Hola cómo están? Espero que bien. Les traigo un capitulo por Navidad.

Espero les guste.

Harry Potter no me pertenece.

* Regresa a Mi*

Pov. Hermione.

Me alejé de Draco, estaba sorprendido y no era para menos, lo había pillado con las manos en la masa.

- Dile a mi bebé que lo veo mañana- su gesto se endureció. Me tomó del brazo y me llevó a la pista de baile.

- ¿ Mañana?- preguntó y yo asentí, me tomó de la cintura y me pegó a su cuerpo-. Tu te vas a regresar conmigo esta noche a nuestra casa, eres mi mujer y no vas a dejarme. Tenemos un hijo- sonreí enfadada.

- No soy tu mujer. Estamos divorciados desde hace tres años y no me lo dijiste, porque de seguro piensas que te dejaría, pero ¿sabes? Te hubiese pedido que nos casaramos nuevamente, y lo hubiese hecho encantada. - me miraba sin comprender.

- Tu lo que quieres es dejarme, por eso no te lo dije. Seguro y te ibas con Severus- sonreí y negué con la cabeza, mientras él me daba una vuelta.

- No quiero dejarte o no quería. Con respecto a Severus, jamás me iría con él. Me ha hecho la vida imposible y lo que tuve con él, solo fue un trago amargo.

- Tu no me amas, nunca lo has hecho. No me mientas- me dio otra vuelta y me volvió a abrazar.

- Como te decía. Nos veremos mañana y que te diviertas con Astoria- me alejé de su agarre y me fui, dejándolo en medio de la pista.

Estaba haciendo un gran esfuerzo por no llorar. Estaba por llegar al sanitario, cuando vi al ex maestro de Scorpius.

Me veía con gula y me dio tanto asco... Quería alejarme de él. No quería ni verlo.

- Srta. Granger- se estaba acercando tanto a mí, que me mareo su aliento. Odiaba el tabaco y licor.

- Aléjese- tomé mi varita, que tenía escondida en el ligero.

- Estás deliciosa- lo apunté, pero antes de poder hacer algo, él me tenía acorralada contra la pared y utilizaba su fuerza para doblegarme.

- Déjame- traté de soltarme y lo logré y le solté una maldición, que él esquivó sin problemas al igual que las que siguieron.- ¿Quién eres?- estaba asustada, pero no se lo demostraría.

- Te has olvidado de mi muy rápido, cariño- era...

- ¿Severus? - no podía ser. Quería ahorcarlo. Había maltratado a mi hijo y ahora comprendo su emoción al verme.

Maldito murciélago.

Se había infiltrado en el colegio y todo por su maldita obsesión.

- Eres patético- me tomó por el cabello, pero lo empujé y lo apunté con la varita en la yugular-. Te vuelves a acercar a ni o a mi hijo y te juro que tendré tus pelotas en una bandeja de plata.

- Tu vas a volver a ser mía- negué.

- Nunca lo fui.

Me alejé y desaparecí. Me fui a ese lugar en donde había concebido a Scorpius. El lugar en donde nos encontrábamos siempre Draco y yo. De seguro él no lo recordará y para mi era perfecto.

Necesitaba estar sola.

Pero todo era mi culpa, por dejarme pisotear y por permitir que todo se saliera de mis manos.

Pero iba a empezar de nuevo.

No sé cuanto tiempo me quedé allí, pero no me importaba. Había conjurado una cama y me desnudé.

Me arropé con las sábanas y justo cuando iba a cerrar los ojos, sentí su tacto y su olor. Estaba desnudo y lo sabía porque sentí su erección contra mi trasero.

Cerré los ojos y solté a llorar. Lo amaba tanto.

-Lo siento -besó mi hombro descubierto y acarició mis caderas. Sus caricias y besos en los hombros y espalda, me excitaban. Se pegó más a mi y lo sentí hundirse dentro de mi húmedo canal.

- ¡Draco!- gemí y él se acomodó de tal forma, que su mano derecha estaba en mi vagina y la otra, en mis pechos- me sentía a punto de explotar.

Lo deseaba tanto...

Él me cambió de posición y se colocó sobre mi.

Me sentí sobrecogida, al ver la cantidad de emociones plasmadas en sus orbes grises. Sus ojos estaban acuosos

- Te amo- confesé por primera vez en cinco años de matrimonio y de sus ojos se escapó una lágrima.

- Lo siento tanto... por favor no me dejes.

Bueno hasta aquí. Espero les haya gustado.

Feliz Navidad y les publicaré antes de año nuevo si son buenos niños (as)

Danielle Franks.