Hola cómo están?

Aquí empieza la maratón.

Harry Potter no me pertenece.

Pov. Hermione.

Lo hice ponerse de pie y tomé su rostro entre mis manos. Me partía el alma verlo así y me imaginaba que para él, hacer esto era muy vergonzoso.

- Draco... es mejor darnos un tiempo. Sal con... con más mujeres- me costó decir esto de las mujeres, pero yo no podía seguir con Draco, después de todos los años de malos tratos y de humillaciones. Lo amaba con toda mi alma, pero ese amor me hacía daño. Quizás con el tiempo podriamos estar juntos.

Quizás.

-No, amor. Yo... yo...- volvió a derrumbarse y me sentí fatal. Estuve a un pelín de perdonarlo y olvidar todo, porque todavía lo amaba, pero en ese momento llegó Brunn.

-¡Vaya! Siento interrumpir- se disculpó algo avergonzado y Draco, le dio la espalda.

-Entonces lárgate- gruñó cabreado y se giró para verlo con los ojos ardientes por la furia.

- Hermione, ¿me puedes acompañar? - preguntó Brunn, ignorando la grosería de mi controlador ex-marido.

- ¡Claro que no! Por si no te has dado cuenta, menudo idiota, estoy hablando con mi mujer y la madre de mi hijo. No puedes venir así. Ahora largo- siseó Draco.

-En un momento. Nos vemos en el estacionamiento en diez minutos- le sonreí a modo de disculpas y Brunn, sólo se echó a reir y salió de la oficina.

- No vas a ir a ningún lugar y menos con ese hijo de puta que solo quiere tener lo que es mío- escupió Draco y me tomó de la cintura pegándome a su cuerpo y restregando su erección contra mi centro.

-Draco...- gemí. Odiaba el poder sexual que ejercía sobre mi. Pero yo merecía ser feliz y necesitaba recuperar mi independencia- No- lo alejé y puse mi escritorio como barrera-. Te recuerdo que ya no soy tu mujer y toda relación sentimental contigo, acabó desde hace tres años. Además yo siento cosas por Brunn, me encanta lo que estoy sintiendo y quiero saber hasta donde puede llevarme ese sentimiento- tomé mi abrigo y mi bolso para acercarme s la puerta. Antes de abrirla, giré y vi a Draco, destrozado-. Tratemos de llevarnos bien por Scorpius, ya suficiente tristezas ha tenido- me miró con sus ojos color mercurio y mi corazón dio un vuelco.

- Regalame una última noche. Por favor- pidió acercándose a mi y pensé en los pro y los contras.

Solo sería una noche y no podía quedarme embarazada lo que implicaría un regreso sin retorno a los brazos de Draco.

Además, no podía negarle nada al verlo así de destrozado.

También, mi cuerpo me lo pedía a gritos.

-En el mismo lugar de siempre a las ocho- dije y salí de allí.

No sabía si aceptar hubiese sido inteligente, pero no podía pasar nada malo. No era el fin del mundo y yo también lo deseaba con locura.

******Treinta minutos despues...

Estaba con Brunn, en un restaurante apartado y en la zona VIP del local, comiendo una deliciosa combinación de quesos y carnes. Un Gratinado de carne.

-Hermione... necesito tu ayuda...- estaba muy serio.

- ¿No tienes para pagar la cuenta? -inquiri con burla.

Río y negó.

-No es eso. Es...- respiró profundamente y bajó la cabeza. Se le veía tenso y me sentí mal. El solo pensar de que lo podría estar pasando mal me hacía sentir terrible.

Estaba pensando lo peor cuando el levantó la mirada y lo soltó.

-Soy gay- abrí los ojos como platos y fue como si un balde de agua fría se me hubiese echado encima.

Cuando por fin sentía cosas por un hombre, resultaba que era ¡gay! No tenía nada en contra de los homosexuales, pero me molestaba que me hubiese gustado tanto uno. ¡Dios! Cuando veía una luz al final de el maldito tunel, resultaba que era un arco iris.

Lo miré a los ojos y toda mi molestia desapareció. Parecía temeroso. Estaba pálido y tenso.

- Lo siento yo...- murmuró con los ojos acuosos y yo me puse de pie. Sus ojos se pusieron como platos del miedo. me acerqué a él y me senté en sus piernas. Besé su mejilla y lo abracé.

No debía estar molesta, además él jamás demostró ese interés en mi.

-No te preocupes... ¿en qué puedo ayudarte, cariño? - sonrió.

- Necesito que te hagas pasar por mi novia, para que mi papá se vaya en paz...- lo miré sin comprender lo ultimo que dijo-. Mi padre se está muriendo. Tiene leucemia y ya no le queda mucho tiempo. Quisiera darle la alegría de que estoy con una chica... se sentirá más tranquilo- asentí y besé su cabello.

-Está bien- respiró aliviado-. Pero... ¿Por qué no decirle la verdad? Es tu padre, te entendería- traté de razonar.

- No quiero que muera decepcionado de mi Mionie, es un hombre chapado a la antigua y no quiero disgustos para él. Por favor. Ayúdame.- asentí.

-Está bien, Brunn- me puse de pie y se me "prendió" el foco.

Yo no era alguien vengativo, pero esto me ayudaría con Draco.

Amaba a mi marido o ex-marido y si quería volver con él, él necesitaba comprender ciertas cosas.

Para todos, tendría una relación con Brunn, y así podría estabilizar mi vida y recuperar amistades. Como la de Harry.

Necesitaba que Draco, entendiera que debía darme mi espacio y que yo era una mujer libre ahora. Que si quería volver conmigo tenía que ganarse mi confianza nuevamente.

-Creo que te seré infiel esta noche, Brunn...

Bueno así está la maratón. El capítulo siguiente lo subiré antes de las siete

Besos