Bienvenidos a otro capitulo.

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Hola a todos!


CAPITULO 3


Dimensión 2012: Año 2013

-Y… Ahora qué?- Raphael miro expectante a sus hermanos, quienes aún permanecían en silencio después de la partida de su padre.

Solo Mikey tarareaba en su asiento alegremente, sin preocupaciones. A pesar de que hace unos momentos se había auto proclamado "padre" de unos pequeños que aparecieron de la nada.

El resto de las tortugas no parecían muy contentas con las palabras de su hermano más pequeño. Después de todo, lo menos que un adolescente de casi dieciséis años pensaría es en algo tan complejo como la paternidad. Por eso, los mayores no entendían que había poseído al menor de ellos para decir cosas tan absurdas… Aunque como se trataba de Mikey cualquier cosa era posible.

-Mikey no entiendo por qué piensas así- Leo comentó desconcertado, que precisamente el menor y mas travieso de ellos este tan emocionado por ser… Padre?.

Saliendo de su ensoñación Miguel Ángel le dedico una tierna sonrisa a su hermano, tomándolo por sorpresa. Al no esperarse tal gesto cargado de sentimiento.

-No te has dado cuenta Leo?- la tortuga de banda naranja cambio su alegre expresión a una sonrisa triste.

-De que hablas Mikey?- su hermano pregunto confundido con el cambio repentino de actitud.

-Esos niños solo nos tienen a nosotros… están solos…y heridos- todas las tortugas miraban asombrados al más pequeño quien parecía perdido en sus pensamientos.

-Como puedes estar seguro de eso?- Raph frunció el ceño pensando en la tortuga azul al sentirse identificado, cuando este comenzaba a buscar con la mirada al resto de sus hermanos.

Mikey abrió ampliamente los ojos, sin entender como sus hermanos podían ser tan inconscientes de la condición en la que se encontraban las pequeñas tortugas.

Los ojos de Leonardo brillaron al recordar lo que vio en la tortuga roja que había tomado en brazos.

-Estás hablando de los moretones?- Leo exclamo rápidamente, cuando el pensamiento paso por su mente.

-No solo eso Amigo…- Mikey también vio las heridas de las dos tortuguitas en sus brazos. Pero más allá de eso, las pequeñas tortugas se veían perdidas.

La imagen de los niños llorando en medio de las alcantarillas sin consolación. Marco significativamente el corazón de Miguel Ángel, por lo que voluntariamente sin importar en las consecuencias se ofreció a cuidar de los pequeños.

Leonardo observo detenidamente a sus hermanos, pensando en el siguiente curso de acción que les tocaría tomar a partir de ahora.

Suspiró contemplativamente. Al darse cuenta que cuidar a los pequeños era la única opción que tenían. No hizo falta que compartiera sus pensamientos con los otros cuando escucho el quejido resignado de su hermano Raphael.

-No digas nada temerario líder. Splinter fue muy claro al decir que quería que fuéramos responsables- Raphael hablo sin apartar la mirada de su hermano menor; y ver como este ensanchaba su sonrisa al oír su declaración.

-Raphie también va hacer Papá- Mikey salto felizmente, para el absoluto horror de su hermano, quien se había tensado con la simple palabra, provocándole escalofríos.

-Nada de eso Mikey- Raphael declaro molesto con la insistencia de su hermano.

-Podríamos ser sus tutores… o sus hermanos mayores- opinó Donny después de haber permanecido en silencio tanto tiempo.

-Eso tiene sentido para mí- Leo apoyo al más listo, sintiéndose más a gusto con ese reconocimiento.

-No, no, no, Amigos… Esos niños no necesitan más hermanos. Y tutores suena aburrido. En cambio Padres…- Miguel Ángel se detuvo, degustándose de la palabra. -Eso sí que suena fresco- término sintiéndose muy orgulloso de sí mismo.

Antes de que sus hermanos pudieran protestar dijo: -Lo sé. Lo sé chicos- Mikey continuo con su monologo -Mi genialidad asombra- sin dejar de sonreír, la menor de las tortugas se abrió paso entre sus hermanos saliendo del laboratorio sin prestar atención a sus expresiones incrédulas.

Hizo una pausa frente al sofá, admirando la escena de las pequeñas tortugas acurrucadas, asegurándose de que estén bien. Al no ver nada alarmante la tortuga hiperactiva continúo su camino a su habitación.

-Qué demonios fue eso?- Raphael pregunta confundido.

-Pues eso fue Mikey, siendo… Mikey- Leo respondió un poco divertido de todo el espectáculo de su hermano menor.

-Bueno, entonces creo que no hay nada más que hacer- los dos hermanos mayores voltearon para ver al genio, que sin ningún aviso, se encontraba en su escritorio mezclando sustancias extrañas de unos frascos y garabateando algunas cosas en lo que parecía un block de notas.

-Solo debemos esperar a que despierten, para hacer un estudio físico de cada uno. Esos moretones podrían ser perjudiciales- la tortuga de morado murmuro a nadie en particular, aun cuando tenía toda la atención de sus hermanos mayores.

-Pareces tener todo bajo control genio- dijo Raphael encaminándose fuera del laboratorio, ya sin querer escuchar nada que involucrara la palabra "padre". Y la mención de las tortuguitas tenía esa expresión marcada por todos lados.

-Buenas noches Rapha- Leo exclamo educadamente a su hermano temperamental, quien con un bostezo y un movimiento indiferente de la mano respondió: -Lo que digas-

El mayor de los hermanos sonrió sin perturbarse por el trato grosero de la tortuga de rojo.

Desvió la vista del caparazón de su hermano, y se enfoco en el otro que movía con mucho esmero varias sustancias de un recipiente a otro, portando una expresión determinada.

-Donny?- Leo hablo inseguro.

El mencionado sin levantar la vista respondió vagamente -Mmm?- pasaron algunos minutos de silencio, en el que la tortuga de morado comenzó a incomodarse por lo prolongado del mismo. Sin esperar más, levanto la vista y se encontró con la mirada preocupada del mayor.

-¿Qué?- exclamo mortificado. Leo aun parecía observarlo, sin ningunas intenciones de contestar.

-¿Que te sucede?- pregunto al fin después de lo que parecieron horas. Donatello no quería mentirle a su hermano, además, sabía que lo descubriría muy fácilmente.

-¿Es sobre Abril?- Donny se tenso en su asiento al escuchar el nombre de su amada perdida… Bueno más que perdida, ella ahora parecía disfrutar una vida normal de humanos… en la superficie… lejos de ellos.

Se sentía mal por lo que le hicieron a su padre, sabía que no era su culpa. Pero eso, no era suficiente para hacerle sentir mejor. Ahora él tenía que crear un retromutageno para salvar a sus amigos.

Ignorando por completo la presencia de Leo y a su pregunta, continuó con su labor.

Leonardo suspiro resignado ante la actitud del genio. Sabiendo que la conversación había terminado, se giro; y al igual que sus hermanos camino fuera del laboratorio, deteniéndose brevemente con los susurros de la tortuga de morado.

-No tengo tiempo para cuidar a niños- Leo no se molesto en contestar. Su hermano tenía muchas cosas en que pensar.


En la penumbra de sus pensamientos, DarkRaph se retorcía incómodo, con la insistencia de una voz.

-¿Me vas a soltar?- la voz se abrió paso con más fuerza en su mente aun somnolienta.

Abrió lentamente los ojos, sin la capacidad de enfocar nada. Se sentía tan cómodo. No quería despertar.

-Suéltame de una vez mastodonte- esta vez, la voz de tono molesto sin contemplación martillo su cabeza, llevándose todo rastro de sueño.

DarkRaph miro atentamente a su hermano morado, quien lo miraba con furia silenciosa. Pero su atención fue desviada al escuchar risas divertidas. Giro su cabeza encontrándose con el menor de ellos, sosteniendo con ambas manos su estomago mientras se carcajeaba incontrolablemente.

-¿Qué esperas?- nuevamente hablo DarkDon.

DarkRaph un poco confundido miro a su hermano de larga cola, percatándose de la posición en la que se encontraban.

Tenía sus brazos alrededor de la pequeña tortuga morada sujetándolo firmemente. Sin darle demasiado pensamiento a la situación salto lejos de su hermano como si de acido se tratase.

DarkDon había recuperado la compostura, al estar mucho más relajado cuando su hermano salió de su espacio personal. Aunque el frio que se instalo en su cuerpo poco después, casi lo hizo arrepentirse de insistir en perder ese contacto cálido que su hermano mayor le proporcionaba. Pero siendo quien era, no se rebajaría a decir tales tonterías.

-¿Ya terminaron?- DarkLeo se incorporo cerca de sus hermanos, observando todo el intercambio, sin intervenir de ninguna manera. Le había parecido divertido, incluso tuvo un momento muy difícil conteniéndose y no unirse a su pequeño hermano; y reír con él.

Solo podía culpar a esos diminutos cuerpos que los obligaba a comportarse tan tontamente.

-¿Dónde estamos?- la tortuga amarilla pregunto después de haberse recuperado de su risa histérica. Acercándose más a los otros, mientras observaba con curiosidad los alrededores.

DarkLeo miro con molestia a sus hermanos, quienes apenas se hacían conscientes de donde estaban. -Los tontos no saben lo que paso.- pensó disgustado.

-Escuchen torpes- la tortuga azul soltó apenas en un susurro cansado. -Estamos en la guarida de las "tortugas"- dijo seriamente, evaluando sus expresiones. Que ahora se mostraban muy sorprendidos con la noticia.

-La guarida?- pregunto DarkRaph desconcertado.

-¿Cómo llegamos aquí?- la tortuga morada miro fijamente a su hermano mayor no muy convencido, de haber sido trasladado a algún lugar sin su consentimiento.

-Ustedes tontos, permitieron que las "tortugas" nos encontraran y entre su escándalo, ellas los tomaron trayéndolos aquí.- DarkLeo miraba con indiferencia a sus confundidos hermanos.

-Así fue como llegamos aquí?... Jejejeje… Auw- DarkMikey comenzó a reír, pero fue cortado por un golpecito de advertencia en su brazo.

-Eso no es lo que importa. Ahora debemos asegurarnos de que las "tortugas" o su maestro no nos descubran- declaro el mayor con más tranquilidad.

-Que sugieres. Oh gran líder.- exclamo la tortuguita morada.

-Primero, explícanos un poco el estado de estos cuerpos- DarkLeo pregunto expectante.

DarkDon se mantuvo en un silencio contemplativo, pensando en la interrogante. Entrecerró los ojos en su hermano y se dispuso a hablar.

-No puedo estar del todo seguro, sin las pruebas necesarias. Pero he podido deducir que nuestros cuerpos han tomado el tamaño que deberían tener-

-¿A qué te refieres con eso?- DarkRaph pregunto tentativamente.

-Nosotros fuimos creados hace dos años. Y esa es la edad que nuestros cuerpos han adoptado-

-Eso lo explica- dice DarkLeo ya menos confundido, aunque todavía conservando preguntas como: -¿Por qué me siento tan débil?-

-Aun tenemos que acostumbrarnos a este cambio tan radical. Nuestras mentes deben adaptarse, para movernos con mayor facilidad… Calculo que pasaran algunas semanas aproximadamente antes de que podamos ser capaces de eso.-

-¿Tanto tiempo?- la tortuga azul pregunta sorprendido.

-Temo que si- DarkDon responde.

-¿Qué vamos hacer hasta entonces?- la tortuga roja hablo en voz muy baja, inseguro de toda la situación.

-Lo más razonable será pasar desapercibidos-

-Y como pretendes que hagamos eso?- la burla en la voz de DarkDon no paso desapercibida para la tortuga azul, quien solo se limito a fruncir el ceño, para luego sonreír ligeramente. -No es tan difícil de adivinar mocoso-

-Tratas de decirnos, que debemos comportarnos como niños para no ser descubiertos?- DarkRaph pregunto enarcando una ceja en incredulidad.

-Tienes algo mas en mente?- DarkLeo miro con intensidad a su rojo hermano.

-No, nada. Pero…-

-Si no tienes nada, entonces Cállate- exclamo el mayor.

Sin discutir la falta de su hermano, DarkRaph guardó silencio. Sabía que muy fácilmente podría acercarse y lastimarlo de alguna manera, pero la última vez que recurrió a un acto violento, todos terminaron en un mar de lágrimas quedando totalmente inconscientes de la realidad.

-Entonces creo que todo está claro.-

-Si! Seremos niños!- DarkMikey parecía ser el único emocionado con la idea.

DarkLeo estaba seguro que les sería difícil adaptarse a esto. No tenían más opción, era la única manera de sobrevivir. Así que tenían que ganarse la confianza de las tortugas y esperar que ninguna de ellas o su rata sientan que algo está mal con ellos.

Recordaba la vez que intento engañarlas (Bueno a las de su dimensión). Habían pasado semanas enteras antes que decidieran darle una oportunidad; y aun así no cayeron en su trampa.

Solo esperaba que esta vez tengan mejor suerte. Y que esto de ser niños no durara demasiado.

Se detuvo en ese pensamiento, y miro significativamente a sus hermanos notando raspaduras y golpes que se repartían por todo sus cuerpo. Se miro así mismo, percatándose de estar en las mismas condiciones.

-¿Qué significa esto?- DarkLeo pregunto inquieto. Él estaba consciente de cada una de las marcas que tenia. Y sabia que habían sido ocasionadas por los castigos sin sentido y el mal trato a los que han sido sometidos desde que fueron creadas. Por eso, estos moretones le desconcertaban, siendo aun más pronunciadas y visibles de lo que recordaba, dándoles un aspecto maltratado en estos pequeños cuerpos.

DarkDon miro con cuidado a cada uno, detallando con mayor interés las lesiones que adornaban su anatomía. -Esto podría deberse por el cambio de nuestros cuerpos. Al encogerse, las lesiones normales para un adulto, se acentuaron al pertenecer ahora a unos niños.- DarkLeo pareció satisfecho con su repuesta, sin más nada que decir se dedico a observar el lugar.

-Tenemos que aprender sobre esta dimensión y permitir que las tortugas cuiden de nosotros…- DarkLeo hizo una pausa. -Siempre y cuando esa sea su intención… Entendido?- pregunto seriamente a sus hermanos-

-Sí, sí, si.- DarkDon respondió con fastidio.

DarkRaph solo asintió y gruño en acuerdo.

DarkMikey… La pequeña tortuga amarilla no estaba a la vista.

-¿Dónde está?- inquirió él mayor, intentando no sonar demasiado alarmado. Perder a uno de sus hermanos menores, le producía ciertas incomodidades que aun no comprendía.

-Estaba aquí hace un momento- DarkRaph miro a los lados perturbado por la ausencia del menor.

-Ese tonto, donde se habrá metido ahora- dijo DarkDon mientras se bajaba del sofá, encaminándose sin destino por la guarida buscando alguna pista que delatara el paradero de la faltante tortuga.

Sonrió astutamente al escuchar bajas risas provenientes de una de las habitaciones. Se acerco con cautela, por suerte la puerta estaba entreabierta.

La escena detrás de solo podía ser descrita con una palabra.

-Inesperado- susurro ligeramente divertido, al ver a su hermano sobre los pies de Mikey, quien recogía y estiraba sus piernas de manera que el pequeño pudiera elevarse en el aire.

-Otra vez, otra vez!- grito contento DarkMikey. Sin embargo la tortuga de banda naranja bajo con cuidado al niño y se incorporo en una posición sentada.

-Hola niños- Mikey saludo emocionado al ver a todos los pequeños frente a su habitación.

-Vamos entren. No muerdo, lo prometo- sonrió intentando trasmitir seguridad. Los niños se vieron inseguros de que hacer, pero se acercaron lentamente.

-Juguemos- exclamo la tortuguita a su lado levantando los brazos. Mikey miro a los niños alentándolos.

DarkLeo examino la situación, pensando si era algo inteligente cumplir con el bobo. No parecía muy dispuesto a recibir un "No" por respuesta.

Se acerco preparado para comenzar con la farsa. Sonrió un poco a Mikey y a su hermanito, recibiendo por parte de este ultimo una mirada asustada, quien seguramente pensaba que había perdido la cabeza. Después de todo el nunca sonreía. Por lo menos no así.

Mikey se alegro de ver la iniciativa en el pequeño azul. Aunque se percato inmediatamente de la falsa sonrisa. Se entristeció de pensar que ese niño ha sido condicionado de alguna manera para aparentar y comportarse como se le pedía. No es algo que un niño de esa edad deba hacer. Un niño debe jugar si así lo quiere, no para demostrar algo.

-Tranquilos chicos. Si no quieren jugar ahora, podemos hacerlo más tarde.- dijo tranquilamente con una tierna sonrisa.

DarkLeo se sentía confundido con esta tortuga. Después de que difícilmente aceptara hacer algo estúpido con él, cambia de opinión diciendo que será más tarde?

Abrió un poco los ojos, al mirar los de la tortuga de banda naranja, quien parecía haber visto a través de él fácilmente. Ya se preocuparía por mejorar su actuación.

Vio a sus hermanos instalarse en la cama junto a la tortuga. Todos se acostaron y parecían dispuestos a dormir. A excepción de Mikey, quien lo veía esperando que se acercara.

Suspiro cansado, dándose cuenta que la siesta de antes no había sido suficiente para sentirse del todo mejor. Por lo que dormir en una cómoda cama parecía lo más atractivo que ha oído desde que llegaron a esta dimensión.

Mikey espero pacientemente que la tortuga azul tomara la decisión de aproximarse a la cama.

-Esto es tan agradable- dijo repentinamente la tortuguita morada acurrucándose tiernamente en las sabanas.

-Sí, es más cómodo de lo que hubiera imaginado.- la sonrisa de Miguel Ángel vaciló ante la declaración del pequeño rojo.

-Sí, hermanos esto es genial- agrego el amarillo.

Curioso, Mikey no pudo resistirse más y pregunto: -Por que dicen eso chicos, por supuesto que una cama es cómoda.- dijo casualmente.

-No hay manera de que sepamos- Mikey se giro para ver al pequeño azul.

-¿Por qué?- pregunto confundido.

-Nosotros nunca hemos dormido en una cama- la tortuga de naranja, abrió los ojos espantado mientras veía como los niños se acomodaban a su alrededor.

Mikey frunció el ceño. Nunca creyó que sentiría verdadera indignación hacia el desconocido que se suponía que debía de cuidar de los niños. Era desconcertante incluso para él sentirse de esa manera.

Ya hablaría con sus hermanos sobre lo de conseguir cuatro cómodas camas para sus nuevo invitados.

Miguel Ángel se recostó en medio de los niños. Suspiró en la tranquilidad de su habitación. Dejándose llevar, contó las respiraciones de cada uno; y sintiendo un cosquilleo inexplicable de emoción pensó en como mejorar la vida de los pequeños.

Esa noche Mikey durmió verdaderamente feliz.