...Ni siquiera tengo una excusa por tanto tiempo que pasé sin escribir. No sé, sólo pasó. ¡FELIZ AÑO A TODOS! JAJA. Ésto casi termina. Triste(? Pero wow, ¿cómo llegó ésto a los 109 comentarios? No tengo ni la más mínima idea, pero muchísimas gracias.


27- Sorpresa...de otra forma.

Shouyou se despertó extrañamente feliz ese día. Puede que se debiese al hecho de que al fin tenía un día libre, o que Tobio pareciera bastante contento también. Ambos desayunaron juntos, en silencio, y mirando la televisión. Hinata planeaba pasar toda la tarde acostado con su novio durmiendo, o solamente hablando tranquilamente.

Cualquier cosa estaba bien. Era un buen día.

—Sólo voy a, uh...tomar una ducha. Quizás tarde un poco—dijo Shouyou, estirándose y tirando su remera de pijama en la cama. Quería pedirle a Kageyama que se le uniera, y que tuviesen una impresionante sesión de sexo en la mañana, pero se le ocurrió que era mejor darle una pequeña sorpresa.

Tobio le contestó algo a lo que el otro no prestó mucha atención, simplemente metiéndose en la ducha.

Bueno...no planeaba tardar tanto, pero esperó un poco a que se le secara el cabello, sin intentar peinarlo -porque ya sabía que era inútil-, antes de salir del baño, desnudo y con una sonrisa enorme, para caminar hasta su sala de estar.

—Oh, Tobio, te tengo una sorpresa.

Y ahí, en la sala de estar, estaba Kageyama...con su mamá.

—...Kageyama-san, uh, yo sólo...voy a, eh, si—murmuró el pelirrojo, lo más rápido que pudo, y con la misma cara de shock que tenían su novio y su suegra.

Shouyou sólo se encerró en el cuarto, ignorando a Tobio llamándolo y diciéndole que no se preocupara, que a su mamá le había parecido una situación desafortunada, pero divertida, y que ya no estaba en la casa.

—¡Me voy a quedar encerrado aquí para siempre!

El más alto rodó los ojos.

Sí, había sido una situación incómoda...muy incómoda, pero ya había pasado. Probablemente Shouyou tenía la cara muy, muy roja, y no se iba a olvidar de eso nunca.

—Bueno, todavía me debes mi sorpresa—dijo, y fue todo lo que se necesitó para que el pelirrojo abriese la puerta.

A fin de cuentas, tuvieron una linda noche.