¡Hola! ¿Cómo están? Espero que hayan tenido unos lindos días hasta ahor los que siguen...obviamente.
Me explayé un poquitín, me gusta la gente ebria. Son divertidos.
18- Ir a buscar a uno y llevarlo a casa (De una fiesta ebrio, o algo parecido)
Kageyama ni siquiera tuvo que tocar el timbre para entrar al departamento. La puerta estaba tranquilamente abierta para que cualquiera pudiera entrar.
Había mucha gente. No entendía bien cómo entraban en ese pequeño lugar, pero de alguna manera lo hacían. La música estaba tan alta que probablemente nadie podía hablar coherentemente, y más de la mitad de las personas estaban totalmente ebrias.
Y no podía encontrar a Shouyou.
Ugh.
Era el departamento de Tsukishima, pero obviamente la fiesta no había sido su idea. Era una de esas "reuniones amistosas" de Kuroo que siempre terminaban en desastre...Y bueno. Seguramente la única razón por la que el rubio no enviaba a todos a sus casas y pateaba a Kuroo a la calle era porque, o estaba teniendo sexo con Yamaguchi en algún cuarto, o estaba demasiado ebrio como para que le importe.
...O ambas.
Se movió hasta el living -cerrando la puerta principal para que no entrara ningún extraño más-, e intentó buscar con la mirada a una bola de energía y gritos. Normalmente encontrar a Hinata era fácil. Siempre hablaba demasiado alto y hacía demasiados movimientos, siempre destacaba. Pero en éste momento, todos estando ebrios y con la música alta, todos tenían la misma energía que su novio.
Suspiró y volteó para seguir buscando, cuando una mano aferrada a su remera lo detuvo.
Kenma.
—¡Oh, hola...!—gritó, por todo ese ruido, y el más bajito frunció el ceño—¡por favor dime que no estás ebrio!
Kozume pareció considerar sus palabras un segundo antes de negar con la cabeza. Genial.
—¡¿Viste a Shouyou?!
Ésto de gritar se estaba haciendo bastante incómodo, especialmente con Kenma. Le caía...bien, algo. Quizás estaba un poco celoso de su relación con Hinata...pero sólo un poco. Kenma era silencioso, casi nunca hacía ningún comentario, y estaba en una relación bastante seria con Kuroo -créase o no-.
El chico señaló la cocina, en donde seguía la multitud de gente, y Kageyama sólo asintió y gritó un "gracias", antes de irse.
Y ahí estaba.
...Vomitando en el lavamanos.
Lindo.
Llegó hasta ahí estrujándose entre las personas, y esperó a que su novio terminara de vomitar antes de acariciarle la espalda y mirarlo con un gesto de preocupación. Le limpió la boca con un repasador, y tirando el contenido de uno de los vasos que había por ahí, lo obligó a tomar un vaso de agua antes de irse del lugar.
Saludó con la mano a Kenma antes de dejar el departamento. Se preguntó por un segundo si sería mejor quitar a la gente de allí...pero no, tenía otras cosas de qué ocuparse.
Era bastante difícil caminar con un Shouyou lleno de alcohol gritando por la calle. Lo ayudaba a caminar, agarrándolo de la cintura, porque si lo dejaba sólo probablemente se caería.
—¡Eres un buen novio, Tobio, te amo, y lo tienes que saber, porque si no lo sabes vamos a terminar y yo no quiero terminar!—chillaba el pelirrojo, entre riéndose y llorando, tropezándose con sus propios pies—¡¿Qué estas haciendo aquí?! ¡Vamos a la fiesta, Tobio, a la fieeeeesta!
—Sí, sí...Shou, vamos a ir a casa, bebiste demasiado—respondió éste, con el ceño levemente fruncido. Aunque bueno, de alguna manera Hinata ebrio era tierno.
Shouyou hizo un puchero muy pronunciado antes de echarse a reír.
—¡No tomé demasiado...no tomé nada...mucho! ¡No eres divertido, pero sí lo eres! ¡por eso te amo y vamos a estar juntos por siempre! ¡yo lo sé, Tobio, porque las personas que se aman tienen que estar juntas!
Kageyama suspiró.
Todo el camino fue un griterío de cosas sin sentido. Por primera vez agradeció vivir cerca de Tsukishima.
A penas cerró la puerta de su departamento, y Shouyou prácticamente se le tiró encima.
—¡Hagámoslo, Tobio!—gritó, riéndose a carcajadas e intentando besar al otro. Tobio estaba sorprendido, al principio, pero luego simplemente volvió a fruncir el ceño y alzó al otro en sus brazos.
—Vamos a lavarlos los dientes, ¿sí? si vas a besarme, no quiero que sepas a vómito.
Sabía que no iban a terminar teniendo sexo. No con Shouyou borracho, no era lo mismo.
Logró, de alguna manera, que el pelirrojo se lavara los dientes y se acostara en la cama, aunque seguía chillando cosas y moviéndose demasiado, incluso para ser él.
—Tobio, ven aquí...—murmuró, al fin dejando de gritar, estirando los brazos hacia su novio.
Era como un niño.
Pero en serio, ¿cómo podía decirle que no a esos ojos?. Ugh, romántico, asqueroso.
Terminaron acurrucados en la cama, con Hinata aún diciendo incoherencias, pero ahora sólo murmurando o susurrando. Ya no hablaba de sexo, así que por lo menos era un inicio. Sin embargo, el hecho de que murmurara cosas dulces mientras se acurrucaba más y más a Tobio lo hacía sonrojarse más que lo que había pasado en la puerta.
—Y te amo, y siempre siempre siempre vamos a estar juntos—murmuraba el pelirrojo, con los ojos entrecerrados del sueño y una sonrisa en el rostro.
Kageyama no quería iniciar ningún contacto que llevara a Shouyou a como estaba antes, pero simplemente no podía quedarse quieto mientras el otro decía esas cosas. Le dio un beso, suave, en la frente, en la nariz, en las mejillas, y en la boca.
Para ese momento, su novio ya estaba profundamente dormido.
