Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling yo solo los uso para crear esta historia
Capitulo 6: Misterio.
Las llamas verdes de la chimenea en la mansión Black aparecieron, dejando entrar a una mujer con una hermosa túnica roja, la joven entro a la estancia, mientras su mente estaba en otro lugar, regresar a Hogwarts, el único lugar que la hacía sentir segura fue inmensamente extraño, pero aun mas reencontrarse con Neville, el verlo le recordaba a casa a esos recuerdos felices de su época de estudiante, esos momentos en que fue feliz, estaba sumamente cambiado, estaba delgado lo cual hacia verse alto, elegante con su túnica además de guapo, no lo podía negar, sin duda no era su tipo, solo que admitía que era un hombre sumamente interesante.
Ademas su pequeña hija, que seria de la madre estaba casado, eso era obvio aunque no se hubiera enterado de nada, claro su lejanía a Londres le había perderse muchas cosas entre esas la felicidad de uno de sus amigos. camino a la mesa de bebidas, donde se sirvió un poco de vino para después sentarse en el sofá, se quito las zapatillas y lo que mantenía amarrado su cabello, a pesar de los hechizos que usaba para mantenerlo domado, había ocasiones como esa que el efecto terminaba, devolviendo a Hermione el cabello de leona que siempre la había caracterizado, se sobo sus pies, ya que dolían por los zapatos, su mente seguía pensando en lo que fue de la vida de su amigo, le intrigaba, pero lo que más le daba ternura era esa pequeña, que sin duda era adorable, tenía esa misma timidez que su Padre.
El era un caballero sin duda, pero de esos que ya no había, un hombre que no por un consuelo o un abrazo pedía algo a cambio, era desinteresado, porque ella no conseguía alguien que fuera como él, porque siempre patanes y hombre que huían, la joven bajo la cabeza recordando un pasado que sin duda odiaba.
Un par de meses habían pasado, desde que la guerra termino, dejando a corazones rotos por la pérdida de seres queridos, muchos huecos en familias y amigos. Muchos regresaron a Hogwarts, para ayudar a la reconstrucción una de ellas fue Hermione, la miembro femenina del trió de oro, el cual había perdido a uno de sus integrantes. En el enorme estadio de quidditch recién arreglado, estaba esa joven de mirada chocolate, ella veía el lugar sintiendo como su estomago se comprimía por el dolor, veía los aros del estadio recordando como por ese puesto su amigo vivía por cubrir, ahora ella estaba triste, el siempre fue protector, por salvarla a ella el murió eso nunca se perdonaría, la joven soltó un llanto contenido se cubrió el rostro con sus manos, sintiendo como se mojaban, tenía que recuperarse lamentablemente era sumamente complicado, no podía recurrir a Harry ya que él estaba igualmente triste, ir con Sirius era desechado y que él estaba con su ahijado, además el peso de querer recuperar a sus Padres era igualmente alto, la castaña estaba tan metida en sus pensamientos que no se percato que alguien la observaba a la lejanía, la persona que veía a la joven se quedo estático ya que nunca la había visto llorar de esa forma, a pesar de no conocerla mucho el sabia que la fortaleza era parte de las características que cubrían sus encantos, el estaba volando ya que solo de esa forma se sentía en paz. Con maestría voló hasta la castaña, se bajo de la escoba y se sentó a su lado, sabía que no existía confianza entre ellos, así que solo espero hasta que ella reaccionara, pasaron minutos, donde el cuerpo de ella bajaba y subía a causa del llanto, la joven no se percato rápido de la cercanía de una persona, asi que cuando lo hizo levanto el rostro, ella se sonrojo al percatarse quien era, el la veía extrañado, ella con vergüenza, pues no le era cómodo que la encontrara de esa forma la mirada penetrante del joven frente a ella.
- No llores, una joven hermosa como tu no debería hacerlo,- el joven le dijo a la castaña.
- En ocasiones la pena es muy grande,- respondió ante el comentario.
- Tu eres fuerte sabrás salir adelante mas de una persona te quiere y desea tu bienestar, además no creo que a el le gustaría verte de esa forma,- la joven asintió, y que eran ciertas sus palabras.
- Es un mas difícil para mi soportar la pena de su muerte cundo yo fui la causante de esta,- la bruja prácticamente grito.
- Eso es mentira, el lucho sabiendo de antemano la posibilidad de morir, asi que no debes estar desperdiciando la vida que te dio,- la joven bajo la mirada, consciente de las veracidad de aquellas palabras.
- Su familia no puedo mirarlos a los ojos,- sintió su alma libre al admtirlo en voz alta.
- Yo creo que ellos estarán mejor cuando tu hables con ellos, perdieron un hijo, no hagas que pierdan a su segunda hija,- la castaña vio como el joven se levanto subió a su escoba para despues alejarse, ella sabia que debía enfrentar sus temores y eso hizo, las palabras de alguien que no conocía del todo la ayudaron provocando un sabor dulce en la boca.
La joven salió de sus pensamientos, ella después de esa charla confió en el, ahora se arrepentía como había jugado su papel, maldito aun lo odiaba, una lagrima resbalo por su mejilla, ella la dejo correr hacia mucho que no lloraba por ese imbécil, pero el volver a Londres ver a personas que quería, la hicieron recordar. La castaña escucho un ruido dentro de la oscuridad no supo que era, solo cuando la voz de esa persona sono en el lugar sonrio mientras lagrimas secas se marcaban en sus mejillas.
- ¿Cómo te fue esta noche?,- cuestiono el merodeador.
- Bien, regresar a Hogwarts ha sido lo mas sencillo que he hecho hasta ahora,- la mujer de mirada chocolate respondió.
- ¿Entonces porque el llanto?.- el hombre de mirada gris, extendió su mano limpiando una lagrima traicionera.
- Recuerdos,- fue su respuesta. El merodeador la observo severamente.
- Crei que ya no te importaba,- el creía que ese recuerdo estaba superado.
- Lamentablemente no, el regresar a Londres no ha logrado ayudarme,- respondió observando su copa de vino vacía.
- Sabes que cuentas conmigo,- la castaña suspiro, esa conversación no le hacia bien,- eres increíble Hermione no tienes porque sufrir por,- la castaña se levanto.
- Mejor calla, no necesito esto,- la bruja intento caminar, pero Sirius la detuvo.
- Por favor déjate ayudar,- la bruja arrojo su copa hacia una pared.
- Sabes no necesito esto, soy fuerte he superado mucho, debo decir que gracias a ti por eso te quiero y respeto pero no esperes que me ponga a decirte como me siento, eso lo sabes mis sentimientos no han cambiado,- la joven suspiro.
- Ese rencor no te llevara a nada bueno.
- Tal vez no,- afirmo,- pero si me ayuda a vivir, en medio de la porquería que se volvió mi vida,- la joven estaba molesta.
- Sabes que la vida que has elegido no te dejara nada bueno,- le aconsejo.
- Mira Sirius tus consejos me importan, lamentablemente antes de opinar de mi vida sentimental ocúpate de la tuya, si he decidido no tener ninguna relación no es asunto tuyo, además eres igual que yo, por ese motivo nos entendemos tan bien,- el merodeador se sorprendió ante la dureza de las palabras de la joven,- ahora no deseo faltarte al respeto, solo te pido no te metas en mi vida, en mi corazón hay rencor y odio, no quiero amar, solo diversión, asi que déjame en paz,- antes de que la joven se fuera el merodeador hablo.
- Has cambiado mucho,- ella asintió,- ya no eres,- la castaña lo interrumpió.
- La misma niña tonta que usaban, no claro que ya no soy de esa forma, si algo le debo agradecer a el, fue eso enseñarme a hacerme valer, ademas de saber que antes de que me usen debo usar,- la castaña camino escaleras arriba, cerro la puerta de su habitación provocando un ruido bastante fuerte, se deslizo en la puerta sentándose en el piso, en ocasiones como esa odiaba recordar su pasado, esos motivos que se decía todas las mañanas para poder interpretar su papel de mujer fría, ella sabia que dentro de su corazón, la niña come libros, la sabelotodo, aquella que se sacrificaba por todos, seguía viviendo eso no le gustaba , pues ella misma se habia encargado de enterrarla, ya que no deseaba que nadie la viera vulnerable, por eso cuando logro ser como ahora, se sintió de maravilla aparentar no tener sentimientos, de esa forma nadie se atrevía a jugar con ella, por ese motivo necesitaba tanto la figura de mujer que ahora tenía.
A la mañana siguiente se despertó pensando lo que había ocurrido en la noche, a ella sin duda le dolía la forma en que le había hablado a Sirius, lamentablemente fue necesario, si algo le enojaba más que nada a la castaña eso era que se metieran en su vida, ella era lo suficientemente grande como para hacer lo que le viniera en gana. Después de bañarse y vestirse con un túnica color negra entallada, con un leve escote a los largo de sus pechos, dejando suelto debajo de la cintura, hasta arriba de la rodilla, tomo su varita su bolso y salio de la habitación, bajo las escaleras pensando en que esperaba ver mas tranquilo al merodeador, cuando entro a la cocina este bebía te con el profeta frente a el, la castaña se sento a su lado, donde una tas con contenido caliente la esperaba, la joven bebió, hasta el final, en todo momento ambos estuvieron en silencio, cuando ella se puso de pie, le tomo la mano, ya que no podia irse de esa forma, el era un guía para ella, asi que debía al menos hablar.
- Se que no comprendes mi decisión de vida,- el hombre la miro,- solo te pido no te metas, no quiero ofenderte, te respeto lo suficiente como para ser grosera, he pasado por mucho, dejando una barrera para no salir lastimada, solo tu sabes el motivo, y espero siempre sea de esa forma,- le dio un beso en la frente antes de salir por la chimenea rumbo al ministerio.
- Siempre te apoyare,- susurro en la soledad el merodeador. El hombre además de haber estado con ella en los peores momentos, sentía cariño por ella, si le coqueteaba pero ese era su juego, le gustaba por supuesto, pero no jugaría con ella ya que el dolor que le fue provocado era intenso, ahora ella misma tendría que sobrepasar sus propias barreras, no le gustaba la forma, pues no deseaba que un dia saliera mas lastimada, lo único que el podia hacer era apoyarla, se levanto de la mesa para ir a sus propias obligaciones.
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La joven castaña, caminaba por los pasillos del ministerio, ya era de tarde así que iba su salida para comer, la bruja todavía pensaba en el pleito con Sirius y sin duda ella sabía que cuando pasaba aquello, debía alejarse de el un poco, ya que no deseaba la incomodidad de alguno, además ella era la invitada, por lo tanto la invitación de su amiga Luna para salir a tomar una copa en la noche seria lo mejor. En esos momentos iba tan metida en sus pensamientos que no escucho que la llamaban, cuando sintió que alguien la tomaba de la muñeca se sobresalto, pero al ver aquello ojos esmeraldas su amigo le dedico una sonrisa.
- Si que estas distraída,- comento el azabache, la castaña solo sonrió.
- Trabajo,- fue su respuesta,- el joven extendió su brazo para que lo tomara, la bruja debía admitir que su amigo había cambiado bastante, realmente era atractivo.
- ¿Quieres ir a comer?,- cuestiono, la castaña iba a negarse pero el insistió,- hace tiempo que no estamos solos,- la castaña suspiro.
- Esta bien,- el joven de mirada esmeralda camino junto con su amiga, entraron a la chimenea para llegar al callejón y de esa forma caminaron a un restaurante, donde fueron recibidos y llevados a una mesa. Después de pedir ambos se quedaron charlando animadamente, reían recordando historias de Hogwarts, hasta una donde ambos recordaron Ron, la castaña se puso seria mientras su amigo ponía una mano sobre la de su amiga.
- Yo igual lo extraño,- la castaña sonrió débilmente.
- Lo se solo es complicado aun recordarlo,- el suspiro besando sus dedos.
- Siempre me tendrás, no importa el tiempo que pase, te autoexilies, sabes que eres como mi hermana,- ella suspiro.
- Gracias,- ambos cambiaron de tema ya que a pesar de los años, siempre el recordar al último integrante del trió de oro era complicado,- Harry,- el joven levanto la mirada,- ¿sabias que Neville tiene una hija?,- eso era un misterio para ella.
- Si,- respondió,- solo que no se sabe mas, solo que hace 4 años, Neville regreso de un viaje con una pequeña de 3 años, solo que llego solo, sin la mama de la pequña.
El resto de la comida fue divertida ya que Hermione se percato que extrañaba mucho a su amigo, ella se fue a realizar sus deberes laborales. Más tarde esa noche, el héroe de guerra, aparecía por la chimenea en un departamento, el cual era su hogar, ahora compartido con su hermosa prometida, el estaba feliz, ya que a pesar de la rareza de esa relación, ambos era felices.
La vida de su novia fue muy difícil, herida en sus sentimientos que demostró frialdad, ahora no quedaba nada de aquella chica caprichosa, ella era trabajadora, claro que seguía siendo una niña de sociedad, solo que ahora sin esa frivolidad, de la cocina salía un aroma delicioso, la elfina de la joven cocinaba muy bien, la pelinegra no era aficionada a las artes culinarias asi que esperaba que estuviera la cena lista, el joven de lentes se sento en el sofá ya que necesitaba descansar, minutos despues una mujer de perfecto cuerpo entro sentándose en sus piernas, le dio un beso mientras el ponía sus manos en la cintura de la joven.
- Muy cansado,- afirmo la joven.
- Un poco pero ahora que llego a casa estoy mejor,- el joven estrecho entre sus brazos a su novia,- ¿ya tienes lo que te faltaba?,- ella asintió.
- Me alegra que te preocupe lo de la boda,- afirmo la joven.
- Todo lo que te haga feliz me importa,- ella sonrio,- por cierto invite a Hermione a comer,- la joven chasqueo la lengua,- ¿te molesta?,- cuestiono al ver la cara de furia de su novia.
- Claro que no amor,- rodo los ojos,- es solo que la estúpida de Daphne fue a la boutique, para cambiar un vestido, ademas de decirme que te vio con ella, solo que el modo en que lo dice, suena a que me engañas, no sabes como la odio,- el joven rio.
- No te enojes, sabes que ella solo quiere molestar,- el azabache rio pues sabia el odio que ambas se tenían.
- Si como ella no va a pasar de la amante de Draco, se enoja que yo me case,- el ojiverde rio.
- Mientras tu sepas que te amo y jamás te engañaría además que Hermione es mi amiga,- la pelinegra puso sus dedos en los labios de su prometido.
- Lo se ella es tu hermana, a pesar de que regreso cambiada jamás pondrías tus ojos en ella,- el asintió.
- Cambiada,- repitió el joven.
- ¿Pasa algo?,- cuestiono al ver la tristeza en la mirada del azabache.
- Solo es extraño el cambio de Hermione, ella parece otra,- la pelinegra asintió.
- En ocasiones las mujeres necesitamos ese cambio, ella es inteligente pero todos necesitamos eso, cambiar para vivir,- el hombre asintió,- no te preocupes te aseguro que sigue siendo la misma de siempre,- el azabache trataba de decirse lo mismo, pero el era consciente que el cambio de su amiga era muy intenso, simplemente se veía completamente diferente, como si fuera otra persona. Alejando esos pensamientos beso a su novia, el se sentía feliz a lado de ella, sonrió mientras pensaba en el futuro a su lado.
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Mientras tanto en un bar mágico, una hermosa joven se encontraba en la barra bebiendo un whiskey de fuego, se sentía estresada por el día, el trabajo era sumamente pesado, mas ella sabía que pronto vendría la parte que seguramente odiaría, esa era los eventos sociales, asistir a galas, cenas en ocasiones en las mansiones de las mejores familias, por Merlín como detestaba aquella bruja esos sitios. Jugó un poco con la servilleta, ya que había llegado al lugar destinado para su reunión con Luna un poco temprano, mientras era observada por caballeros lo cual no le interesaba en esos momentos, ya que esa noche no iba por compañía masculina, así que se dedico a beber de su copa. Minutos después un hombre se acerco a ella, en la barra pensando rechazarlo lo medito al ver que era guapo, no era que se acostara con todos, pero no rechazaría la invitación de nadie atractivo, ya que su tiempo con esa nueva personalidad le había mostrado las ventajas de divertirse, la joven acomodo su cabello dejando ver que era largo, además de su olor a jazmines, particularmente agradable, el hombre era alto, bronceado, de su edad, muy atractivo, el la miro para sonreírle la castaña dejaba que viera solo su perfil.
- Buenas noches señorita,- saludo a la joven.
- Buenas noches,- saludo con seriedad.
- ¿Te puedo invitar una copa?,- la joven miro a la puerta sabiendo que Luna aun no llegaría.
- Solo una,- el hombre pidió para ambos whiskey de fuego.
- Una bebida fuerte para una dama,- la castaña sonrio.
- Me gustan las bebidas amargas, el vino lo dejo para mis noches en casa,- el hombre sonrió.
- Soy Alexandre,- la joven se anticipo a la falta de apellido.
- Soy Hermione,- el hombre beso su mano. Ambos se quedaron charlando, ya que la joven tenia que esperar a su amiga.
En una mesa apartada un rubio se encontraba con una mujer besándolo, el tenia una mano en la espalda de la joven, mientras que ella, intentaba desvestirlo, al hombre de mirada platino miro a su alrededor ya que odiaba ese tipo de muestras de afecto en publico, asi que la aparto, ella quiso regresar pero el la detuvo.
- Aquí no Kharla, en el departamento,- la joven a pesar de no querer alejarse, decidió estas quieta pues no deseaba molestarlo, por fin habia tenido su oportunidad pues ahora no la desaprovecharía, ella era de cabello largo y negro, morena y hermosa,- voy a la barra por unos tragos,- el joven de cabello rubio se puso de pie para marcharse, mientras que su acompañante lo miro alejarse, el camino a la barra donde se recargo, junto de el una voz sonó siendo conocida para el.
- Así que ahora estoy un año en Londres,- la castaña terminaba de contar el motivo de su corta estadía al joven que la acompañaba. El rubio miro por el rabillo del ojos, mientras veía a Granger, ella estaba coqueteando con un hombre, el jamás creyó verla de esa forma, siendo tan raton de biblioteca, el joven se perdió unos minutos, cuando de pronto una mano se poso en su hombro, hay estaba la joven de cabello negro.
- Como te tardaste decidí alcanzarte, el hombre de mirada fría asintió. Ambas parejas se quedaron cerca, la castaña no habia notado la presencia del chico sangre pura, su platica era entretenida hasta que una voz la llamo.
- Hermione,- la voz de Luna llego a los oídos de su amiga.
- Luna,- la rubia la abrazo.
- Me alegra que hayas llegado,- la castaña le dio un beso.
- Me retiro fue un gusto conocerte,- el hombre beso la mano de la castaña dejando un papel en la palma de la castaña, ella sonrio.
- Un gusto belleza,- ambas señoritas caminaron hacia un privado.
- Y ese,- pregunto la rubia una vez sentadas en la mesa.
- No habías llegado y estaba aburrida,- la rubia asintió.
- Nunca cambiaras,- la castaña se encogió de hombros,- crei que a estas alturas un Frances ya te habia conquistado ya que un Bulgaro no pudo,- la joven se refería al breve romance de la castaña con Viktor en Bulgaria.
- Sabes que el solo es mi amigo, ademas no estoy interesada en nadie,- ambas rieron, mientras la joven de mirada chocolate veía el papel que le dio su acompañante, era su dirección, la castaña antes de tirarlo, escucho la voz de la persona que crispaba sus nervios.
- Asi que ligando,- se burlo el rubio,- creía que eras una santa, pero ya me di cuenta que no es de esa forma,- la castaña rodo los ojos, cuando iba a decir un insulto, se percato que el rubio llegaba con Theo.
- Nott,- saludo antes de ver a su amiga,- dijiste que seriamos las dos,- le reclamo a Luna.
- No pues por mi me voy créeme que no me interesa tenerte cerca,- dijo el rubio, pero por alguna razón la joven le intrigaba.
- No te enojes,- dijo la rubia,- pero si te decía que vendría no hubieras asistido,- la castaña asintió,- es solo que los necesitamos a los dos para un asunto,- la castaña, asintió mientras el rubio se sentaba a su lado y frente a ella el novio de su amiga,- nos casaremos,- solo la Revenclaw, la castaña abrió los ojos,- en 1 mes.
- Haber Luna, dime las cosas con calma,- la castaña hablo.
- Que quieres que te expliquen Granger,- dijo el rubio,- se casaran no hay mayor ciencia,- cuando la castaña iba a hablar el joven Nott interrumpió.
- Se que es pronto, pero nos amamos, queremos casarnos y deseamos que ustedes sean los padrinos de nuestra boda,- la castaña asintió.
- Claro que si lo hare solo que me sorprendió,- la rubia le tomo las manos.
- Sabes que te quiero y me da gusto que aceptes mi unión con Theo,- la rubia estaba feliz, dentro del corazón de Hermione añoraba esa felicidad.
- Si eso era todo,- interrumpió el momento Draco,- me retiro,- felicidades amigo, Lovegood, Granger,- antes de irse su amigo lo detuvo.
- Porque no acompañas a Hermione a su casa, es de noche y es peligroso,- el rubio lo miro con una sonrisa llena de burla en su rostro.
- Puede aparecerse,- la castaña se pudo de pie.
- No necesito de tu compañía,- hablo la castaña,- ahora si me disculpan hay una persona esperándome,- la castaña se despidió de su amiga, de Nott y al pasar junto al rubio ni siquiera volteo a verlo, la joven heroína de guerra vio al moreno sexy, llego a su lado para tomarlo de la mano y salir del lugar, ambos Slytherin se quedaron sorprendidos por la actitud de Hermione, ella no era de ese tipo de chicas, mientras que Luna sabia como era la nueva actitud de su amiga. El rubio solo se quedo intrigado ya que el cambio no solo era superficial en la bruja, también su comportamiento, ese era un misterio que a el le interesaba descubrir
