¡Hola! ¿Cómo están?
Acá está el capítulo, antes de leerlo, aclaro, ésto es Smut. No sé si clasifica como muy explícito, porque no acostumbro a escribir estas cosas pero bueno, siendo ellos, supuse que algo así debería pasar. Voy a cambiar el Rating del fic, sólo por si las dudas, y nada, espero que no sea un desastre JAJA.
Si no estás cómodo con éste tipo de situaciones, te recomiendo que ignores este capítulo.
9-Llamadas cuando uno está de viaje.
Shouyou lanzó un gemido agudo y se mordió el labio, cerrando los ojos por un momento para calmarse a si mismo. Podía escuchar la respiración agitada de Tobio desde el celular. La quietud de su propia habitación hacía que pudiese oír todo con claridad, incluso el sonido de la ropa siendo removida al otro lado de la linea.
—Haah...Tobio...¿Estás-?
—Sí.
Oh. Okay. Las piernas del pelirrojo temblaban ligeramente al oír la voz de su novio, mientras su propia mano estaba ocupada con movimientos rápidos y algo torpes sobre su propio miembro, pasando el pulgar en movimientos circulares por la punta a cada caricia. Podía escuchar el ruido de la mano de Tobio frotando su miembro al mismo tiempo, y sus pequeños gruñidos a medida que se acercaba al climax.
—Hey...—murmuró Hinata, con el oído pegado al celular, e intentando que su voz no sonara tan aguda—dí algo.
—Um, ¿qué quieres que diga?—respondió éste, con la voz más gruesa que antes. No era tan diferente, en realidad, ya que Kageyama no era muy ruidoso a la hora de tener sexo, mientras que Shouyou siempre tenía que terminar mordiendo algo para no despertar a todo el vecindario.
—N-Ah...¡no sé! algo.
Luego de unos segundos de silencio, con la respiración de Tobio como único sonido en el teléfono, Hinata resolvió que era mejor decir algo. La imaginación de su novio era bastante pobre.
—Dí-Aah haah, mi nombre, dí mi nombre—murmuró el mas bajito, mordiéndose el labio y cerrando los ojos, imaginándose lo que harían cuando Tobio volviese a casa—dime que me amas-Nhh, Tobio.
El otro lanzó un gemido bastante bajito, probablemente cubriéndose la boca con la mano, y dejó pasar unos segundos antes de hablar.
—Shouyou—susurró junto al celular, haciendo que las piernas del otro temblasen—Shouyou. Te amo. Te amo demasiado, voy a-
Y se cortó la llamada.
Tobio se quedó mirando el celular.
¿Qué?
Intentó volver a llamar a su novio, le envió mensajes, y nada. Por dos horas, nada.
Cuando recibió una llamada del pelirrojo, horas después, le preguntó qué se supone que había pasado.
—Um...—murmuró el más bajito, obviamente sin ganas de decirlo.
—Shouyou...
El más bajito lanzó un suspiro irritado, aunque ambos sabían que era falso.
—Terminé cuando dijiste mi nombre, se me cayó el teléfono al suelo y se rompió.
Y Shouyou tuvo que colgar una vez más el teléfono, porque su novio no paraba de reírse de él.
