Hola buenos días.
Así empieza la maratón.
Harry Potter no me pertenece.
Pov. Hermione.
Mi cuerpo, estaba cada vez más y más excitado, lo necesitaba ya. Que me poseyera y me tomara, ansiaba y deseaba sua caricias. Si lo deseaba sin tener este maldito hechizo, ahora lo deseaba mucho más.
Lo vi caminar y depositar a Scorpius, en el sofá. Se irguió y caminando hasta mi, mientras por el camino se deshacía de sus prendas y luego con solo mirarme, me decía que fueramos al baño que estaba en la oficina.
Me detuve en seco al ver a mi bebé.
No quería que me viera así.
-No te va a ver- besó el lóbulo de mi oreja y de un respingo, me alejé de él.
-¡No, no, no! - chillé exasperada y excitada.
- Si, si, si- me sujetó de la cintura y me guió hasta el baño. Desde la puerta del baño, podían ver lo que sucedía afuera. Gracias a la gama de Hechizos by Malfoy.
Notese el sarcasmo.
No creía correcto hacer esto, no por varios razones.
1. Estaba mi hijo afuera.
2. Estábamos en la oficina.
3. Era un error muy grave, ahora que quería alejarme de él.
Cuando me di cuenta, estaba sentada en el lavamanos, mis piernas estaban separadas y Draco tenía su cabeza en mi centro.
-¡Draco! - grité.
Sentí su lengua acariciándome lenta y deliciosamente. Esa lengua hacia magia.
- Tu y yo lo deseamos, deseas que te penetre. - cerré los ojos, mientras él me despojaba de mis prendas. Me sentía abrumada. Era demasiado lo que me hacía.
Me acostó en el frío mármol y lo sentí sobre mi. Piel con piel, sintiendo su calor. Su cuerpo contra el mío.
Sus labios reclamaron los míos, mientras su pene lo hacía con mi ya muy excitada vagina.
Entró en mi poco a poco y grité tan fuerte que ni yo me reconocí. ¿Qué me había hecho?
- Con este hechizo, Hermione, estás sintiendo mi deseo por ti. Es lo que yo siento cuando estoy contigo. Eres mía, la única mujer desde Hogwarts.
Eso quería decir que nunca había estado con Astoria. ..
Me hizo olvidar, embistiendome con lentitud. Enrede mis piernas en sus caderas y una se deslizó hasta sus piernas.
- ¿ Te gusta? - asentí mientras mia caderas iban al encuentro de las suyas. Me sentía tan excitada, pero aún no me saciaba.
Lo hice salir de mi, y tomé su hermosa polla. La acaricié y metí solo la punta, pero se deslizó totalmente.
Temblaba por las sensaciones que tenía. Estar con Draco Malfoy, era delicioso.
Sentía su pene entrar una y otra vez en mi cuerpo, cerré los ojos, era mucho. Apreté su polla con mis paredes vaginales y el siseó de placer. Me sentía explotar.
Entró en mi sin descanso me estaba montando como un loco, pero no me importaba. Yo solo deseaba acabar.
-¡Draco! - gemí cuando el climax me golpeó y de lo fuerte que mi vagina lo apresó, se corrió dentro de mi.
*****Horas después...
Estábamos en la mansión, cenando. Se suponía que yo no estaría allí, pero mi hijo adorado, me lo podio y al ver esos ojazos que tiene me derretí.
En eso, me llega un mensaje de texto.
Era de Brunn, me invitaba a bailar.
Acepté.
- ¿ Quién es? - me preguntó Draco, molestp.
Y como quería demostrarle, que yo era mi propia persona y que estaba libre de ataduras y compromisos... bueno solo uno, pero Scorp, era mi vida.
-Brunn Harris, me invitó a salir- me fulminó con la mirada-. Bueno Scorpius, mi amor es hora de dormir- me acerqué a él y lo tomé en brazos-. Di hasta mañana- pedí.
- Hasta mañana- se aferró a mi.
Veía a mi angelito dormir. Estaba hermoso.
Lástima que no pudiera darle hermanitos. No quería que se criara sólo.
Mi hijo tenía una vida bastante rara y deseaba poder ayudarlo con su tristeza. No quería que fuese depresivo.
Me giré para salir de la habitación
Una vez afuera, vi a Draco.
- Draco... tenemos que hacer algo. Scorpius, se siente solo. Me siento tan culpable de eso, al no poder darle un hermanito. Siento que soy mala madre- su molestia desapareció.
- Nena, no- me abrazó y me aferré a el.
Mientras estaba en sus brazos, se me vino una idea a la cabeza.
- Una mascota- me alejé y sonreí-. Dile a Lucius, que Scorpius tendrá una mascota.
- No va a querer- me encogí de hombros.
- A mi no me importa. Dile que pronto su casa se convertirá en smun zoo- me giré y con mi ánimo mejorado, me fui a casa para cambiarme.
- No te he dado permiso- gritó.
Pov. Draco.
Entré a la habitación de Scorpius, una hora después. Me imaginaba que la salida de mi mujer, estaba en pleno apogeo.
Lo que le iba a durar.
- Scorpius... Scorpius...- él se levantó.
- ¿ Ya es hora? - preguntó listo para arruinarle la salida a Hermione.
- Si, hijo mío
Gracias por leer. Antes de las seis actualizo.
