Bienvenidos a un nuevo capitulo.

Es bueno saber que la historia esta siendo de su agrado hasta ahora.

Espero que el capitulo les guste y se sorprendan tanto como yo lo hice al llegar al final de este. ;3


Capitulo 9


-¿Donnie? - Abril pidió con mayor insistencia.

Donatello después de un último vistazo a la figura frágil del niño giro su cabeza hacia su salvadora. Ciertamente no había estado prestando atención a lo que decía; la inmensidad de su alivio bloqueaba pensamientos coherentes, por lo que su razonamiento se limitaba al agradecimiento que su cuerpo experimentaba.

-Gracias- expreso Donnie, dedicando a la chica confundida una suave sonrisa.

Abril miraba tontamente la expresión desconcertante de la tortuga más alta. Ella solo quería saber si el niño se recuperaría de todo lo acontecido esa noche. Sin dudas estaba preocupada, así que antes de irse una vez más a su vida normal, quería asegurarse del bienestar del pequeño galápago. Además, su curiosidad había despertado irremediablemente, deseando indagar sobre la aparición de los niños en la guarida. Segura de que algo realmente grande había pasado en su ausencia.

-Solo respóndeme… ¿estará bien?- repitió con seriedad.

Donnie bajo su mirada entristecido. Abril aun parecía renuente, indicando que la única razón por la que se encontraba en la guarida era por su preocupación incondicional a los inocentes. El niño estaba en peligro, no había ningún lugar al que pueda llevarlo. Así que dejando de lado su orgullo y el sentimiento de traición, Abril hizo lo que tenía que hacer para asegurar la vida del pequeño niño.

Su niño.

-Estable- respondió con significativa simpleza. -Le tomara un tiempo sanar sus heridas. Estableceré un tratamiento para los siguientes días, de manera, que pueda recuperarse sin mayor problema.-

Abril asintió a sus palabras, aliviado con la noticia.

¿Qué haría ahora? ¿Estaría bien preguntar sobre estos niños? ¿Debería irse?

Suspiro audiblemente. Lo mejor que podría hacer era irse. Si comenzaba a indagar mas allá, volvería a estar involucrada con las tortugas y ella aun no se sentía preparada para perdonar sus actos. Fue su culpa que su padre estaba perdido en la inmensidad de Nueva York con un terrible problema de mutageno.

Tenía que salir de ahí. Ya cumplió su cometido y estaba agradecida que todo haya salido mejor de lo pensado. Solo faltaría encontrar una excusa creíble y lo suficientemente tranquilizadora para evitar alarmar a Casey del paradero del niño. Sin lugar a dudas el adolescente se mostró preocupado y estaba convencida que él no dejaría el tema del pequeño galápago, indagando sobre su seguridad. Tomando en cuenta que si no le daba respuesta, el chico rebelde las buscaría por si mismo.

Por supuesto, sería difícil ingeniar una buena historia. Después de todo, no hay muchos lugares donde se atiendan a los mutantes (por no decir ninguno). Tal vez, tendría que ponerse de acuerdo con Donnie para permitirle al niño y asegurarle a Casey que la tortuguita estaría bien.

Dándose cuenta que le sería muy difícil no involucrarse más de lo estrictamente necesario para salvaguardar la existencia de sus supuestos amigos y la de los niños.

-Don- comenzó antes de que la esbelta tortuga hablara, viendo la opresión en sus facciones con las claras intenciones de abrir una conversación. Ella no quería eso.

-Abril- dijo Donnie con nerviosismo.

-Pa…- un murmullo casi inaudible rezumbo en el silencio. Ambos se miraron confundidos, hasta que la voz se alzo ligeramente. -Pap…-

Donnie aparto la mirada de Abril, dirigiéndola al cuerpecito de la mesa. La voz era de Tetsu. ¿Qué trataba de decirle?

-Tetsu?- inquirió preocupado. Tendría que darle algún analgésico una vez que se asegure de lo ocurrido.

El niño se removió entre las mantas, parpadeando con pesadez hacia ellos mientras estiraba sus pequeños brazos hacia el genio.

-Papá…-

Su cuerpo se paralizo. Permaneció en silencio anonadado con los movimientos del niño en su intento por llegar a él. Entre el caos mental logro escuchar a su lado el jadeo sorprendido de Abril. Realmente quería explicarle que no era su papá, pero no lograba encontrar su voz.

Bajos gimoteos lo arrastraron a la realidad. Impulsando su cuerpo hacia adelante tomo en sus brazos a la pequeña tortuga, asegurándose que su plastrón no hiciera contacto con el suyo propio mientras lo mecía con extrema suavidad.

Una mirada de reojo revelo la expresión aturdida de Abril. El entendía perfectamente su reacción, seguro que compartía una emoción similar.

-¿Es tu hijo?- escucho el escepticismo en la voz de su amiga.

No pudo responder. Ante la pregunta el niño se mostró inquieto por la nueva voz, mirándolo con un grado leve de angustia y algo mas… esperanza, tal vez?

-Si- respondió sin duda en su tono. Sorprendido, se percato que no sintió ningún tipo de recelo en el título.

Culpaba a Mikey y a sus locas ideas.

El niño en sus brazos se relajo inmediatamente dejando caer sus parpados, acurrucándose más cerca de su papà.

Donnie no pudo evitar enrojecer ante las acciones de Tetsu. Logro ver la confusión en las facciones de Abril y casi escuchar los engranajes girando en su cabeza.

Cualquier cosa que podría haber dicho para calmar el desconcierto de su amiga fue detenido por el sonido en la entrada del laboratorio. De pie en la puerta estaba Leonardo con su niño en brazos, mostrando preocupación.

-¿Donnie?- el genio sonrió. Acción suficiente para apaciguar los nervios de ambos hermanos mayores (tanto Leo como DarkLeo).

Leonardo se acerco con cuidado, desviando ligeramente la mirada de la chica. Temiendo algún rechazo por parte de ésta.

-Por suerte, solo tiene quemaduras superficiales en el plastrón y su caparazón. Además de algunas magulladuras y raspones…- Donnie detuvo su explicación. Eso era solo lo superficial. No tenía idea de lo que esto podría ocasionar en la mente del niño. Tal vez por ello comenzó a llamarlo papá, sus ansias por la protección lo llevo a verlo como su única salvación.

Leonardo sabiamente se mantuvo en silencio, acercándose un poco más para que Kazuo tuviera una mejor vista de su hermanito. La pequeña tortuga azul estiro su cuello intentando comprobar el cuerpecito maltrecho del cerebrito. Poco después envió una mirada cautelosa a la única humana de la habitación. Entrecerrando ligeramente sus ojos.

Abril tomo un paso hacia atrás ante el escudriño del galápago azul. La intensa mirada, podría muy fácilmente compararla con la de Leonardo cuando este entraba en su modo mama gallina. Era realmente desconcertante.

De todas las cosas que podría haber esperado que les ocurriera a sus amigos en su ausencia, la paternidad no era una de ellas.

-Abril…- Abril desvió su mirada del niño en dirección a la voz temblorosa de la tortuga esbelta. -Podrías, por favor, contarme lo que sucedió- suspiro con desgana. No se sentía con ánimos de hacer esto. Aunque sabía que por la seguridad del niño debía narrar los acontecimientos de esa noche.

Estaba tan agotada, su cuerpo apenas reaccionaba a sus demandas. Comenzaba a sentir el dolor de cabeza que estaba segura que empeoraría. Demasiado estrés, después de aquella carrera por su vida, sin mencionar revelaciones increíbles.

Las tortugas eran padres.

Abril se sentó en una de las sillas, intentando calmar su respiración. Muy tarde dándose cuenta de que estaba alterada. Una vez en calma y evitando cuidadosamente el contacto visual con alguna de las tortugas conto los sucesos: su encuentro con pulverizador, la pelea en el callejón, su caída frente a un pequeño mutante, la loca carrera por despegarse de la criatura (viendo la tristeza invadir la mirada de Donnie a ese comentario), entrar en su casa para atender la quemadura (indicando detalladamente las atenciones puestas en la herida) y su decisión por ir al único lugar donde estaba segura que se podría atender a un mutante (mentalmente esperando que el niño no se tratase de alguna trampa que pusiera a las tortugas en peligro)

Donnie asintió con una mirada orgullosa a las acciones de Abril y su disposición de venir sin importar nada más que el bienestar del niño. Aunque podría haberse dado una patada por no haber comprobado en Abril. Él solo había verificado su estancia desde la ventana de su habitación. Por lo que después de oír la voz de Abril en la seguridad de su hogar, se había ido satisfecho ahora con el único inconveniente desesperado de encontrar al niño.

Leo permaneció en silencio terminando de escuchar las palabras de Abril. Entrecerrando ligeramente sus ojos, se percato que les ocultaba algo. No sabía el qué, pero noto algunos vacíos en su historia. No era el único, sorprendentemente Kazuo no parecía satisfecho con su explicación, su ceño estaba fruncido y la nariz estaba tiernamente arrugada.

Habría sonreído a la vista, pero Kazuo giro su cabeza hacia él. De inmediato entendió el mensaje.

-¿Hay algo más, Abril?- no quería sonar demasiado cauteloso, pero la tensión repentina que envolvió el cuerpo de la chica fue la prueba suficiente.

Abril habría preferido abordar ese tema en otro momento. Comenzar con ello traería más preguntas de las que preferiría posponer durante un tiempo. Tenía tanta suerte que era fin de semana, con su agotamiento actual dudaba seriamente que pudiera encontrar su camino a la escuela.

Ella suspiro, la mirada que le dedicaba Leo no perdonaba equivocaciones. Era absurdo, se supone que estaba molesta con ellos. Ella era la que tenía que tratar con un padre que se convirtió en un murciélago mutante asesino. No tenían el derecho de exigirle nada.

Abril frunció el ceño y cruzo los brazos sobre su pecho. -Hay alguien más que conoce la existencia del niño- respondió desafiante.

-¿Quién?- Leo preguntó receloso. Ciertamente no quería molestar a su amiga, pero era la seguridad de su familia La que estaba en juego.

-Un compañero de clase-

-¿Ese chico?- tanto Abril como Leo miraron a Donatello con desconcierto. Hasta que el líder recordó a la persona de la que su hermano les comento cuando saltaban por los tejados en busca de Timothy.

-¿Qué chico?- Abril se levantó enojada.

-Ehhm…- Donnie retrocedió algunos pasos realmente nervioso.

-¿Me has estado siguiendo?- los ojos de Abril destellaron de cólera.

-Abril, yo…-

-Papá!- los presentes cayeron en un silencio ensordecedor. Sintió la mirada de Leo mientras intentaba calmar la angustia del niño quien comenzaba a sollozar en sus brazos.

-Tranquilo, tranquilo… Estoy aquí.- murmuro con suavidad en su oído. Acerco con cuidado su gran mano y comenzó a limpiar las lágrimas de las mejillas enrojecidas del niño. Tetsu dejo de llorar y comenzó a incorporarse para mirar a su alrededor con curiosidad, aferrándose con fuerza al borde sobresaliente del plastrón de Donnie.

El niño detuvo su mirada en el otro infante de la habitación, sonriendo con ternura en su dirección.

Leo sintió el pequeño cuerpo en sus brazos tensarse considerablemente. Las facciones de Kazuo mostraban tanta perplejidad que casi era alarmante.

-Tetsu?- Kazuo susurro el nombre de su hermanito.

-Kazu, estoy bien- Tetsu respondió a la pregunta no formulada de su hermano mayor. Aunque una mueca de dolor desmintió sus palabras, haciéndolo enrojecer de vergüenza por su evidente mentira.

Avergonzado, Tetsu enterró su cabeza en el cuello de su padre susurrando un tranquilo me duele.

Donatello mordió su labio inferior. -No te preocupes, yo hare que pare- susurro de vuelta, moviéndose por el laboratorio en busca de los analgésicos. Olvidando temporalmente a los presentes.

Leonardo abrazo con mayor fuerza a la pequeña tortuga, cuando esta empezó a removerse en sus brazos en dirección a su hermano genio. Podía sentir la preocupación exudar del niño.

Se giro hacia Abril y le hizo una señal con la cabeza hacia la puerta. Su amiga humana no se mostraba muy dispuesta a cumplir con su pedido. Sin embargo, un vistazo a Donnie pareció hacerla recapacitar. Caminando con cuidado, salió del laboratorio en silencio.

Abril espero en la entrada de la guarida no muy segura de lo que debería hacer a continuación. Leo no había salido de inmediato, pero no podía irse sin antes una explicación. Así que espero la llegada del joven líder deseando no encontrarse con ningún otro miembro de la familia Hamato.

Para su mala suerte, Mikey salió a la vista caminando rumbo a la cocina. Se detuvo brevemente mirándola con esperanza y una sonrisa soñadora. Abril de inmediato aparto la mirada. De reojo logro vislumbrar la caída en el pecoso rostro de Miguel Anguel, quien continuo su caminata con los hombros ligeramente encorvados y un pequeño galápago amarillo saltar detrás de él.

La pequeña tortuguita se giro hacia ella, llamando su atención. Sorprendida observo cómo este le sacaba su larga lengua, para luego levantar su cabeza con suficiencia mientras renovaba el paso detrás de Mikey.

Abril parpadeo varias veces confundida. Había demasiadas preguntas sobre estos niños y la única respuesta que hasta ahora tenía (tan loca como pueda sonar) era que estos niños son hijos de sus amigos mutantes. ¿Cómo?

¿Donnie habrá tenido algo que ver? Pensó vacilante, sin creer verdaderamente que su amigo este tan loco para esa clase de experimento. Aunque tampoco creyó que harían algo como lo de su padre, pero ahí estaba ¿no? Un gran murciélago mutante.

Pasaron unos minutos y Leo camino fuera del laboratorio hacia ella.

-Abril, quiero agradecerte por lo que hiciste esta noche. Créeme, todos estamos muy aliviados…-

-No lo hice por ustedes- vio la sorpresa en el rostro de Leo y el silencio que se instalo después fue extremadamente incomodo.

-No importa por quien lo hayas hecho- pudo escuchar la firmeza en su tono. -Solo estamos agradecemos por eso- dijo con un dejo de tristeza.

-Confiamos en que podrás solucionar lo de tu amigo- la alentó finalmente.

Abril abrió sus ojos en el recuerdo. Había olvidado a Casey.

-Sera difícil… Me pondré en contacto con ustedes si no logro hacerlo.- ella reconocía la terquedad de Casey, algo de lo que tendría que hacer frente para proteger el secreto de los Hamato.

Leo asintió comprensiblemente.

-Ah y Leo?- comento como un último pensamiento.

El joven líder se mantuvo en su posición esperando que hablara. Abril se removió con repentino nerviosismo.

-¿De verdad, ese niño es hijo de Donnie?-

La única indicación de haberla escuchado era el leve espasmo en sus ojos.

Leo giro la cabeza hacia la entrada del laboratorio antes de mirarla nuevamente con una ligera sonrisa en sus labios.

-Sí, es su hijo-


Abril se desplomo en la cama de su habitación totalmente agotada.

Tetsu… si, así lo habían llamado al niño.

No se atrevió a preguntar algo más sobre eso. Ella solo se comunicaría para verificar el progreso de la pequeña tortuga. No tenía que saber todo lo demás, aun cuando la intriga carcomiera sus entrañas (Vaya que era dramática).

Cerró sus ojos en espera de un merecido descanso. Recibiendo en consecuencia algunos sueños que delataban los acontecimientos de las últimas horas, puntualizando la pequeña figura de una tortuga mutante de piel purpura y suaves ojos amarillos, casi tanto como los de su padre

Donnie.


DarkLeo miraba con impresionante seriedad a la pared frente a él.

DarkRaph se sentó incomodo junto a su hermano más pequeño en espera de una respuesta por parte de su líder. La notable falta de su hermano genio era dolorosa? No sabía que pensar sobre eso.

Había estado tan preocupado sobre su desaparición. Pero ahora estaba de vuelta; a salvo. Así que no entendía la molestia de su hermano. Intento en varias oportunidades hacerlo escupir la respuesta, pero el mayor permaneció obstinadamente en silencio.

Un resoplido cargado de negatividad sobresalto a los menores.

-¿Nos vas a decir?- DarkRaph pregunto con impaciencia.

DarkLeo miro a sus hermanos sin saber cómo dar inicio a las explicaciones. Él mismo no tenia idea lo que estaba ocurriendo o como resolverlo en cualquier caso. El único que posiblemente podría averiguarlo era la razón de sus problemas.

Sabía que si no comenzaba pronto DarRaph enloquecería; y lo último que necesitaba actualmente era que otro hermano perdiera la razón.

-No estoy seguro de lo que pasa con Tetsu… pero no es él mismo.-

-¿Por eso no está durmiendo con nosotros?- inquirió DarkMikey, ante las palabras del mayor.

-Actuaba de una manera muy extraña, como si hubiera olvidado quien es… Se comporto como un niño-

-Eso no es lo que se supone que teníamos que hacer?- DarkRaph interrumpió con molestia.

-No era lo mismo. Él incluso llamo a Donatello, Papá!- exclamo DarkLeo un poco exaltado por el comportamiento de su hermano genio.

Logro ver la sorpresa aparecer en las facciones de los menores. Aunque la de DarkMikey cambio repentinamente a una picara.

-Qué pasaría si nuestras mentes se van degenerando, olvidando quienes somos, volviéndonos completamente niños. Sin recuerdos, sin nada más a que aferrarnos, sin una vida a la que regresar- DarkMikey termino dramáticamente, con una mirada hacia el techo sosteniendo su pecho con ambas manos.

La pequeña tortuga sonrió con amplitud, al percibir la angustia y el horror desbordar de sus hermanos.

-¿De dónde sacaste eso?- DarkRaph pregunto mortificado. Nunca se habían preocupado por otro efecto secundario después de su encogimiento.

-Un Comic- respondió simplemente.

DarkLeo ignoro las discusiones de los menores, deteniéndose en aquel hecho importante.

Sacudió su cabeza con molestia, sabiendo que no lograría nada con pensar en eso. Lo mejor que podría hacer en aquel momento seria dormir el tiempo que les queda y esperar despertar con su mente intacta.

Tal vez, solo estaba exagerando y su hermano era un increíble actor…

Lo dudaba seriamente.


Donatello se removió con ligereza en la comodidad de su cama. Reconociendo haber dormido increíblemente bien, a pesar, de los acontecimientos de esa noche.

Sonrió incluso antes de abrir los ojos. Recordaba ir a dormir, con su niño en brazos. La insistencia de este de acompañarlo había sido imposible rechazar. Considerando la ternura que los niños exudaban a montones.

Donnie por sí mismo no había querido separarse de Tetsu. Tenía que verificar su condición cada cierto tiempo y asegurarse que no empeoraría con las horas. Por suerte, la fiebre que presentó paso casi desapercibido apenas como un quebranto, por lo que no tuvo tantos dolores de cabeza durante su larga siesta.

La última vez que se despertó fue aproximadamente hace tres horas. Suponiendo que ya seria medio día. El Maestro Splinter les permitió dormir la mañana, sin entrenamiento. Así que solo hoy seria la excepción.

Además a él no le gustaba dormir demasiado, siempre había cosas que hacer.

Ahora tenía que despertar y comprobar la salud de su hijo. Casi sonrió como un tonto ante el pensamiento.

Comenzó a removerse con la intención de levantarse. Pero algo no estaba bien… estaba siendo detenido por algo a su alrededor.

Abrió sus ojos con lentitud y casi grita espantado ante la escena.

Estiro su mano hasta el T-phone de su mesa de noche con la esperanza de contactar a alguno de sus hermanos.


Raphael bostezaba sonoramente mientras parpadeo un par de veces aun sintiendo el cansancio de las frenéticas horas de búsqueda.

Antes de establecer algún pensamiento coherente, escucho el timbre de su T-phone. Se sacudió el sueño con otro bostezo levantando el pequeño artefacto en su mano para leer el mensaje.

Donnie:

Ayuda! Mi habitación.

El mensaje en sí no tenía mucho sentido, pero le era claro que el genio lo necesitaba en su habitación para ayudarlo con algo.

Como último pensamiento recordó que su hermano había ido a dormir con Tetsu en brazos… con eso en mente se levanto presuroso fuera de su habitación. Si eso era así, el niño podría haber despertado con algún problema. Dudaba que Donnie precisara su ayuda si algo grande no estaba pasando.

Con cuidado pero sin pausa abrió la puerta de la habitación del genio. No paso mucho tiempo para adaptarse a la poca iluminación del cuarto.

Amplio sus ojos sin comprender lo que sucedía frente a él.

Por puro instinto llevo sus manos al cinturón esperando tomar sus preciados sais. Estos no estaban. Recordó que se acababa de levantar. Vio el rostro asustado de Donnie y sintió su propio temor elevarse en su pecho.

¿Qué demonios era eso?

Junto a su hermano había una especie de lagarto gigante, con lo que parecía un gran caparazón puntiagudo en su espalda. Sus brazos y piernas estaban enroscados en el cuerpo más delgado de su hermano. Se estremeció levemente con lo fácil que podría aplastar a Donnie en esa posición, considerando que tuviera la fuerza que su cuerpo manifestaba.

Al buscar el rostro de su hermano, distinguió un destello amarillo cerca de la cara de Donnie. Deteniéndose en aquel brillo, retrocedió levemente al percatarse que se trataba de unos ojos. Ante esta revelación sintió una frialdad atemorizante ascender por su cuerpo al ver con mayor detalle la piel morada que recubría a la gran tortuga.

-Tetsu?-


Siento para la persona que quería el capitulo de Raph y DarkRaph, pero aun deben desarrollarse algunas cosas antes de escribir su escena. n_n

Gracias por leer.

Hasta el próximo capitulo ;3