Advertencia: En este capitulo se hará mención del maltrato infantil.

Nada demasiado grave.

La historia tendrá varios cambios en la trama conforme vaya avanzando. Abra momentos alegres y otros un poco mas serios.

Al hablar de las tortugas oscuras este cambio de nivel es necesario.

Espero que el capitulo sea de su agrado.


CAPITULO 4


Dimensión 2012: Año 2013

La tortuga de banda morada miro con total indignación los cuerpos de las pequeñas tortugas. Intento mantener las facciones de su rostro relajadas, para no alertar a sus hermanos de la frustración que comenzaba envolver su cuerpo.

Cerró sus ojos y respiro profundamente. Tenía que llegar a un acuerdo consigo mismo y evitar salir en ese momento a golpear algo. No puede ser, ya estoy hablando como Raphael. Pensó con disgusto.

Abrió los ojos nuevamente, observando con mayor tranquilidad a los pequeños que se retorcían incómodos frente a él.

Les había preguntado a los niños, si le permitirían revisarlos para comprobar sus heridas y asegurarse de que estén bien.

El azul se había visto reacio a aceptar. Pero al intercambiar miradas con sus hermanos, accedió con desconfianza. No parecía muy a gusto, que él revisara sus cuerpos. Donatello no podía culparlo, después de verificar muy superficialmente las lesiones, paso unos minutos difíciles absteniéndose de bombardear a los pequeños con preguntas. Unas que se hacían cada vez mas y mas aterradoras conforme avanzaba su diagnostico.

Su cerebro comenzaba a ponerse demasiado creativo para su gusto, buscando posibles repuesta a cada moretón o raspadura que vislumbraba en esos pequeños organismos, donde hace apenas unas horas no quería tener cerca.

-Eh… señor puedo ir al baño- Donatello miro hacia abajo a la tortuguita morada, siendo esta la que había concordado con su ADN. Sonrió ante la timidez que el pequeño presentaba.

-Por supuesto. Alguno de ustedes quiere ir también?- se sorprendió cuando todos levantaron la mano… Inclusive Mikey.

-No te preguntaba a ti- dijo Donnie con leve molestia.

-Pero hermano… cuando hay que ir. Hay que ir! Verdad niños?- Mikey preguntó con diversión hacia los pequeños, quienes asentían entusiasmados.

-Bueno, el que va a "ir", siga a la tortuga más guapa de la guarida- Mikey exclamo, con su mano en alto y un dedo señalando la salida del laboratorio donde todos residían actualmente.

-No seas tonto- Raphael hablo de repente -Si lo dices así, ellos creerán que estás hablando de mi-

Miguel Ángel entrecerró los ojos en su hermano. Pero un retorcijón en la parte baja de su estomago le recordó que tanto necesitaba "ir".

Así que solo se limito a sacarle la lengua al mayor. Y correr a la salida gritando que lo siguieran.

Los niños un poco asustados caminaron detrás de la frenética tortuga que buscaba su liberación.

Donatello no los detuvo de seguir a su hiperactivo hermano. Mikey era el más indicado para cuidar de los niños, después de todo él ha sido el único que voluntariamente se ofreció para atenderlos.

Después de su salida se giro para ver a los mayores, quienes parecían tener una acalorada conversación.

Suspiro entretenido con la escena y recordó los acontecimientos de esa mañana. Y como casi habían volcado la guarida en busca de sus pequeños protegidos. Solo para después enterarse, que en algún momento en la noche los niños se habían trasladado a dormir con su hermano menor.

Mikey había estado a punto de caer dormido en un profundo coma, si Donatello no hubiera intervenido en la eterna charla de Leo. Quien había desistido con su regaño, al ver la cara del menor pensando que era suficiente castigo. Mikey aprendió ese día que jamás, jamás, jamás debía tomar a los niños sin el consentimiento de todos sus hermanos. A menos claro, que estuviera dispuesto a tomar otra de las charlas de su queridísimo hermano mayor y de seguro con la unión de los otros dos.

Don se acerco a sus hermanos, quienes parecían haber cesado su enfrentamiento.

-¿Ya terminaron?- la tortuga genio frunció el ceño a los mayores.

-Y eso a ti que te importa- Raphael no parecía estar de humor hoy. Aunque eso no era una sorpresa, él nunca lo estaba. Pero especialmente hoy, se veía mucho más molesto de lo normal… Y Donnie creía saber la causa de la irritación que su hermano impulsivo desbordaba a mares.

-Donnie, que crees que haya ocasionado todas esas lesiones- su hermano hablo en voz baja. La tortuga de morado se percato de la tensión en el rostro de Leo que difícilmente intentaba controlar.

-Las marcas indican haber sido provocadas. Y no simples accidentes. No puedo asegurar con certeza que ocasiono cada una de ellas. Solo formar especulaciones.- Donnie miro con enojo a algún punto en la pared, ya sin ninguna restricción en sus emociones, al no estar los niños presentes.

-Solo nos queda preguntarles a ellos?-

-Es lo único que se me ocurre- dijo Don ante la pregunta de su hermano mayor. -Pero debemos ser cuidadosos y no presionarlos. Los niños que han sufrido de maltrato pueden reaccionar negativamente a los recuerdos de sus lesiones. Por lo que debemos crear un ambiente adecuado para que se sientan seguros y cómodos al hablar de sus experiencias.-

Raphael escuchaba atentamente las palabras de su hermano. Sintiendo como su sangre hervía conforme continuaba la conversación. Debía controlarse si quería permanecer cerca de los niños cuando estos relataran parte de su vida. No podía asustarlos. Por más que le molestara, debía admitir que se preocupaba por los mocosos. Tal vez lo hubiera hecho por cualquier niño, pero saber que estos tienen el ADN de sus hermanos y el suyo, le ocasionaban demasiadas emociones de las que aun se estaba acostumbrando. Ya no podía negarlas, solo adaptarse a ellas.

-Como sería la mejor manera de proceder Donnie- Raphael levanto la vista para escuchar la repuesta del menor ante la pregunta de Leo.

-Solo debemos estar tranquilos y no reaccionar alteradamente a sus declaraciones.- Don se detuvo mirando significativamente a la tortuga temperamental, por obvias razones.-Eso podría crear conflictos en los niños y llegar a pensar que nosotros también recurriríamos a esas mismas acciones-

-Necesitamos que confíen en nosotros- Leo agrego con tristeza. No podía pensar en ningún momento en toda su vida, que se había sentido tan impotente. Ni siquiera en el último año, cuando subieron por primera vez a la superficie y se enfrentaron con cada extraña criatura. Esto era totalmente distinto. Y aun así se sentía mortificado de la situación.

-Solo son niños- Raphael susurro con una molestia dirigida hacia sus anteriores cuidadores.

Donnie bajo la cabeza con desanimo; e ideando las preguntas más apropiadas para sus pequeños protegidos.


Mikey salía del baño muy satisfecho con su desahogo anterior. Se paro sorprendido al ver a los pequeños parados frente a la puerta del baño con expresiones ligeramente molestas.

Se pregunto brevemente por que lo niños estaban ahí. Solo para estrellarse con la sucesión de sus recuerdos anteriores, donde él había gritado alegremente que lo siguieran al baño y así cada uno pueda desahogarse después de la larga revisión de su condición física.

Sonrió con timidez ante su despiste y se aparto para que comenzaran a entran. Antes de que pudiera hacer nada los cuatro pequeños se abalanzaron dentro del baño cerrando la puerta en su cara. Sin posibilidades de entrar se sentó cerca de la entrada esperando que los niños salieran y poder disculparse… solo si se acordaba.


-¿Qué vamos hacer ahora?- DarkDon se paro lejos de la puerta hablando en voz muy baja.

-¿Crees que sospechen?… Nos miraban de forma muy extraña hace un momento.- DarkRaph se acerco a sus hermanos sintiéndose muy preocupado por sus vidas.

-No se trata de eso. Esa actitud era por otra cosa. No hay manera de que se hayan dado cuenta de algo.- DarkLeo agrego calmando a sus hermanos.

-Entonces por qué el cerebrito estaba todo nervioso y tieso- dijo DarkMikey mientras intentaba recoger su lengua y que esta no colgara fuera de su boca más de lo normal. Ahora se le hacía mucho más difícil mantenerla en su hocico.

-Puede ser debido a las lesiones. Ello piensa que somos niños y estas marcas los alertaron de algún posible maltrato- explico la tortuga morada.

-Solo debemos seguir con el plan y tener cuidado con lo que digamos- DarkLeo sabia lo complicado que podría ser eso. Recordaba no haberse podido contener de decirle a Miguel Ángel que nunca han dormido en una cama. El pensamiento paso por su cabeza y en ese momento no le había dado tiempo de procesarlo cuando ya lo estaba diciendo. Tenían que contenerse. Además le preocupaba mentir. La tortuga de naranja había demostrado anoche lo fácil que pudo ver a través de su falsedad. Por ello, tenía que pensar en la mejor manera de mentir… sin mentir realmente… Complicado.

-Tengo una idea- todas las coloridas tortuguitas se giraron para ver al mayor.

-Las tortugas son muy perspicaces… Hasta cierto punto. Pero también son muy confiadas e ingenuas, podemos aprovecharnos de eso. Ellos seguramente preguntaran sobre nuestro pasado y lo que recordamos…- DarkLeo continuo dando las explicaciones, pero DarkMikey ya estaba a muchos kilómetros de la tierra e incluso en la otra dimensión, pensando en el exquisito muslo de pollo que había escondido debajo de una de las trampillas de su guarida. Desde hace mucho tiempo habían aprendido a compartir entre ellos, pero de vez en cuando se daban el gusto de comer fuera de la vista de los demás… Por lo menos él lo hacía y estaba seguro que sus hermanos también.

-Deja de hacer eso- DarkRaph se acerco a su hermano pequeño disgustado con el pozo de baba que este había creado tan repentinamente.

DarkMikey pareció darse cuenta y sonrió sin vergüenza mientras limpiaba su boca y recogía su lengua.

-Ya terminaron?- la voz de Mikey se escucho a través de la puerta.

-Espero que hayan entendido el plan- DarkLeo miro satisfecho con el asentimiento de sus hermanos… Por supuesto que no todos sus hermanos. DarkMikey aun parecía fantasear con quien sabe que.

-¿Entendiste?- pregunto en un tono peligrosamente bajo. Para su total disgusto, en lugar de ocasionar temor como otras veces su hermanito rió en voz baja.

-Tu voz es graciosa- la tortuguita amarilla se burlo de la infantil voz de su hermano mayor quien intentaba asustarlo.

-Vamos niños!- Mikey grito nuevamente, esta vez un poco mas alterado.

-Salgamos de una vez antes de que los demás vengan- DarkDon se encamino a la puerta con sus hermanos detrás.


Mikey vio aliviado, cuando los pequeños salían del baño. Parecían apenados por la tardanza.

-¿Están listos?- preguntó alegremente, ya más relajado con sus presencias.

-Siiiii!- exclamo el pequeño amarillo igual de alegre.

-Vamos entonces- Mikey se giro liderando a su colorido escuadrón de pequeños reptiles.


Donatello levanto la cabeza de sus manos al escuchar la estridente voz de su hermano menor seguida de otra más infantil pero igual de ruidosa.

Mikey se paro frente a sus hermanos y los pequeños se aglomeraron detrás de sus piernas aun cuidadosas de las otras tortugas más grandes.

Don se cuestiono si era el mejor momento de preguntar ese tipo de cosas. Los niños a pesar de ser tan pequeños, parecían tener un desarrollo en sus procesos cognitivos mucho mayor que el de los niños normales de esa edad. Por lo que no le sorprendería que entendieran lo que esos golpes realmente significaban o si tomaran sus preguntas de una manera equivocada. Tenía que ser cuidadoso.

-Niños se que les dije que había terminado. Pero ahora me gustaría hacerles unas preguntas, de las que estaría agradecido que contestaran lo mejor que puedan- Donnie sonrió con calma.

Mikey miro a los niños que aun no se movían de sus piernas y los alentó a acercarse a su hermano genio.

Los pequeños caminaron despacio hacia la tortuga de banda morada.

-Siéntense… Si quieren.- Donnie tenía que recordar, preguntar. No quería asustarlo exigiéndoles cosas.

Sin vacilaciones se sentaron frente a él.

-Bueno…- se aclaro la garganta no queriendo sonar tan nervioso. -¿Se sienten cómodos en este lugar?- pregunto con cuidado.

Las tortuguitas permanecieron en silencio. Eso lo hizo recapacitar y pensar si los pequeños eran tan inteligentes como había pensado en un principio.

-Ustedes han sido buenos con nosotros. Y estamos agradecidos por eso- el pequeño azul contesto en voz baja, no parecía apenado, solo cauteloso.

-Para eso estamos. Queremos ayudarlos- dijo Donnie analizando la manera de habla del niño. Era educado y supo contestar coherentemente.

-Para que nosotros podamos cuidarlos nos gustaría saber un poco mas de ustedes… ¿Cómo, quien los cuidaba o donde vivían?-


DarkDon estuvo a punto de sonreír en la "sutileza" de su original. Pero pensando más seriamente en la pregunta… ¿Cómo contestarían a eso? Sabía que tenían que disfrazar la verdad, pero como encubrir un viaje dimensional y hacer que parezca algo normal.

Para su sorpresa y de seguro todos sus hermanos fue el más pequeño quien respondió a la pregunta.

-Antes de perdernos… Nos cuidaba un hombre malo con una enorme armadura de metal- DarkMikey hablo con voz misteriosa mientras alzaba sus manos simulando lo grande de la armadura.

DarkDon se sobresalto discretamente en su lugar, esperando que esa declaración no vaya a causarles problemas en un futuro.

La tortuga azul cerró los ojos con molestia, al darse cuenta que su torpe hermano no escucho el supuesto plan que debían de seguir. Ahora tenía que improvisar.

-C-como se llamaba ese hombre?- DarkLeo enarco una ceja confundido ante la voz de Donatello.

-No sabemos cuál era su nombre, el nunca nos dijo.- DarkDon se encargo de contestar esperando que el más pequeño no continuara despotricando.

La tortuga morada entrecerró los ojos al ver a su original intercambiar miradas con sus hermanos ligeramente perturbado. No estaba seguro de lo que significara pero esperaba no haber cometido algún error demasiado grave.

- ¿Baxter stockeman?- apenas logro escuchar el siseo molesto de Raphael, quien apretó los puños y se cruzo de brazos con molestia.

-Y fue él quien le causo esas marcas- su original mantuvo una voz baja y una mirada comprensiva. Se sintió ligeramente aturdido por la sensación que le producía la preocupación de la tortuga de morado. Pero se abstuvo de contestar, aunque solo deseara gritar que esa horrible basura hizo sus vidas miserables.

-Muchas de ellas- DarkLeo respondió vagamente. Parece que las tortugas recrearon al hombre malo que su hermanito describió. Por lo que seguiría y agregaría uno que otro detalle sin decir demasiado.

-¿Quién les hizo las demás?- la tortuga azul vio a su original acercarse. Abrió la boca para contestar pero su pequeño hermano le quito el privilegio.

-Antes del hombre malo, estuvimos con una especie de extraterrestre- DarkMikey hablo temblando ligeramente, como si la mera mención les causara temor.


Esto ya era el colmo. Primero Baxter Stockman y ahora el Kraang.

¿Qué, también aparecería Destructor como la próxima niñera?

Raphael sentía que sus dientes se aflojarían con la manera como los rechinaba. Su temperamento comenzaba a tomar lo mejor de él.

Donatello por su parte, se le hacía difícil permanecer tranquilo y compasivo cuando lo único que quería era romper algo. Inclusive los envases que reposaban aparentemente sin molestar a nadie encima de su mesa de trabajo, se veían perfectos siendo aventados contra la pared.

Tranquilo. Respira. No debes asustarlos. NO DEBES ASUSTARLOS!

La tortuga de morado torció su boca en una sonrisa ante sus pensamientos alertando a sus hermanos. Se supone que él era el más pacífico del grupo. Debía controlarse.

Leo miro de reojo la dificultosa situación del genio. Comprendiendo perfectamente sus sentimientos. Al igual que sus hermanos se encontró con la penosa necesidad de cortar algo a la mitad con sus adoradas Katanas.

-¿Cómo fue que llegaron a las manos de este hombre?- Donnie pregunto después haber controlado su temperamento.

-El extraterrestre nos vendió, diciendo que debíamos de serles útiles de alguna manera- esta vez fue la tortuguita roja quien contesto. -Pero no sirvió de nada, porque después este hombre dijo que no valimos la pena su tiempo- la vio fruncir el ceño con la declaración.

Un gruñido aterrador fue la única advertencia que tuvieron los presentes para darles tiempo de girar y buscar la fuente del sonido.

Observando cómo Raphael se alejaba del laboratorio con fuertes pisadas.

-Creo que lo mejor…- Leo había comenzado hablar después de la partida de su hermano, pero se detuvo ante otra serie de gruñidos… algo diferentes.

Bajo la mirada encontrándose con las coloridas caras de las tortuguitas ligeramente sonrojadas. Se preocupo que estuvieran enfermas.

-OH, chicos!- Mikey grito alarmado. –Tienen HAMBRE!-

Las tortugas mayores se sintieron igual de alteradas a la declaración del menor. Como no habían cubierto esa necesidad esencial antes de hacer cualquier otra cosa?

-Niños… vamos a la cocina a desayunar?- Donnie pregunto avergonzado de su "meticulosidad".

-¿COMIDA?- pregunto el pequeño amarillo portando una expresión entre el asombro y la añoranza.

-Si! Comida!- Mikey contesto sonriendo ampliamente. Por lo que conocían hasta ahora de los niños, no le sorprendería saber que no los alimentaran correctamente. Por lo que ya comenzaba a pensar en las mejores recetas; tan saludables y deliciosas como sea posible… aunque tendría que pensar más seriamente en los alimentos sanos… que no parecía recordar ninguno… Bueno ya se las arreglaría.


Las tortugas oscuras no sabían cómo reaccionar a la mención de comida. Nunca antes se les había ofrecido y mucho menos preguntado si querían. Siempre debían hacer algo para ganársela. Pero ahora estas tortugas se acercaban con esas tiernas sonrisas y les ofrecían comida?

-¿Que tenemos que hacer?- DarkRaph no pudo evitar preguntar.

-De que hablas pequeño, no tienes que hacer nada. Solo vamos a comer como todas las mañanas…- Mikey contesto con evidente alegría -Ah y también en el almuerzo y cena- la tortuga de naranja agrego al último momento.

-¿Podemos comer tres veces al día?- DarkDon se sintió estúpido al preguntar eso. Pero no salía de su asombro, de manera que se le dificultaba pensar correctamente.

Y se sintió mucho más estúpido con la mirada que su original le dirigía. No quería que sintiera lastima. Él era un sobreviviente. Sabía cómo cuidarse, era un genio después de todo.

Bufo con irritación y se levanto caminando fuera del laboratorio.

-Espera- para su consternación Donatello se le había pegado atrás.

DarkLeo miro con molestia la actitud de su hermano. Sabía lo que había impulsado al cerebrito a reaccionar así, pero debía aprender a controlarse.

-Nosotros también deberíamos de ir- levanto la vista y trago grueso ante la sonrisa de su original. Miro a sus otros hermanos, quienes sorprendentemente esperaban impacientes su decisión.

DarkLeo se levanto seguido de los menores y caminaron detrás de Leonardo rumbo a la cocina.

Sintió su estomago retorcerse con el pensamiento del desayuno. Y recordar la vez que comió con las tortugas de su dimensión. Hasta ahora esa ha sido la mejor comida que ha probado.

Cerró los ojos, emocionado. Ya no le importaba la farsa en esos momentos, solo podía pensar en cómo por fin, sus hermanos comerían como les era merecido.

Abrió los ojos asombrado de la calidez que recorrió su cuerpo al pensar en el bienestar de sus hermanitos. Era confuso. Él se preocupaba por ellos. Pero hasta ahora no sabía que tanto verdaderamente les importaba.

Solo esperaba que estas tortugas fueran tan buenas como las de su dimensión. Y por lo que había visto… Lo estaban haciendo bastante bien.


Antes de que se vayan ;) Me gustaría consultar su opinión sobre los nombres que mas adelante les colocare a las tortugas oscuras. Es importante que las "tortugas" puedan identificarlas, aunque solo sera cuando tengan que llamarlas en voz alta, ya que aun me referiré a ellas con sus nombres Darks ;D

Había pensado en nombres japoneses con un significado que identificara sus personalidades. Pero soy muy indecisa con estas cosas, por lo que aun estoy luchando fervientemente en mi cabeza para elegir un nombre adecuado.

Bueno creo que eso es todo.

Gracias por leer.

Nos vemos en el próximo Capitulo.