CAPITULO 27

Side by side

***2 meses y medio atrás***

–Si tu miedo es que Lex pueda llegar a Annie, despreocúpate. Prometí cuidarla con mi vida y siempre lo haré. Pero ahora necesito tiempo para mí. Tiempo para continuar con la investigación. Ahora más que nunca me urge desenmascarar a Lana. Clark y yo merecemos poder abrazar y tener a nuestras hijas a nuestro lado, verlas crecer y recuperar el tiempo perdido.

– Oliver...

–Lo que me lleva a otra cosa… –la interrumpió–. Necesito saber dónde puedo encontrar a Chloe.

Lois sonrió emocionada.

–Sabía que tarde o temprano ibas a perdonarla.

–Jamás voy a perdonarla, no te confundas. Sólo lo hago por Hallie. Ella tiene información y ha estado investigando por su cuenta. Necesitamos descubrir todo lo más pronto posible y si lo hacemos por separado nos llevará años, tal y como lo hemos hecho. Lo único que ella y yo tenemos en común ahora es recuperar a Hallie y si para eso necesitamos trabajar en equipo pues así será.

–Pero Oliver… ¡ella está viva!.

–No voy a volver a hablar de esto contigo –puntualizó–. ¿Me vas a decir cómo encontrarla o también tengo que buscarla como lo he hecho con Lex todos estos años?

–Te anotaré la dirección en un papel –Lois tomó un papel y una pluma y escribió rápidamente–. También te anoté su celular, pero por ningún motivo le marques de algún número que esté a tu nombre. Te recomiendo que compres un celular con otro nombre y antes de marcarle, me lo das, para darle tu número antes. No contesta números extraños…

–Despreocúpate…, yo me encargo.

Oliver se dirigió a la salida.

–Oliver… –el rubio regresó a verla.

– ¿Podrás perdonarme algún día? –le preguntó Lois esperanzada, pero el rubio no dijo nada sólo se marchó.

Oliver estaba parado detrás de la puerta con el número 708, intentaba tocar pero aquel malestar en el pecho se lo impedía. El sólo saber que la volvería a ver le traía un cúmulo de sentimientos encontrados. La odiaba, claro que la odiaba con toda su alma, y no solamente por el hecho de haberlo engañado tan vil y cruelmente. Lo que más detestaba era saber que tenía una hija, una hija que no había visto crecer, que no había podido tener en sus brazos, a quien él no podía proteger. Él amaba a Annie, y hasta antes de saber de la existencia de Hallie, Oliver no había sentido un amor tan puro y tan desinteresado por ninguna otra persona en la faz de la tierra. Él sabía que podía dar la vida por ella si era necesario y aunque sabía que por las venas de Leilani no corría ni una gota de su sangre, esa niña le había enseñado lo que era el amor de padre. Pero en el fondo, Oliver siempre había sabido que ella no era suya, que Annie jamás le pertenecería del todo y lo confirmó cuando Clark Kent volvió a sus vidas y cuando descubrió por primera vez la conexión que Annie y él tenían. Aquello le había roto el corazón porque sabía que él jamás podría tener algo así con ella, pero le quedaba el consuelo de todos los momentos únicos que había vivido con Annie, y que Clark jamás había conocido. Y ahora…, ahora que había descubierto a Hallie, había pasado unos días de infierno pensando en todo lo que él se había perdido y aún se seguía perdiendo, y en todas las oportunidades que Clark tenía al lado de Hallie. Al fin había comprendido el dolor tan grande que Clark debía de haber sufrido todos esos años buscando a una niña que ellos le ocultaron. Recordar todo eso le hizo vencer sus sentimientos más oscuros y se atrevió a golpear la puerta, cada segundo que lo posponía era un segundo que su hija pasaba con Lana.

–Oliver…

Oliver intentó no mirar a Chloe a los ojos, aquellos ojos…

– ¿Puedo pasar?

–Adelante –Chloe le cedió el paso y Oliver entró teniendo cuidado de no tocar a Chloe.

–Yo quería…

–Lois me avisó… –dijeron al mismo tiempo.

–Bueno, creo que Lois ha facilitado las cosas… Supongo que ya sabrás entonces por qué estoy aquí –agregó Oliver con voz firme, intentando ocultar cualquier vestigio de la afectación que sentía al estar tan cerca de ella.

–Sí, me dijo que quieres que compartamos la información que tenemos acerca de Lex y Lana para que podamos recuperar a… –Chloe bajó la mirada– nuestra hija.

Esas palabras salidas de aquella voz hicieron que un escalofrío recorriera el cuerpo de Oliver. Era la primera vez que reflexionaba que Hallie era algo que ambos habían creado, que era una fusión de los dos. Un reflejo del amor que alguna vez se profesaron y él sabía que Chloe también lo entendía así porque en ese momento los ojos de ambos se encontraron y por un solo segundo, fue como si el tiempo hubiera regresado años atrás. "Pero no eran seis años atrás", la mirada de Oliver se llenó de odio y rencor, y Chloe lo notó porque rápidamente volvió a bajar la mirada.

–Eso es lo único que debe importar ahora. Así que voy a pedirte que juntes todas las evidencias que tengas. Nos veremos mañana a las 8:00 p.m. en la Watchtower –cortó Oliver de inmediato, estar frente a ella era más difícil de lo que pensaba. Oliver se dirigió a la salida.

–¿En la Watchtower? –preguntó Chloe nerviosa.

–Si lo que te preocupa es que alguien más sepa de tu resurrección entre los muertos, o que la seguridad del edificio esté comprometida… despreocúpate. Hice de ese lugar un monumento a un fantasma. Nadie jamás había entrado a ese lugar en seis años, y no creo que nadie más pueda hacerlo, sólo responde a las huellas de dos personas, y dado que ya hemos estado ahí… creo que sabes muy bien que somos los únicos que podemos entrar.

–Está bien, ahí estaré –aseguró Chloe, él se dirigió nuevamente a la salida– Oliver…, antes de que te vayas me gustaría decirte que…

–Chloe, pensé que Lois te había dejado en claro que si estoy aquí es única y exclusivamente por Hallie… nada más -finalizó.

–Lo sé, no tienes que repetírmelo, sólo que… lo que te tengo que decir es sumamente importante.

Oliver hizo un gesto de que la estaba escuchando por lo que Chloe continuó.

–Es acerca de la manera en la que salí del psiquiátrico.

–Chloe, si esto va a aportar algo a la investigación te escucho, pero si no es así, mejor ahórratelo.

–Es que…

–Es que tienes que entender que yo estoy aquí solamente por Hallie –la interrumpió.

–Lo sé, sé que me odias y que lo harás siempre.

–Qué bueno que lo tengas presente –advirtió–. Te veo mañana a las 8.

******Actualidad********

– ¿Lo confirmaste? –mencionó Oliver al entrar por la puerta de la Watchtower. Chloe se encontraba en una computadora y Oliver se acercó a su lado.

–Sí, todo es legal. La empresa está bien constituida. No hay forma de detectar que ese dinero fue a parar a manos de Lex.

Oliver golpeó la mesa. Chloe respiró profundamente.

– ¡Esto no nos está llevando a ningún lado! –gritó.

–Lo sé Oliver, lo sé.

–Pero las fugas de dinero son constantes y casi siempre son por las mismas cantidades.

–Sí, pero las empresas a las que van destinadas son de diversas índoles y todas están legalmente constituidas –le aclaró Chloe.

El celular de Chloe comenzó a sonar, ella miró su celular pero desvió la llamada, lo que extrañó a Oliver porque Chloe jamás recibía llamadas que no fueran de los celulares anónimos de Lois y Oliver, que habían comprado únicamente para comunicarse con ella; y Chloe jamás habría dejado a Lois sin contestar.

–Tenemos que encontrar otra línea de investigación lo más pronto posible.

–Lo sé, lo sé. De hecho estoy trabajando en ellas…

El celular de Chloe volvió a sonar, la rubia volvió a mirar el número y lo silenció de inmediato.

–Deberíamos de ir por ella. Nadie jamás se daría cuenta que somos nosotros.

–Oliver somos dos completos extraños, y Clark es su papá.

– ¡Yo soy su papá!

–Lo sé, pero la verdad aunque nos duela es que la única persona que ha estado con ella todos estos años es Clark. Lo único que conseguiríamos es que Hallie nos odiara por siempre.

–¿Cómo puedes quedarte así? Sin hacer nada…

–¿Crees que estoy tranquila?, ¿crees que disfruto cada noche pensando que en ese momento yo debería estar a su lado? –Chloe le recriminó–. Oliver, todas las mañanas me despierto con un solo propósito, porque sin eso mi vida no tiene sentido.

–Pues no se nota, porque si fuera así ya hubieras encontrado algo.

–Si fuera tan sencillo créeme que hace meses Hallie estaría conmigo, pero tú sabes perfectamente que no lo es…

***Dos meses atrás…****

–Al fin llegaste –mencionó el rubio.

–Dijiste a las 8, son las 7:45. ¿Estás durmiendo aquí? –preguntó Chloe al ver al fondo unas colchas tiradas y comida rápida cerca de las computadoras, y un pequeño olor molesto cerca de ellas.

–Pensé que el motivo ameritaba que estuvieras antes aquí –agregó Oliver ignorando por completo la pregunta que la rubia le había hecho.

–Oliver, sé muy bien qué esto es por Hallie, y que me odias con toda tu alma y que jamás vas a poder perdonarme. Pero si nuestro objetivo es recuperar a Hallie, mínimo deberíamos de empezar a practicar un poco la cordialidad entre nosotros, por su bien vamos a tener que aprender a hacerlo tarde o temprano.

–¿Cordialidad? Discúlpame si querer alejar a mi hija de ella, te cause molestia, pero es que no dejo de pensar y aún no puedo entender por qué no puedo simplemente ir a la granja decir que sé que es mi hija y llevármela. Y no me repitas el mismo pretexto que Lois me dijo ese día sobre tu regreso al psiquiátrico, porque sabes muy bien que aunque te odie con toda mi alma, por mi hija y por su bien te escondería hasta el fin del mundo si fuera necesario. Tampoco me pongas la excusa de que eso pondría de aviso a Lana y Lex porque yo no permitiría que les pasara algo malo a ninguna de mis hijas.

–Tienes razón Oliver, jamás pensé que esto te detendría pero si te digo que es lo mejor es porque lo único que conseguiríamos es poner a Hallie aún más en peligro.

–¿Pero por qué?, ¿Qué es lo que yo aún no sé?

–Oliver, Hallie está registrada como hija biológica de Clark…

–¿Qué? – preguntó de inmediato.

–Cuando entré al psiquiátrico y descubrieron mi embarazo me preguntaron quién era el padre, aún tenía un poco de razón y les pregunté qué pasaría con mi bebé si no decía quién era y ellos me dijeron que la entregarían al gobierno –Oliver cerró los ojos y los puños de impotencia–. Yo no quería eso para Hallie, así que…

Oliver le pegó a la pared, Chloe se asustó. Oliver se había hecho daño, ella se acercó para cerciorarse de que Oliver estaba bien pero él estaba tan enojado que no permitió que ella lo tocara.

–Sé que sabes lo que significa, porque estoy seguro que era parte de tu plan para proteger a Annie. Aunque tú te llevaras a Hallie y mencionaras que es tu hija, tú tendrías que devolvérsela a Clark porque para el gobierno él es su padre biológico, y tendríamos que enfrentar todo un largo proceso legal, en el cual Lana tendría acceso a Hallie. Y te aseguro que no dudaría ni un minuto en usarla para dañarnos, no sólo a mí, también a ti…

***Actualidad***

El teléfono de Chloe comenzó a sonar de nuevo. Oliver miró a Chloe intrigado, ésta observó el número ansiosamente, desviando la llamada otra vez.

–Creo que puedo hallar otra pista pero necesito uno o dos días para rastrearla antes de mandarte al campo de batalla –mencionó la rubia mientras se dirigía hacia la computadora y miraba algunos datos recién encontrados.

–¿Y esta pista será como las anteriores? Porque no estoy dispuesto a seguir perdiendo más tiempo.

–Lo sé Oliver, lo sé. Sólo dame un par de días, mientras tómate un tiempo libre.

–¿Un tiempo libre? –ironizó exasperado– ¿Cómo puedes pedirme eso cuando no puedo sacar a Hallie ni un sólo instante de mi cabeza?

–Oliver te entiendo –Chloe se acercó a él pero Oliver retrocedió inmediatamente.

–¡No! –Oliver le gritó a Chloe–. Tú no puedes entenderme porque tú no sabes lo que significa saber de un día para otro que tienes una hija, y que esa hija está en constante peligro y no puedes hacer nada para impedirlo –recriminó Ollie.

–¿Y qué crees que sentía yo todos estos años? –preguntó Chloe desesperada–. ¿Felicidad?

–Bueno, te recuerdo que aquí la única culpable de toda esta situación eres tú.

–¡Ya lo sé! –explotó Chloe–. Tú jamás dejas de recordármelo, sé que actué mal y te he pedido perdón en todas las maneras posibles, y sé que nunca me perdonarás. Pero tú no eres el único que ha sufrido aquí, y yo no soy la única que ha tomado decisiones equivocadas –añadió Chloe.

–En primera si tú has sufrido, ha sido consecuencia de las decisiones que tomaste, y sobre decisiones equivocadas, dime entonces cuál fue la decisión equivocada que tomé, porque de la única que me arrepiento es de haberme enamorado de ti y de haberle llorado durante tantos años a un fantasma que jamás existió.

–¡Me refiero a Annie! –agregó Chloe.

–¿A Annie? –preguntó confuso–. ¿Qué tiene que ver Annie con todo esto?

–Que tú no eres capaz de entender por qué hice lo que hice. Que durante todos estos meses no has hecho otra cosa que pensar en tu dolor, y no te has puesto a pensar que tú hiciste lo mismo con Annie y con Clark.

–No puedes comparar las cosas –se defendió Oliver, no podía creer que ahora fuera Chloe la que quisiera darle a él lecciones de moral y de cómo actuar.

– ¿Por qué no? –le enfrentó la rubia.

–Porque yo oculté a Annie de Clark para protegerla –le aclaró a Oliver.

–Fue lo mismo que yo hice con Hallie.

–¿De mí? –Oliver no podía entender cómo ahora era Chloe la que intentaba cambiar toda aquella situación a su favor

–¿De Clark? –refutó la rubia, y la rabia y el odio que Oliver le tenía se duplicó al 100%, ya sabía de lo que Chloe era capaz, pero no podía entender cómo ahora ella estaba intentando cambiar las cosas y hacerlo sentir mal por cosas que ella ni siquiera podía entender.

–¿Lo ves? –añadió la rubia ante el silencio de Oliver–. Dices que no puedes entenderme, pero tú hiciste lo mismo aun cuando sabias que Clark jamás le haría daño a su propio bebé.

–A diferencia de ti yo jamás dudé de Clark, yo creía en él, protegí a Annie de Lana y de Lex, de la fe ciega que Clark profesaba por ella, pero tú…

–Yo sólo quería lo mejor para Hallie.

Lo mejor, que terminó viviendo con ella –recriminó Oliver.

–Lo único que puedo decirte es que tú decidiste convertirte en el padre de Annie, decidiste ocupar ese lugar. Deja de pensar sólo en tu dolor y piensa en el daño que le éstas haciendo porque Annie no tiene la culpa de las decisiones que tomaste. Para ella tú eres su padre, un padre que debería estar al pendiente de ella.

–¡Siempre estoy al pendiente de ella!.

–¿En serio? –le enfrentó Chloe–. Dime ¿cuándo fue la última vez que le diste el beso de las buenas noches?, ¿o le leíste su libro favorito?. ¿Sabías que ya ni siquiera le pregunta a Lois por ti?, sabe que obtendrá la misma respuesta de siempre esperando un día que no llega.

–No te atrevas a juzgarme –le advirtió Oliver, no podía creer como Chloe se atrevía a enfrentarlo de aquella manera– No tienes ningún derecho a juzgarme si soy o no un buen padre, eres la menos indicada.

–Lo sé, sé que no tengo ningún derecho a juzgarte, y créeme que no intento hacerlo, pero no puedo verte dañar una de las cosas que más quieres en tu vida, yo lo hice y…

Oliver iba a refutarle cuando el celular de Chloe comenzó a sonar de nuevo. La rubia miró su teléfono y volvió a desviar la llamada, Oliver la miró intrigado, el celular volvió a sonar pero esta vez sólo fue un leve pitido, Oliver se percató que era un mensaje.

–Lo siento, yo… –Chloe señaló su celular un tanto nerviosa, un comportamiento extraño aún para la desconocida en la que Chloe se había vuelto para Oliver, la rubia le dio la espalda ocultando de la vista el celular y respondió el mensaje.

–¿Todo bien? –le preguntó Oliver a Chloe.

–Sí, nada de importancia, Lois quería saber si estaba bien –evadió la rubia.

–Creo que tienes razón, por lo menos deberíamos descansar por hoy–añadió el rubio cuando Chloe se dio la vuelta, en un afán de terminar con aquella conversación de una vez por todas–. De todos modos no vamos a ningún lado– se apresuró a decir, lo último que quería era regresar a aquella conversación sin sentido.

–Yo te avisaré en cuanto obtenga la pista que te mencioné –añadió Chloe, Oliver se sorprendió con la rapidez en la que Chloe se daba por vencida.

El celular de Chloe volvió a realizar el sonido de mensaje, pero esta vez Chloe no contestó, se dirigió hacia la mesa donde se encontraba su bolso, y la gabardina y el sombrero que usaba para caminar por las calles para no ser reconocida. Oliver, se encaminó hacia el sillón que ahora fungía como su cama, Chloe caminó hacia él…

-Oliver, sólo recuerda que aparte de Hallie, allá afuera tienes una hija que en estos momentos te necesita más que nunca, porque no entiende cómo es que su papá, el que la adoraba tanto… ahora ya ni siquiera la vea. Y Ollie, cuando todo esto se descubra…

–¡No me llames Ollie! –respondió de inmediato Oliver.

–Lo siento, no quise… –se disculpó azorada.

–Por favor Chloe, voy a pedirte que mantengamos las conversaciones estrictamente en lo que nos interesa, creo que tú eres la persona menos indicada para darme consejos.

–Sí, creo que tienes razón… –dijo Chloe decepcionada–. No volverá a ocurrir, buenas noches Oliver.

Y la rubia se marchó.

A pesar de que Oliver intentó ignorar las palabras de Chloe un dolor en el pecho se hizo presente. Por primera vez en mucho tiempo se hacía consiente de lo mucho que extrañaba a Annie, y de la verdad que las palabras de Chloe contenían aunque a él no le gustaban. Estaba verdaderamente enfadado con ella, pero no pudo evitar tomar las llaves de su carro y su chaqueta y seguirla a escondidas como todas las noches para vigilar que llegara sana y salva a su departamento.

Desde que Chloe había aparecido pero sobre todo después de enterarse de que Hallie era su hija, su vida se había vuelto un caos. La verdad era que no podía ver a Annie sin que ella le recordará a Hallie. Él había cuidado de Annie, la había protegido de todo y contra todos, pero se lamentaba el hecho de no haber podido hacer eso con su propia hija lo que lo hacía sentir impotente y a la vez culpable con Hallie y con Annie. Tal vez era por eso que las palabras de la rubia lo habían molestado tanto, porque en el fondo tenía que aceptar que tenía razón al decir que le estaba haciendo daño a Annie, pero es que no podía evitarlo, no podía estar frente a Annie actuando como su padre, cuando él no había estado ahí para su verdadera hija y eso era algo que Chloe jamás podría entender.

Oliver golpeó el volante del carro cuando la ira volvió sobre todo en esos instantes cuando se culpaba a sí mismo de los residuos del amor que aún le quedaban por ella, los residuos de amor que provocaban que todas las noches la vigilará para verla llegar sana y salva a su casa, y es que aunque le costara trabajo reconocer, sabía que Chloe se arriesgaba todos los días; y aunque se trataba de engañar de que lo hacía sólo por el bien de su hija, en el fondo Oliver sabía que todo el amor que le había tenido a Chloe durante todos esos años no podía desaparecer así como así.

Oliver observó como Chloe entró en el edificio donde se encontraba su apartamento, se estacionó en la esquina de siempre donde podía observar el momento en el que Chloe encendía la luz, señal de que estaba en su departamento.

Oliver despertó en la Watchtower tomó su celular en sus manos, el reloj marcaba las 2 de la tarde. Su cabeza le dolía como mil espadas atravesándole y su alrededor aún le daba vueltas, en el piso aún estaban los vestigios de la noche anterior, había botellas de cerveza vacías alrededor. Agradeció que Chloe no iría ese día, y no porque le importara lo que ella pensara, pero no quería darle motivos para que ella creyera que él aún tenía sentimientos por ella y sobre todo después de la pelea de ayer. Se levantó y a pesar del malestar de cabeza se dispuso a alzar todo aquel tiradero, mientras lo hacía, no pudo evitar recordar la pelea de aquella noche y aunque le dolía darle la razón a Chloe, la verdad es que pese a todo, él había elegido hace cinco años ser un papá para Annie, y si en verdad quería ser un buen papa para Hallie tenía que empezar por serlo con la que siempre lo había visto de aquella manera. Era por eso que tal vez esto de ir a bares todas las noches o emborracharse solo en la Watchtower tenía que terminar.

Tomó un baño y fue a comprar café y algo de comer, esperó que Lois dejará a Annie en su casa, quería ver a su hija, pero no tenía intenciones de tener que darle explicaciones a Lois, eran las 4:30 de la tarde cuando llegó a la que antes había sido su casa. Abrió la puerta con las llaves que aún tenía, pero la casa parecía desierta y lo confirmó cuando no encontró a Annie en su cuarto, ni en el jardín, sus lugares favoritos.

– ¡Papi! –gritó Annie mientras abría la puerta del departamento número 708, Oliver había ido a buscarla ahí después de marcarle a Lois y preguntarle dónde estaba su hija, y recibir la enorme sorpresa de que ahora Chloe cuidaba a Annie las tardes que no iba a la watchtower. La pequeña corrió a los brazos de Oliver en cuanto lo vio y lo abrazó tan fuerte, que el rubio casi perdió la respiración por un instante.

–Hola, mi amor ¿Cómo has estado? –pero la niña no le contestó, a cambio de eso Annie escondió su carita en su cuello, el corazón de Oliver se le partió, Annie sólo hacía eso cuando lloraba.

Chloe contemplaba la escena desde el fondo de su departamento, por un instante los ojos de Oliver y Chloe se cruzaron pero el desvió inmediatamente la mirada.

–¡Annie!, ¡Annie! –Oliver le habló a la niña para intentar verla de frente y tratar de explicar de algún modo el tonto comportamiento que había mostrado con la pequeña, pero Annie se aferraba fuertemente a su padre.

–Creo que deberías de entrar –mencionó Chloe mientras se dirigía a ellos–. No creo que sea conveniente que te quedes en el pasillo para siempre.

Oliver entró al departamento y la rubia cerró la puerta.

–¿Por qué lloras? –le susurró Oliver a la pequeña mientras se sentaba en un sillón y trataba que Annie lo mirara de frente, después de varios intentos consiguió que Annie alzara su mirada.

–Creí que ya te habías olvidado de mí –recriminó la pequeña no sin antes volver a esconder su carita en el cuello de Oliver. El rubio miró a Chloe, ésta le desvió la mirada inmediatamente.

–Mi amor, no… el hecho de que yo no viva con ustedes no quiere decir que yo me haya olvidado de ti.

–Entonces ¿Por qué ya no te veo?, ¿O por qué no me hablas por teléfono?

Oliver se quedó sin palabras, no supo qué decir y odiaba tener que darle la razón a Chloe después de todo lo que ella le había hecho, pero en realidad él no había pensado el daño tan grande que podía estarle causando a Annie, hasta ese día.

–Tu papá ha estado muy ocupado intentado ayudar personas –Chloe se acercó a ellos y se puso de rodillas ante Annie y le tomó la mano–. Recuerdas cuando te expliqué que había personas que hacían lo mismo que hacían los superhéroes pero de formas distintas. –Annie asentó con la cabeza–. Bueno pues tu papá ha estado ayudando para que algunos niños vuelvan a reencontrarse con sus papás perdidos. –Oliver miró a Chloe receloso–. Así que él ha tenido que viajar mucho y a los lugares donde va no existe forma de poder comunicarse contigo.

–¡Entonces eres un héroe papá! Casi casi como lo es Superman o Green Arrow…

–Bu… bueno… –Oliver titubeó–. Yo sólo… sólo quiero que recuerdes que te amo, y que nada ni nadie va a cambiar eso. Y que aunque no esté a tu lado, no existe un solo día que no me acuerde de ti, que no te extrañe y que no quiera estar a tu lado.

–Sí, papá… Además si estás ayudando a esas personas yo puedo entender que no estés conmigo.

Oliver abrazó a Annie, una lágrima rodó por su mejilla, por un instante pensó que no la merecía, que no merecía a ninguna de sus hijas, porque cómo esperaba ser un buen padre con Hallie, si con Annie no lo lograba.

–Y bueno… ¿Qué quiere hacer esta tarde mi princesa?

–Mi tía Lucy y yo íbamos a ver una película.

–¿Tu tía Lucy? – Oliver miró con desdén a la rubia.

–Sí, íbamos a hacer palomitas y todo…

–Bueno, pues qué te parece si vamos al cine.

–¡Siii! -Annie bajó de los brazos de su padre y comenzó a dar brinquitos de felicidad.

–Entonces, ve por tus cosas… –Oliver le dio una nalgada de cariño a Annie, y la niña se fue hacia lo que parecía ser la habitación de Chloe, corriendo.

–¿En qué estaban pensando ustedes dos? –le reclamó Oliver a Chloe cuando Annie estaba lo suficientemente lejos para escucharlos.

–Oliver mira… –Chloe intentó explicarle a Oliver pero él la interrumpió.

–Conociendo a Lois como es de paranoica con la seguridad de Annie, y ahora resulta que "la tía Lucy" la cuida. ¿No te has puesto a pensar lo que pasaría si la ven cerca de ti?

–Lo sé, lo sé, pero hemos tenido mucho cuidado –se justificó Chloe.

–A mí no me interesa, lo único que…

–Ya estoy lista –interrumpió Annie.

–Perfecto cariño, despídete de tu "tía Lucy" –ironizó Oliver.

–¿Despedirme? –preguntó Annie asombrada–. Pero ¿no va a ir ella con nosotros?

Oliver y Chloe se miraron buscando una excusa apropiada. En ese momento sonó el celular de Chloe.

–Debe ser mi mamá –aseguró Annie emocionada–. Le preguntaré si quiere ir con nosotros –y se fue corriendo a contestar el celular de Chloe.

–No te preocupes –agregó Chloe–, no contesta si no conoce el número –pero Oliver ignoró esta respuesta.

–No pensarás ir a un lugar tan público como el cine ¿verdad? Y mucho menos con nosotros–advirtió el rubio.

–Por supuesto que no. Jamás esperé que me incluyeras en tu plan –Chloe recalcó esta última frase.

Annie rió tan fuerte que la conversación de ambos se vio interrumpida.

–Mi papá va a llevarnos al cine a ver una película… ¿quieres ir con nosotros? –Oliver se decepcionó de que Annie tuviera razón, la verdad es que tenía ganas de pasar un rato con su hija pero aún no era capaz de soportar la presencia de Lois sin estar enojada con ella–. Sí, sería muy divertido, ¿cuándo vas a venir? –La pequeña niña caminó hacia ellos con una sonrisa, mientras Oliver se percataba de lo extraño de aquella pregunta–. Sí, yo te ayudo…, yo también… –la niña se quitó el celular de la oreja y se lo ofreció a Chloe… –Tía te habla tu novio…–canturreó Annie sonriéndole pícaramente a Chloe, el corazón de Oliver pareció dejarle de latir por un instante, Chloe le sonrió nerviosa a Annie, y miró a Oliver quién de inmediato le desvió la mirada.

–Bueno…, bien gracias…, todo bien…, escucha ¿podría llamarte más tarde?…, no, todo está bien…, Sí, Lois le dio la dirección…, no, él es de confianza…, segura…, claro que no me quedaré aquí, adiós…. –Chloe colgó el teléfono–. Annie, cuántas veces tengo que decirte que Ian no es mi novio –le aclaró de inmediato a la pequeña.

–Pero podría serlo –canturreó de nuevo la pequeña.

–Él no es mi novio –Chloe le aclaró a Oliver.

–Pero podría serlo –canturreó amargamente Oliver, imitando a la pequeña–. Vámonos Annie…

–Por favor, ven con nosotros tía Lucy –rogó Annie.

–Annie, deja en paz a tu tía –ordenó Oliver–. De seguro su novio quiere venir a verla, y no lo hacía porque estabas tú aquí…

–No, eso no importa –le refutó la ojiverde– Ian viene aunque esté aquí, y juega con nosotras o vemos una película ¿verdad tía Lucy?

–Oliver yo…

–Chlo… "Lucy" –corrigió casi fuera de sus casillas– no tienes que explicar nada, Annie vámonos.

–¿Segura que no quieres ir con nosotros tía Lucy? –Annie le preguntó con nostalgia a Chloe, la rubia la besó en la frente.

–No, mi amor, disfruta tu película… ¡Te quiero mucho! –Chloe le dio un abrazo que a Oliver le pareció de despedida, ya que presentía que ahora que Oliver sabía jamás permitiría que Annie volviera a estar ahí.

–Te veo mañana, salúdame a Ian –mientras Annie decía esto Oliver la cargó y se encaminó al pasillo, la niña le decía adiós con su manita a Chloe.

–¿Quieres mucho a tu tía Lucy? –le preguntó a Annie en el carro, mientras la acomodaba en la silla de niños.

–Sí, prefiero que me cuide ella a que me cuide la nana –respondió Annie–. Siempre me cuenta historias, y además así no está sola extrañando a su hija.

–¿Su hija? –preguntó extrañado Oliver.

–Sí, mi tía Lucy tuvo una hija pero se murió cuando era chiquita, mi tía llora mucho por ella pero yo la abrazo para que no esté triste.

En ese momento Oliver sintió que su corazón se partía en mil pedazos de nuevo, y por primera vez se imaginó a Chloe llorando por Hallie, sintiendo el mismo dolor que él sentía.

–Bueno, yo y Ian… Él siempre la hace reír –añadió la pequeña. Un ardor se hizo presente en el estómago de Oliver, un ardor que disipó el dolor en su corazón. Oliver cerró la puerta del carro y se dirigió al lugar del piloto de inmediato, y se fue de ahí intentando olvidar por al menos una tarde a Chloe.

Bueno quiero dedicar este capítulo a dos personas, primeramente a mi editora, consejera y mejor amiga Yeli Potter, y a Kerly ya que ellas siempre hacen que yo siga escribiendo esta historia y no la deje en el olvido. Y bueno quiero agradecer a cada una de las personas que se pasa por aquí y a pesar del tiempo y la distancia siguen leyendo esta historia. Gracias, gracias.

30/Mayo/2015