Tras la última semana de vacaciones de navidad, llegó la vuelta al instituto. Feliciano había acabado en la misma clase que se hermano y sus amigas, a petición de su madre, quien había pedido que ambos hermanos estuviesen juntos para que Lovino ayudase al menor con el español, idioma que Feliciano no escribía del todo bien, a pesar de hablarlo perfectamente.
-Qué bien que ahora estamos todos juntos-Dijo Feliciano mientras iba junto a su hermano a clase.
-Si, lo que tú digas-Dijo Lovino, cuya mente estaba muy lejos de ahí. Exactamente estaba en un español con el que llevaba una semana saliendo.
-Y por cierto-Dijo Feliciano sacando a su hermano de sus cavilaciones-¿Está Ludwig en este instituto?
Toda la paz con la que había amanecido esa mañana Lovino se esfumó al oír nombrar al despreciable macho patatas.
-¡Te dije que no hablases de ese bastardo alemán en mi presencia, idiota!-Gritó Lovino enfadado.
-Lo siento, fratello-Se excusó Feliciano, aunque en verdad no lo sentía en absoluto, pues ese rubio alemán era ahora el causante de sus suspiros y el nuevo dueño de su corazón-Solo era curiosidad.
-Pues maldita tu curiosidad-Refunfuñó el italiano mayor al tiempo que ambos hermanos llegaban al pasillo donde se encontraba su aula de clase. Allí, junto a la puerta, estaban Eli y Lili charlando animadamente.
-¡Lovi!-Exclamó Lili al ver llegar al italiano del eterno entrecejo fruncido.
-Hola, Lili-Saludó Lovino con desinterés, mientras que Feliciano saludaba a Eli con cierta efusividad.
-Tu debes de ser Feliciano. ¿Estoy en lo correcto?-Preguntó Lili al hermano de Lovino, quien sonrió al sentirse reconocido.
-Vee~así es. Soy el hermano menor de Lovi.
-No me digas así, bastardo-Murmuró Lovino entre dientes, siendo únicamente oído por Eli, quien rió.
-Es un gusto conocerte. Yo soy Lili, compañera de clase de Lovi-Se presentó la rubia extendiendo la mano, pero en lugar de estrechársela, Feliciano capturó a la pequeña rubia en un abrazo.
-No hace falta tantas formalidades, Lili-Rió Feliciano, mientras Lili enrojecía al sentir como era abrazada por el mayor.
-Ya, basta-Cortó Lovino el abrazo-¿No ves que la estás agobiando, idiota?
-Vee~pero si no se ha quejado.
-Por que no ha podido ni hablar con tu abrazo tan pegajoso.
-Pero...
Feliciano no pudo seguir la tonta pelea con su hermano por que llegó el maestro y tuvieron que entrar todos a clase.
-¿Dónde te sientas, tú, fratello?-Preguntó Feliciano sonriendo bobamente, olvidando ya completamente la pequeña pulla que acababa de tener con su hermano mayor.
-Ahí-Gruñó Lovino señalando con un movimiento de cabeza su asiento del fondo de la clase.
-Vee~ eso está muy lejos y no podremos atender bien a las explicaciones del profesor. Pongámonos en alguna fila más delante-Y así, tan campante se sentó en la primera silla que le pareció.
-Feliciano-Dijo Lovino armándose de paciencia-No puedes sentarte ahí.
-¿Y eso?-Preguntó triste su hermano.
-Pues por que ahí se sienta alguien más.
-Pero si me he sentado aquí es por que no había nadie.
-Joder, es imposible razonar contigo. Mira, paso de meterme en problemas por tu culpa. Yo me siento al final y punto. Si tú te quieres sentar conmigo bien, y si no también.
Y tras decir eso, el mayor de los italianos se dirigió hacia su sitio y se sentó, mientras el menor le dirigía una mirada desconsolada. En lo que Lovino sacaba sus libros y libretas de la mochila, Feliciano ya se había levantado de la silla que no le pertenecía y había ido a reunirse junto a su hermano.
-Fratello, no me gusta cuando me tratas así.
-Pues te jodes. Es lo que hay-Dijo Lovino sin ánimos para seguir discutiendo por una tontería con el idiota de su hermano, que ya le estaba tocando la moral.
-Perdón, fratello. No era mi intención que te enfadaras conmigo-Dijo su hermano pequeño apenado.
-Pufff-Resopló Lovino-Coge una maldita mesa y júntala con la mía. Ah-Recordó mientras su hermano iba en busca de una mesa libre, quien se volteó a mirar a Lovino-Y trae también una silla. Conociéndote eres capaz de sentarte todavía en el suelo o encima de la mesa.
-Vee~de acuerdo, fratello.
Las clases se pasaron más rápidas de lo normal, o eso le pareció a Lovino Vargas. El tener a su hermano gemelo a su lado en clase hacía que las interminables horas de clase se pasasen volando, y en nada había llegado ya el recreo.
-Vee~qué hambre tenía. Menos mal que llegó ya el recreo-Opinó Feliciano mientras se llevaba a la boca un trozo de su bocadillo.
El grupo de amigos se encontraba sentado en su mesa de la cafetería, a donde iban casi todos los recreos, por no decir todos.
-Yo también tenía hambre-Secundó Lili, quien ya había terminado su bocata.
-Sois una panda de hambrientos ustedes dos-Dijo Lovino, quien estaba mandando un mensaje de móvil(Por supuesto, no a cierto español. Claro que no)
-¿Tú no comes, Lovinito?-Preguntó Eli, quien tenía en las manos un paquete de patatas(Mira qué raro)
-Claro que si, pero ya he comido al principio del recreo. Sois vosotros los lentos.
-Pero si la alarma sonó hace apenas cinco minutos...-Dijo Lili observando al gran reloj que había en la pared detrás de la barra.
-Pues eso. Que sois todos unos lentos.
-Jajaja que mono, Lovi. Siempre con sus chistes y sarcasmos raros-Rió Eli abrazando al italiano.
-Aparta, loca. Yo nunca hago chistes-Dijo Lovino intentando quitarse a la morena de encima, quien hizo su agarre más fuerte.
-Ya, lo que tu digas-Dijo Eli liberando a su amigo antes de darle un pequeño beso en la mejilla.
-Por cierto-Comentó Emma de repente-¿Qué tal en el amor, Lovi?
-¿No debería preguntar yo eso, señora de Francis?-Emma enrojeció al oir nombrar a Francis.
-No soy su señora. No estamos saliendo del todo-Dijo la rubia intentando sonreir, aunque se le notaba que se había puesto un poco triste.
-¿Y qué fue entonces lo del otro dia en fin de año?-Preguntó escéptico el italiano.
-Eso... pues verás... digamos que Francis no quiere nada formal... asi que cuando hay ocasiones como esas pues estamos juntos... pero durante el resto del año solo somos amigos.
-Vaya, que follamigos-Murmuró Lovino tan bajo que ni él mismo se oyó. Aunque le sorprendió la declaración de la rubia. No la imaginaba tan... fácil(Por no usar otro término despreciativo).
-Ya verás como al final seguro que termináis juntos, Emma-Animó Lili a su amiga, pero esta simplemente suspiró y negó con la cabeza.
-Que va. Tú no conoces a Francis. El es... bueno... El tiene una visión extraña del amor. Dice que se enamorará de la chica de su vida cuando esté trabajando, pero que antes solo quiere relaciones no serias ni formales. Y yo lo respeto, aunque desearía que se asentara en mí, ya que ahora está saliendo conmigo, y estuviéramos juntos para siempre. Aunque lo veo bastante difícil. También me alegro de estar con el, por que he estado colada por el desde que le conocí en la escuela primaria, hace más de diez años.
-Deberías decirle lo que sientes realmente hacia él y hacerle entender lo que es el amor. El amor surge en cualquier lugar, cualquier día, y sin ninguna razón. Solo sabes que aunque esa persona sea incluso completamente diferente a ti y creas que jamás podreis estar juntos, tienes que ir a por ella, y hacer todo lo posible por conseguirla, antes de que llegue alguien más y ocupe su corazón.
Lovino se quedó verdaderamente sorprendido al oir a su tonto y despreocupado hermano dar un disurso tan emotivo y acertado. Nunca había pensado que su hermano pudiera llegar a ser así de profundo.
-Que bonito lo que dices, Feli-Dijo Lili, quien estaba aplaundiendo al italiano, quien sonreía estúpidamente como era costumbre.
-Vee~gracias Lili. La verdad es que me salieron del corazón las palabras, por que eso es lo que yo siento y creo que es el amor.
-Yo opino parecido, por no decir igual, que Feli-Opinó Eli-Antes yo era algo así como Francis. Era obstinada para el amor y no creía en él. Pensaba que el amor ocurría solo en las películas americanas. Además, había tenido un par de novios que no me habían tratado lo suficientemente bien como para sentirme querida. Uno me trataba como si fuera una completa y absoluta mierda y el otro me trataba como si fuera una princesa, literalmente. Me llamaba de usted y me trataba como si estuviera hecha de porcelana y me fuese a romper en cualquier momento. Era desquiciante estar con ese tipo. Así que pensaba que el amor en la vida real era simplemente autodenominarte novio o novia de alguien y darte besos y abrazos sin sentido. Hasta que conocí a Gilbert. Yo me había apuntado a un gimnasio en el que te enseñaban defensa personal. Fui por que el camino a mi casa de noche desde el centro es bastante obscuro y siniestro, y seguro que a más de una la han atracado ahí. Durante una de las clases teníamos que ponernos por parejas. Uno fingía ser el atacante y el otro era el atacado. Me puso de pareja con Gilbert, que no hacía más que llamarme 'machorra' por los golpes y patadas que daba. Y entonces nos hicimos amigos y comenzamos a quedar. Me presentó a sus amigos y yo a él los míos, y un día que me acompañaba a casa en el metro el aparato dio un frenazo tan fuerte que caía encima de Gilbert y nos besamos sin querer. Hay que decir que sentí como mi corazón se paraba, y pensé que Gilbert me mandaría a la mierda, pero el estaba igual o peor que yo. El caso es que desde el metro a mi casa Gilbert estuvo tímido y distante. Así que delante de mi portal, cuando se iba a ir, le dije que tenía algo que darle, y que cerrase los ojos. Los cerró y le besé, pues me había dado cuenta de que estaba enamorada de él.
-¿Y se quitó?-Preguntó Feliciano, embelesado con la historia de la morena.
-¿Quién, Gilbert?-Feliciano asintió con la cabeza.
-Claro que no. Vaya, se llega a quitar y se arrepiente de haberme conocido-Rió feliz la morena mientras se acababa la milésima bolsa de patatas del día.
-Qué romántica tu historia, Eli-Dijo Lili soñadora-Ojalá yo encuentre pronto a un chico que me quiera y me trate bien.
-Seguro que lo encontraras pronto, Lili-Animó el italiano menor a la rubia de ojos aguamarina-Eres una chica estupenda y te mereces a un tío genial.
-Por cierto Lovi-Dijo de repente Emma, logrando que Feli y Lili se quedasen en silencio y oyesen con atención lo que la belga iba a decir-¿Cómo te va con mi primo?¿Te trata bien?
Lovino, que llevaba un rato callado, enrojeció hasta la raíz del pelo al oir hablar de su relación con Antonio.
-¿P-por qué me mirais todos así, maledizione?-Tartamudeó el italiano mientras cuatro pares de ojos le escrutaban con curiosidad-Vamos b-bien.¿Cómo quieres que nos vaya? Además, sois todos unos cotillas y yo no tengo por que aguantar vuestras tonterías.
-Ooh, mi fratello está muy enamorado-Dijo Feliciano abrazando fuertemente a su consanguíeno, quien intentaba quitarse de encima al bastardo de su hermano.
-Quita de encima, bastardo, me estás agobiando-Pidió Lovino a su hermano empujándolo.
-Pero es que es bueno que estés enamorado, fratello. Es algo tierno y lindo.
Antes de que Lovino pudiese responderle con alguna palabra malsonante, la sirena sonó y tuvieron que volver a clase.
-Por cierto, Lovi-Dijo Emma alcanzando a su amigo, quien se había adelantado con Feliciano y estaba hablandole en italiano sobre que no era ni tierno ni lindo, y que dejase de emocionarse tanto por el hecho de que tuviera pareja.
-¿Qué pasa, Em?-Preguntó el italiano girándose a la rubia con el entrecejo fruncido.
-Para empezar, no frunzas tanto el ceño. Estás más guapo cuando estás relajado. Creeme, Antonio opina lo mismo-Sonrió la rubia, consiguiendo que Lovino relajase la cara y se sonrojase tanto o más como había hecho antes. Al ver que el italiano no iba a replicarle nada, prosiguió hablando-Que sepas que hoy mi primo tiene el día completamente libre, tanto en la universidad como en el bar.
-Ya lo sabía... Pero grazie por avisarme-Dijo con timidez el italiano, recibiendo una sonrisa de la rubia.
-¿Entonces hoy has quedado con Antonio?-Preguntó Feliciano a su hermano, quien se había olvidado de la presencia del otro y se sobresaltó.
-Que cotilla puedes llegar a ser, Feliciano-Refunfuñó Lovino recuperándose del pequeño susto.
-Pero fratello, no es que sea cotilla, sino que no se como volver a casa desde el instituto.
Lovino reprimió una carcajada y se giró con una sonrisa a su hermano.
-No se puede ser más tonto que tu, fratello-Dijo Lovino-¿No te has fijado en el camino de ida para poder volver luego?
-Vee~lo siento. Es que estaba pensando en Ludwig-Al decir esto, todo el bueno humor del italiano mayor se fue al garete.
-¿¡Qué te dije esta mañana de nombra al macho patatas, Feliciano!?-Gritó enfadado Lovino mientras zarandeaba a su hermano por el brazo, quien pedía perdón entre quejidos.
-Lo siento, fratello-Gimoteaba Feliciano.
-¿Y si ya de paso le pides a ese bastardo alemán que te lleve a casa?-Con esta sugerencia, a Feliciano se le iluminaron los ojos y sacó su teléfono móvil.
-Has tenido una idea perfecta, fratello. Le llamaré y que venga por mi-Dijo ilusionado el italiano menor mientras marcaba el número.
-¡Era una pregunta retórica, idiota!-Regañó Lovino al menor-Además, ¿Cuando te has vuelto tan amigo de tu querido Ludwig?-Preguntó con desprecio.
-Vee~creo que desde nochevieja, cuando nos conocimos. Hablamos mucho y nos caímos muy bien. Y luego también nos hemos visto durante las quedadas, que iba con Gilbert.
-Puff-Gruñó Lovino-No sé ni para qué pregunto nada.
Con esto, los hermanos italianos llegaron a clase y fueron a sentarse en sus respectivos asientos, mientras la clase daba comienzo.
Las siguientres tres horas de clase a Lovino se le pasaron muy lentas con respecto a las anteriores, que habían pasado rápido. No podría esperar a que llegara el fin de la última hora para salir a la calle y encontrarse con cierto español esperándolo...
-Vee~fratello te estoy hablando-Oyó entonces como su idiota hermano menor le sacaba de sus pensamientos-Te estaba preguntando que si esta noche para cenar puedo hacer pasta.
-Haz lo que te de la gana, Feliciano-Respondió con cansancio su consanguíneo, quien no paraba de soltar suspiros inconscientemente.
-Vee~de acuerdo, fratello. Haré ravioli-Dijo sonriendo Feliciano, quien a pesar de parecer atento a la clase no podía apartar la mente del hermanito menor de Gilbert.
Finalmente, las tres horas pasaron para satisfacción de Lovino Vargas, quien estaba muriendo de la desesperación.
-Bueno, fratello-Avisó a su hermano, quien estaba guardando sus libretas en su mochila-Me voy, no te vayas a perder, ¿De acuerdo?
-Tranquilo, fratello. Al final conseguí que Ludwig aceptara a venir a recogerme-Explicó Feliciano con una sonrisa idiota. Lovino frunció el ceño, pero no objetó nada.
-Esta bien. No vemos en la noche, fratello. Arrivederci.
-Arrivederci, Lovi-Se despidió el menor de su hermano, quien se estaba despidiendo ahora de las chicas.
-Adios, Lovi-Dijo Emma-Y suerte en tu cita-Agregó la belga guiñándole un ojo. Lovino simplemente rodó los ojos.
-Ánimo Lovi. Que la pases bien esta tarde-Dijo Eli dándole un beso en la mejilla a su amigo.
-Que te vaya todo muy bien con Antonio, Lovi-Deseó Lili finalmente a su amigo, sonriendole.
-Grazie a todas. Y ahora me voy, adiós.
-Adios-Se despidieron las tres.
Lovino bajó las escaleras hacia la planta baja con mariposas en el estomago.¿Y si el bastardo de Antonio no había leido el mensaje que le había enviado antes en el recreo?¿Y si lo había leido y se le había olvidado?¿Y si..? Antes de poder seguir preguntandose si Antonio no vendría, salió del centro y se lo encontró ahí de pie, sonriendole de esa manera que siempre conseguía que se le subieran los colores.
-Hola, Lovi-Dijo el español acercándose y dándole un beso en la mejilla-Te estaba esperando.
-No me digas-Soltó ácido el italiano, intentado esconder su vergüenza.
-Jajajaja que lindo eres, Lovi-Rió el español-Bueno, ¿Nos vamos?
-Espera. Primero quiero ver si mi hermano sale. Dijo que el macho patatas le acompañaba a su casa pero yo no me fio un pelo de que ese bastardo haya venido aquí.
-Ah, te refieres a Ludwig. No te preocupes. Él siempre se acuerda de las cosas, no como su hermano. Así que no te preocupes por el pequeño Feli, irá sano y salvo a vuestra casa.
-¿Qué tenéis todos ahora con decir el 'pequeño Feli'?-Preguntó con enfado Lovino, que ya se estaba hartando de ese trato que estaba recibiendo su hermano menor. Si, pero menor solo por unos minutos.
-No te enfades, Lovi-Dijo Antonio acariciándole la cabeza a su novio-Es solo una manera tierna de hablar.
-Una manera que yo odio-Criticó el italiano cruzándose de brazos. Se giró a buscar a su hermano entre la multitud y lo vio. Iba corriendo hacia algo o alguien... Un grupo de chicas pasó delante de Lovino, impidiéndole la vista. Cuando se quitaron, Lovino se encontró con que su hermano estaba colgado del cuello del bastardo alemán, dándole un abrazo asfixiante.
-Bueno, al final el macho patatas ha cumplido con su palabra y ha venido a por Feli-Dijo Lovino más tranquilo-Llega a olvidarse de mi fratello y voy a su casa y le corto las pelotas.
-No seas tan vasto, Lovi-Pidió el español con una sonrisa.
-Da igual. Vamos. ¿A donde decías que me ibas a llevar?-Preguntó Lovino echando a andar, aunque sin saber a dónde, pues era el español quien le iba a guiar a un sitio que había dicho que era 'especial'.
-Ah, es verdad. Espera-Dijo el español parándose de golpe en medio de la calle y buscando algo en sus bolsillos.
-A saber con que chorrada me vienes ahora...-Murmuró Lovino. El español por su parte se limitó a reir.
-Lo encontré-Dijo con una gran sonrisa Antonio mientras sacaba un trozo de tela de su pantalón-Ven Lovi.
-¿Para qué?-Preguntó con desconfianza el menor.
-Tu simplemente ven y confia en mi-Pidió el español a su pareja, quien se acercó dudoso al español. Éste cogió la tela y se la puso a su novio en los ojos, tapándole la visión.
-¿Qué carajos haces,idiota?-Se quejó Lovino, aunque sin apartarse.
-Jejeje es para que no sepas a que lugar te llevo.
-Pero si apenas conozco Madrid, idiota.
-Es verdad... pero así será más romántico, Lovi-Razonó el hispano, que cogió a Lovino del brazo y comenzó a caminar. Al ver que el italiano se movía con miedo, le rodeó la cintura con el brazo, acercándolo más a él.
-No tengas miedo, Lovi. No te voy a dejar chocar con nada ni nadie.
-Más te vale, pervertido-Gruñó el italiano.
Finalmente, Antonio decidió quitarle a Lovino la venda de los ojos. El italiano parpadeó un par de veces para acostumbrarse a la luz del sol. Cuando se dio cuenta de donde estaban, miró al español alzando una ceja.
-¿En serio?¿En medio del campo?
-No estamos en medio del campo, Lovi. Estamos en El Retiro-Explicó el joven español a su pareja-Me pareció romántico venir aquí a comer.
-¿Te habrás traido la comida al menos,verdad? Por que conociendote...
-Jajajaja claro que si, Lovi-Dijo el español sacando una bolsa de un bolsillo interior de su abrigo.
-¿Te has traido la comida dentro de tu abrigo?
-Es que ya que cabía, decidí aprovechar los bolsillos.
-No tienes remedio...-Opinó el italiano sentándose en la hierba.
-Por cierto, Lovi-Dijo Antonio entregándole una botella de coca-cola-¿Podrías buscar los ingredientes en italiano? Es que me haría ilusión oirte hablar en italiano.
-Pufff-Dijo el italiano buscando lo que Antonio le había pedido. Éste, aprovechando la distracción del menor, se acercó con rapidez a él y le robó un beso.
-I-idota-Dijo Lovino cuando se separaron-Haber avisado de que me ibas a besar.
-Es que seguro que te habrías negado.
-Pues por eso mismo, bastardo-Dijo el menor completamente colorado intentado no mirar al español a los ojos.
El español acabó robándole muchos más besos al italiano, y aquella tarde fue completa. El español era terriblemente bueno dando besos, y Lovino no era tonto y aprovechaba cada vez que Antonio le besaba para devolverle el beso con la misma o incluso más pasión.
A media tarde, cuando el español y el italiano estaban tumbados en el césped, el menor con la cabeza apoyada en su mochila mientras que Antonio tenía su cabeza en la tripa de Lovino, quien acariciaba su cabello, salió cierto tema que Antonio tenía ganas de abordar, pues hacía tiempo que veía a su querido italiano un poco decaído.
-Lovi... Hay algo de lo que llevo un tiempo observando y me gustaría comentarlo contigo-Soltó el español delicadamente, girando la cabeza para mirar a su novio, quien lo miraba con una pequeña sonrisa en el rostro y el ceño completamente relajado.
-¿De qué se trata, idiota?-Preguntó el menor sin olvidar su costumbre de insultar a su pareja.
-Quizás solo me lo parece a mi, pero desde que llegó Feli te veo como triste. No sabría como explicarlo, pero es como si hubieras perdido tu brillo habitual-El italiano apartó la mirada de los ojos verdes del español y su cara era una mezcla entre tristeza y enfado.
-¿Tan evidente es?-Preguntó sin mirar aún al ojiverde, incorporándose
-¿Perdona?-Preguntó el español, sentándose también.
-¿Tan evidente es que he dejado que sea Feliciano el que acapare toda la atención?
-¿Que... qué quieres decir, Lovi?-Preguntó el español descolocado, mirando interrogante a su pareja.
-Desde que eramos pequeños, Feliciano siempre ha sido la estrella de la familia, en todos los sentidos. Por así decirlo, era el hijo perfecto que hacía todo bien, y a quien mis padres felicitaban todo el tiempo. Sin embargo yo era como el hijo indeseado de la familia. A pesar de que me esforzaba con todas mis fuerzas, no lograba sobresalir en nada. Quería ser tan bueno como Feliciano y que mis padres reconocieran mi trabajo.. pero nunca lo hicieron. Hasta que llegó un momento en el que dije 'hasta aquí hemos llegado' y tiré la toalla...Lo peor es que no podía culpar a Feliciano, pues él era tan tonto que no se daba cuenta. Así que cuando Feliciano llegó aquí, a Madrid simplemente hice lo que he hecho siempre. Resignarme y dejar que sea él quien tenga todo el protagonismo.
-Lovino...-Dijo Antonio después de que Lovino acabase su relato-No deberías ser así, ni pensar esas cosas...
-¿Por qué no? Ya todas las chicas del grupo prefieren a mi hermano antes que a mí. Dentro de poco se olvidarán de mi y me quedaré completamente solo-Dijo el italiano reprimiendo un sollozo con la voz quebarada, dejando una lágrima caer por su mejilla.
-Tú eres una persona increíble, y es por eso que me fijé en ti-Le consoló el español atrayendolo hacia si en un abrazo, quitándole la lágrima con suavidad-Eres especial pero a tu manera. A pesar de todo, cuidas a Feliciano y te preocupas por el, aunque le insultes y a veces le digas malas palabras. Y es por eso por lo que te admiro. A pesar de que deberías odiar a tu hermano, cosa que quizás yo haría, le tratas bien y eres un gran hermano para él . La gente le prefiere a él es por que está realmente ciega. Yo, personalmente, me alegro de no estarlo y haberte conocido, Lovi, por que eres una gran persona a la que quiero muchísimo.
-A-Antonio-Sollozaba el italiano en el pecho del mayor, emocionado por la confesión de su pareja-No se que decir... Grazie-Dijo tímidamente alzando la cara mientras se limpiaba los ojos con una mano. El español sonrió al ver a su Lovino mejor. Se veía tan adorable...
-No tienes por que decir nada-Le calló el español en un tierno beso. Lovino se lo devolvió con torpeza. Cuando se separaron, el menor se limpió la cara, borrando todas las muestras de que había llorado.
-Lovi-Dijo Antonio, que se encontraba detrás del menor. Éste se giró y antes de poder preguntarle que qué quería, el español atrapó sus labios en un apasionado beso, que Lovino profundizó.
-Lovi-Decía Antonio entre beso y beso-Te quiero mucho.
-Ti voglio bene-Le contestaba el menor en su propio idioma, disfrutando de cada momento y olvidándose del mundo mientras estaba entre los brazos del español.
Al caer la noche, Antonio acompañó a Lovino a su casa. Iban cogidos de la mano, y aunque Lovino le insultaba verbalmente y decía odiarle, sus actos decían todo lo contrario.
-Ha sido una gran tarde. Ojalá podamos repetir pronto-Dijo Antonio una vez que llegaron al portal del menor. Éste coincidía con el español, y se lo hizo saber en un pequeño pero apasionado beso-Por cierto-Siguió el español-¿Tienes planes para San Valentín?
-¿P-por ue preguntas eso, i-diota?-Preguntó un sonrojado Lovino-Todavía queda un mes para San Valentín.
-Para que pasaramos juntos ese día. ¿Qué te parece?
-Cae en un día lectivo. Tenemos clase. Así que tendremos que vernos por la noche.
-¿Qué te parece si nos tomamos ese día libre y lo pasamos juntos? Ya sabes, hacer novillos.
-No te imagianaba tan malote, Antonio-Rió Lovino-Pero vale. Me recoges en mi casa a las nueve. Le diré a mi fratello que estoy enfermo y que no puedo ir al insti y solucionado.
-De acuerdo-Acordó el español-Pues ya tenemos plan para San Valentín.
Se despidieron con un profundo beso que dejó a Lovino con ganas de más, pero se resignó y subió a su casa, encontrándose con que su fratello había llegado, como había dicho antes Antonio, sano y salvo.
Lovino se metió en su cuarto y se puso a ordenarlo de muy buen humor, deseando que llegase ya el día de los enamorados.
