Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling, yo solo los uso para crear esta historia
Capitulo 5: Torneo.
Un joven de cabellos rubios salía del cuarto de baño, este solo con una toalla sujeta a sus caderas, mientras el agua caía por su torso desnudo, el hombre se veía con una mueca de indiferencia mientras veía a una joven hermosa de cabellos negros recostada en su cama, esta lo observaba detenidamente, mientras el solo caminaba a su armario, tomo una túnica verdaderamente elegante, hecha a la medida, el hombre comenzó a vestirse ante la vista de la joven, esta aun estaba desnuda en su cama, cuando el hombre terminaba de abrocharse los botones de su camisa, ella se levanto completamente desnuda, no podía negar que era atractiva lástima que para él solo era una aventura de una noche de pasión.
Ella puso los brazos alrededor de su cuello, mientras intentaba besarlo, el solo se hizo hacia atrás, mientras le empujaba ligeramente, la joven hizo una puchero de disgusto, el joven Malfoy solo se retiro de su lado mientras la miraba con desdén.
- Es hora de que te vayas,- le afirmo el joven sin mayor tacto.
- Creí que tu y yo podríamos,- el heredero Malfoy la detuvo.
- No te equivoques, solo eres una aventura de una noche, no me interesa nada mas de ti,- afirmo mientras sonreía,- así que no inventes historias en tu cabeza,- la joven lo miro herida.
- Pero nos divertimos,- se acerco a él provocándolo, el tomo su mentón.
- Hay mujeres para todos uso querida, con unas pasas tu vida cuando se trata de negocios, con otras solo tienes sexo, pero tú solo eres para una noche,- ella se dio la vuelta,- ahora vístete y largo,- el hombre de mi rada gris, salió por la puerta de su habitación. Por eso odiaba a las conquistas de una noche, pensaban que podrían tener mas, lamentablemente para esas ingenuas se equivocaban ya que Draco Malfoy solo tenia una amante que repetía en su cama. Solo que después del incidente en el bar mágico, no se habían visto para no crear expectativas en la chica, ella sabia como eran las reglas con el, el problema es que al ser una chica, podría enamorarse lo cual no le convenía, así que por el momento tenía una semana que no la veía. En ese momento se apareció en los terrenos de la mansión de sus Padres, ellos se habían esforzado por reconstruir su prestigio, primero con donaciones y creando eventos, de beneficencia. Al llegar a la enorme puerta que indicaba la entrada de la mansión, el joven entro cuando esta se abrió, con paso elegante entro a la estancia, fue recibido por un elfo, el joven rubio le dio su abrigo mientras el iba a la estancia donde sabia estarían sus Padres, al ingresar observo como siempre la elegancia de sus progenitores, su Padre un hombre de edad pero con un porte que sorprendia a muchos, mientras su Madre tomado el te sentada en un sofá, ella al ver a su hijo, extendió su mano este se acerco a ella, para besar con delicadeza el dorso de su mano, el joven saludo con un movimiento de cabeza a su Padre, el heredero del apellido Malfoy tomo su lugar habitual en la estancia de la mansión.
- Asi que tuviste un altercado hace una semana,- hablo el rubio Padre,- no es que me interese al contrario me alegra que pongas en su lugar a esa mocosa, debe aprender que con un Malfoy no se juega,- el hombre tenía una sonrisa maliciosa,- solo que no deseo saber que los rumores de tu relación con su hermana se hagan públicas,- sentencio el hombre de larga cabellera.
- Padre no hay relación con Daphne,- el rubio sentencio.
- No soy tonto Draco se que te acuestas con ella,- el joven bufo.
- Ella es discreta no hablara, además eso no significa que seamos pareja,- el joven hablo.
- Y cuando sentaras cabeza,- cuestiono el ex mortifago.
- No lo se aun es muy pronto,- el hombre se levanto enojado con su hijo.
- No eres un niño, debes sentar cabeza, trabajo nos has costado recuperar nuestro prestigio, para que vengas tu con tu insensatez.
- Es mi vida Padre y hago lo que deseo con ella,- el joven igualo la postura de su progenitor.
- Eres nuestro hijo y haras lo mejor para los intereses de la familia,- el hombre sentencio.
- No dependo de tu dinero, gano lo suficiente para vivir a mi comodidad, asi que no me amenaces,- reto el joven.
- Asi que eso quieres,- el patriarca iba a amenazar, asi que alguien intervino.
- Ya basta,- la rubia se puso de pie,- estoy cansada de ustedes, Lucius,- llamo a su esposo,- nuestro hijo se casara cuando encuentre a alguien digna de el, la mujer que pensamos seria digna esposa de nuestro único hijo, lo dejo plantado en el altar,- después observo a su orgullo,- Draco debes dejar de lado tus fiestas, si deseas compañía hazlo con discreción, en cuanto a Daphne no me gusta para tu esposa asi que asegúrate que comprenda cual es su papel, en tu vida,- la mujer sentencio con frialdad.
- Y quien sera digna de nuestrio hijo, si las hijas de magos sangre pura se agotan por la intervención a nuestro mundo de escoria,- el hombre arrojo una copia del profeta donde se leia claramente de quien hablaba.
El regreso triunfal de Hermione Granger, la embajadora de Londres en el extranjero, a resultado regresar cambiada, una joven hermosa que provoca miradas en el sector masculino.
Eso fue lo único que alcanzo a leer el joven rubio, ahora comprendía la molestia de su Padre.
- Ella ha llegado lejos,- aseguro la matriarca de la familia,- se ha escuchado comentarios positivos de ella, tiene buenas amistades,- aseguro la hermosa mujer.
- Claro ser jefa de un departamento a cualquiera le da prestigio, pero siempre sera una sangre sucia,- el hombre de larga cabellera hablo con desden,- ¿tu que opinas?,- pregunto a su hijo.
- Que tiene inteligencia, buenos contactos, solo que eso no importa, ella se largara no interesa su vida,- el hombre lo observo.
- Bueno no hablaremos de personas desagradables,- finalizo la rubia,- vamos a comer algo, ya despues discutiremos que haras con tus aventuras hijo,- el hombre asintió mientras caminaba a la par de sus Padres. Sin duda la sabelotodo habia cambiado, pero seguía siendo una simple Gryffindor.
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En el callejón diagon el hombre de mirada altiva, cabellera rubia y con muchos galeones, sin duda un gran partido para cualquiera, caminaba dirigiéndose a la tienda de modas de su amiga, el recordaba la charla con sus Padres, sin duda el plan de ellos para su heredero es que se casara, tuviera hijo, el problema es que el no tenia intenciones de hacer nada de eso, la vida era para disfrutar, el sabia que aunque se casara podría seguir con su ritmo de vida, el problema es que no deseaba lidiar con una mujer caprichosa, para su vida, el si se casaba seria con una mujer inteligentes, lástima que la única que conocía ya estaba comprometida con el insípido de Potter, aun no comprendía como podría haber comenzado una relación con cara rajada.
El hombre de mirada gris, llego al establecimiento de su amiga, ella quien en sus años de escuela fueron amigos, especiales. Aun recordaba cuando el le dijo que se casaria con Astoria, ella estaba enfadada con el, por orden de sus padres Pansy no era una buena opción de esposa sin embargo la tonta de la Greengrass le pago de tan mala manera su elección, dejándolo plantado en el altar.
En realidad el pasado no le importaba, ya que el que esa bruja lo dejara en el altar le sirvió de excusa para que sus padres dejaran de molestar con eso de que tenia que casarse al joven de mirada gris, ahora el se divertía sin remordimientos, al ingresar al lugar frente a él estaba una mujer pelinegra, tenía unas hermosas curvas, despampanante. El rubio estaba acostumbrado a ver mujeres bellas, y sin duda su amiga era una de ellas, al moverse la joven diseñadora, dejo ver en un pedestal a una mujer de espaldas, esta tenia una túnica de color rojo, mientras la dueña le hacia arreglos con la varita. Al rubio le pareció que la compradora tenia un cuerpo envidiable, desde esa vista le daban ganas de poner sus manos sobre ella, instintivamente se acerco a su amiga, mientras su mirada se perdía en la parte trasera del cuerpo de la joven, sus elevaciones eran delicadas, pequeñas, al estar detrás de su amiga, este le dio un beso en la mejilla, la pelinegra se sobresalto, al verlo sonrio y continuo observando, el hombre de mirada altiva escuchaba la conversación.
- Te queda perfecto,- decía la pelinegra,- en verdad deslumbraras hoy en la noche,- el rubio observa la forma en que su amiga hablaba, ella no debía ser una clienta cualquiera si la trataba bien, el rubio no podia ver el rostro de la joven solo sus atributos marcados en ese cuerpo.
- Se que me queda bien,- respondió con seguridad la joven,- solo que creo el color no es apropiado puedo dar una imagen errónea,- respondió la voz que aun no reconocia el joven rubio.
- Es perfecto, al menos el verde y el blanco eran hermosos, pero creo que el rojo es tu color,- la pelinegra puso una hermosa sonrisa.
- Aun tengo dudas, pero es realmente tarde no debo atrasarme mucho,- la joven seguía moviendo su cuerpo dejando ver los glúteos sensualmente atractivos.
- Si me permite,- el joven rubio quería hacer su entrada espectacular,- debe sentirse cómoda con un vestido, aun mas cuando va a un evento,- el rubio hizo gala de sus modales,- pero el color rojo es una gran elección,- la pelinegra disimulo una risita, mientras la joven con el vestido rojo se daba la vuelta para bajar, el joven rubio extendió su mano para ayudarla, al levantar su rostro para verla se llevo la sorpresa de su vida.
- Siempre tan galán verdad Malfoy,- dijo la joven, al rubio que aun mantenía su mano extendida para ayudarla bajar.
- Se le llaman modales Granger,- el rubio aun no podia creer que ella era la dueña de tan increíble cuerpo, por merlin no podia pensar eso, se reprendía el rubio,- pero al ser tu, los modales contigo no importan,- el joven retiro su mano, mientras las ponía en su espalda, la joven castaña nunca habia aceptado el gesto asi que solo bajo del pedestal.
- Me llevare el rojo, Pansy,- la joven heroína de guerra, hablo ignorando el comentario de Draco,- la joven de mirada chocolate camino al cambiador, mientras la pelinegra le entregaba el vestido a una ayudante para que lo envolviera, mientras ella se dirigía al rubio.
- Que ves Draco, te gusto la clienta,- se burlo la ex Slytherin.
- ¿Estas loca?, como me podría gustar esa sangre sucia,- respondió con desdén el joven,- me da asco solo eso puede provocar en mi.
- Eso no parecía cuando la observabas,- la pelinegra seguía molestándolo.
- Ya cállate, mejor toma mi pedido que solo vengo a eso,- la joven pelinegra endureció sus facciones.
- A mi no me vienes a hablar de esa forma Draco, si te molesta que no sigan tu juego, ese no es mi problema,- la joven saco un pergamino, indicando con la mano el pedido de su amigo.
- Un vestido el mejor que tengas, ya sabes las medidas,- la joven asintió.
- Para tu amiga especial,- ironizo la pelinegra,- crei que ya habías terminado con ella.
- No ella entiende las reglas,- la novia de Potter entrego el pedido a una joven.
- Le mando el vestido a su departamento, ¿alguna preferencia en el modelo?,- pregunto y al ver que su amigo veía el vestidos donde Hermione se había sonrio con malicia,- creo que ese rojo te gusto,- afirmo la dueña del lugar, antes de que el rubio dijera algo la joven de cabellos enmarañados salió, con una túnica sencilla, el rubio se fue a sentar a un comodo lugar mientras veía a la leona acercarse a la caja con Pansy.
- Despues vengo por el verde, me gusto solo que estas son compras de emergencia,- la joven castaña rio, mientras la amiga del rubio hacia lo mismo, para sorpresa del heredero Malfoy la sonrisa de la pelinegra era sincera.
- Por eso te dije que vinieras hace unos dias, para que te tomaras tu tiempo,- la joven amiga de Potter asintió.
- Tenia mucho trabajo, las demás túnicas las recojo o puedes mandarlas.
- Las mando,- se quedo pensando,- a la casa de Sirius,- afirmo.
- Si profavor, ahora si dime cuento sera por todo,- la joven heroína de guerra saco un bolso con monedas.
- No Hermione dije que yo te lo regalaba,- la pelinegra sentencio.
- Y yo que no las aceptaría asi que ahora dime cuento sera,.
- Nada,- la castaña negó.
- En verdad no puedes darme algo tan caro, es tu trabajo,- la pelinegra negó.
- Ya me encargaste las otras túnicas la roja tomala como un regalo de bienvenida las demás págalas cuando lleguen,- la mujer de mirada café asintió.
- Si no puedes pagarlas Grager yo lo hago,- la joven trato de no responder, se mantuvo fuerte asi que solo sonrio a la novia de su amigo.
- Gracias Pansy,- le dio un beso y salió por la puerta ante la mirada del rubio, el estaba molesto de que no le haya respondido a su ataque, mientras la castaña se tuvo que morder la lengua para no hacerlo, si no lo insultaba es porque no caería en su juego.
- Ya Draco que ganas con insultarla, ella no responderá es demasiado madura para tus ataques infantiles,- lo reprendió la pelinegra.
- Ahora la defiendes,- le respondió de mala gana el rubio.
- No es defender solo que eres injusto Draco, ella no te ha hecho nada y tu solo te molestas porque no responde a tus ataques,- el rubio se levanto del sofá.
- Manda lo que te dije,- le dijo a su amiga para después salir hecho una furia de la tienda de su amiga pensando en que nadie lo dejaba con la palabra en la boca.
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Una joven estaba bajando las escaleras de la mansión Black esa noche era el inicio del torneo de los tres magos, esa noche regresaría a Hogwarts, lo cual de cierta manera no le molestaba, ya que si en Londres existía un lugar en el cual ella se sintiera segura además de la casa del merodeador, era ese increíble castillo, al llegar al salón junto a la chimenea estaba Sirius quien le sonreía, ella regreso el gesto, el merodeador le saludo con un elegante beso en la mano mientras ella, entraba a la chimenea pues por ese medio llegaría directamente a la dirección de Hogwarts, antes de marcharse el hombre de mirada gris le menciono lo guapa que estaba esa noche, ella se sonrojo para después desaparecer debajo de las llamas verdes.
La castaña no negaba que estaba nerviosa, así que antes de Salir de cuarto se encargo de poner su máscara de frialdad ya bien medida en ella, ya que eso era lo único que la ayudaba a lidiar con los nervios causados por reuniones de esa naturaleza, cuando abrió los ojos observo el lugar prácticamente vacío, la joven al llegar se limpio con un hechizo restos de ceniza, el lugar era como lo recordaba, la joven espero que el director llegara a recibirla, antes de que eso pasara la castaña vio a dos pequeñas niñas corriendo a la lado de la joven, una de las pequeñas levanto la vista mientras la heroína de guerra sonreía, las menores deberían tener alrededor de 7 años, se veía preciosa, cabello largo negro ondulado, blanca de piel con unos hermosos ojos negros, estos tenían una particularidad ya conocida. Mientras la otra pequeña tenía el caballo rubio, y tenia la mirada hacia el suelo.
- Hola pequeñas,- saludo la castaña, mientras la pelinegra la veía seriamente y la rubia no la miraba a los ojos.
- Buenas noches señorita,- hablo la pelinegra.
- Buenas noches mi nombre es,- pero la voz cantarina de la niña que antes hablo interrumpió.
- Usted es Hermione Granger, heroína de guerra,- dijo la niña con una sonrisa de satisfacción.
- ¿Y cómo sabes eso?,- pregunto la joven de mirada chocolate.
- Esta en los libros,- respondió la pequeña, la castaña enrojeció no recordaba que su bibliografía y la de sus amigos, estaba en los libros que ahora enseñaban en Hogwarts.
- ¿Y ustedes como se llamas?,- cuestiono la joven embajadora.
- Yo soy Eileen Snape,- la castaña abrió los ojos, no podía creer que el profesor más temible tuviera una hija,- y ella es mi amiga,- señalo a la rubia,- Sophia Longbottom,- si la quijada de la castaña aun no caía al suelo de la impresión en estos momentos se fue muy lejos, eso era aun más sorprendente su amigo el tímido de Neville tenía una hija, estando por demás decir que era muy hermosa, ambas eran preciosas, ese era un secreto de la joven ella amaba la idea de ser mama, los niños eran su adoración, la pequeña rubia levanto la vista la castaña le sonrió para darle confianza, a estas alturas de la conversación la heroína de guerra, estaba de cuclillas frente a ellas.
- Me da mucho gusto conocerla, Señorita Granger,- la pequeña rubia saludo.
- Díganme Hermione,- las niñas la vieron incrédulas.
- Pero mi Padre dice que a los adultos debemos hablarles con respeto y de usted,- la pelinegra defendió sus modales.
- A mi me puedes hablar por mi nombre,- la castaña les respondió. Las niñas asintieron demostrando su entusiasmo por poder hablarle con confianza a un adulto.
- Buenas noches Señorita Granger,- una voz profunda resonó en la habitacion, veo que ya conoció a mi hija,- la castaña sintió.
- Buenas noches profesor Snape,- la castaña saludo con respeto, mientras la pequeña pelinegra iba con su Padre, la rubia se quedo de pie.
- Les he dicho que no entren a mi despacho,- las reprendió el pocionista, ambas asintieron, pero antes de que se marcharan, la rubia corrió hacia la entrada de la habitacion, la castaña giro su cuerpo para ver algo que la dejo impresionada, era Neville que sin duda no se veía como siempre, estaba mas alto y guapo, tenia una pequeña barba que lo hacia ver mas adulto, la castaña le sonrio y este devolvió el gesto. De igual forma de la puerta emergió una figura de una hermosa mujer de cabellos negros, ondulados que camino junto a la castaña, para posarse a lado del director de Hogwarts.
- Buenas noches Señorita Granger,- saludo la mujer,- mi nombre es Isis Snape,- la castaña asintió.
- El gusto es mio,- saludo cordial,- pero me pueden llamas Hermione no tengo ningún problema, ademas nos veremos este año en muchas ocasiones seria favorable que existiera entre nosotros familiaridad,- el pocionista bufo mientras su esposa sonreía.
- Por supuesto Hermione sera un placer tratarte con mas soltura,- la mujer tomo el brazo de su esposo, mientras que Neville bajaba a su hija le decía algo el padre de la niña a su pequeña, para que despues esta saliera corriendo junto con su amiga, ninguna se despidió de la castaña,- entiéndelas es una novedad para ambas verte, han crecido con tu historia como heroína,- la mujer del pocionista defendió que ninguna menos se despidiera de la castaña esta sonrio,
- Señorita Granger,- el pocionista hablo,- entiendo su papel en esta escuela, es por el evento,- ella asintió,- igual comprendo que sus visitas se limitan a esta noche, las pruebas el baile y la premiación,- enumero las veces que pisaría el castillo, ella sonrio.
- Por supuesto solo en esas ocasiones, ademas de juntas, cualquier emergencia, recordándole que debe preguntar cualquier medida extra antes de hacerla solo si esta sale del reglamento establecido,- aclaro la joven.
- Entiendo,- el pocionista se levanto de su silla,- ahora dedemos recibir a los invitados,- el hombre tomo dejo que su esposa lo tomara del brazo, mientras la castaña era recibida por el profesor de herbologia, este la saludo con un beso en el dorso de la mano.
- Me da gusto verte Hermione,- saludo su amigo.
- Igual me da gusto verte, ademas tu hija es hermosa,- comento la joven.
- Gracias,- respondió sonrojado,- gracias a Merlin saco los genes de su Madre.
- Pero que duces si tu eres muy guapo,- dijo en forma de halago, dejando ver la sonrisa timida de su amigo, ella sonrio sabiendo que habia cosas que sin duda no cambiaban, y por primera vez en mucho tiempo se sentía feliz de encontrarse en Londres, ya que cosas no cambiaban a pesar del cambio en la forma de comportarse de la castaña, le daba gusto saber que habia cosas que seguían como antes, dejando una granta sensación a Hermione sintiéndose en casa de nuevo, despues de mucho tiempo.
