Hola chicas…

Aquí ando pasando a dejar otro oneshop de los lime sobre las parejas escogidas por ustedes. En este caso fue un: SesshomaroxKagome, recuerden que este se iba a desarrollar en un universo alterno, no fue tan explicito como el anterior (Esto fue a petición de ustedes), Tal vez sea el antepenúltimo capitulo. Así que espero mucho review en quejas (Si… Es una amenaza para todos los que no se dignan a dejarme un review con sus ideales sobres este proyecto xD).

En fin…

Se suponía que en este abría sangre, horror y terror. Pero preferí dejarlo para el final… Espero y escojan muy bien su próxima pareja…


Deseo reprimido

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Se encontraba inexpresivo como siempre, sentado detrás de su escritorio, posando de manera tranquila cuando realmente su cabeza estaba hecha un nudo de decisiones, todo por llevar de mejor manera la escomía de su empresa.

Sesshomaru necesitaba dejar claro que para él, la `competencia´ no era un problema, todo lo contrario, las dificultades la tenían ellos y la competitividad debía luchar contra su ingenio, sus estrategias y la manera tan frívola con la que lograba resolver cualquier inconveniente.

Sin embargo el existo tiene muchas caras y en ocasiones cuestionaba lo que tenía con lo que deseaba tener, encontraba llenar mucho vacios emocionales gracias a la satisfacción de ser el mejor, cada día con más poder, la esfera del mundo caía en sus pies.

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Se escucho sonar la puerta dos veces.

- Adelante – Sonó la voz fría e inanimada de él.

- Señor Seshomaru. Estos son los recibos que mando a pedir para el Contador. – La chica le miraba con cierto nerviosismo.

A juzgar por la perfección con la que todo se solía dirigir, no era de extrañarse que los empleados de aquel hombre, actuaran temerosamente bajo su mando, sin incautación, Sesshomaru era lo suficientemente capaz de saber escoger a su personal y rara vez se escuchaba la furia de aquel hombre ante algún inconveniente, de hecho, antes de existir uno, ya existían las sugerencia de posibles alternativas, así funcionaban las cosas, un paso siempre adelante y gracias a eso, podía contener el mundo de los negocios en sus manos.

El individuo le hecho un profundo vistazo a los papeles, para proseguir a afirmar e indicarle silenciosamente que se podía retirar.

La chica suspiro relajadamente, se dio la espalda y camino rápido a la salida.

- Kagome… – El hombre se expreso con su característico tono – Tráeme una taza de Té.

La joven al escuchar su nombre, abrazo las carpetas que llevaba en sus manos, cerró los ojos y arrugo la cara, rápidamente cambio a una fisonomía más relajada y firme, dio el frente y escucho el final de la oración. Luego de atender el pedido, asintió, hizo un gesto de reverencia y salió lo más vertiginoso posible para cumplir con la ordenanza.

Al cabo de unos minutos, nuevamente la puerta sonó.

- Adelante…

Kagome ingreso, camino tímidamente hacia el escritorio, deposito el Té en la parte superior del lado derecho de Sesshomaru, esta se inclino con cuidado para no molestar el espacio personal de su jefe y mucho menos caer en la indiscreción colocando en una mala posición lo solicitado.

El hombre miro inconscientemente de reojo el descote de la chica en el momento que se ladeo, definitivamente no era una acción visual que se permitiera, sobre todo con su secretaria, por pudor, por falta de tiempo y hasta por respeto. Sin embargo le agrado lo que vio, disimulo y rápidamente lo olvido. Un acto digno de un caballero.

La joven por su parte e inocente de lo ocurrido, se despidió. Sigilosamente, Sesshomaru agradeció a verla escogido como secretaria, era lo más parecido a su compatibilidad `en ese aspecto laboral´. La chica era un tanto torpe y despistada, en ocasiones le costaba recordar su nombre pero en general era un prodigio, todo lo entregaba a la hora, era relativamente ordenada, ágil, inteligente y muy intuitiva ante las actitudes que el podría tomar para ciertas acciones, lo que le ayudaba enormemente a sobre llevar su personalidad trivial para los negocios.

Tomo la taza de Té a la vez que leía unos contratos, coloco nuevamente la vasija en su lugar. Cambio de papeles y distintamente intento tomar otro sorbo de Te, noto deficiencia en una de las sumas que se encontraban en el documento e intento no botar la bebida que contenía su boca a causa de la impresión, movió bruscamente su cuerpo, haciendo que la tasa se moviera irregularmente causando que el contenido escapara del embace y callera en su blanca camisa de diseñador.

- Maldición…

Coloco todo en su lugar, se levanto y luego de quitarse la parte superior del Flux, se dispuso a retirar la corbata seguido de la camisa, la tomo en las manos como ideando que hacer para retirar la mancha.

Miro el filtro de agua y tomando su pañuelo, reflexiono en mojarlo para así frotarlo en la mancha y finalizar aclarándola.

La puerta se abrió sin ser tocada, el sin sobresaltarse voltio para encontrar a la persona que había invadido su privacidad sin ser anunciada.

- Señor Sesshomaru, hubo un error en los documentos que le mando el señor Hi-go-ru

Kogome entro distraída, mientras hablaba y miraba los documentos en sus manos, una vez que levanto la mirada y se encontró con el maravilloso y bien formado cuerpo de su jefe, apenas y logro pronuncia la última palabra. El por su parte no dejo de realizar su tarea de limpia manchas, solo le miro, frunció el seño y la ignoro.

- Lo siento, lo siento señor Shesshomaru.

- Te he dicho que toques antes de entrar.

- Lo sé… – La chica sonrojada intento retroceder lentamente para salir del lugar, su pena era devastadora al punto de no saber qué hacer – Me distraje e intente llegar lo más rápido para comunicarle que…

Sesshomaru volvió a fruncir el seño como en expresión de que ya dejara de dar tantas explicaciones y terminara por decir lo que efectivamente le importaba. Así que la entorpeció para finalmente preguntar lo que le concernía.

- ¿Qué paso con esas cifras?

- El Señor Higorashi mando a decir con su secretaria que hubo un error de trasferencia y que se disculpaba por los inconvenientes ocurridos. Acabo de recibir el fax con el documento correcto. – Kagome bajo la mirada y estiro los brazos con la carpeta en las manos. – Aquí están señor.

Colócalo encima de mi escritorio.

La joven sin duda, de camino a su destino, deseo mil veces mirar de reojo los pectorales y los bien definidos brazos de su jefe, sin embargo la vergüenza y el temor la invadió, se sonrojo, lo que causo que en imitación a un rayo, dejara el lugar. Así que una vez depositada la carpeta en su lugar, hizo una reverencia y antes de salir, escucho.

- Kagome. – La chica se encontraba de espaldas a su jefe, se estremeció al atender a su nombre y en lo que se dispuso a voltear, el mismo continuo de manera cortante. – Aprende a tocar la puerta antes de entrar. Nos evitaríamos muchos problemas.

- Si señor – La chica dejo en evidencia un sonrojo.

Kagome lentamente se dio la vuelta, el la siguió con su mirada, superviso sus pronunciadas caderas y continuo bajando hasta advertir una falda de lino muy corta, bueno, las chicas de su edad la solían utilizar de esa manera, provocativas, continuo el panorama antes de que la joven se perdiera tras la puerta y finalizo mirando unas largas y bien formadas piernas. Las medias negras le integraban misterio y hasta aumentaban su deseo por ser ligeramente despojadas de ellas.

La puerta se cerro y el volvió a su camisa, sintió un cosquilleo en la parte inferior, se sintió fuera de sí, no era algo que soliera hacer, intento culpar al estrés, el agotamiento y hasta a la soledad por sus malos actos.

El teléfono sonó y se dispuso a colocar su camisa para terminar la jornada del día.

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Al parecer el tiempo había acabado, Kagome no pasó más llamadas y los papeles que faltaban por firmal los podía llevar a casa. Miro su reloj, Jaken, su chofer no tardaría en pasar por él. Recogió todo, tomo su maletín, ordeno los papeles en él y mirando nuevamente la hora camino hacia la puerta. La abrió entre rápido y rudamente, en el acto la chica se encontraba intentando aferrarse a ella para tocarla y al no tener superficie en donde apoyar su mano, golpeo el firme pecho del hombre para acto siguiente caer en el.

- S-Señor S-Sechomaru… – Advirtió su pesada mirada penetrar la suya a tan solo unos pocos centímetros, sintió su respiración y eso la acelero, la ruborizo y la aterro – J-Juro que… ¡Que iba a tocar!

El en un intento de tomarla y alejarla o por lo menos ayudarla a encontrar solides en sus pasos, la tomo por la cintura, el tacto le estremeció y ese cosquilleo aumento cuando su torpe acción hizo que se rozaran sus intimidades.

Al encontrarse tan vulnerable ante la jovencita, agilizo sus movimientos hasta que logro que ambos se colocaran en posiciones adecuadas para respetar sus espacios. Ella se encontraba sonrojada, nerviosa y hasta fría, lo noto en el momento en que sus manos se encontraron para ayudarla a recoger ciertas cosas que dejo caer en el suelo.

El intento responder a lo que ella había expresado, sin embargo no logro nada, le hubiese gustado aunque sea proporcionarle alguna palabra de indiferencia, pero de momento, en su cabeza solo trascurría sangre aceleradamente caliente.

Sus demonios internos estaban en revolución, antes de actuar por instinto y no por lógica, frunció el seño y en una acción silenciosa, se despedido y se perdió entre los pasillos. Era evidente que el tiempo en que no le daba de comer a su carne, por decirlo crudamente, le estaba pasando cuentas. El tiempo y la edad no perdonaban a una joven tan bien formada físicamente como lo estaba Kagome, bueno, en sus tiempos Sesshomaru no la fuera franqueado, sobre todo si se encontraba desequilibrado por algún lado.

No lograba entender en qué momento había perdido terreno en el auto control, sin duda Sesshomaru aun no entendía sobre hormonas y necesidades masculinas y eso era algo bien ingenuo en su limitada ignorancia, porque precisamente santo no era, tuvo precisamente tuvo su momento de desquite carnal.

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Kagome no encontraba darle estabilidad a su cuerpo, roso sus caderas, las cuales minutos antes había tocado su magistrado y ese recuerdo la hizo estremecer, no obstante las imágenes de un Sesshomaru sin camisa, le hacían volar en deseos lujuriosos. Corrió a dejar todo en su y ya salir de aquel territorio que agregaba mas imágenes a su imaginación.

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El se encontraba esperando el ascensor, toco el botón de llamada, unas cinco veces y miraba hacia atrás cada cinco segundos. Al cabo seis minutos el ascensor finalmente llego, lo penetro rápidamente para de una vez huir del momento, marco planta baja y en el instante en que se disponían a cerrarse las placas metálicas que dividían el exterior con el interior, ahora ardiendo gracias al vapor que este traspiraba ante la idea de que aquellas manos, femeninas y delicadas manos que impidieron el cierre definitivo de las placas, pertenecieran a ella.

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Kagome miro el reloj de la pared, era ya demasiado tarde, de no apurarse de seguro el trasporte la dejaría. Corrió y paro el ascensor, se introdujo sin mirar a su alrededor.

Inhalo aceleradamente y después de exhalarlo, se dispuso a ojear a su alrededor. Por encima de su hombro logro visualizar la imagen serena e inanimada de su jefe, su hermoso y excitante rostro, sin movilidad, sin expresión, casi sin respirar.

- S-señor S-sesshomaru, dis-culpe no lo vi. – La joven hablo con dificultad a causa del nerviosismo que empezó a invadir sus piernas, acomodo su postura y peino con la mano su cabello, se mantenía acelerada ante su imagen. No sabía muy bien porque se disculpaba, pero la manera en que le miro, acusadora y reprochante, la intimido más, la hizo acudir a la tangente mental, tal vez revoloteo algunos recuerdos calientes, fue inconsciente, ya que el solo verlo la estaba enloqueciendo.

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Era ella… Por suerte, Sesshomaru bajo presión trabaja mejor, así que una vez que su distraída figara se poso a su lado, el canalizo toda celeridad y se mantuvo en un estado de inconsciencia fugitiva, algo así como la tangente que utilizo Kagome, solo que esta funcionaba muy al estilo de Sesshomaru, casi inerte, casi sin respirar, como si en el mundo solo existiera él y si por contingencia acaecía algo mas, preexistía solo para ser opacado por él.

- ¿De qué te disculpas? – Odio a ver emitido una pregunta, eso conllevaría a una respuesta, que en su alargamiento, él finalizaría por corresponder, esperaba no tener que hacerlo, ella era buena en eso de sobre llevar su personalidad, esperaba que ahora lo demostrara con más compromiso.

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Kagome bajo la mirada, su celular sonó, gracias a su condición de incapacidad mental, se enredo en un estúpido intento de responder y corresponder a la llamada. Por desgracias, ninguna logro. Y solo termino entorpeciendo mas el momento.

Su celular rodo por el suelo, ella se sintió utilizada por un mal karma y si no tenía que ver con eso. Entonces ahora el universo estaba conspirando para hacer de ella una estupidez ambulante, y todo ante su Sesshomaru. "El cual estaba muy ocupado tranquilizando sus propios demonios".

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Sesshomaru odio a verla contemplado en su pequeño paraíso de deficiencias automotriz. Cuando la jovencita se inclino, dejando a su merced una retaguardia digna de escultor, entendió que la edad le estaba pesando y que hacía mucho no se fijaba en los gustitos carnales de la vida.

Esquivo la mirada hacia el marcador, ya iban por el piso -cuatro- estaba pronto a llegar a destino y librarse de tan incómodos momentos lujuriosos.

Esas cosquillas endemoniadas florecían como madrigales en primavera, o mejor dicho, emergían como lava ardiendo, porque más bien sentía arder cada tramo de su cuerpo. Para hacer más masoquista la escena, retomo la vista escultora que yacía justo a su costado. Mordió su labio inferíos, su cara aun seguía sin expresar las revoluciones y golpes mentales que se desarrollaban en su interior. El de hecho y aparentemente seguía normal, hostigaba sutilmente su personalidad.

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A Kagome le volvió sus cinco segundos de lógica, y analizando la situación, recapacito que su posición no era la más espléndida para el momento. Así que en una vertiginosa labor por recuperar una figura decente, perdió estabilidad y triunfando el sadismo, choco su rezagado contra el ya erecto y escondido sexo de su acompañante. Para ya avanzar en sensaciones y emociones restringidas, Kagome ayudo a la valentía de Sesshomaro, expresando un gemido causado por los descubrimientos libidinosos del instante.

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Antes de que ella lograra decir lo siento… Sesshomaru con su mano derecha la tomo por el cuello y con la izquierda detuvo el bajar de ascensor. En su rápido y acelerado movimiento logro reposarla en la pared del elevador y así se apoyo en ella para dar inicio a su desenfrenado deseo.

- Lo siento niña… – Le susurro en el oído a la vez que lamia su oreja, intentando hundirla en su avidez.

Sus descontrolados besos se enterraron en el cuello de Kagome, si ella en vez de gemir hubiera intentado detener la acción, la historia fuera otra. Pero la chica deseaba tanto o más la interacción de sus cuerpos. Lo que hizo sentir apoyado a Sesshomaru y lo condujo a un inevitable comienzo de entrega fugaz. Sus caricias descomunales, el tacto insaciable, los besos salvajes y el aumento del libido ocasiono que se escucharan gritos y gemidos de placer en manos de una jovencita saciando su sed orgásmica.


Espero y haya sido de su agrado…

Mis amenazas, atentados, patentes, confesiones, peticiones, huellas digitales, condolencias, etc… TODO por un review (O ¬¬ por PM como muchas malvaviscas asadas hacen…)

Matta nee :3