Hola, hola, buenas a todos… pues nada xDD gracias por sus comentarios, me hacen muy feliz. Y… subí esto, porque una señorita me hizo sentir culpable xDDD

Ojala que disfruten de esta historia, que nació como un one-shot y luego se convirtió en un fic hecho y derecho. Los personajes están evolucionando, y tienen muchas sorpresas guardadas. Espero sean infartantes xDD

Genero: Shonen-ai (aunque ya pasó a ser Yaoi en toda su expresión)

Parejas: Clásico trío favorito de la mayoría

Disclaimer: Beyblade no me pertenece... bla, bla, bla... no hago esto por algún beneficio de lucro, créanme que si así fuera no ganaría nada... quién se molestaría en leer historias tan malas.

o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o Un juego de tres...? o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o

By

Brychat

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-Cuando te vas... tan lejos...- susurraba. El fuerte viento invernal se llevaba sus palabras. No existía nada para él, sólo este momento.- un poco de mi se desvanece... cuando no piensas en mi...- se detuvo por la luz roja, y los demás transeúntes comenzaron a aglomerarse a su lado. Nadie lo escuchaba, apenas notaban su presencia. ¿Quién era ese joven de cabellos negros, mirada ausente, y con la espalda curva hacia delante?- dónde estás, dónde estás, no puedo encontrarte, sólo puedo esperar que vuelvas a mi.

Su paso lento lo llevó de vuelta al departamento. Cuando abrió la puerta, todo era oscuridad, incluso su corazón estaba siendo devorado por esa oscuridad. Limpió sus lágrimas vacías antes de cruzar el umbral, y dibujó la mejor de sus sonrisas. Apariencias, apariencia, él necesitaba ser feliz.

-Soy feliz.- dijo en voz alta.

"Claro que lo eres"

-Déjame en paz.- prendió las luces y colgó la gabardina.

"...y si eres feliz, ¿Por qué estás llorando?

-No estoy...- miró su reflejo en el espejo que estaba en la entrada, efectivamente lloraba, pero le parecía extraño lo que miraba. Un hombre triste, desaliñado, ojos rojos, y con rastros de ¿Barba? No era él, no podía serlo.

"Hola Rei"- lo saludó su reflejo.

-¡Ya basta!- rompió el espejo con el puño cerrado. La imagen distorsionada aún lo miraba, y ahora se reía burlonamente.

-Esto no puede ser bueno.- dijo Rei cuando vio el desastre que había hecho.


-¿Qué sucede ahora?- frunció el ceño

-¿No podemos hablar como gente normal?

-Claro, claro…- hizo una pausa y miró a su acompañante- pero Yuriy, tú y yo no somos gente normal.

-Qué carajos pasa contigo.- golpeó la mesa con la palma abierta- No ves el esfuerzo que estoy haciendo al tragarme mi orgullo.- los ojos del pelirrojo brillaron con furia, odio, tristeza.

-En ese caso…- hojeó el menú- quiero un entrecot punto medio, con ¿Puré rústico?... qué mierda es eso, da igual. Quiero eso con vino, escoge uno bueno pelirrojo, voy a llamar a Rei.

Caminó dejando solo a Yuriy con las manos empuñadas y rechinando los dientes.

-Rei, contesta… sé que estás ahí…-canturreaba por el auricular.

-Alo

-Rei! Woou, no me gusta tu voz, ¿Qué sucede?

-Me voy, a China

-¿Cuándo?

-Hoy

-No me puedes hacer esto,- la voz de Boris se entristeció- ¿Con quién se supone que comparta el alquiler?- se escuchó una risita muy apagada al otro lado de la línea.

-Yo… no sé… quién soy

-A qué te refieres, eres Rei, gatito sexy

-Necesito ayuda Boris,- escuchó en respingo por parte del pelilavanda- no me malentiendas, tú fuiste lo mejor que me pasó en mucho tiempo, pero necesito otra clase de ayuda.

-¿Tienes cómo irte?

-Llamaré un taxi

-Olvídalo, te iré a dejar

-…pero, tu cita

-Va mal de todas formas- se excusó Boris- no te muevas de ahí gatito

Miró su celular cuando se cortó la comunicación. Rei se iba, y quizás para siempre. Él sabía que el kot no estaba bien, lo sabía cada vez que lo veía despertar como un zombi por las mañanas, lo sabía cuando lo escuchaba llorar en las noches. Hiwatari no sólo había roto el corazón del kot, se había robado una parte de su alma, se llevó la alegría de Rei.

-Esto es lo que pasa,- se sentó frente a Yuriy- debo volver al departamento, y por si no lo llegas a entender, significa que me voy- calló al pelirrojo colocando su dedo índice en el labio de éste- yo pagaré mi parte. Estoy seguro que ésta habría sido una velada mágica, pero al final el sexo de reconciliación no habría sido una opción. Así que…- mordisqueó un pan, y levantó su copa llena de vino- un salud por nosotros, y por nuestro no futuro encuentro.- chocó su vaso con el de Yuriy, y se fue.

Yuriy no terminaba de entender qué estaba pasando.


Rei se encontraba en el sofá. Ya tenía sus maletas listas, su pasaje en mano, y los ojos húmedos e hinchados.

-Me pareció ver un lindo gatito.- susurraron muy cerca de su oreja.

-¡Boris! Me asustaste.- lo miró con ternura

-Así que… te vas.

-Si, ya no tengo nada más que hacer aquí.- medio sonrío

-Y… ¿Qué culpa tenía el espejo en todo esto?

-Te lo pagaré, lo prometo

Se hizo el silencio. La distancia entre ambos no era mucha, Rei sentado y Boris de pie, mirando cada expresión afligida del kot. Podía entender cómo se sentía, él mismo había pasado por algo similar, sin embargo, él no tenía nada con el pelirrojo, nada que pudiera llamar "relación", y aún así simpatizaba con Rei.

Cuando te preguntan ¿Cuál ha sido la pena por la que más haz llorado? Uno podría decir; la muerte de mi madre, el accidente de mi padre… pero no, las penas más grandes, son las de amor, porque no son capaces de matarte, puedes sentir todo el dolor, toda la pena, las lagrimas son acido que corroen tu cara. Y las palabras del ayer, pueden llegar a calar hondo en tu corazón. El corazón no es un simple músculo que bombea sangre a todo tu cuerpo, es lo que te mantiene vivo. Los egipcios le dieron un nombre especial Ib y Haty, el primero era el nombre que se aplicaba al ámbito espiritual, pues era el órgano que generaba los sentimientos, aquí se ocultaba la rabia, el amor, el deseo, los pensamientos más íntimos. Y se le llamaba Haty a su forma física.

¿Cuál ha sido la pena por la que más haz llorado? Deja que tu corazón pronuncie las palabras que tu mente tiene miedo de asociar.

-Rei, no te vayas.- tomó la mano del kot- Tú… me haz ayudado, o sea, aún me ayudas.

-No puedo quedarme. Y no, no tendremos sexo.

El pelilavanda quiso reír, pero ya no tenía caso. Algo cultivó Rei en su corazón, que ahora le hacía sentir ¿Culpa? ¿Pena? ¿Tristeza? Si, eso era, tristeza.

-Es hacer el amor.- corrigió Boris

-¿Me vas a dejar?

El ruso cogió las maleas de Rei, mientras éste ya iba bajando las escaleras hacia el auto. Vio por última vez el departamento, la vida volvía a ser solitaria sin Rei, era como si el sol se hubiese apagado. ¿Estaría listo para otro periodo de oscuridad?

-¿Cómo es que conseguiste pasajes tan pronto?- dijo Boris cuando entró al auto, y encendió el motor.

-Influencias

-¿Disculpa?- lo miró receloso

-Tiene sus ventajas haber sido pareja de Kai

-Usando recursos externos… excelente, te he enseñado bien pequeño saltamontes.

-Muchas gracias.- el chino hizo una inclinación de cabeza, aceptando las bendiciones de su "maestro"


-¿Señor Kai?- preguntaron tímidamente detrás de la puerta. El tono de voz de la mujer ya era bajo, y el grueso espesor de la puerta sólo volvió su llamado un susurro.

Como nadie le respondió, simplemente entró, rogando no desatar la ira de su jefe, que este último tiempo estaba con un carácter impredecible.

-Señor… lo llamaron desde la línea aérea, para confirmar el vuelo del señor Kon

Kai dejó de firmar papeles, olvidó por completo los contratos que debía redactar. Ni siquiera se interesó en la reunión que debía dirigir dentro de una hora.

-¿Vuelo?- levantó la vista del escritorio, y observo con furia a su secretaria.

-S-si

-¿Qué vuelo?

-Un vuelo a China, a las 21 horas

-Nastia

-Si señor

-Cancela mi reunión, muévela para primera hora mañana.

Su secretaria anotaba todo lo que su jefe decía, apenas podía despegar la mirada de la libreta, pero por el sonido de fondo sabía, o estaba casi segura, que Hiwatari estaba arreglando sus papeles, y se estaba colocando el saco.

-Que Andrei se ocupe de los contratos restantes, llama a Leonid para que se ponga en contacto con la firma de abogados. ¿Lo tienes todo?-la chiquilla afirmó rápidamente- que nadie me moleste. Nos veremos mañana.

Y salió de la oficina dando un gran portazo.


-¿A qué hora es tu vuelo?

-9 de la noche.

-Y llegamos tan temprano por qué.

-Hay que estar una hora antes.

-Malditos tramites burocráticos

El chino comenzó a reír por el comentario de Boris.

-Me haces reír hasta el último momento

-Dimo algo, ¿Me vas a extrañar?

-Claro que si- la mirada del kot se suavizó. Se podía decir que tenía sentimientos encontrados. Por un lado, la presencia de Boris la hacía muy bien, pero cuando estaba solo, no podía evitar pensar en…

-Kai

-¿Qué dijiste?- Rei se espantó por el nombre, creyó haber escuchado mal. A veces sus sentidos le fallaban, creía ver o escuchar cosas que no estaban ahí.

Sin embargo, la expresión endurecida de Boris, y la rabia con la que había pronunciado el nombre, lo hicieron volver a la realidad. El pelilavanda tenía la mirada fija en un punto, ¿Qué era?

Rei también volteó hacia el lugar que veía Boris. Éste giró bruscamente la cabeza de Rei hacia él. Acercó su rostro al suyo, y le dio un profundo beso. El kot intentó zafarse, pero esto era lo que necesitaba, el calor de otro cuerpo, un beso que fuera capaz de sanar cualquier herida. Los labios de Boris se movían con suavidad, y sus dedos acariciaban el rostro del gato. Cuando el pelilavanda abrió los ojos (pero sin romper el contacto) vio a Rei con los ojos cerrados, disfrutando de este momento. Y así era, el pelinegro comenzaba a liberarse de su duelo, un peso que había llevado por mucho tiempo a cuestas.

-Rei.

Escuchó su nombre. Tuvo miedo, el hielo recorrió su vértebra y cortó el contacto que mantenía con Boris. No deseaba mirar, si cerraba los ojos, tal vez esta pesadilla acabaría.

-Te estoy hablando. Maldición

-Por qué no te vas de aquí.- Boris se levantó del asiento y se enfrentó a ese extraño

-Sólo quiero hablar con Rei.- siseó cada palabra, habló con rencor

-Ya es demasiado tarde para eso, ¿No crees?- Boris intentó interponerse entre Rei y ese hombre iracundo.

-Boris.- llamó el chino- Ya es suficiente.- abrió los ojos, y los observó a ambos- ¿Qué sucede Kai?- pronunciar el nombre dolió, quemó su garganta, pensó que vomitaría, o se desmayaría.

-Tenemos que hablar.- ordenó el bicolor

Boris estuvo apunto de rebatirle al otro ruso, sin embargo Rei ya se encontraba de pie. "estaré bien" le susurró al oído, y se fue junto con Kai.

Una vez que estuvieron bastante lejos, Kai comenzó a reclamarle

-Compraste un pasaje a China, con mis beneficios. ¡Qué mierda pensabas! ¿Qué no me daría cuenta?

Rei mantenía la cabeza gacha. No quería mirar al bicolor, aún sentía algo por él, las mariposas revoloteando en su estomago le decían que él aún era "su" Kai.

-¿Y bien?

-Es lo menos que podía hacer.- susurró. "vamos Rei, con fuerza"- Después de todo lo que me hiciste pasar, después de todas las lágrimas que derramé por un hijo de puta como tú.- "así es, gracias Boris por enseñarme esta palabra" Rei se felicitó y medio sonrió- Ya no me verás más, es lo único que me debías, mi libertad.

El bicolor se calmó, respiró profundamente, cerró los ojos… ninguno de los dos pudo continuar. Rei tenía los ojos llorosos, pero no de tristeza, sino de todo la ira contenida que hacia mese no liberaba. En cambio, Kai estaba sorprendido por la personalidad que había desarrollado el kot, después de meses separados.

-Te odio Kai,- el susodicho abrió los ojos- pero no te odio por lo que me hiciste, todo lo contrario, es porque no tuviste el valor de decírmelo a la cara.

-¿Algún día podrás perdonarme?- trató de acercarse un poco más a Rei, pero éste se alejó.

-No lo sé, con el tiempo tal vez. Por eso me voy.- la mirada del chino era de decisión. Sus palabras eran convincentes. Por fin enfrentaba sus fantasmas.

Kai se movió un poco, dándole a entender al kot que podía pasar, era libre de él. Podía seguir, y ser feliz.

Boris veía toda la escena, sus puños estaban cerrados, con los nudillos blancos. Entonces, se sorprendió de ver a Rei pasando por el lado de Kai con la frente en alto.

-¿Y bien?- preguntó cuando el Kot estuvo cerca de él otra vez

-Se me hace tarde. Mi vuelo está por partir

Boris acompañó a Rei hasta la puerta de embarque. Al mirar hacia atrás, no vio a Kai por ningún lado.

-Bien hecho gatito

-Gracias

Antes de despedirse, Rei volvió a besar a Boris.

-Gracias por el beso.- dijo el pelinegro.

-Soy un besador innato

-De la escala del 1 al10, eres un 7

-¿Cómo que un 7?

-Ap Ap, sigue reclamando y te bajaré la nota.

-Te voy a extrañar Rei.

-Si. Yo también.

Boris lo vio cruzar el umbral, pero sabía que las cosas no terminarían allí. Tal vez mucho tiempo en compañía de Rei, lo hizo desarrollar un sexto sentido, tenía le impresión que cosas buenas pasarían de ahora en adelante. Él, pesando positivamente, definitivamente Rei lo había cambiado… un poco.

Hasta se encontraba con mejor ánimo, tanto así que podría darle una oportunidad a un tonto pelirrojo.

o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o ¿Fin? o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o

Y… fin!

Mentira, falta mucho para terminar, se podría decir que esto recién comienza xDD

Una vez más, gracias por sus comentarios n.n (después los responderé con más calma)

Y nos vemos el próximo capítulo…. Ah, casi lo olvido, lo que canta Rei al empezar el capítulo, pertenece a Paulo Ricardo del álbum tributo a Queen, la canción es; Cuando te vas, de la canción original Love of my live

(Ángela acuña – yo no quiero ser tu dueña)