Continuación...

Harry Potter no me pertenece.

Pov. Hermione.

No sé qué me pasaba, pero últimamente me estaba mareando un poco. Creo que esa ajetreada vida que llevo no me ayudaba en nada.

Respiré profundo y entré en el jardín de infantes para buscar a mi hijo.

Eso era algo que me encargaba de hacer yo desde que me había ido de casa. Necesitaba pasar tiempo de calidad madre-hijo.

Llegué al salón y Scorpius, tenía la cabeza gacha mientras la maestra le decía algo.

-Buenas tardes...- saludé y mi hijo al verme, soltó a correr hacia donde me encontraba. -. ¡Hola mi corazón! ¿Qué pasa?

- Mami, lo siento...- dijo con voz raspoza y sollozó.

-Srta Granger... Lo que sucede es que Scorpius, al parecer no les mostró la invitación al día familiar del domingo y se supone que todos los niños deben asistir- asentí al comprender.

-¿Por qué lo hiciste, amor?- pregunté y me puse a su altura.

-Es que es "día familiar" y ya no estás con nosotros en casa y una familia está junta mami- mis ojos se anegaron de lágrimas y lo abracé.

- Aunque yo no viva contigo, seguimos siendo una familia, mi amor. Prometo que pronto volveremos a ser una familia, cariño- besé su mejilla.

Él asintió ya tranquilo.

-No se preocupe, profesora. Estaré aquí el domingo con Scorp- ella asintió y me retiré con mi hijo.

****Tres horas después...

Veía a Scorpius, dormir la siesta.

Me dolía no poder verlo feliz.

Suspiré y me giré para irme.

Tenía que arreglarme para la cita con Draco.

Me despedí de los padres de Draco y fui a mi apartamento.

Cuando llegué, me metí a bañar y lavarme el cabello. Estaba emocionada.

Me esperaba una noche de sexo apasionado.

El saber que Brunn, era gay, me había dado el empujón para darle la oportunidad a Draco.

Cuando llegué a mi habitación, envuelta en un acolchado albornoz, vi en la cama un hermoso vestido plateado y verde. También, la hermosa y exquisita lencería provocativa.

Me emocioné.

Ya quería verlo y tirarme a sus brazos.

A Draco, ya lo había perdonado, pero necesitabamos pactar unos cuantos puntos y poder tener una relación sana y estable para que mi hijo creciera feliz.

Me puse crema hidratante y peiné muy bien mi cabello.

Una vez vestida, me calcé los zapatos de tacón con varias correas con forma de serpiente.

Tomé mi bolso y justo cuando estaba por salir, tocaron a la puerta. Abrí y me sorprendió ver a mi sexy rubio en la puerta con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha. Cuando la levantó y me miró, su sonrisa de depredador me hizo mojar. Estaba guapísimo vestido con unos vaqueros negros y una camisa blanca.

Demasiado candente.

-¿Vamos?- asentí y tomé la mano que me tendía.

La cita no fue para nada lo que pensé.

Me llevó a nuestro lugar, si, pero no estaba la cama como siempre y en ningún momento me había besado. Quería sus labios sobre los míos y su cuerpo junto al mío bien juntitos haciendo el amor a la luz de la luna y las estrellas.

-Hermione...- dijo una vez sentados frente a frente en la mesa que había en el jardín con la cena-... se que te decepcioné como hombre y marido por ello y muchas cosas más, te ruego me perdones. He sido un idiota. Te culpé por la muerte de nuestra hija y por no decirme la verdad. Ahora comprendo que... yo también tenía culpa. No estuve allí para ti y tu sufriste igual o más que yo porque tu la tenías dentro de ti. Ya la conocías- para esos momentos, ambos llorabamos. Me dolía recordar a mi bebita-... todo empezó mal entre nosotros. No sé por qué estabas llorando la noche en que te hice mía, pero yo me he aprovechado de tus estados de vulnerabilidad para atarte a mi. No debí hacerlo y me da mucha vergüenza mi comportamiento. Te amo demasiado, pero también quiero que seas feliz y conmigo no lo eres. Scorpius me lo dijo. Si te hago llorar, es porque no te merezco. Te amo y por eso te dejo libre para... para que seas feliz con Brunn o quien sea-rompió en llanto y se puso de pie. Tenía tantas ganas de decirle que lo amaba igual, que lo perdonaba y lo quería conmigo, pero necesitaba mi espacio.

Aunque no me pude resistir al decirle que también lo amaba como hice a continuación.

-Draco... amor... yo también te amo- me acerqué a él y lo abracé. Deseaba fundirme con él-. Gracias por esto. Es muy lindo por tu parte y me encantaría poder ser amigos y quizás con el tiempo podamos recuperar o iniciar de nuevo- él se giró y me miró a los ojos-. ¿Vamos el domingo?- pregunté y él asintió.

Como ya habiamos terminado de comer me guió hasta un espacio abierto y escuchamos una hermosa música.

-¿Me permite esta pieza? - preguntó galante.

-Por supuesto- el movimiento de nuestros cuerpos al unísono al son de la música. Sólo nosotros dos. Me hacía sentir como en las nubes.

Mis brazos fueron a sus hombros y las de él se quedaron en mi cintura.

-Yo también lo lamento mucho Draco. Fui muy egoísta y te separé de nuestra bebé. Siento mucho todo lo que pasó. Empecemos de cero- pedí y lo miré a los ojos-. Mi nombre es Hermione Jane Granger, tengo un bebé de casi cinco años- dije separándome y tendiendo mi mano.

- Draco Lucius Malfoy, también tengo un hijo de casi cinco años- estrechó mi mano y me volvió a abrazar.

-Seamos amigos- pedí y él asintió.

Bailamos por un largo rato distintos boleros, disfrutando de la compañía y el estar solos.

El cansancio hizo mella en mi como en los últimos días lo venía haciendo y Draco me guió hasta el lago que había en nuestro lugar. En medio del lago, había un colchón con muchas sábanas. Mi cansancio desapareció.

Al contrario de la noche apasionada que aún esperaba, caminamos por el agua gracias a un hechizo y cuando tocamos el colchón, ambos teníamos ropa de dormir.

-Gracias por una magnífica noche- besó mis rizos y una vez tranquila y segura en sus brazos me quedé dormida sintiéndome completa en mucho, mucho tiempo.