Genero: Shonen-ai/próximamente Yaoi

Parejas: Clásico trío favorito de la mayoría

Disclaimer: Beyblade no me pertenece... bla, bla, bla... no hago esto por algún beneficio de lucro, créanme que si así fuera no ganaría nada... quién se molestaría en leer historias tan malas.

o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o Un juego de tres...? o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o

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Brychat

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Los purificadores rayos del sol se llevaron las sombras de tristeza, acariciaron las montañas y envolvieron los campos de arroz en un abrazo protector. La luz que se colaba por entre medio de las gotas de rocío hacía brillar el pasto húmedo inundado de esperanza. Un nuevo día saludaba a los humildes trabajadores de campo, niños pequeños se quejaban por despertar y las amas de casa ya tenían los desayunos humeantes en la mesa.

Pensar en lo que había pasado hacia 5 meses atrás, era como recordar un mal sueño, una pesadilla de sombras y grises. Al caer la noche sentía aquellos niños de pijamas negros devorando su corazón, se revolvía en su cama, asfixiándose con las sábanas, hundiéndose con los cojines y cobertores. Sin embargo, y con mucho esfuerzo, logró controlar ese irrevocable miedo a la oscuridad, dormía pensando que el brillo de una nueva mañana se llevaría sus penas y guardaría sus alegrías en un cofre de cristal, para que aquellos rayos se reflejaran y mostraran un prisma de colores inmaculados llenos de placer. Ya no tenía miedo, terror a lo inesperado, aquel futuro incierto del cual dudaba "qué hacía en aquel lugar"

Después de su llegada a China, todos lo recibieron con abrazos fraternales y palabras de condolencia, sentía que algo había muerto, quizás era él, su otro yo había muerto. Y ahora era un cuerpo indefenso sin un alma que cuidar, un estropajo de persona.

"-Al fin llegas Rei" lo saludó Mao y lo abrazó con fuerza, sintiendo a su antiguo amor vació y con cuencas inexpresivas

"-Tranquilo Rei, tenemos todos listo, incluso hablamos con el viejo shao y te tiene un empleo" Lee hablaba como si aquello fuera lo más importante. Nada era más crucial que volver a vivir.

"-Estoy bien… fue un vuelo cansador, me gustaría dormir un poco"

-Estoy bien- dijo en voz alta, recordando las palabras dichas en el aeropuerto.

Luego sonrió, realmente estaba bien, no era como otras veces en que solía mentirse constantemente con falsas esperanzas. No tenía dudas, había hecho lo correcto, venir a China, revivir viejas amistades, retomar estudios. Se sentía bien, ese vació que dejó Kai lo reemplazó con trabajos y libros, parecía una solución razonable, sin embargo poco a poco recordó quién era, cómo era en el pasado ¿Dónde había quedado ese chico aventurero que no se dejaba atrapar? Quería volver a ser ese hombre sereno, con temple intachable, un hombre capaz de aceptar el dolor, hacerlo suyo, vivirlo para luego dejarlo ir. Aquellas penas no se quedarían en su corazón, con qué fin, él era libre, siempre lo había sido, sin embargo en algún momento confabuló en su contra para enredarse en una telaraña de mentiras, él lo había hecho, no Kai, su ex novio no tenía nada que ver en su felicidad. Cuando lo comenzó a engañar, él no dijo nada, no lo encaró, no le reclamó, se quedó en un rincón como una damisela en desgracia, él no era ninguna princesa frágil, era un gato salvaje; sin dueño, sin rumbo, sin reglas que seguir. La libertad te dará poder, le dijo su maestro. Tal vez su vida había dado un giro inesperado, pero seguía manteniendo su objetivo original, seguir con su vida.

-¡Rei!

-Todavía no son horas de visitas, ¿No crees?

-Sólo tengo unas horas más contigo antes que te vayas.- la chica pelirosa sonreía de oreja a oreja, mientras le mostraba un cesto lleno de delicias para comer.

-Mao, sabes que tengo que volver a Hangzhou

-Si… pero un fin de semana no es suficiente para que hablemos de todas las cosas que han pasado.- dijo entusiasmada.

El neko arreglaba sus ropas dentro de un pequeño bolso, Mao lo veía con tristeza pues pronto partiría para continuar con su vida en la gran ciudad. Sin embargo, no podía dejar de pensar en lo bien que estaba haciendo las cosas su amigo. Apenas tuvo tiempo le pidió que lo acompañara a Hangzhou para averiguar empleos de tiempo completo. Ése era el plan, juntar el dinero suficiente como para ayudar en la aldea y al mismo tiempo tener algo para si mismo, y darse algún gusto. Pero la sorpresa fue otra cuando unos chicos se acercaron a ellos y les entregaron unos folletos de universidades. Podría jurar que vio los ojos de Rei brillar de emoción. ¿Estudiar? Era la mejor idea de todas.

Así que el trabajo de tiempo completo se convirtió en un empleo de medio tiempo y muchos papeles de solicitudes que rellenar, y no sólo eso, sino que inmediatamente Rei compró libros, guías, cuadernos, un montón de cosas que le permitieran postular a una universidad.

Y fue así como esas noches de llanto silencioso pasaron a ser noches en vela, pero llenos de estudio y risas. Ella se quedaba en casa de su amigo, lo observaba mientras estudiaba, y de vez en cuando le preparaba bocadillos para que no tuviera que dejar en pausa sus conocimientos. También se dio cuenta que estaba aprendiendo mucho con Rei; historia, literatura, lenguaje, y se sorprendió de lo mucho que le gustaba esa nueva faceta del neko para absorber conocimientos. Siempre supo que Rei era muy culto e informado, pero verlo estudiar era otra cosa. Y el día tan ansiado de la prueba llegó, viajaron junto con Rai, Kiki, y Gao- sus porristas dijo Mao- lo esperarían y le harían barras todo el tiempo.

-¿Tienes tarea que hacer cuando llegues?

-Ahora que lo mencionas…- el pelinegro acarició sus cabellos tratando de recordar qué era lo que olvidaba- sólo 3 libros que leer, guías que completar, trabajos que entregar. Nah, sólo lo normal.

-Estoy segura que serás el mejor maestro de Física.- las manos de la chica se extendieron en un gran abrazo

-Eso espero, no por nada estoy estudiando y trabajando.- la mirada de Rei se desvió a su bolso- Espero que haya sido la decisión correcta.

-Bromeas, fue la mejor decisión que pudiste tomar en mucho tiempo. ¡Irte a vivir con Kai! ¡Ja! Que malgasto de tiempo.- Mao arrugó el entrecejo y estiró la trompa. De tan sólo pensar en ese hijo de…

La risa de Rei desvió sus pensamientos homicidas contra Hiwatari.- Menos mal que no hice alguna locura mientras estaba con él

-algo así como… embarazarte.

Los dos chinos se miraron y estallaron en carcajadas. El buen humor de Rei había vuelto, era tal cual como ella lo recordaba, hablar de Kai no era más que un fantasma, el chino le había confesado que le dolía las cosas malas que vivió en Rusia, pero también aceptaba todos los buenos momento que había disfrutado con su ex–novio, ahora sólo pensaba en él como un buen sexo.

-Y yo que pensaba que ese hombre sufría de algún tipo de disfunción eréctil, por eso siempre estaba enfadado.

-Después de todas las cosas que te he dicho, puedes estar segura de que era todo lo contrario.- le dio una mordida a su tostada- En fin, ordenemos rápido, para que pueda despedirme del resto de los chicos, no quiero perder el bus como la última vez.

La pelirosa sacó la lengua, pues recordaba muy bien ese día. Tenía los ojos llenos de lágrimas y se aferraba a Rei, no quería dejarlo ir, ya que estaba segura que pasaría frío, hambre, el recuerdo de Kai lo atormentaría, y siempre estaría triste. Sin embargo… se equivocó, todo resultó como un gran golpe de suerte.

Cuando llegaron los resultados de la prueba de Rei, todos los habitantes de la aldea estaban expectantes. Que un chico de pueblo estudiara en una universidad, hablaba muy bien de sus metas, el maestro de Rei hubiese preferido que continuara con la tradición familiar, pero aquella oportunidad era única.

Al abrir el sobre, su mano temblaba, sus ojos ámbar se abrieron como platos a medida que iba leyendo el resultado.

-¿Y bien?- apresuró Rai

-Al parecer, quedé

Se escucharon muchos aplausos, palabras de festejo, abrazos apretados, lágrimas de felicidad. Qué buen momento para aquella aldea. Ahora venían problemas mayores; el dinero, el alojamiento, transporte, comida, gastos varios para guías, cuadernos, libros. Un caos universitario. Por suerte el amigo del vecino de la hermana de un conocido del maestro de Rei, tenía un bonito apartamento de un ambiente que sería perfecto para alguien como él.

-Rei…- Mao lo miró con los ojos llorosos

-¿Qué sucede?

-No olvides tu promesa

-Tranquila, no me prostituiré

-Esa no, la otra promesa…

-Kai no me buscará, su orgullo no se lo permite.- la miro fraternalmente- Ese hombre está fuera de mi vida.

-¿Recuerdas lo que dijo el Maestro?- ante el silencio del pelinegro continuó- debes perdonarte para encontrar la felicidad, él te dijo que no te fueras de la aldea hasta que te perdonaras.

-Mao, porque no mejor disfrutamos este día, pronto partiré.

Sin embargo, las palabras de la chica revolotearon en su cabeza largo rato. El maestro de los WhiteTiger aconsejó por largas horas a Rei, día y noche, a veces se sentaba junto a su cama, para escuchar las palabras adormiladas y llenas de dolor que pronunciaba el chino. Con la paciencia de un padre le dijo que debía meditar cada mañana, y aprender a reír… reír con el corazón, la piel, el estomago, todo su ser debía someterse a esa terapia curativa.

-Al fin llegan.- reclamó kiki

-Mao me entretuvo entretenido con el desayuno

-Ya vieron lo flaco que está.- se defendió la chica- pobre de mi Rei, esa dieta de fideos instantáneos puede ser peligrosa

-Tú deberías probarla,- Rai miro a la pelirosa- te están creciendo dos traseros

-¡Qué! No es mi culpa tener estas curvas.- dibujó con sus manos la silueta de su cuerpo

Los demás integrantes del equipo comenzaron a reír por los reclamos de Mao y los comentarios mordaces de Rai.

-Vamos, o se nos hará tarde.- dijo Rei mientras caminaba por el sendero

Se internaron en el bosque y comenzaron a recolectar algunas plantas medicinales y aromáticas, entre bromas se lanzaban bolas de fango para luego continuar con su tarea. Rei cada vez que visitaba la aldea, trataba de ayudar en los quehaceres y actividades del pueblo, compartía con sus amigos y buscaba el consejo de su maestro para encontrar la serenidad en los estudios. A veces, cuando se enfrascaba en formulas interminables pensaba en Kai, dibujaba círculos en su cuaderno y se preguntaba qué sería de él, estaría bien, será feliz… siempre llegaba a esta última pregunta "será feliz" e inmediatamente comenzaba a reír, no es que dudará de la capacidad del bicolor para encontrar la felicidad, sin embargo le gustaba pensar que Kai sufría-aunque sea un poco- por su partida. Luego volvía a retomar sus estudios para no pensar nuevamente en su primer amor.

o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o Continuará o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o

Gracias por leer y por sus hermosos RR, me hacen muy feliz.

Besos sabor a chocolate para todos