Lovino despertó aquel 31 de diciembre con dolor de cabeza. ¿Por qué demonios le pasaba eso en nochevieja, la última noche del año en la que se supone que te tienes que divertir y pasarlo bien? Odiando su mala suerte, se intentó levantar de la cama, pero algo se lo impedía: Su hermano gemelo estaba abrazado fuertemente a él y no parecía estar dispuesto a dejarlo ir.
-Feliciano...-Dijo el mayor intentando zafarse de los brazos de su gemelo, pero no podía. Además, su jaqueca matinal tampoco ayudaba mucho. Al final, tuvo que resignarse y quedarse tumbado en la cama hasta que Feliciano despertó.
-Fratello, ¿Por qué te despiertas tan tarde? ¿Me estabas esperando?-Preguntó Feliciano cuando al fin se despertó.
-Idiota, llevo despierto casi una hora, pero no me he podido levantar por que me estabas abrazando-Gruñó Lovino sentándose en la orilla de la cama y poniéndoles las zapatillas.
-Vee~ lo siento-Su hermanio rió yendo hacia fuera de habitación. Lovino bostezó. En verdad el haber estado una hora de más en la cama sin hacer nada no había sido tan malo. El italiano se sonrió. Quizás se podría pasar así el resto del día, vagueando sin hacer nada. Entonces la sonrisa se le esfumó al recordar que ese día era nochevieja y había quedado con sus amigos para despedir el año en la puerta del sol. Además, también iría Feliciano. Probablemente tendría que escuchar comentarios por parte de sus amigos diciendo lo mono y adorable que era en comparación a él.
-Fratello, ¿Estás preparado para la fiesta de esta noche?-Preguntó el italiano menor asomándose por la puerta de la habitación. Lovino le escrutó con cansancio desde la cama, de donde aun no se había movido, y le respondió con acidez.
-Claro que sí, maledizione, ¿Por quién me tomas? Estoy preparado para eso y para todo-A pesar de hablar con seguridad, en su interior estaba hecho un manojo de nervios. ¿Y si tenía que pasar la noche solo y abandonado por que Feliciano acaparaba toda la atención? El miedo permanente de Lovino seguía estando ahí.
-Jajajaja no se. Yo estoy ansioso. Tengo muchas ganas de conocer a tus amigos, fratello. Seguro que son todos muy simpáticos y buenas personas.
-Para ti todo el mundo es simpático y buena persona.
-No todos...-Susurró el chico, pero al ver que su hermano le dirigía una mirada asesina, se calló y no dijo ni una palabra más al respecto.
El día pasó lento para los hermanos italianos, quienes estaban completamente histéricos, solo que uno lo manifestaba de manera mucho más evidente y el otro directamente no lo manifestaba, intentando dar así una imagen más segura de si mismo.
-Ay... espero que tus amigos me traten bien-Decía Feliciano a su hermano mayor mientras elegía la ropa para esa noche.
-Idiota, ¿Cómo no te van a tratar bien?-Inquirió Lovino con frustración. Feliciano llevaba toda la maldita tarde con lo mismo, y ya le estaba tocando lo que no le tenía que tocar.
-Pues no se... ¿Y si me confunden contigo?
Esa pregunta consiguió sacarle a Lovino una risa de lo idiota que era. Feliciano se lo quedó mirando tristemente.
-¿En serio crees que se puede confundir a un ángel simpático, servicial y cariñoso como eres tú con un demonio borde, arrogante y odioso como soy yo?-Preguntó retóricamente Lovino. Cuando Feliciano iba a abrir la boca para replicar algo, Lovino le silenció con un gesto con la mano-Y ni se te vaya a ocurrir contradecirme por que tanto tú como yo sabemos que es la verdad.
-Pero fratello... tú no eres ningún demonio...
-¡Cállate! Eso díselo a todo el que me conozca, a ver que te dicen.
-Tu siempre me sacas de problemas y eres bueno conmigo aunque al principio no parezcas amigable...
-Ja-ja-ja. Te lo repito. Eso díselo a todos, incluido mamá y papá. Y no hay más que hablar-Dijo el italiano mayor justo cuando el timbre sonó-Vamos. Ahí están esperándonos.
Lovino se acercó a la puerta y la abrió. En la entrada se encontraban Emma y Eli, ambas de punta en blanco. Eli llevaba un vestido demasiado ligero para el invierno, y seguro debía de estar muriéndose de frío. El pelo lo tenía recogido en una especie de trenza que empezaba en el lado derecho de su cabeza y acababa en el izquierdo, cayendo por el hombro. Por otra parte, Eli llevaba una camisa amarilla con una americana azul marino, con unos pantalones vaqueros largos. El pelo lo llevaba suelto, pero más peinado que de costumbre.
-Hola, Lovi-Dijo Eli abalanzándose en un abrazo al chico, quien desistió de quitarse, pues siempre que lo intentaba Eli hacía más presión.
-Hola-Dijo Lovino separándose.
-Hola-Saludó Emma dandole un par de besos en la mejilla.
-Que guapo estás con esta camisa-Dijo Eli mirando el atuendo del italiano, que iba muy arreglado.
-Por supuesto que estoy guapo con esto-Dijo el italiano arrogante.
-En realidad yo te ayudé a elegir la ropa, fratello...-Dijo alguien detrás de Lovino. A su lado se hallaba Feliciano, quien llevaba lo mismo que su hermano, pantalones vaqueros y una camisa, pero con más capas de abrigo que su hermano para evitar pillar un resfriado.
-¡Tu debes de ser Feliciano!-Dijo Eli sonriendo ampliamente al chico-Lovi nos ha hablado mucho de ti. Por cierto, yo soy Eli.
-Gracias. Puedes llamarme Feli.
-Que simpático. Yo soy Emma, mucho gusto.
-El gusto es mío, Emma-Dijo Feliciano sonriendo como un bobo a la chica. Lovino resopló. Como era de esperar, Feliciano caía perfectamente a todo el mundo, sin excepción alguna.
El camino hacia la puerta del sol se le hizo bastante largo a Lovino, pues se la tiró oyendo como Feliciano le contaba su vida a Emma y Eli, quienes comentaban lo risueño y mono que era a cada frase que terminaba. Quizás si simplemente no dijeran nada de eso, Lovino se habría alegrado de que su hermano hiciese amigas tan pronto.
-Bueno-Dijo Lovino interrumpiendo a su hermano. Tres pares de ojos se clavaron en él, dos de ellos recriminándole la interrupción-¿Donde está el resto de la gente?
-¿No te lo hemos dicho?-Preguntó Eli. Ambos hermanos negaron con la cabeza.
-Que raro, era lo primero que había que haber dicho.
-Si no os hubierais obsesionado con lo mono que es Feli quizás lo habríais dicho-Murmuró Lovino tan bajo que apenas se oyó él mismo.
-Pues los chicos están en la plaza esperándonos. El problema va a ser encontrarlos con las miles de personas que habrá-Explicó Emma.
-¿Quienes están?-Preguntó inocente Feliciano.
-Pero si no los conoces, idiota, qué más te dará-Le respondió su hermano.
-Ay, Lovi,no seas así con el pequeño Feli-Dijo Eli dandole un abrazo a Feli, quien sonrió estúpidamente.
-¿¡Pequeño!? Pero si solo nos llevamos tres minutos de diferencia.
-Pero es demasiado cuqui como para que le hables así-Dijo Emma dándole un beso en la mejilla a Feliciano.
-Argh-Resopló Lovino-Dará igual. El caso es que no tiene por qué preocuparse si no sabe quienes están allí.
-Bueno, dejemonos de pullas. Acabemos el año bien-Dijo Eli dirigiéndose a los hermanos-Están mi novio, Gilbert, su hermano y dos amigos suyos.
-¿El bastardo de tu novio tiene un hermano?-Preguntó fastidiado Lovino. Si no soportaba a Gilbert, menos soportaría a su hermano.
-Sí, pero tranquilo. Es completamente contrario a su hermano. Es serio y formal.
-Eso está por ver-Murmuró Lovino cuando llegaron a la plaza. Jamás había visto tanta gente junta en un mismo lugar. Era agobiante solamente verlo, así que no quería ni imaginarse cómo sería el estar metido dentro de esa multitud.
-Vale. Se supone que tenemos que encontrar a esta gente en medio de toda esta masa humana.
-Me da que ni para el año que viene los encontramos-Resopló Lovino cruzándose de brazos.
-No seas así, Lovi-Dijo Eli-Voy a llamar a Gilbert a ver dónde está.
-Eso si escucha el móvil...-Dijo Emma en voz alta, observando a su alrededor, y dándose cuenta de que lo que había dicho Lovino no era para nada una simple broma. La plaza estaba tan abarrotada que no cabía ni un alfiler.
Eli se alejó un poco de sus amigos para poder hablar sin pegar gritos por el teléfono. Mientras Feliciano seguía hablando con Emma y su hermano.
-Por cierto-Dijo Emma-¿Os tomaréis las doce uvas, no?
-Perdona, ...¿Las doce... uvas?-Inquirió Lovino alzando una ceja.
-¿Para qué vamos a tener que tomarnos uvas?
-Es la costumbre aquí. Con cada campanada te tomas una uva. Lo que es importante es no confundir las campanadas con los cuartos-Explicó la rubia a los hermanos que la miraban completamente desconcertados.
-¿Los cuartos? Me he perdido, Emma-Dijo Feliciano desconsolado. Su hermano simplemente refunfuñó y frunció el ceño.
-Pues mira,no nos tomamos las malditas uvas y ya está, solucionado.
-Tranquilos, ya os avisaré yo-Dijo Emma sonriendo, al tiempo que llegaba Eli hacia ellos.
-A ver, me han dicho que están cerca del árbol de navidad. El único problema es que nos pilla bastante lejos. Gilbert nos espera justo al pie del árbol-Explicó la morena.
-¡Joder, y tanto!-Exclamó Lovino tras haberse volteado y ver dónde se hallaba el árbol-No quiero ni imaginarme la de codazos que tendré que dar para que me dejen pasar...
-Vamos hacia allí, pero intentad no separaros-Dijo Emma guardando su móvil en su bolso.
-Madre mía... yo veo esto muy difícil-Dijo Feliciano, acojonado al ver que si se separaba de su hermano o de sus amigas estaba completamente perdido.
-Bueno. Vayamos por parejas-Propuso Eli-Yo voy con Lovi y Emma con Feli, ¿De acuerdo?
-Está bien-Aceptaron los tres.
Agarrándose al brazo de Eli, Lovino se dejó ser guiado por esa marabunta de gente. Nunca antes a lo largo de toda su vida se había sentido tan agobiado. Algunas personas le daban golpes, otros más borrachos se le echaban encima en intentos de abrazos o cosas raras. Los más degenerados intentaban tocar a Eli, pero eran apartados por Lovino, que les metía empujones sin importar las quejas.
-Que defensor estás hoy, Lovi-Gritó Eli para que su amigo la pudiese oir.
-Calla y sigue andando-Le chilló de vuelta Lovino, bastante agobiado ya. Y eso que no llevaban recorrida ni media plaza.
Después de un camino lleno de obstáculos humanos, llegaron finalmente al árbol. Al pie de éste se hallaba Gilbert consultando su móvil, pero al ver que se acercaban hacia él levantó la vista del aparato y lo guardó en un bolsillo. Al estar a dos pasos de Gilbert, Eli se le echó encima en una especie de beso-abrazo que no agradó nada al italiano, que puso cara de asco y los interrumpió. Lo menos que iba a hacer esa noche era ver como esos dos se liaban delante suya y menos aún, ser su sujetavelas.
-¿Vamos?-Dijo separando del abrazo a los amantes.
-Sí-Dijo Eli-Pero primero esperemos a tu hermano y Emma.
-Es verdad...-Suspiró Lovino cruzándose de brazos, esperando que los otros dos llegaran pronto por que no estaba dispuesto a soportar mucho más las muestras de amor de Eli y Gilbert.
Tras unos largos diez minutos, Emma y Feliciano llegaron al punto de encuentro.
-Fratello, había tanta gente que pensé que me perdería y jamás llegaríamos a volver a vernos-Dijo Feliciano dándole un abrazo a su hermano.
-Déjate de estupideces y suéltame, bastardo. Hace calor-Lovino le gritó, zafándose de su agarre.
-Tienes razón-Sonrió su hermano quitándose la chaqueta.
-Bueno, ¿Vamos?-Dijo Eli a su novio cogiéndole de la mano.
-No os separéis-Advirtió el albino al resto, que asintieron y le siguieron, intentando por todos los medios no perderle de vista.
Lovino agarró fuerte la mano de su hermano y anduvo a paso rápido, pisándole los talones a Gilbert, para asegurarse de no tener que lamentar la posible pérdida de Feliciano(Cosa que al italiano mayor no le parecería para nada extraña).
Al final, llegaron a donde estaba el resto. Eli se apresuró a saludar a los amigos de su novio, que estaban haciendo estupideces, para variar.
-¡Lovi!-Exclamó una voz. Lo último que el italiano sintió era que le estaban abrazando muy fuerte.
-¡Argh! ¡Quita bastardo, que me agobias más de lo que estoy!-Gritó el italiano empujando a quien le había abrazado.
-Jajajajaja te he echado de menos, Lovi-Dijo Antonio mirando intensamente a Lovino. Había algo en el extraño, notó el italiano... hasta que vio que llevaba en la mano una botella de cerveza.
-Perfecto, encima estás borracho-Protestó Lovino cruzándose de brazos, intentado que Antonio no notase que se había sonrojado. El español esa noche se veía jodidamente sexy. Iba arreglado con camisa, de la cual los dos primeros botones estaban abiertos y dejaban ver parte de su pecho, que a los ojos de Lovino parecía muy varonil...apartando esos pensamientos de su mente, Lovino se giró a ver al resto del grupo. Emma hablaba animadamente con un rubio de pelo largo y ojos azules, y parecía que ahí estaba surgiendo algo. Luego estaban Eli y Gilbert, que se estaban dando el lote sin importarles que estaban rodeados de miles de personas. Eso del pudor no lo conocían ellos. Y finalmente, estaba su hermano charlando con un chico alto rubio, de ojos azules, que, en contraposición al italiano, estaba completamente serio.
-¿Quién es el que está hablando con mi fratello? Me da mala espina...
-Es Ludwig, el hermano de Gilbert-Explicó Antonio sonriendo mientras intentaba abrazar a Lovino de nuevo.
-Ah, ese es el que Emma me dijo antes... Pues me cae mal.
-¿Por qué? Es buena gente...
-De verdad, eres como mi fratello. Para vosotros todo el mundo o es buena gente o es buena persona.
-Pero si es verdad. Aunque a primera vista pueda parecer muy serio, en el fondo puede llegar a ser incluso divertido.
-Bah, da igual. Me sigue cayendo mal de todas maneras.
-En fin-Dijo Antonio resignado, cruzándose de brazos-¿Y tú qué tal estás?
-¿Pues cómo quieres que esté? Estoy como siempre, perfectamente-Dijo el italiano frunciendo el ceño.
-No sé, te veo algo serio. Bueno, más serio de lo normal...¿Ha pasado algo?-Inquirió duditativo el español. Lovino relajó el entrecejo. ¿En serio que ese español podía ser tan suspicaz? Se suponía que siempre estaba serio y borde, pero nadie le había preguntado antes que cual era la causa de su comportamiento.
-No digas tonterías... yo siempre soy así-Dijo Lovino mirándose los pies.
-Pero te noto... no sé como decirlo-El español hizo una pausa pensando en cómo describir la actitud de Lovino. Éste miró a la cara a Antonio. ¿Cuándo se había vuelto menos tonto?
-Déjalo, anda-Le cortó el italiano- Estás borracho y no sabes ni lo que dices-Dijo señalándo la botella que Antonio tenía en la mano.
-¡Ah! ¿Lo dices por esto?-Preguntó alegremente levantando la botella-Que va, el alcohol siempre tarda en hacerme efecto, así que no te preocupes. Además, no llevo bebida ni media botella.
-¡No estoy preocupado, idiota!-Gritó el italiano enrojeciendo notablemente-Solo lo decía por que ya estabas diciendo cosas incoherentes.
-Jajajajaja qué mono te pones cuando te sonrojas-Rió Antonio mientras Lovino se ponía más colorado.
-¡No soy mono, bastardo!-Chilló el italiano.
-Claro que sí.
-Claro que no.
-Chicos-Dijo Emma interrumpiendo la estúpida pelea-Una pregunta-Dijo la rubia para todos-¿Vais a besar a alguien?
-¿¡QUÉ!?-Chilló Lovino sintiendo como la sangre se le subía a las mejillas-¿¡Pero esa no es una costumbre americana!?
-Ya, pero no importa. Es solo para divertirnos y pasarlo bien.
-Y para que salgan a la luz nuevos amores-Dijo Eli mirando pícara a Lovino.
-P-pero... ¿A quién vais a besar vosotros?-Preguntó Lovino histérico.
-Yo a Gilbert, obviamente-Dijo Eli sonriendo, mientras Gilbert la abrazaba fuertemente hacia sí.
-Yo a Emma, ¿Verdad que sí?-Preguntó el chico que había estado hablando con ella todo el rato. La abrazaba posesivamente por la cintura igual que hacía Gilbert con Eli, pero con más elegancia.
-Ay, Francis, calla-Dijo Emma soltando unas risitas nerviosas mientras pegaba no muy fuerte a Francis.
-Yo no sé a quien besar...-Soltó Feliciano en voz alta, como si estuviera pensando en voz alta.
-Tú no vas a besar a nadie por que no eres tan degenerado como esta bola de pervertidos-Le advirtió su hermano mayor, pero fue en vano, ya que su hermano hizo caso omiso de sus palabras y siguió hablando.
-¿Y si nos besamos?-Preguntó el italiano menor al hermano de Gilbert, quien enrojeció tanto como Lovino minutos antes.
-P-pero... yo no sé besar-Se excusó agachando la mirada.
-¡Pero ese no es problema!-Le animó Feliciano sonriendo-Será solo un beso de amigos. Tu confía en mí. Será como un beso en la mejilla pero en los labios.
-No se yo...-Decía el rubio nervioso, intentando evitar el beso.
-¡NO VAS A BESAR A NADIE, FELICIANO!-Rugió Lovino agarrando a su hermano del brazo.
-Pero Lovi, si tú también te vas a besar-Dijo Antonio intentando que Lovino dejara libre el brazo de su hermano.
-¿¡QUÉ!?-Chilló completamente histérico el aludido-¡NADIE ME VA A BESAR, IDIOTA!
-Pero entonces no tiene gracia. Gilbert va a besar a Eli, Francis a Emma y tu hermanito a Ludwig. Tu me tienes que besar a mi.
-¡YA HE DICHO QUE MI HERMANO NO VA A BESAR AL BASTARDO ALEMÁN, MALEDIZIONE!
Mientras gritaba e intentaba evitar el beso con el español, comenzaron a sonar los cuartos.
-¿Tenéis todos vuestras uvas?-Preguntó Emma abriendo su lata.
-No-Dijeron Lovino y Feliciano, con las manos vacías y sin saber qué hacer.
-Tomad-Dijo Eli sacando dos latas de una bolsa que llevaba Gilbert.
-¿Cuando carajos se come esto?-Gruñó Lovino al tiempo que abría el objeto que le acababan de dar.
-Yo te aviso, Lovi-Le contestó Antonio guiñándole un ojo-Espera un poco.
-Qué nervios...-Decía Feliciano, dando saltitos de la emoción.
-Deja de moverte o vas a tirar las uvas al suelo, idiota-Le aconsejó su hermano, quien abría con parsimonia su lata, pues también estaba nervioso, pero no quería dar ninguna señal de su estado de ánimo.
-Es que esto va a ser una ocasión especial...Además, fratello, tu también deberías estar nervioso, total, es tú primer beso-Sonrió Feliciano.
-¿Le voy a dar a Lovi su primer beso?¡Qué gran honor!-Rió Antonio, cogiendo la primera uva.
-¡Calla, idiota!-Chilló Lovino muriéndose de la vergüenza.
-¡Pero, fratello...!-Replicó Feliciano, pero el sonido de la primera campanada le interrumpió.
Las campanadas fueron rápidas en opinión de Lovino. No podía comerse una uva por campanada, era una locura. Algunas se le atragantaron y en la séptima tenía cinco uvas al mismo tiempo en la boca. Pensó en escupirlas cuando nadie mirase, pero al final acabó por tragarselas. Justo cuando iba a llevarse la última fruta a la boca, se oyó 'Feliz Año Nuevo' y todo el mundo comenzó a desearse un feliz año. Iba a girarse para preguntarle a Eli qué hacer con las tres uvas que le habían sobrado pero Antonio le rodeó con los brazos y le besó de lleno en los labios.
Lovino abrió los ojos de golpe. Con las uvas había olvidado completamente el asunto del beso con el español. Al principio no supo como reaccionar, pues Antonio le estaba abrazando y parecía tener intención de intensificar el beso. Lovino pensó en separarse, pero al darse cuenta de que este beso era una oportunidad quizás irrepetible, decidió aprovechar el momento y dejarse llevar, rodeando con sus brazos los hombros del español.
Por otro lado, Gilbert y Eli se devoraban las bocas como si no hubiese mañana, sin importar que la gente de alrededor les pedía que se cortasen un poco, mientras que Francis y Emma se besaban de manera pasional muy cerca del árbol de navidad, quedando asi no tan a la vista de la gente, y finalmente Feliciano había cogido el cuello de la camisa de Ludwig y le besaba con decisión, mientras que el rubio intentaba apartarse, con la cara tan roja como un semáforo.
-Feliz año nuevo-Dijo Antonio cuando se separó del italiano, quien había cerrado los ojos durante el beso y al oir de nuevo su voz los abrió alarmado.
-¡I-idiota!-Dijo Lovino separándose de golpe del español-Este beso no ha significado nada. Es solo un beso de amigos y de navidad, ¿Entiendes?
Antonio sonrió mientras asentía con la cabeza, pensando en lo adorable que se veía Lovino tan sonrojado.
-Por cierto, ¿Qué hago con esto?-preguntó avergonzado Lovino señalando la lata con las uvas que no había llegado a comerse, las cuales había dejado caer al suelo cuando Antonio le besó.
-¿No te las has comido todas? No pasa nada. A mi algunos años me han dado ataques de risa con Gilbert y Francis y acabamos tirandonos las uvas-Rió Antonio.
-Ah-Dijo solamente Lovino mientras se giraba a observar a su hermano, quien ya se había separado del alemán y le decía que no tenía por qué estar tan avergonzado, que eso solo había sido un beso de amigos. Al verlo, Lovino entró en furia. El maldito alemán había besado al inocente y estúpido de su hermano.
-Eh, tu, macho patatas-Le dijo levantando el puño-¿Cómo te atreves a besar a mi hermano?
-Pero si ha sido el quien...-Intentó excusarse el rubio, pero Lovino seguía insultándole.
-Ay, Lovi, dejalos-Dijo Antonio abrazando al italiano por detrás para evitar una posible pelea, y de paso para abrazar al italiano, quien empezaba el año demasiado mono en su opinión.
-¡Pero si ha besado a Feliciano!-Gritó Lovino girándose hacia Antonio, quien lo tenía rodeado aun en un abrazo.
-Y tu me has besado a mi-Sonrió el español. Al oir esto el italiano enrojeció de súbito y escondió su cara en el pecho de Antonio.
-¡Te dije que solo era un beso de navidad y no significaba nada, bastardo!-Gritó con voz ahogada el italiano.
Por toda respuesta, solo recibió la risa del español, quien le abrazó más fuerte. Lovino no se sentía del todo mal así con el español, pero le daba mucha vergüenza. Más aún después del otro día que se dio cuenta de lo que sentía realmente por el castaño, pero había decidido negarlo, pues estaba más que seguro que Antonio ya estaría enamorado de alguien más, o simplemente no le gustaba nadie, ni siquiera el propio italiano.
El resto de la noche estuvo divertida, hasta que a Francis y Gilbert se les subió el alcohol a la cabeza y sus respectivas parejas y hermano le acompañaron a sus casas.
El español y los dos italianos volvieron a la casa de los italianos armando barullo, pues al final Feliciano había acabado bebiendo cerveza de la que Gilbert había traido y se le había subido demasiado rápido. Tampoco ayudaba el hecho de que Antonio hiciese y dijese tonterías y pasara de las advertencias del italiano mayor, que tuvo que evitar que atropellaran al español y a su hermano más de una vez.
Al llegar al portal de los hermanos italianos, Feliciano se despidió de Antonio y subió sin Lovino.
-Gracias por esperarme, idiota-Le dijo sarcásticamente Lovino a su hermano mientras se despedía de Antonio.
-Es que estoy cansado-Se excusó Feliciano mientras se subía en el ascensor.
-Sí, cansado los cojones-Murmuró frunciendo el ceño Lovino.
-Mira el lado bueno-Dijo Antonio de repente-Así nos deja a solas a ti y a mi.
Lovino se le quedó mirando pensando cuán borracho tenía que estar Antonio para decir esas tonterías.
-Estás borracho-Dijo el italiano mientras entraba en el portal.
-No, espera-Le pidió el español agarrándole de la manga de la camisa.
-¿Qué?-Preguntó cansado Lovino, llevándose las manos al puente de la nariz mientras intentaba tranquilizarse.
-Quería decirte que antes en la plaza, cuando nos hemos besado-Empezó el español, mientras Lovino suspiraba-Para mí no ha sido un simple beso de navidad.
-Pues lo era-Le cortó Lovino.
-No, para mi ha sido algo más. Algo... mágico-Dijo con voz soñadora el español, pero Lovino soltó una risotada.
-Por favor, solo ha sido un maldito beso.
-Para mi no. Yo he sentido ese beso como algo que llevaba esperando desde hace tiempo... Pues desde hace tiempo estoy enamorado de ti, Lovi.
El aludido enrojeció hasta la coronilla y se puso a gritarle al español
-¡Deja de decir estupideces y vete ya. Has tomado demasiado alcohol esta noche! Ya verás que mañana te vas a arrepentir de todo lo que estás diciendo-Pero antes de acabar la última palabra, Antonio le calló en un beso en el que le decía todo lo que estaba intentado expresar mediante palabras.
-Te amo, Lovino-Le dijo cuando se separó.
-Idiota, insisto en que estás borracho-Dijo Lovino avergonzado, desviando la vista de los ojos verdes del español.
-Pero si solo he bebido una botella en toda la noche-Se excusó el español. Al ver que Lovino iba a replicarle algo, continuó hablando-Como sea. Lo que quería decirte exactamente es si quieres salir conmigo.
Esta pregunta pilló totalmente desprevenido al italiano, quien enrojeció más aun de lo que ya estaba y clavó la mirada en sus zapatos.
-Pues... ¿No deberías preguntarme esto mañana cuando pienses con más claridad? Aunque eso de pensar con claridad es difícil en tu estando tanto ebrio como sobrio.
Antonio rió mientras esperaba ansioso la respuesta del italiano.
-Pero... supongo que si-Dijo Lovino alzando la vista, completamente rojo. Antonio entonces se echó a reír.
-¿De qué te ríes ahora, idiota? Como esto haya sido una broma te juro que te dejo sin descendencia-Amenzaó el italiano ahora enfadado. El ojiverde paró de reír y respondió sonriendo.
-Es que esto es todo un milagro navideño. Jamás esperé que contestaras que si. Te lo habría pedido antes, pero decidí esperar hasta fin de año.
-¿Entonces no era broma?-Preguntó Lovino cruzándose de brazos.
-Para nada-Dijo el español sonriendole dulcemente-Me gustas, Lovi.
-Tu también me gustas-Admitió el italiano.
Sellaron su amor con un largo y profundo beso, con la promesa de verse al día siguiente.
Lovino sonrió en el beso, intuyendo que el nuevo año junto a Antonio sería inolvidable.
Feliz navidad y próspero año nuevo:)
