese mundo, así estoy feliz… - Gabriel se acercó a ella quedando a escasos centímetros, ella tuvo que alzar su mirada era muy notoria la diferencia de estaturas entre ambos a pesar de que Paulette tuviera puestos tacones.

Se sostuvieron la mirada duramente, y en un momento inesperado para ella, Gabriel se apodero de sus labios, un beso que a pesar de ser corto estaba cargado de pasión. Al separarse Gabriel Agreste salió de la casa, Paulette no sabía cómo reaccionar, solo se quedó hay parada rozando levemente sus labios con la yema de sus dedos, al reaccionar tomo las llaves sobre la mesita y llena de rabia las lanzo contra la puerta.

Plagg lo había observado todo, el que Adren se enterara o no era cosa de sus padres, no de él… sus ojos fueron testigos de dos almas gemelas que pese a estar destinados a estar juntos, ambos se eludían, por eso alguien no podía rehacer su vida con otra persona porque o era su otra mitad hacerlo y retenerse a su lado significaba el sufrir eterno de ambas almas.

Para cuando Adrien regreso a la casa de su madre, ella había preparado la cena, un pequeño banquete con la comida favorita de su hijo.

-Cariño, la cena esta lista.- avis su madre sin girarse a verlo, Adrien subió la segundo piso para verificar como estaba Plagg.

Una ves verificado que el kwami estuviera bien, bajo a cenar con su madre, la había notado muy distraída, no había tocado su plato, si bien conocía a su madre era de las personas que a pesar de no gustarle hacer ejercicio y comer como si no hubiera mañana y conservar su figura, sabia que algo le pasaba.

-¿Mamá estas bien?

-S-si… si cariño… solo me quede pensando en algo.-Adrien el miraba a los ojos, suspiro pesadamente.- sabes te tengo una noticia fantástica

-¿Qué sucede?

-Me tomo un tiempo decidirme pero, voy a regresar a Paris y no me iré, reabriré la academia de música y baile.

-¡Eso es fantástico mamá!- estaba emocionado, su madre regresaba a Paris después de tantos años y no de visita sino para siempre.

-Pero… Adrien quiero que comprendas una cosa, no por el hecho de que yo regrese significa que vas a vivir conmigo ahora, tu padre tiene custodia total en ti, puedes venir de visita, o pasar las vacaciones por corto tiempo, tu deberás seguir viviendo con tu padre.

-Y mi padre lo sabe ¿sabe que regresaste?- ella asintió.

-Estamos discutiendo estos acuerdos, si el acepta tu puedes regresar o visitarme en la academia, tu padre ya hablara contigo después.

No importaba que su padre no le dejara vivir con ella, estaba feliz sabiendo que ahora podría verla no solo por un minutos, sino en persona.

Las dos semanas que Adrien pasaría con su madre llegaron a su fin durante ese tiempo, Adrien ayudo a su madre a remodelar la academia, todo lo necesario fue guardado en bodegas pro su padre, y él no se negó a regresarlas, incluso Paulette le dio la invitación a Marinette para regresar a sus clases de piano completamente gratis.

-Yo no puedo aceptarlo Adrien…- Marinette estaba roja de vergüenza, entre sus manos tenía un pequeño vestido lavanda, un diseño de Paulette.

-Solo serán unas fotos, mi madre lo pensó en todo, y para hacer renacer su academia, necesita una imagen fresca.- le dijo.

-Entonces tu puedes hacerlo, yo tengo lo de modelaje como lo de un gato ladrando.- dijo apenada.

-¡OYE!- reclamo el kwami sobre su hombro.- deberías aceptarlo Marinette, además dudo que a Adrien el quede ese leotardo de princesa.

-El lavando no me favorece… en fin, la decisión es tuya Marinette, yo no puedo ser la imagen de la academia, mi padre estallaría fue un milagro que me dejara retomar clases con mi madre.- Marinette lo miro, miro el leotardo y zapatillas de bailarina blancas.

-Bien lo are, pero con una condición.- al rubio le brillaron los ojos, que su princesa aceptara era lo mejor del mundo.

-¿Cuál?

-No me dejes sola, me moriré de pena frente a la cámara. – en respuesta Adrien y Plagg la abrazaron, claramente no la dejarían sola.

Aquella noche, Paulette terminaba de dar unos pequeños ajustes de un vestido que usaría el día de la inauguración, no le gustaba la idea de el tener que comprar uno cuando siendo diseñadora podría hacer el suyo con su estilo propio. Al finalizar su labor sonrío orgullosa, ya era tarde y mejor regresaba a su hogar, más al verse al centro de la habitación donde se impartirían las clases de ballet no pudo resistirse.

Mentalmente la canción del lago de los cisnes sonó en su cabeza, su cuerpo se movía armónicamente con aquella música imaginaria, su agilidad no había cambiado para nada, seguía siendo flexible, para cuando ejecuto el Arrière, en el sonido de los aplausos se dejó escuchar. La rubia se giró sorprendida de entre las sombras aparecía Gabriel.

-No has perdido gracia.- le alago acercándose al vestido sobre le maniquí.- ni tampoco la creatividad.

-¿Qué quieres Gabriel?- pregunto de forma directa, el diseñador toco levente los bordes del vestido sintiendo la textura de la tela utilizada.

-Nada interesante, ya que como inversionista de esta academia, me gustaría ver que tan bien piensas manejarla.

-¿Inversionista?

-Tus "ahorros" no te dan para siquiera le primer año de alquiler, si leyeras todo lo que firmas sabrías que en el documento aceptas aliarte conmigo para sacar este lugar adelante. – ella curvo los labio, realmente no había leído el contrato, solo firmo y ya.

-Pues como ves la inauguración será pronto, así que puedes estar tranquilo.

-La ves que te vi por primera vez, fue sobre un escenario ¿Lo recuerdas? – la rubia se cruzó de brazos, como olvidarlo si en sus prácticas profesionales Gabriel había diseñado todo el vestuario para la obra del cisne negro.

-Si, personalmente te dedicaste a poner más empeño en mi vestuario que en el de las demás. Entonces te comente que bailaba para pagar mis clases de diseño textil.

-Y fue entonces que después del a obra te invite a salir por tu éxito.

-Realmente Gabriel dudo que estés aquí para recordar memorias del pasado. Me conoces, sabes que la academia será un éxito, no pensó robaste a Adrien si es tu miedo yo…

Gabriel no le permitió seguir hablando, acorto la distancia entre ambos para como tiempo atrás apoderarse de sus labios, Paulette en un principio quiso oponerse al beso, más después le respondió, una traicionera lagrima escapo de sus ojos, quisiera o no ella aún sigue amando a Gabriel Agreste.

Notas finales:

¡Que intenso! Algunos querían que papi y mami Agreste se encontraran, pues hubo de todo, rencores, reclamos, pasado y amor xD ¿Qué pasara ahora?

Otra notica que tengo que darles, Memorias comienza con su arco final, así es la historia está a punto de acabar u.u

Nota: Arrière, en

Hacia atrás. Una dirección para la ejecución de un paso. Término para indicar que un paso es ejecutado hacia atrás.

Espero les gustara el capitulo.

Dudas, preguntas, sugerencias, aclaraciones lo quesea todo es bien venido.

Hasta la próxima a actualización