Hola.
Bueno aquí seguimos.
Harry Potter no me pertenece. .
Pov. Hermione.
Me encontré con Brunn, en la discoteca que me habían recomendado. Él ya estaba en la barra. Lo vi bien y estaba vestido muy guapo. Una camisa blanca hasta los codos y unos vaqueros negros.
Sexy.
Me acerqué a él y cuando me vio, me ruboricé. La ropa que traía, era para que Draco, me encerrara por mil años.
Unos shorts blancos y una blusa de tiras dorada junto a unos tacones del mismo copor, conformaban mi atuendo.
- ¡Wow!- fue lo que me dijo-. Estás hermosa - sonreí.
- Tu también estás muy guapo - asintió.
Cabe destacar que Brunn, fue mi amor de niñez y me dio mi primer beso.
Esto que por nada del mundo lo supiera Draco.
Draco. Draco. Draco.
Ya no quería pensar más en él.
Y no lo haría.
Ya estaba bueno, era mi turno de divertirme.
-¿Qué deseas beber?- preguntó Brunn.
- Vodka- asintió y lo pidió.
Cuando me lo sirvieron, me lo bebi lentamente. Cuando lo acabé, regresé el vaso.
Empezó a sonar una canción que me encantaba, era bastante sensual.
- Me encanta esta canción- cerré los ojos y me dejé llevar por la melodiosa voz de Lara Fabian.
Quédate.
Amaba esa canción.
Abrí los ojos y me encontré con los hermosos ojos de Brunn, era tan lindo.
Me miraba y sonreía tímidamente.
Era tan tierno.
Me despertaba tantos sentimientos.
Luego de esa canción, le siguieron varios tragos más de vodka y una canciones de Britney Spears.
Unas canciones algo más movidas empezaron a sonar y Brunn, bailó conmigo.
Sus manos en mi cintura, y las mías alrededor de su cuello me estaban volviendo loca.
¿Podían existir dos hombres que despertaran este tipo de sentimientos en mi?
Al parecer si.
Pero debía romper definitivamente con Draco y sólo hablar con él, lo referente a Scorp.
Bailé tres canciones más con Brunn, y tomé dos tragos más de vodka.
Mi mente estaba algo embotada.
Sentía como si alguien quisiera entrar en mi mente, pero no era fácil.
Cuando vi un destello de Scorpius, con los ojos rojos, y se veía ruborizado.
Su nariz también lo estaba y temblaba.
- Debo ir a casa, Brunn- le dije al oído.
- ¿ Pasa algo?- asentí y él me guió fuera del establecimiento-. ¿Es Scorpius?- asentí-. Te llevo- ofreció.
- Gracias- con la cantidad de alcohol que había bebido y la preocupación, no podía ni conducir, mucho menos aparecerme.
Llegué a casa.
- Gracias por la noche, me diverti mucho- besé su mejilla.
- Gracias a ti- abrió mi puerta.
Entré rápido a casa y mientras subía las escaleras, escuché el derrapar de los neumáticos sobre el suelo.
Abrí la puerta de la habitación de Scorpius y me sorprendió no ver a Narcissa allí.
Sólo estaban Draco y Scorpius.
- ¿ Qué te pasó? - le pregunté a mi bebé sentándome a su lado.
-No lo sé mami, sólo me siento mal- miré a Draco.
No sabía por qué, pero sentía que no me decían pa verdad.
Primero, porque Draco no estaría solo aquí con Scorp.
Segundo, porque aquí estaría Narcissa.
Tercero, porque Lucius, no pierde la oportunidad de criticar mi labor de madre.
Esperé diez minutos y Narcissa, no llegó.
Besé la cabeza de mi bebé y le dije a Draco, que me acompañara al pasillo.
Una vez, cerré la puerta, le crucé la cara de una bofetada.
- Que sea la primera y última vez que me preocupas de ésta manera y por puro egoísmo.
Gracias por leer. Los quiero. Antes de las doce media noche actualizo. Hora de Panamá.
