Todos los personajes y lugares son propiedad de nuestra reina J.K. Rowling, yo solo los uso para esta historia, les recuerdo que esta en proceso en Potterfics y Wattpad, letras inclinadas son recuerdos.

Feliz navidad a todos, espero pasen unas fiestas maravillosas, se les quiere y agradece sus lecturas.

Bienvenidos a mi retorcida mente, espero les guste el capitulo.

Capitulo 3: Pasado

Después de la presentación de Hermione ante el ministerio, la castaña se sintió extraña al recibir tantas muestras de aceptación, ella nunca había estado a gusto con mucha atención para ella misma, aun recordaba con el debate que siempre había tenido cuando inicio su educación en ese aspecto, le costó mucho trabajo comprender que si no era una belleza de ensueño, si era atractiva además con una elegancia casi natural podría a tener a muchos hombres tras ella.

Saludo a los presentes siendo escoltada siempre por Sirius y Harry, no la dejaron en ningún momento sola, eso les agradecía de muchas maneras, simplemente los quería era prácticamente la única familia que tenia. Después de charlar que simplemente la castaña se dedicaba a sonreír y asentir, en todo momento sintió el brazo del merodeador en su cintura.

Un par de horas de horas donde la heroína de guerra, estaba un poco cansada, sintió alivio al escuchar al ministro anunciar que ya podían retirarse a sus labores, la bruja le agradeció con la mirada mientras por los pasillos salía con el hombre de mirada gris, este la dejo en la puerta de su oficina, sin antes depositar un beso en el dorso de su mano, recordándole que pasaría por ella, en la noche para llevarla a casa, la castaña asintió y entro por la puerta, observo el lugar rápidamente viendo que tenía un equipo de trabajo pequeño, eso le gustaba. Cuando observo de nuevo se sorprendió al ver a Nott en un escritorio poniéndose de pie con elegancia, en el lugar había alrededor de 5 escritorios y en un apartado estaba el Slytherin, el sería el segundo al mano al menos lo conocía aunque en realidad no interesaba ya que nunca se habían dirigido la palabra.

- Buenos días a todos,- hablo la castaña,- seguramente ya no es necesario esto, pero lo hare, soy Hermione Granger, seré la jefa del departamento de cooperación mágica internacional, espero formemos un equipo de trabajo interesante, estaré a cargo un año espero ser de utilidad,- los presentes asintieron,- ahora quiero que el segundo al mando me acompañe a mi despacho para explicar que harán ustedes y de que me encargare en persona,- camino hacia su oficina detrás de ella venia el joven sangre pura que al llegar a la puerta la abrió para ella, entraron ante los ojos de la mujer, se vio un oficina elegante ella fue hacia su silla sentándose seguida de ello el joven Nott hizo lo propio.

- Esos son los asuntos del departamento los más urgentes,- comento el castaño señalando uno pergaminos.

- Perfecto, solo que ahora durante el mes que sigue nosotros dos nos encargaremos exclusivamente al final por eso fue que me trajeron, para representar al ministerio Ingles dentro de esa festividad,- el hombre asintió,- después de ese mes comenzaremos con los asuntos propios del departamento, por el momento designa lo más importante a la gente de más confianza, ni agrego mas, puedes regresar a tus labores,- se quedo pensando,- solo Nott espero no incomodarte, tendremos que trabajar de la mano, así que espero podamos iniciar de cero y olvidar,- el castaño negó.

- Sabes que jamás tuve un problema contigo, éramos unos niños inmaduros, ahora eres mi jefa y espero poder entablar una relación de respeto,- afirmo el joven, la castaña no le resulto extraño el saber que eso pensaba pues el siempre demostró ser un joven diferente a los miembros de su casa, así que no le era desagradable poder tener una relación buena en el área laboral.

- Somos bastante mayores como para dejar atrás esas tonterías de la escuela, no te angusties eso no representa un problema para que podamos tener paz,- la joven extendió su mano haciendo que el joven la aceptara en señal de respeto mutuo, momentos después el joven abandono la oficina dejando en la boca de Hermione un sabor un poco más dulce, ahora por lo menos tenía un poco de apoyo, aunque era extraño que ese viniera precisamente de una persona de la cual jamás se espero.

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La joven castaña se encontraba en la comodidad de su oficina, tenía pendientes que llenar, revisar artículos y mandar muchas lechuzas, odiaba el trabajo de tener que organizar el torneo de los tres magos, un evento sin duda le traía recuerdos amargos, no solo el inicio de una espiral de sucesos que llevarían a cambiar su vida por completo de igual forma, eran cosas que deseaba enterrar. Sintió que su estomago le gruñía así que se puso de pie, iría a comer algo rápido. Abrió la puerta de su oficina solo para encontrar una escena que antes de preocuparla le había provocado bastante risa, Luna estaba en brazos de Nott, ambos se besaban como si su vida dependiere de ello, la castaña tuvo que carraspear, cuando los involucrados se percataron de la presencia de la joven Granger, se separaron, la rubia al verla se sonrojo mientras que el castaño solo se acomodo la túnica, la mujer de mirada soñadora, se acerco a su amiga para abrazarla, ambas compartieron un momento de felicidad, a pesar de que resultara extraño, Hermione y la tierna Luna eran muy buenas amigas.

- Hermione,- la rubia pronuncio el nombre de su amiga con un poco de suplica no quería que regañara a Theo,- me alegra verte,- la castaña solo asintió.

- A mi también me agrada verte,- le dedico una hermosa sonrisa,- veo que estas ocupada a si que me voy,- la rubia la detuvo.

- Aunque no lo parezca vania a buscarte a ti,- afirmo la joven, la castaña asintió.

- ¿Qué necesitas?,- pregunto.

- Nada importante solo verte y una exclusiva para el quisquilloso,- dijo lo ultimo de manera rápida.

- De lo primero te creo y sabes que no doy entrevistas,- la rubia puso su mejor cara de perrito.

- Porfavor quiero esa exclusiva.

- No Luna, sabes que por más que sea un favor para ti no lo hare,- la rubia le tomo las manos.

- Comprendo pero una invitación a comer me aceptas,- dijo mas sonriente,- por los viejos tiempos,- la castaña asintió,- Theo nos vemos después,- se despidió con la mano del joven, mientras ambas brujas caminaban tranquilamente por los pasillos del ministerio. Salieron al callejón diagon donde fueron a un restaurante sencillo, ambas entraron siendo guiadas a un mesa alejada, ambas sentadas una frente a la otra guardaron por un momento hubo silencio, hasta que pidieron su comida, mientras esperaban la castaña hablo.

- Así que Theo,- más que una pregunta era una afirmación.

- Si,- fue la respuesta de la rubia,- es que es tan guapo,- afirmo con su mirada soñadora iluminando sus azules ojos,- sé que es raro pero,- la castaña la detuvo.

- Sabes que eso no me enoja, te apoyo como tú siempre lo hiciste,- la rubia asintió. Cuando Hermione se fue Bulgaria como embajadora de Londres, se llevo la sorpresa de encontrarse en el país a Luna, ella iba buscando noticias para la revista de su Padre, ambas fueron amigas se hicieron aun más cercanas que en su época en Hogwarts, la rubia apoyo mucho a la castaña, mientras estuvieron juntas. Ya que hacía dos años, la joven de mirada azul se vio obligada a regresar a Londres para ayudar a su padre con la revista del cual era dueño, la castaña por su parte se negó a regresar con ella, provocando una separación entre ambas, ahora se reencontraban,- sabes que me alegro el tenerte de regreso cierto,- la rubia asintió.

Las chicas se pusieron al día, no era necesario para la castaña admitir frente a Luna que sus fantasmas regresaban poco a poco, que a pesar de querer enterrarlos, estos estaban dispuestos a resurgir.

As tarde cuando la castaña regreso a su oficina se encerró para trabajar el resto de la tarde, sumida en sus pensamientos no se percato que la oscuridad de la noche invadió el cielo azul, solo hasta que la puerta de su oficina sonó, indico que podían pasar solo para ver a Nott en la puerta.

- Hermione,- hablo el joven con formalidad,- si no me necesitas para mas, me retiro los informes fueron enviados,- ella asintió.

- Perfecto puedes irte,- indico el joven se marcho dejando a la castaña pensando en muchas cosas. Momentos después se sumió en sus labores, no sabía cuando tiempo después la puerta volvió a indicar con su sonido que alguien llamaba, ella indico que podían entrar, solo para ver a Sirius.

- Todavía trabajando,- dijo con reproche marcado en su voz.

- Falta poco,- afirmo sin mirarlo a los ojos, si había alguien que la conocía ese era el hombre frente a ella.

- Es tarde nos esperan en la casa, recuerdas Harry llevara a su novia,- instintivamente la joven torció la boca, no quería cenar con ella, simplemente era extraño pensar en su amigo con esa chica,- sé que es raro, créeme yo pensé lo mismo pero, es su felicidad,- comento el merodeador,- después de su ruptura con Ginevra no lo había visto tan feliz como en estos momentos, además,- la castaña lo interrumpió.

- No debo ser prejuiciosa o seria como ellos fueron conmigo,- dijo con aburrimiento.

- En realidad iba a decir que deberías apoyarlo al ser tu amigo, pero eso igual es cierto,- afirmo con un poco de humor.

- Ya vamos,- tomo su abrigo con ayuda del hombre de mirada seductora, la ayudo a colocárselo en su espalda, mientras le extendía el brazo para que fuera tomado, ambos salieron caminando por los oscuros pasillos del ministerio,-¿de verdad Harry es feliz?,- cuestiono la joven.

- Si, después de que Ginevra terminara con su compromiso fue algo que lo destrozo, nunca comprendió el motivo, el menciono que después de tu partida ella cambio, fue distante con el, supuso que fue porque te extrañaba, lo cual tu y yo sabemos que no es cierto,- la joven asintió,- un año siguió con su compromiso hasta que ella, lo termino. Harry se sumió en el trabajo hasta hace 2 años que la conoció,- suspiro el hombre,- no fue fácil su relación, hasta la fecha no lo es.

- ¿Aun no lo aceptan?,- el merodeador asintió,- pero que gente mas retrograda, por Merlín el salvador del mundo cualquiera lo querría como su yerno, creo que a mi a pesar de ser una heroína de guerra, no me acepten pues sigo siendo una sangre sucia pero el,- la castaña bufo. El merodeador se puso frente a ella, tomándola del rostro.

- Nunca te llames de esa forma,- advirtió,- eres más que esas patéticas ideas,- la joven asintió.

- Fue un decir, hace tiempo no me afectan esas ideas, aunque si es cierto aun sigue arraigadas en ciertos lugares,- ambos asintieron,- en fin tienes razón debo hacer lo posible por acercarme a ella,- se quedo pensando,- creo que necesito un nuevo guardarropa, ella podría ayudarme,- ambos sonrieron abiertamente sin saber que una penetrante mirada mercurio los observaba al meterse en la chimenea, mientras pensaba lo diferente que se veía la castaña.

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Dentro de la noble casa de los Black, la chimenea verde anunciaba la llegada de una pareja, ambos venían aun riendo por lo que había bromeado, al caminar la castaña se mareo aun adiaba ese tipo de transporte, mientras el merodeador la sostenía de la cintura, se reincorporaron cuando escucharon pasos, de la puerta dos figuras entraron, Harry venia de la mano de su novia, una hermosa pelinegra alta con mirada verde, simplemente hermosa elegante, aun la mirada penetrante, ahora mas amable que en sus tiempos de escuela, el joven camino con ella para hacer las presentaciones, aunque fuera inútil pues ambas ya se conocían desde hacia muchos años.

- Hermione,- hablo el azabache,- sabia que debía decirle a Sirius fuera por ti, ya que de lo contrario te quedarías hasta muy tarde en la oficina,- la castaña rio.

- No tienes idea, aun estaba trabajando cuando llegue.

- Me alegra ser en centro de sus pésimos chistes,- argumento la bruja.

- Que ella si trabaje no significa que regrese temprano como ustedes,- comento la bruja pelinegra, el silencio después de su chiste invadió, segundos después la castaña rio.

- Tiene razón yo si voy al ministerio a trabajar,- los hombres negaron,- un gusto verte Pansy,- dijo la castaña,- espero no te moleste que te llame por tu nombre, pero creo hace tiempo dejamos la escuela para continuar llamándonos por nuestros apellidos,- la pelinegra asintió.

- Hermione, bienvenida a Londres,- saludo la joven ex Slytherin, a pesar de los problemas del pasado ambas eran los suficientemente maduras para dejar problemas escolares en el pasado, además había una razón importante Harry, por un lado, la castaña era como su hermana y la pelinegra la mujer que amaba.

- Me da gusto que se puedan llevar bien,- ambas sonrieron.

- Eso querido tenlo por seguro,- respondió la pelinegra con una sonrisa seductora en sus labios. Los cuatro fueron al comedor, donde la comida apareció, cenaron entre chistes, aunque a pesar del recibimiento ambas mujeres tenían resistencia a conocerse de forma prematura, ambas debía observar la situación para después aventurarse, a tener mayores conversaciones,- y Hermione,- la voz de la ex Slytherin la saco de sus pensamientos,- tienes ropa para tus labores en el ministerio,- la castaña como representante del ministerio, y en cargada del torneo de los tres magos debía asistir a eventos de alto prestigio por lo tanto debía tener túnicas elegantes.

- Tengo algunos trajes pero sé que deberé adquirir más,- respondió la joven de mirada chocolate.

- Cuando lo desees las puertas de mi boutique están abiertas para ti,- la joven embajadora asintió, mientras recordaba que la novia de su amigo, era una diseñadora de alto prestigio, así que si esa era una forma de que ambas se acercaran haría lo posible, que tuviera sus dudas sobre ella, no significaba que cerraría su mente ante la posibilidad de conocerla.

Unas horas duro la reunión, extrañamente todo resulto mejor de que esperado, el joven Potter, se marcho con su novia, mientras la joven Granger subía las escaleras para ir a su cama, se puso su piyama que consistía en un camisón y se recostó en la cama. Lamentablemente la joven no podía dormir, hacia años había resuelto ese problema, el cual la dejaba en completo insomnio durante horas, haciendo que se viera obligada a tomar pociones revitalizantes. Ella creía haber superado ese problema ahora para su mala suerte se percataba que no era de esa forma, ahora no podía dormir, ella sabia el motivo, su regreso a Londres volver a ver a los Weasley le traían recuerdos su memoria, aquellos que quería olvidar.

Sabiendo que sería inútil intentar dormir, se levanto de la cama, puso sobre sus hombros, la bata de dormir y salió de la recamara bajo las escaleras. Con el tiempo la mansión habia cambiado de manera estupenda, ahora a pesar de seguir teniendo aires tétricos, tenía un poco mas de luz, los muebles habían sido reemplazados incluso antes de que ella se fuera, algunos seguían intactos, fue a la cocina por un vaso de agua, la garganta la sentía seca, de alguna forma ella estaba preparada para todo esto, pero de alguna manera no creía que fuera tan pronto, los recuerdos se posaban en su cabeza, no quería tenerlos, le dolía la inocencia en la que vivió engañada, como se reprochaba esa noche, el haber estado en sus brazos, si solo hubiera seguido su camino e ignorándolo, tal vez todo fuera diferente, en esos momentos era cuando maldecía su forma de ser, el pensar que las personas eran buenas, que el tenia buenas intenciones, confió esa noche sin saber que ese sería el inicio de una ruleta de la cual aun no salía.

Una joven de cabellos castaños claros, estaba bajo un árbol los recuerdos de la batalla en Hogwarts, fue terrible, personas muriendo a su alrededor, gente que conocía y el. Quien por años fue el hombre que le robaba el aliento, a pesar de ser una niña cuando sintió que su corazón latía cada vez más rápido en su presencia, y estar consciente que seguramente solo era, una ilusión, aun sabiendo eso su corazón se rompió cuando vio su cuerpo caer a causa de un rayo verde, el con su cuerpo protegió a la castaña, de una muerte segura, una muerte que sin duda jamás seria reparada, para la castaña él era como su hermano, un joven del cual se había enamorado, sabiendo que si no eran algo mas su amistad siempre estaría con ellos, pero ahora no podía hacer mas, el había caído y esa tarde lo habían enterrado, gruesas lagrimas bajaron por sus mejillas, las dejo corres sabiendo que en el futuro debía ser fuerte, por ella, además de la familia que siempre considero como suya, ahora con el futuro incierto, debía mantenerse fuerte.

Limpio sus lagrimas con el dorso de la mano, cuando se puso de pie, camino unos pasos con la mirada hacia abajo, cuando choco contra algo, su cuerpo cayo, al abrir los ojos lo vio una figura alta, que le extendió la mano, ella acepto con gusto, aunque extrañada de verlo.

- Perdón no fue mi intención,- hablo el joven frente a ella.

- No te preocupes, fue un accidente,- la castaña paso por su lado iba a seguir caminando cuando el la detuvo con el sonido de su voz.

- ¿Aun lo extrañas?,- cuestiono, la joven sin voltear hablo.

- Siempre lo hare,- afirmo en pocas palabras ya que el nudo en su garganta se formaba.

- Comprendo, solo recuerda que cuentas conmigo para lo que desees,- ella asintió mientras sentía su cuerpo, temblar a causa de los sollozos, el al verla se acerco para poner sus manos sobre los hombros de la joven. Ella giro su cuerpo para quedar frente a frente, a pesar de no conocerlo tan bien, sabía que el era de confianza, una persona con quien podía desahogarse un momento por la muerte de Ron, inocentemente creyó en sus palabras de consuelo.

La joven paso una mano por su rostro, ella creyó en el, ahora pagaba las consecuencias de su inocencia, ella dijo un dia que el pasado no le volvería afectar, y eso cumpliría, jamás volvería a ser la Hermione que usaban, ahora ella usaría como el pasado la usaron a ella.