Hola ¿Cómo están?

Lamento la tardanza de dos meses.

Harry Potter no me pertenece.

Pov. Hermione.

Allí estaba Harry. Mi mejor amigo.

Me moría por abrazarlo y creer que todo era como antes.

Sollocé y sentí que me abrazaba. Se sentía tan bien. Me sentía en casa.

-Te extraño mucho, Harry- acarició mis cabellos.

-Y yo a ti- sonreí.

Alguien carraspeó y me separé de Harry. Era Draco y se lo veía molesto.

-Si ya terminaste lo que sea que venías a hacer aquí puedes irte Potter- su voz era fría y cortante.

-En verdad la que quería ver cómo estaba todo era yo- dijo Pansy. La mujer de Harry.

Se la veía cada vez mejor. Su salud estaba mejorando.

Yaxley, mandado por Voldemort, le había aplicado una maldición cuando estábamos aún en Hogwarts y consistía en causarle hemorragias hasta que alguien del bando contrario la ayudara. Era un castigo hacia su padre y como ella era el enemigo, le esperaría una muerte muy dolorosa.

Según sé, sólo el contacto físico con una persona la ayudaría, pero si se pasaba un lapso de dos días sin esa persona, moriría.

Harry la ayudó y ahora están juntos porque se gustan y se que ella lo ama.

-Bien- dijo Draco y me tomó de la mano.

Me guió hasta el comedor.

-Vengan. Cenen con nosotros- pedí y la mano de Draco apretó la mía con fuerza.

Aún no entendía por qué Harry y Draco no se llevaban.

No lo entendía.

Mis padres estaban hablando con Narcissa y Lucius. Mamá se veía muy triste. Aún no comprendía su relación. Según sé, se siguen viendo y tienen sus cosas, pero mi padre no quiere regresar y que ella lo deje.

Suspiré y en eso todos tomamos asiento.

-Buenas noches señores Malfoy, Jane, Sr. Granger- saludó y esperamos a que nos sirvieran la cena. A decir verdad, no tenía hambre. Y algunas cosas de la mesa me provocaban náuseas.

Comí un poco de pollo y consomé. También de postre probé un poco de flan y arroz con leche.

De repente, lo sentí. Estaba despertando.

Me puse de pie.

-Permiso. Scorp está despertando- salí rápidamente y fui a las escaleras. No me sentía muy bien. Todo me daba vueltas.

Sentí una mano en mi cintura y me encontré con Draco.

-¿Estás bien? - preguntó y negué.

-Hermione, nosotros nos vamos. Espero se mejore Scorpius- dijo Harry y sonreí.

Se marcharon y Draco me ayudó a terminar de subir las escaleras.

Caminamos hasta la habitación de Scorp y él estaba tratando de incorporarse. Me solté y corrí hasta el.

-No, amor- dije volviendolo a acostar.

-Quiero comer- se quejó.

Lo iba a tomar en brazos, pero Draco lo hizo por mi-. Vamos, campeón- salieron de la habitación y los seguí.

Bajamos las escaleras y por ellas venían nuestros padres. Todos fuimos al comedor y una vez acomodado en una silla con una compresa fría en la espalda, le di de comer.

Le serví un poco de caldo de pollo y verduras y él comió.

-¿Qué te sientes, cariño? - pregunté mientras comía. Ahora si tenía hambre.

Comí con él.

-Duele mucho, mami- no lo sé, pero cada vez que me llamaba mamá mi corazón brindaba de alegría.

-Bueno todo va a estar bien ahora- dijo Draco. Estaba mucho más tranquilo ahora que Scorp estaba mejor.

-Mami... ¿te quedas a dormir? Quiero dormir con papi y contigo- sonreí. Ese niño con todos sus encantos me volvía tonta.

-Claro, mi amor- besé su cabello. Seguí comiendo y una vez terminamos nos pusimos de pie.

Lo iba a tomar en brazos, pero Draco se negó y lo tomó en brazos por mi.

-Hasta mañana- nos despedimos todos a coro.

Llegamos a la habitación de Draco y fuimos a lavarnos los dientes.

Cuando abrí un gabinete, vi una caja de tampax y me quedé pasmada.

Tenía un retraso.

Y todo vino a mi como en cascada.

Estaba embarazada.

Bueno muchachos (as) No voy a poder publicar hasta el 20 de julio y pido que me tengan paciencia. Prometo maratón ese día.

Besos.