EL OTRO CUMPLEAÑOS
Ya había pasado casi un mes desde la última vez que Lois le había dirigido la palabra a Clark. Aquella noche, un mes atrás, no había podido dormir pensando en que al fin la verdad había brotado de los labios de Clark. Sin embargo, ahora parecía menos real que nunca. Cuando escuchó, meses atrás, aquella conversación entre Oliver y Clark, Lois no lo creyó pero Oliver le confirmó que Clark solo había decidido estar con Lana por su enfermedad y que Clark la amaba a ella. Sin embargo, ahora escucharlo de su boca hacia que todo aquello pareciera más irreal que nunca porque Lois seguía sin poder concebir que Clark le hubiera provocado toda aquella infelicidad a pesar de decir amarla.
Lois estaba demasiado confundida y enojada con Clark y con ella misma por todas las mentiras que había tenido que decir a raíz de la decisión que Clark había tomado años atrás. Sabía que la decisión de marcharse cuando estaba embarazada y de mentirle a Clark sobre la verdad de Annie había sido solo de ella pero no podía evitar culpar a Clark, sobre todo al pensar en él sufrimiento que todo aquello le iba a provocar a Annie si alguna vez la verdad se sabía.
El día siguiente traía un humor de perros. Los 3 cafés que se había tomado y las 4 donas de maple que ya se había comido, no habían sido suficientes para despertarse del todo, y eso sin agregar el dolor de su mano que la volvía loca y que estaba ahí para recordarle todo lo que Clark le había dicho la noche anterior. Para terminar, Perry la había hecho ir en sábado, exigiéndole que le entregará el reportaje en el que había estado trabajando toda la semana.
–Lois, yo quería…
–Ahorita no, Clark –advirtió Lois, y continuó haciendo sus cosas cuando Clark se le acercó para intentar hablar con ella. De repente dejó todo y lo miró a los ojos–. Es más, ni ahorita, ni nunca –finalizó Lois.
–Lois, yo sé que no debí de haber dicho nada –aclaró Clark.
–Exacto. No debiste haber dicho nada –puntualizó Lois y agregó–: Mira Clark, para dejar esto por la paz y me dejes terminar mi artículo, déjame decirte que lo estuve pensando y decidí que no iba a creer ni una sola palabra de lo que dijiste ayer. Y créeme te conviene que sea así, porque en el remoto caso de que algo de lo que dijiste ayer lo sea, voy a odiarte por el resto de mi vida. Porque no puedo concebir que destruyeras todo lo que una vez tu y yo tuvimos.
–Lois yo…
–No quiero que digas nada. Quiero que me dejes en paz. No me interesa escucharte ni ahora, ni nunca.
–No voy a retractarme –advirtió Clark–. Sé que no debí de haber dicho nada, pero no voy a seguir ocultando que jamás deje de amarte, que me partiste el alma cuando te fuiste y te llevaste a mi hijo contigo. Ya no puedo hacerlo, incluso si eso significa que vas a odiarme por siempre.
–¿Yo te partí el alma? –le preguntó con dolor–. ¿Dime que se siente destrozarle el alma a la persona que dices ahora que siempre has amado?
–Lois…
–No digas nada más Clark. Has tirado todo a la basura. De verdad creí que podíamos ser amigos. Durante todo este tiempo por lo menos agradecí que hubieras sido sincero conmigo. Agradecí que por lo menos habías tenido el valor de aceptar tus sentimientos por Lana y me habías dejado de engañar. Sabía que lo que había sucedido había sido doloroso, pero era mejor que continuar a tu lado cuando tú ya no estabas enamorado de mí.
–Lois daría todo por regresar el tiempo…
–¡Ya basta Clark! Tengo entendido que tus superpoderes no llegan a tanto y que bueno que no puedas hacerlo porque por lo menos así me pude dar cuenta de tu forma tan extraordinaria de amar.
–Lois yo…
–No Clark, ya no quiero seguir escuchado más, ya fue suficiente, no me interesa escucharte. Tú tomaste una decisión hace 6 años y tuve que aceptarla, tú acepta que jamás voy a poder perdonarte.
Lois se alejó a zancadas de ahí…, esa había sido la última conversación que Lois habia tenido con Clark.
Lois se apresuró a terminar su trabajo pendiente aquel día, quería pasar la tarde entera con Annie. Después de llevarla a comer a su restaurante favorito la llevaría a la juguetería para comprarle uno de esos perros de peluche que parecían reales, esperando que con uno de esos se le quitara a Annie esa loca idea de uno de verdad. Después de ahí irían a ver a Chloe, y con algún pretexto saldría a comprarle un pastel y lo llevaría con su prima. Eso en dado caso de que Oliver siguiera sin aparecer, ya que Lois no había llevado a Annie al departamento de Chloe desde que Oliver había descubierto que Chloe era la "Tía Lucy".
La hora de la comida llegó. Lois se apresuró aún más y continuó organizando todo para la entrevista del otro día. Cuando por fin terminó, tomó su bolsa y su abrigo y cerró su cubículo porque sabía que ese día no regresaría. Cuando se disponía a salir se topó con Clark, él iba llegando de uno de "sus reportajes". Lois tuvo el impulso de hablarle, quería que Hallie compartiera ese día tan importante con Annie, pero enseguida se arrepintió. En primera, porque no podía explicarle a Clark que ese día era el verdadero cumpleaños de Annie sin delatarse. Y en segunda, porque se supone que le había retirado el habla por completo, y definitivamente no iba a ser ella la primera en ceder; así que se dirigió al ascensor sin mirar atrás.
Lois consultó la hora y se dio cuenta que ya era un poco tarde para la hora que normalmente recogía a su hija, así que sabía que Annie estaría ansiosa. No pudo evitar pensar en que Clark también llegaría tarde por Hallie, y que en otras circunstancias se hubiera podido ofrecer a recoger a su sobrina, pero no ahora; sólo esperaba que Clark no hiciera esperar mucho a Hallie.
Annie corrió a abrazar a su mamá en cuanto Lois llegó a la escuela. La pequeña ojiverde era muy feliz los días de sus cumpleaños, ya que sabía que iría a comer a su restaurante de hamburguesas favorito y que la dejarían jugar en los juegos hasta que quisiera, y de ahí siempre iban a comprar su regalo prometido.
–¿Estás lista mi vida? –le preguntó cariñosamente Lois.
–Sí –exclamó emocionada la niña. Lois vio a lo lejos a Hallie, que observaba la escena, así que bajó a Annie de sus brazos y la tomó de la mano, dirigiéndose hacia su sobrina. Aprovecharía que Clark iba retrasado para platicar un poco con la pequeña, ya que desde la pelea con Clark casi no había podido cruzar una palabra con ella.
–¡Hola, Hallie! ¿Cómo estás? –la saludó Lois.
–Muy bien, tía Lois – respondió con una sonrisa tímida Hallie.
–¿No me vas a dar un abrazo? –le preguntó a la pequeña, entonces la rubia corrió a abrazar a su tía.
–¡Clark! –gritó Annie de repente corriendo hacia él, quien instintivamente la cargó, besándola en la mejilla. Lois soltó a Hallie y esperó que Annie bajara de los brazos de Clark para despedirse.
–Annie, es hora de irse –le indicó Lois, tomándola de la mano–. Me dio mucho gusto verte Hallie –se despidió un tanto apresurada de la pequeña rubia.
–Clark, tienes que darle permiso a Hallie para que venga conmigo hoy –pidió Annie esperanzada.
Clark y Lois evitaron mirarse igual que las últimas veces que Annie le había pedido permiso a Clark para que Hallie fuera con ellas. Clark siempre ponía algún pretexto para no darle permiso a la pequeña rubia y no incomodar a Lois.
–Annie, Hallie tiene que… –mustió Clark.
–Esta vez no me puedes decir que no –interrumpió Annie–. ¡Es mi cumpleaños!
Aquel comentario hizo que Lois volteara a ver a Clark por primera vez a los ojos después de un mes completo de no hacerlo. Clark también había volteado a ver a Lois confundido.
–¿No tu cumpleaños es en octubre? –le preguntó desconcertado Clark.
–Sí, ese es mi cumpleaños cuando nací. Hoy es mi cumpleaños de cuando me hicieron –respondió con naturalidad Annie.
Clark abrió los ojos de par en par. Lois abrazó a Annie por la espalda e intentó torpemente taparle la boca.
–Cuando descubrimos que venías. Cuando descubrimos que venía –le aclaró a Clark en un impulso y desvió la mirada inmediatamente al darse cuenta que le había hablado a él.
–Mi papá siempre dice que fue cuando me hicieron –puntualizó Annie.
Lois se quedó sin habla. No supo qué contestar para intentar componer las cosas pero para su suerte Hallie habló.
–Papi, ¿Cuándo me hicieron mis papás a mí?, ¿Cuándo es mi otro cumpleaños? –preguntó con inocencia la pequeña rubia.
Clark que hasta hace unos instantes continuaba en shock por las palabras de Annie, se puso rojo ante la pregunta de su hija; y Lois quería que la tragara la tierra ante aquellos comentarios.
–Mi amor –Lois se dirigió a la rubia–. En realidad el verdadero cumpleaños de Annie es el 4 de octubre, lo que pasa es que Oliver y yo habíamos querido ser papás antes y no habíamos podido –inconscientemente Lois regresó a ver a Clark, esperando que él comprendiera que hablaba de su hijo. Clark había sentido un vuelco al corazón ante estas palabras, y un nudo se había formado en su garganta al sostenerle la mirada–. Así que cuando supimos que Annie venía en camino fuimos tan felices que decidimos festejar este día todos los años para celebrar a Annie la felicidad que nos trajo el día que supimos de su existencia –Lois continuó explicándole a Hallie.
–Entonces Clark, ¿Puede ir Hallie a comer con nosotras?…, ¡Por favor! –suplicó Annie.
–Si Lois no tiene ningún inconveniente… –añadió Clark.
Lois lo miró con ojos asesinos por haberle reclamado de aquella manera el que ella le hubiera retirado el habla.
–Claro que no, Hallie siempre es bienvenida –subrayó Lois dirigiéndose a las niñas e ignorando a Clark.
Ambas niñas comenzaron a brincar de felicidad.
– ¡Sí! ¡Iremos a comer hamburguesas y jugaremos toda la tarde en los juegos! Bueno, no toda la tarde… porque después iremos a comprar mi perrito – le comentó divertida Annie a Hallie.
– Annie, ya te dije que todo menos un perro de verdad –negó Lois.
– Pero ¿por qué, mamá?
– Porque yo soy alérgica a los perros, ya te lo he dicho.
– Entonces supongo que te marco en la tarde… – abordó Clark intentando salir de aquella situación incómoda lo más pronto posible.
– Sí, porque no sé si estaré en casa a la hora que salgas del Dialy Planet…
–¡Mamá! –Annie volvió a acercarse a ellos–. ¿Y mi papá no va a venir? –preguntó triste la pequeña ojiverde. Lois respiró profundamente, cuando recordó que Oliver debería estar ahí.
–No lo sé mi amor, yo espero que sí, supongo que va a llegar al restaurante.
–¿Ya se le olvidó mi cumpleaños?
Lois no supo qué decir, esas eran las preguntas más difíciles que tenía que contestarle ahora a ella.
–No, claro que no –le dijo Clark a la pequeña–. Vas a ver que al rato va a llegar y va a darte una gran sorpresa. Además hoy no puedes estar triste, Hallie y tu mamá estarán contigo.
–Sí, ¡Gracias, Clark!…
–Bueno las dejo… –Clark se dirigió hacia Hallie–, cuídate mucho, y obedece a Lois, paso al rato por ti.
–Sí, papi…
–Te amo, nena –Clark besó a Hallie en la frente.
–¡Feliz cumpleaños, Annie! –Clark abrazó y cargó a la pequeña, y Annie le correspondió, en esos momentos el corazón de Lois siempre latía intensamente.
Clark puso a Annie en el suelo, pero antes de que él la soltara, Annie exclamó.
–Ven con nosotros…
Clark separó a Annie y buscó la vista de Lois, esta lo miró fijamente en señal de desaprobación.
–Mi amor no puedo, tengo que entregar un reportaje…
–Por favor –la niña suplicó.
Clark y Lois se miraron. Lois no podía negarle a su hija no estar con Clark en un día tan importante para ella, más si la persona que ella creía que era su padre no estaba a su lado…
–No creo que a Perri le importe mucho si no asistes una tarde, podrías estar cubriendo un reportaje interesante –añadió Lois. Clark la miró desconcertado, Lois lo miró con señal de aprobación.
–Bueno, en ese caso, que les parece si nos dicen donde será la comida y Hallie y yo llegamos ahí… –añadió Clark de inmediato antes de que Lois cambiara de opinión.
Annie y Hallie sonrieron emocionadas…, Lois le explicó a Clark el restaurant al que irían.
Lois subió a Annie al carro y estando adentro rodeadas del plomo que recubría el carro de Lois le marcó a su prima…
–No sé si podamos ir como te prometí. Annie invitó a Clark y Hallie a comer con nosotros…, si, no te burles…
–Mami, dile a mi tía Lucy que vaya con nosotros…
–Quiere que vengas con nosotros…, ya lo sé…, dice tu tía Lucy que después festejará contigo, ella va a tener que salir de la ciudad…, no te preocupes…, ¿Sabes dónde está Oliver?, Annie lo está esperando…, por favor…, dile que es una buena oportunidad para verla…, bien… gracias…, te quiero…, salúdame a Ian…
No les tardó mucho llegar al restaurant. Lois buscó una mesa cerca de los juegos para poder estar pendiente de las niñas y volvió a marcarle a Oliver. La verdad es que no quería estar a solas con Clark mientras Annie y Hallie se la pasaban en los juegos pero Lois no había tenido el corazón para ver a Annie más triste de lo que ya estaba porque Oliver no daba noticias, así que pasar la tarde con Clark era el precio que tenía que pagar por ver sonreír a su hija.
–¿A qué hora van a llegar, mami? –preguntó impaciente la pequeña.
–Yo espero que pronto, Clark debió de haber ido a llamar a la mamá de Hallie para pedirle permiso. Porque no vas a los juegos en lo que llegan.
–No, yo quiero esperar a Hallie –dijo tajante.
–Bueno, entonces voy a pedirte algo de comer.
–No mamá, tenemos que esperar a que Clark y Hallie lleguén. Mejor márcale a mi papá a ver si va a venir, quiero que nos acompañe a buscar mi perrito.
–Annie, ya te dije que todo menos eso.
–Pero mami, yo quiero un perrito para no estar sola en las tardes y poder jugar con él mientras estas trabajando.
Lois miró la carita triste de Annie, y aunque Lois intentaba dedicarle a Annie todo su tiempo libre desde que Oliver se había ido de la casa Annie se sentía muy sola y Lois no podía evitar sentirse culpable.
–Mi amor, encontraremos una solución para que no estés solita pero no un perro porque me hace daño.
–¿Pero qué otra solución? Ya ni siquiera quieres que vaya con mi tía Lucy.
–No mi amor, lo que pasa es que tu tía también tiene cosas que hacer.
Lois tomó su celular y le marcó a Oliver, pero la mandó a buzón.
–Debe venir en carretera porque no contesta.
–¿Puedo marcarle yo?
–Sí, claro –Lois le dio a Annie su celular.
Annie que era una experta manejando el celular de su mamá le marcó a Oliver. Lois pudo ver en su carita un dejo de desesperación cuando supuso que el celular le mandó a buzón.
–¿Podrías mandarle un mensaje para decirle dónde vamos a estar?.
–Claro…
Lois se dispuso a mandar el mensaje. Cuando terminó dirigió la mirada hacia el frente, entonces lo vio.
Clark venía entrando acompañado de Hallie. Ella cargaba una bolsa de regalo y un globo inflable y Clark traía cargando un pastel y otra caja cuadrada más grande con la otra y ambos venían con lo que parecían ser gorritos de cumpleaños. Lois no supo si reír o sentirse mal por el hecho de que Clark tuviera esos detalles tan hermosos con Annie a pesar de que él creía que ella no era su hija. Annie miraba hacia los juegos.
–Mira quien viene ahí… –señalo Lois, Annie volteó emocionada y miró hacia dónde venían Clark y Hallie. Annie se dispuso a correr pero Lois la detuvo–. Espera a que lleguen, no querrás que Clark se caiga.
Lois y Annie se pararon en el transcurso en el que Clark y Hallie llegaron a la mesa. Clark tuvo que pasar por dos sillas demasiado estrechas para su tamaño por lo que se tambaleo un poco así que Lois terminó tomando el pastel.
–Gracias –se apresuró a decirle Clark, Lois intentó ignorarlo recordando que ella aún seguía enojada con él.
–¡Llegaron…! –gritó Annie emocionada y lo abrazó fuertemente. Clark le devolvió el abrazó con la mano que tenía libre.
–Feliz cumpleaños Annie… –le dijo la pequeña rubia y le entrego la bolsa de regalo que traía, pero Annie antes de recibirla la abrazó fuerte.
–Me compraste un pastel –dijo emocionada Annie cuando vio por fin lo que su mamá había dejado en la mesa.
–Claro, hoy es un día muy importante –agregó Clark.
–Nunca había tenido un pastel de cumpleaños –agregó Annie emocionada sonriendo complacida. Clark miró Lois desconcertado.
–Intentabamos pasar desapercibidos –le recordó Lois de mala gana a Clark.
–Bueno, es hora de abrir los regalos –Clark desvió el tema–. Hallie…
La rubia le entregó a Annie su regalo y esta comenzó a abrirlo. Antes de sacar el regalo Annie sonrió emocionada.
–Es igual al tuyo Hall –mencionó mientras lo sacaba y lo abrazaba –Muchas gracias.
–Hallie me dijo que desde que lo viste te gustó…
–¿Un superman? –añadió Lois fuera de sí.
–No es superman mamá...
–¿No?... –preguntó Lois sarcástica.
–No. Es superpeluchiman… –dijo Annie emocionada abrazando al peluche fuertemente mientras Lois ponía los ojos en blanco.
–Gracias Hallie, Gracias Clark, me gustó mucho.
–Y bueno, ahora es mi turno –agregó Clark, poniendo delante la caja cuadrada, en ese momento Lois notó algo que vio cuando Clark entró pero que no había razonado. La caja tenía unos pequeños agujeros. Cuando Annie sostuvo la caja lo supo de inmediato y no solamente por ver la cara de asombro y de emoción de su hija sino por la cara de satisfacción de Clark al ver que Annie estaba comenzando a emocionarse. Lo que sucedió después fue muy rápido, Annie abrió en un dos por tres la caja y de ella salió la pequeña criatura, un estornudo le confirmó su temor.
–Wow –gritó emocionada Annie cuando lo tuvo enfrente. Lo primero que hizo fue abrazarlo mientras el pequeño cachorro comenzaba a olfatear a su nueva dueña.
–Espero que te guste y que sea parecido al que querías.
–Es hermoso –recalcó Annie emocionada.
–Esperen un momento… –Lois estornudo de nuevo –. Clark te agradezco mucho todo esto, pero Annie no puede aceptarlo.
–Mamá no... –suplicó Annie.
Lois volvió a estornudar…
–Lois, todos los niños merecen tener un perro alguna vez en su vida.
–No Clark, tú nos escuchaste allá. Sabias bien que yo le dije que no, ¿Qué pretendes que yo parezca la mala de la historia? –Lois comenzó a exaltarse un poco.
–Lois no, yo lo hice porque era el deseo de Annie –se justificó Clark.
–Lo sé, pero Annie sabe que no siempre se puede tener todo lo que se quiere…, en todo caso ya había pensado comprarle uno de esos perros electrónicos, así que Annie; devuélvelo, podrá hacerle compañía a Shelby…
No supo que parte del comentario fue el culpable pero ahora ambas niñas lloraban…, de Annie lo entendía, pero no sabía que había dicho mal para que Hallie llorara también…
–Hallie ¿Qué...?
–Shelby murió el año pasado…, era el mejor amigo de Hallie antes de que conociera a Annie.
Lois se entristeció ante aquella noticia. Shelby significaba mucho más para ella de lo que podía admitir.
– ¿Y por eso escogiste otro Golden retriever…?
–Lo escogió Hallie, no yo.
–Mami, por favor…
–Lois, no sé cuál sea el problema, y no digas que tu alergia porque cuando llegó Shelby a la granja conseguiste pastillas para controlarla.
–¿Conociste a Shelby Lois? –indagó Hallie emocionada.
–¿Te acuerdas la historia que te conté acerca de cómo conocí a Shelby? –Preguntó Clark divertido, la niña asintió con la cabeza–. Bueno pues Lois era mi amiga que lo atropelló.
Annie miró a su madre sorprendida e intentó alejar a su nueva mascota de ella.
–¡Fue un accidente! –se defendió Lois, además fui yo quien lo recogió en la carretera y lo llevó a la granja.
–Lo ves, en el fondo sabes que amas a los perros.
–Eso no importa, lo que importa es que al final yo voy a ser la que va a tener que hacerse cargo de él, de bañarlo, de todo.
–No mami, te prometo que yo haré todo eso…, pero por favor no me lo quites.
–Nosotros podemos ayudar a bañarlo… -agregó Clark abrazando a Hallie, a quién ya se le había pasado el sentimiento de Shelby, la pequeña rubia sonrió asintiendo.
–Por favor, mamá –suplicó Annie…
Lois tenía que admitir que después de enterarse que Shelby había muerto ver una casi pequeña mini copia de él, la había hecho pensar que tal vez no era una mala idea, sobre todo después de la etapa que Annie estaba pasando con Oliver.
–Con una condición…
–¿Cuál? –dijo Annie emocionada…
–Que yo le ponga el nombre… –agregó Lois maliciosamente.
–Siii, –dijo Annie emocionada y Clark miró a Lois a la expectativa esperando lo que sabía que estaba por venir.
–Ven acá Clarkie. Bienvenido a la familia… –mencionó Lois divertida mientras tomaba al cachorro en sus brazos y volvía a estornudar.
–¿Clarkie? –preguntó Hallie sorprendida…
–Si Hall. Si tu papá se lo regalo a Annie lo menos que podemos hacer es honrarlo con su nombre.
–Disculpen –un mesero se acercó a ellos –No se tienen permitido entrar con mascotas.
Lois miró con recelo a Clark…
–Sí, disculpe –mencionó Clark–. Voy a dejarlo en la camioneta.
–No, mejor porque no pedimos la comida para llevar y vamos a la casa a comer y así Hallie y yo podemos jugar con Clarkie en el jardín.
–Claro mi amor, vamos a que jueguen con Clarkie en el jardín… –Lois se levantó y le sonrió sarcástica a Clark, el hizo lo mismo.
–Adelántense al carro mientras pido las hamburguesas para llevar –añadió Lois.
Minutos más tarde, los cuatro se encontraban en el departamento de Lois. Las niñas estaban emocionadas jugando con Clarkie. Lois se dispuso a servir las hamburguesas en platos. Clark sacó el pastel y le colocó la velita con el número 5.
–Estaba pensando… ¿Cómo pudieron… ya sabes, en Abril? Si Annie nació en Octubre –dijo incómodo Clark.
–Fue cuando supimos que estaba embarazada. Además Annie es sietemesina, después de los problemas con mi primer embarazo no esperabas que todo haya sido normal con ella ¿o sí? –le contestó sarcástica Lois, mientras continuó poniendo la mesa. Clark sintió cómo la culpa recayó en él.
–¿Puedo ayudarte? –apuntó Clark amablemente.
–No, gracias, puedo sola –y antes de que Clark pudiera decir algo más se dirigió a las niñas–. Hallie, Annie dejen a Clarkie un rato y vayan a lavarse las manos para comer.
–No tenemos hambre mami –advirtió Annie.
–No contestes por Hallie, además ya es muy tarde para que no coman –recriminó Lois.
–Annie, tu mamá tiene razón, además después tienes que partir el pastel.
–Cierto, mi pastel… –dijo emocionada la niña.
Las niñas se lavaron las manos y fueron a la mesa. Lois les dio sus hamburguesas y le ofreció una a Clark.
–Doble carne y extra queso, veo que todavía te acuerdas… –dijo Clark divertido al ver que Lois le había comprado su hamburguesa favorita.
–Si bueno, creo que acabo de agregarle un poco de arsénico.
–Mami ¿Qué es arsénico? –interrumpió Annie curiosa–. Yo también quiero.
–Tu mamá estaba bromeando, jamás debes de tomar eso en la vida –advirtió Clark.
–¿Es como el alcohol? –preguntó Hallie–, tú siempre dices que jamás debo tomarlo en la vida, que hace que las personas siempre hagan tonterías.
–Si algo así –aclaro Clark–. Y bueno Annie, ya elegiste un nombre para el perrito.
–Pensé que habíamos dicho que yo le iba a poner nombre, y Clarkie me parece perfecto
–Lois, es el cumple de Annie, creo que ella debería de elegir su nombre además no creo que Clarkie sea buena idea.
–A mí me gusta mucho Clarkie –añadió Annie–, ya que tú me lo regalaste.
–¿Lo ves? –dijo Lois divertida–. Creo que Clarkie tendrá que ser.
–Es hora de partir el pastel –dijo Clark emocionado cuando terminaron de comer.
–¿Podríamos esperar a mi papá?, mi mamá le llamó cuando veníamos y dijo que iba a llegar…
Lois y Clark se miraron.
–Claro, vamos a esperar a tu papá –mencionó Clark un poco triste al darse cuenta que no importa lo que Oliver hiciera, él siempre iba a ser el papá de Annie.
Las niñas volvieron a jugar con Clarkie, mientras Lois comenzó a recoger los platos.
–Déjame ayudarte –pidió Clark.
–Yo puedo hacerlo sola –puntualizó Lois.
–No pasa nada si te ayudo.
–Clark basta –le gritó Lois de repente– te agradezco mucho lo que hiciste hoy por Annie, que la hayas hecho sonreír de esta manera, pero no puedes actuar como si nada pasará, ve a jugar con las niñas o algo.
–Lois, sé que jamás vas a poder perdonarme, pero he estado pensando y estábamos haciéndolo bien intentando ser amigos.
–Sabes una cosa Clark, yo ya te había perdonado, había aceptado el hecho de que no me hubieras amado como yo lo había hecho, y de verdad quería llevar una relación cordial contigo. No sé si podría ser tu amiga pero creme yo estaba bien con eso, pero no puedo con esto ahora, espero que lo entiendas, yo jamás voy a poder ser tu amiga, pero al parecer no puedo sacarte de mi vida, Annie adora a Hallie y también te adora a ti y solo por ella estoy dispuesta a ser cordial contigo pero no me pidas que haga como sí las decisiones que tomaste no me hubieran llevado a padecer uno de los peores momentos de mi vida.
–Lois…
–Si es verdad que me amas como dices, entonces por una vez en tu vida respeta mi decisión.
Lois se metió a la cocina y Clark miró a las niñas.
–Clark, deberíamos darle un poco de leche… –le dijo Annie.
–Creo que vamos a necesitar comida y un lugar donde viva.
Annie asintió...
-Espérenme aquí…, Clark regresó 5 minutos después con una bolsa de croquetas y un sillón de perros.
-Wow Clark, ¿esto es también para mí?, gracias –Annie abrazó a Clark fuertemente.
Cerca de las 8 Oliver aún no llegaba, Clark se había percatado que Annie constantemente miraba a la puerta o se asomaba a la ventana cuando veía un carro. Lois miraba a las niñas y a Clark jugar con el perro desde lejos, en ese momento el celular de Clark comenzó a sonar pero el desvió la llamada.
–Deberías contestar, podría ser Lana –le mencionó irónica Lois, Clark decidió salir de la casa, Lois no pudo evitar el deseo de escuchar la llamada.
–No es tan tarde… –decía Clark exasperado por el teléfono–. Ya te dije fue el cumpleaños de una amiga de Hallie…, en una media hora.
Lois corrió cuando vio que Clark regresaba al departamento.
–Bueno, nosotros tenemos que irnos...
Lois sintió que algo le quemaba por dentro. Clark decía amarla pero aun así hacia todo por estar bien con Lana.
–¿Pero y el pastel? –preguntó Hallie…
–Pues cuando llegue el papá de Annie lo partirán.
–No, quiero que ustedes estén conmigo, mi papá ya no vino –dijo Annie decepcionada.
–Claro que va a llegar, esperémoslo cinco minutos más –agregó Lois.
–No –dijo tajante Annie–, quiero partirlo ya.
Clark colocó la velita con el número 5…,
–Annie, ya tenemos la misma edad –mencionó Hallie contenta.
–No –le contestó la pequeña–, sigo teniendo 4, hace 5 años fue cuando…
–Supimos que venías –la interrumpió Lois.
Clark, Hallie y Lois le cantaron las mañanitas y Annie pidió su deseo.
–Muchas gracias por todo Clark… –le dijo Annie al despedirse de él y lo abrazó fuertemente.
–No tienes nada que agradecer, te quiero mucho.
Clark bajó a Annie, Annie y Hallie se despidieron y Hallie se dirigió a Lois.
–Tía Lois, salúdame mucho a mi tía Lucy, ojala un día de estos mi papá me dé permiso de ir a visitarla, la extraño mucho.
–Claro mi vida, que Clark nos diga el día y yo te llevo, bueno a ti y a Annie.
–Sii –Hallie se despidió de Lois.
–Gracias –fue la única palabra que pudo salir de Lois al despedirse de Clark, al final de todo había hecho sonreír a Annie en su cumpleaños, el cumpleaños real de Annie.
Este capítulo va dedicado a mi amiga Kerly, feliz cumpleaños después de tanto tiempo, pero es mejor tarde que nunca.
Agradecer como siempre a la que es la editora oficial de este y todos mis fics, Yeli Potter, te quiero mucho amiga, gracias por ayudarme a organizar todo.
Y bueno no sé si sea importante para todos pero para mí editora oficial es muy importante saber y tener las fechas y los tiempos del fic bien establecidos, así que para aclarar un poco todo a ocurrido en un lapso de 6 meses desde que Clark se topó con Annie en aquella tienda, ambas fechas están en este capítulo. Si alguien tiene alguna duda sobre la historia no duden en preguntarme.
Otra cosa, he decidido por mi bien y por el de ustedes ponerme un lapso de 6 meses para terminar este fic, pero tengo que decirles que durante ese tiempo no voy a actualizar. La razón es porque quiero dedicarme a escribir la historia hasta su final tal y como viene a mi mente sin detenerme a pensar en la redacción, ortografía y todas las demás cosas que revisó antes de subir un capítulo, además de que esta por empezar el lapso final de la historia y no quiero tener contradicciones más que las que ya existen por el hecho de que empecé a escribir este fic desde el 2009. Es por eso que decidí terminar la historia hasta su final y de ahí empezaré a subir un capitulo espero por semana, así que más o menos en marzo tendrán toda la historia y las actualizaciones constantes hasta su final. Sin más por el momento muchas gracias a todas por seguir este fic a pesar del tiempo que me ha llevado terminarlo.
Pd. Lo más probable es que antes de actualizar edite los capítulos, en primera porque convertiré el fic en un songfic, y en segunda porque me di cuenta que tiene muchos errores, sobre todo al principio cuando lo empecé a escribir así que sería bueno que le dieran una miradita cuando vean que cambié el nombre de los capítulos. Igual pondré una leyenda cuando los vaya reeditando.
22 de Abril del 2015.
