Hola cómo están? Espero que bien.
Lamento la tardanza y es que ya estoy apunto de salir de mis compromisos para poder dedicarme a mis historias.
HP no es mío.
Pov. Hermione.
Entré en el baño y me despojé de mis ropas. Tenía que apurarme ya que tenía una cita en el ginecólogo y quería ir a la oficina para poder regresar antes de que mi bebé llegara del colegio.
Me di una ducha y lavé mis cabellos. Tantas cosas habían cambiado, pero por lo menos tenía una rutina.
Lo que más amaba en el mundo era jugar con Scorpius. Cada día inventaba algún juego con el que lo pudiera alegrar. Ir al colegio era algo difícil para él. No sé que sucedía porque a Draco no le gustaba que yo fuera al colegio de Scorpius.
Pero hoy había tomado la decisión de ir por mi bebé. No lo esperaría iría a ver que le sucedía.
Me preocupaba que él no fuera feliz y como yo no podía darle un hermanito hacía lo posible porque se sintiera feliz y amado. Era algo en lo que Draco y yo estábamos de acuerdo.
Salí de la ducha y fui a buscar algo que ponerme. Elegí un vestido color gris ratón de tirantes gruesas y que se amoldaba a mi cuerpo hasta la rodilla. Dejé mi cabello suelto y los adorné con unos broches de plata y esmeraldas.
Me maquillé muy poco y cuando regresé a la habitación, Draco estaba despierto y me miraba enfadado.
-. Hola...- mi voz fue como un susurro apenado. Lo había olvidado otra vez.
-. Sabes que no me gusta despertar y que no estés- dijo con esa voz suya tan sedosa y siseante. Me encantaba. Me miró de arriba abajo y vi una parte de su anatomía despertar, instantáneamente, me mojé. Lo deseaba-. Cambiate- se puso de pie y se me acercó sigilosamente-. Sabes lo que provocas verdad- me tomó de la cintura y me pegó a él. Gemí.
-. Draco...- entonces recordé mi cita médica. No quería llegar tarde. Además quería poder despedirme de Scorpius antes de que se fuera-. Debo irme...- su mirada se ensombreció y me arrinconó contra la pared.
-. No... sabes?- lo miré interrogante-. No vas a volver a trabajar- lo alejé de golpe y negué.
-. Claro que si! - vi la ira refulgir en su mirada-. No puedes prohibirme nada- me tomó del brazo y me dejó en la cama-. Déjame- sonrió con cinismo y se colocó sobre mi.
-. Este vestido es muy corto- dijo metiendo la mano bajo la tela y tocando mis piernas-. Eres mía- besó mi cuello y solo escuché como la tela se desgarraba. Al mismo tiempo que mis ganas se iban a paseo-. No vas a salir y tampoco vas a volver a trabajar. Estoy harto de como te miran los demás. Tu eres mi esposa que no se te olvide- me besó los labios y arrancó mis bragas -. Me encanta que estés así de dispuesta para mi- empezó a tocar mi clítoris y gemí sin poder contenerme.
-. Ahhh Draco- estaba extasiada, mis piernas estaban abiertas mientras el me tocaba y podía ver su pene dispuesto ya que se había despojado de sus ropas. Otra cosa que me gustaba de Draco era su forma de volverme loca de deseo. La parte que más me gustaba de su cuerpo era su hombro. Me encantaban sus pecas.
Mi mano fue hasta su polla y la tomé lo que pude. Era grande y su punta era tan rosada que me encantaba. Disfrutaba mucho haciéndoles felaciones. Pero ahora lo necesitaba adentro. Dándome placer.
-. Cógeme- el sonrió y asintió.
-. Me quieres aquí- se soltó de mi agarré y entró en mi un poco. Y asentí -. O aquí?- se salió y se las arregló para llegar a mi boca y deslizarla entre mis labios. Sabía bien-. También quiero probarte- cerré los ojos mientras lo trabajaba con mi boca y lo sentí girar aún teniéndolo en mi boca. Su lengua recorrió mi vajina y casi grito ya que no podía solo lo chupé más fuerte.
Sentía sus lamidas y yo correspondía con mi boca.
Yo estaba por acabar cuando él se detuvo y se retiró. -. Draco...- llamé pero él se giró y me acomodó en cuatro patas y me empaló- grite y sollocé cuando él impidió que me corriera-. Por favor- rogué.
-. Eres mía! - me penetró otra vez y grité me estaba dando tanto placer! Amaba su pene dentro de mi.
-. Ahhh!- empezó a entrar con mas fuerza.
-. Dilo!- exigió entre arremetidas y paró en el momento-. Estoy esperando Hermione! - me azotó el trasero y me extrañò que lo hiciera.
-. Soy tuya pero por favor! - y me llevó a la cima. Luego lo sentí llenarme por completo con su semen.
-. Que bueno que lo entiendas- salió de mi de golpe dejándome dolorida -. Cambiate de ropa. Asi ya no puedes salir. Y ya no vas a volver a ese trabajo- declaró y me sentí furiosa y ultrajada.
Ja!
-. Lo siento pero no dejaré mi trabajo!- me puse de pie y corrí al otro baño y me encerré.
Estaba harta de sus imposiciones. Yo no me iba a dejar doblegar. Ya había aguantado suficiente.
Me despojé de los harapos que tenía por ropa y me metí en la ducha sin mojar mi cabello.
Cuando salí me fui al vestidor y tomé mi conjunto preferido que era de unos shorts a mitad de muslo de color rojo vino y una blusa de tirantes blanca. Me puse los tacones y salí rápidamente de la habitación para ir a ver a Scorpius.
Llegué a su habitación y mi angelito estaba llorando mientras negaba con la cabeza. No quería ir al jardín de infantes.
-. Mi amor- él me miró y corrió hasta mi y me abrazó por las piernas-. Venga acá-lo tomé en brazos y su cara se enterró en el hueco de mi cuello-. Cariño tienes que ir- negó.
-. No!- y por su tono de voz supe que algo le pasaba.
-. Qué te hicieron?- hice que me mirara a los ojos y se me partió el corazón. Sus hermosos ojos estaban rojos y su naricita también. Sentí que mis ojos se anegaban de lágrimas.
-. El maestro Peter me dice cosas feas y no me deja jugar en el recreo. Y DolSev no deja de cogerse mis cosas y me dice que no tengo mami y que si me quisieras me fueses a buscar al jardín y yo le digo que tu si me quieres y entonces el maestro Peter también se burla y...- ese niño hijo de su padre. Igual de cabrón que a Severus. DolSev! Nombre más estúpido. Combinación de Dolores y Severus.
Puaj.
Pero ese Peter me iba a escuchar. Nadie se burlaba de mi bebé.
-. Mi amor!-acaricié su cabecita y sonreí malevolamente-. Te voy a enseñar algo- lo puse en el suelo y le mostré el hechizo que creó Draco cuando estábamos en Hogwarts. Era magia sencilla y sin varita. Es más era un juego mental.
Consistía en que yo sentiría su agitación y el pensaría en mi. Yo vería lo que él quería que yo viera o simplemente me llamaría.
A diferencia de Scorpius que lo hacía porque era un niño, Draco lo hacía cada vez que le entraba la calentura en Hogwarts. Aveces era el masturbándose lo que veía o simplemente su reflejo en el espejo para obligarme a ir hasta él.
-. Así estaremos juntos y yo sabré que pasa y se lo podré decir a la directora. Mi amor- el asintió más tranquilo -. Me regalas un beso y un abrazo? - pregunté con esa carita de perrito a medio morir y el sonrió tan lindo como siempre y me abrazó y besó. Lo amaba.
-. Te quiero- besé sus rizos rebeldes.
-. Yo a ti te amo más que a mi vida- lo abracé con fuerza-. Ve a despedirte de papi- besé su cabeza-. Te amo- el salió corriendo y yo me despedí de Narcissa.
Fui directamente al hospital y la enfermera me regañó por la hora.
-. El doctor la espera. Me imagino que está anuente al cambio cierto?- asentí.
Fui al consultorio y cuando abrí la puerta me llevé una grata sorpresa al ver a...
-. Viktor!- el se puso de pie y me abrazó-. Qué sorpresa! -nos separamos y tomé asiento.
-. Estas hermosa!-me ruboricé-. No se sabe nada de ti en el mundo mágico- otra cosa que había cambiado.
-. Han pasado muchas cosas. Muchos chismes y demás material publicado acerca de mi con la única intención de dañarme. Y no quiero más revuelo. No quiero que Scorpius salga dañado- el asintió y me fijé que en su mano derecha en uno de sus dedos tenía una alianza-. Te casaste? - el la miró y sonrió con nostalgia.
-. Si, pero Megane murió hace dos años. Aun no me acostumbro- estiré mi mano y apreté la suya-. Pero tengo a Viktoria mi hija de cuatro años- seguimos hablando y me sorprendió la casualidad de que su hija estaba en el mismo Jardín que Scorpius.
En ese momento lo sentí y pude ver el momento exacto en el que ese maestro hijo de la gran puta y el hijo del estúpido de Severus y Dolores Umbrige, le hacían a mi hijo.
-. Viktor tengo que irme mi hijo...- ya para esas alturas me había examinado y todo-. Voy a maldecir a ese maestro- él se puso de pie.
-. Eres la última paciente. Voy contigo- asentí y salimos del consultorio.
Tan metida estaba en sus pensamientos que no se percató que Astoria Greengrass observaba toda la escena para irsela a contar a un muy celoso rubio de ojos grises.
bueno muchas gracias por leerme espero les guste el capítulo y bueno sera para la próxima que puedo actualizar preferí no actualizar hace tiempo porque no quería perderme nuevo pues ahora si puedo actualizar más seguido así que espero sus comentario para saberfiled gusto el capítulo espero perdone mis errores corto gráficos del capitulo anterior y de este. Es que estaba probando el texto a voz.
