Todos los personajes y lugares pertenecen a nuestra reina J.K. Rowling, yo solo uso los personajes para crear este fic
Capitulo 8: Encuentros.
Un rubio de mirada altiva, caminaba por los pasillos del Ministerio dirigiéndose a su oficina, el hombre tenia sobre su brazo colgando su capa, mientras veía algunas puertas. Aun recordaba la adorable tarde en la mansión de sus Padres, reunión a la cual fue la amiga de Potter, aun no entendía en que momento se hizo de ese tipo de amistades, aunque eso fuera lógico, el Ministro lucho con la orden del fénix, convivieron haciendo de ella alguien de su confianza.
Llego a su oficina, viendo en su escritorio los papeles que tenía que revisar para ese dia, tomo asiento dejando que su mente trabajara. Un par de horas posteriores al inicio de su jornada laboral, el hombre de mirada gris, se froto los ojos, estaba verdaderamente cansado, aun mas recordando la plática cordial que sus Padres tuvieron con él, la noche anterior.
Un joven de mirada gris entraba a la estancia donde normalmente se encontraban sus Padres a esa hora, habia recibido una nota pidiéndole que fuera a la mansión, el joven muy a su pesar tuvo que asistir, al llegar al lugar iluminado, vio a su progenitores sentados con sus miradas serias, pero tomados de la mano. Si aunque el infierno se congelaría antes que esto se supiera, los Señores Malfoy en la intimidad de su hogar no era tan frios, ellos se amaban como matrimonio, eran unidos, dos guerras, un matrimonio arreglado y mucho tiempo de convivir provocaron aprecio, el cual se convirtió en amor posteriormente ahora ante el ojo crítico eran fríos, dejando la calidez para la intimidad.
- Madre, Padre,- saludo el joven sentándose frente a ellos.
- ¿Se puede saber porque no informas que la sangre sucia vendría a la fiesta?,- hablo el hombre de cabellera larga y rubia. a pesar de ser cariñosos entre ellos seguían siendo fieles a sus ideas de la superioridad de la sangre, tal vez no querían matar a cada hijo de muggles que veian, pero aun no deseaban tenerlos en su casa.
- He estado de maravilla, gracias por preguntar,- respondió con sarcasmo el rubio menor.
- No juegues Draco,- su Padre reprendió.
- La realidad Padre es que no se porque vino, Madre no la invito,- respondió el joven mago.
- Vino con el Ministro, es lógico que tiene fuertes contactos,- dijo con desprecio,- porque no informaste de eso,- el rubio mayor siempre quería saber hasta el mas minimo movimiento dentro del ministerio.
- Porque eso Padre, no es mi trabajo aun tienes contactos dentro, tu podrías haber averiguado algo,- le dijo con la mirada cargada de indiferencia,- además ¿Por qué tanto interés?,- cuestiono.
- Porque querido hijo, esa bruja nos tomo desapercibido, no teníamos idea que estuviera de amiga del Ministro, eso no nos conviene,- dijo el Patriarca de la familia,- al ver la cara de su confusión de su hijo el hombre respondió una pregunta no formulada,- ella va a estar junto contigo a la investigación de esas leyes, que no nos convienen, si tu y ella no tienen una misma opinión ¿A quien crees que escuchara Kingsley?,- el rubio menor comprendió.
- Por eso tu malestar,- el hombre de larga cabellera asintió,- en realidad ella solo asesorara, la decisión final la tomare yo,- el Padre del joven asintió.
- Solo espero puedas controlar esto, Draco esas leyes no deben ver la luz del dia para nosotros,- el joven asintió.
Su Padre estaba obsesionado con esas leyes, el afirmaba que tendrían desventajas en el mundo de los negocios, la realidad es que solo quería imponer sus retrogradas ideas, en realidad al heredero de aquella familia no le importaba, que pasara con la implementación de esas leyes, asi que solo seguiría fingiendo que apoyaría a su progenitor.
Se levanto con cansancio de la mesa, para ir a ver a Theo, cuando salio de su oficina el rubio dio la vuelta en un pasillo solo para ver a Granger, que estaba abrazada de Sirius, no podía negar que ella no solo había cambiado en sus relación públicas, ahora físicamente era distinta, elegante, distinguida y con una seguridad que daba miedo.
El joven pensó que el tiempo fuera de Londres le había favorecido, ya que hija de muggles o no era alguien visiblemente agradable, de eso se percato aun mas, cuando en la reunión en la mansión, varios hombres la veía con lujuria, sin duda su cambio fue para bien, ya que a el mismo le daba mucha curiosidad el saber el motivo de su cambio, sin dunda un misterio que deseaba resolver.
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Pasaron algunos dias donde el rubio, se encontró por casualidad con la castaña, siempre la veía de la misma manera, charlando con personas, caminando con seguridad, siempre sonriente y tranquila, sin duda no era altanera a pesar del poder que sabia tenia, asl rubio le era extraño la sensación de verla, realmente era guapa solo que jamás lo aceptaría. A lo largo de una semana se vio a si mismo, siguiéndola a donde sea que fuera, el afirmaba que solo era por el asunto de conocer al enemigo, eso se decía cada vez que se encontraba a si mismo, en el mismo lugar que ella.
Una tarde el joven rubio llego a un restaurante iba por el almuerzo, cuando estaba meditando, esa tarde esperaba a su amigo, Theo ya que en realidad Blaise no lo consideraba como tal, vio por la puerta que ingresaba al lugar el castaño, con su rostro serio avanzo a saludar al rubio, ambos pidieron una bebida mientras esperaban la comida, el hombre próximo a casarse resoplo, como respuesta del heredero Malfoy, levanto una ceja.
- Blaise ira a la boda,- solto sin mas. El castaño no deseaba invitar al moreno, lamentablemente tuvo que hacerlo, al verse acorralado por la Sra. Zabini la cual siempre fue amable con ellos.
- Y eso ¿Por qué?,- cuestiono el hombre mirada gris.
- Anabelle,- fue la respuesta suficiente para hacer entender la razón, que lo llevo a esa acción.
- Comprendo, sabes que por mi no hay ningún problema, en realidad por ella nunca hemos tenido ningún problema, el asunto es,- ambos guardaron silencio, ambos habían dejado de tener contacto con su amigo, después que se metiera en un negocio sucio, el fingió no ser responsable, Draco en ese tiempo buscaba limpiar el apellido Malfoy, asi que no hizo nada por ayudarlo, resultado el heredero de la fortuna Zabini paso un año en arresto domiciliario por intentar hacer fraude, dicho sea de paso jamás fue perdonada la acción del rubio.
- Aun no perdona,- eso fue una afirmación, más que un pregunta, el rubio asintió,- ya no hay nada que hacer, solo seguir adelante con que nos concierne,- ambos siguieron bebiendo hasta que una voz los interrumpió, ambos levantaron la cabeza para ver a quien menos esperaban,- Blaise,- saludo Theo con cautela.
- Draco, Theo,- respondió el saludo,- puedo charlar con ambos, antes que mi cita llegue,- antes que pudieran responder, el hombre de tez oscura se sentó en la silla vacía,- mi Madre agradece la invitación a la boda,- dijo mirando al castaño.
- No hay problema,- fue la respuesta de hombre.
- Veo que nada a cambiado,- soltó el recién llegado, después de varios minutos en silencio,- excepto que tu Theo, te casaras con Lovegood, Pansy se casara con Potter y tu Draco,- dijo con burla,- te dejo plantado Astoria,- termino de decir con burla en su tono de voz, el rubio poso su mirada de fuego.
- Eso es algo que no te interesa, Zabini,- siseo el rubio,- el arresto de dejo delirando, si crees que tu opinión realmente importa,- el moreno se puso de pie al igual que el rubio, haciendo que Theo los hiciera sentarse argumentado que debían comportarse, ambos lo hicieron lanzándose chispas por los ojos.
- No hubiera terminado en arresto si hubieras ayudado,- el rubio chasqueo la lengua.
- Eso es pasado supéralo,- dijo en tono de burla, el moreno se puso de pie, antes de lanzar alguna maldición, una voz lo detuvo.
- Disculpen interrumpo algo,- era la voz de una mujer, los tres pares de ojos se posaron en ella, mientras que el moreno se acerco sonriendo.
- Veo que recibiste mi mensaje,- afirmo, la cara de la bruja lo miro con indiferencia, para despues posar su mirada en su compañero de departamento.
- Theo,- el castaño se levanto de su silla ante si jefa.
- Hermione,- saludo mientras el rubio imitaba a sus amigos, a pesar de todo no era tan patan, ademas la joven frente a el, se veía atractiva, como decía sangre sucia o no era bella.
- Necesito que visites a estas personas,- saco un pergamino,- es para los permisos de la segunda prueba,- el castaño asintió.
- Disculpa ¿pero no usaríamos a los usuales?,- la castaña negó.
- Deseo que primero se vea lugares cercanos, si no es posible llamaremos a Rumania,- el Slytherin asintió,- disculpen la interrupción,- cuando se iba a dar media vuelta y seguir su camino, el moreno la tomo de la cintura, la bruja regreso su mirada fulminándolo,- ¿me puedes soltar?,- hablo con furia contenida.
- Solo quería guiarte a nuestra mesa,- la joven abrió los ojos.
- No tengo ninguna cita contigo,- afirmo.
- Yo te mande una nota,- justifico.
- Zabini,- hablo con seriedad,- te informe que cualquier asunto del Ministerio era resuelta en horario de oficina con cita previa, pero tu me informas que era algo legal, cosa que a mi departamento no le corresponde, por lo tanto te pido de la manera mas atenta que acudas a donde te puedan ayudar,- miro la mano que el moreno aun no retiraba de la cintura de la castaña,- en esta mesa tienes al jefe del departamento de leyes mágicas, estoy segura que el te ayudara,- el rubio solto un bufido, antes de que alguien mas pudiera agregar algo mas, una figura apareció detrás de Hermione, el hombre puso su mano en el brazo del moreno quitándola del cuerpo de la joven, este iba a protestas, al ver al hombre lo observo de manera altiva.
- Nuestra mesa esta lista Hermione,- la castaña tomo el brazo de su acompañante comenzaron a caminar, solo que antes la bruja, miro a los de la mesa.
- Theo, Zabini, Malfoy, espero tengan una comida agradable,- antes de irse termino de hablar,- y tu Zabini deja de mandarme notas, Sirius vamos - el moreno no demostró su molestia, ante las palabras de la castaña. Cuando la pareja desapareció, los tres hombres se observaron, sin comentar mas, continuaron con su comida, el rubio no podía dejar de admirar la seguridad de la joven que en sus tiempos de escuela fue su enemiga, sabia que era niña insegura habia quedado en el pasado, al igual que esa rivalidad infantil.
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Una hermosa mujer castaña, llego a su oficina después de una rica comida en compañía, de su merodeador favorito, ese hombre siempre le hacía sonreír como loca, era divertido aunque en ocasiones se pasaba de sobre protector, ya que se molesto al ver el acercamiento del Slytherin, eso lo pudo notar, cuando llego a su lado, alejándola rápidamente del joven que hacia días la pretendía cortejar.
La joven se igual forma se quedo pensando, desde hacia días tenía un pensamiento rondando por su mente, ya que siempre que andaba por el Ministerio, se encontraba de casualidad, a Malfoy, desde que regreso y lo encontró por primera vez, no podia negarlo era realmente guapo, solo que seguía siendo el mismo imbécil sangre pura, la castaña sabia que alguien como el siempre seria el mimo, solo basto con una tarde en su Mansion, cuando sus Padres estaba molestos de tenerla en su casa, nunca se habia sentido tan agradecida con Lucia, por llevarla a una tarde de te, ver sus rostros molestos fue una gran victoria sobre ellos.
Revisaba papeles hasta que se encontró con un sobre, con el seño de los Zabini, estuvo a punto de romperla cuando noto que la letra de afuera no era la que ya conocía del moreno, cuando comenzó a leer las palabras, se percato que la Sra. Zabini la invitaba a una tarde de te, bufo molesta, la realidad es que no quería ir, pero igual no quería ser descortes, durante su visita a la mansión, ella se porto amable, asi que muy a su pesar confirmo su asistencia seria el fin de semana, dejando algunos dias para comprar una túnica.
Cuando termino sus labores, mas temprano de lo normal, salio de su despacho viendo por el rabillo del ojo al heredero Malfoy, debia ser su imaginación, el Ministerio era su lugar de trabajo era lógico encontrarlo en ocasiones, camino por los pasillos hasta salir al callejos diagon, vio las vitrinas, hasta llegar al negocio de Pansy la prometida del amigo de la castaña, al entrar al lugar, vio a la joven pelinegra, esta despedía a una compradora. La pelinegra al ver a la amiga de su prometido le sonrio.
- Hola,- saludo la heroína de guerra,- me alegra que me recibieras,- la bruja de mirada verde asintió.
- No hay problema,- saco un pergamino,- en tu nota me dijiste que deseabas una túnica para una tarde de te,- mas que una pregunta afirmaba,- ¿con que familia es?,- interrogo, mientras le mostraba unos modelos.
- En la mansión Zabini,- la pelinegra sonrio.
- Se noto que le simpatizaste a Anabelle,- le entrego una túnica de color verde,- pruébatelo. Despues de varios modelos entre ambas eligieron el correcto, una túnica de color blanco, hermosa. Momentos despues salieron del local juntas, ya que esa noche habría una cena en la casa de Black.
- ¿Por qué dices que le simpatice a la Sra. Zabini?,- cuestiono la castaña.
- En primer lugar, te aconsejo que la llames Anabelle, cuando le dicen Sra. Se molesta,- la castaña sonrio y asintió,- estoy segura que le simpatizaste porque ella nunca invita a nadie a su mansión,- la joven de mirada chocolate sonrio.
- Ella se ve diferente a las mujeres de sociedad,- afirmo.
- No te engañes,- sentencio la pelinegra,- ella podrá amar molestar a las personas, pero ten por seguro que es selectiva con sus amistades, si a ti te tomo en cuenta es porque en realidad ella cree mas en el poder que una mistad ofrece, que la sangre que lleva esa persona,- la castaña comprendió el punto,- aun así será una tarde muy divertida para ti.
Ambas brujas siguieron charlando, sobre la tarde en la mansión Malfoy, sin tonar que una mirada gris las seguía, ya que el dueño de esos ojos, estaba empecinado a conocer mas a la joven que a lo largo de los años, había cambiado.
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Ese fin de semana, la embajadora del ministerio, llego a una mansión que sin duda era hermosa un poco mas pequeña de las que normalmente visitaba, sin dejar de lado lo hermosa que se presentaba ante ella, la reja fue abierta mientras ella caminaba por el sendero de la entrada, veía la enorme puerta donde se veía una figura femenina, al llegar frente ella, una hermosa mujer morena con el cabellos largo y hermoso, la saludo.
- Me alegra que hayas aceptado,- saludo la mujer a la joven con besos en las mejillas,- pasa querida,- ambas caminaron, hasta un salón donde había una mesa, con tasas de te, una tetera y bocadillos, la joven a lo largo de su vida como embajadora estuvo acostumbrada a esa vida.
- Gracias a ti por invitarme,- hablo la joven mientras se sentaba en frente a la mesa,- fue una sorpresa tu invitación,- afirmo.
- Lo se, solo puedo decir que nunca conocí a nadie como tu, eres divertida además sabes cómo sacar de su balanza a Isabella Greengrass eso es admirable,- ambas sonrieron ya que coincidían que la matriarca de esa familia era insoportable. Pasaron unos minutos en silencio hasta que la joven pregunto.
- ¿Cómo sabias de mi compromiso con Viktor?,- la mujer sonrió.
- Por su Madre, Madeleine es un gran amiga, tengo años de conocerla, cuando tu comenzaste tu relación con su único hijo, ella estaba emocionada, decía que por fin el había conocido a la indicada, así que te presumía en nuestro circulo,- la joven sintió tristeza ella extrañaba a la familia de Búlgaro,- cuando ustedes rompieron su compromiso ella se puso triste, comprendiendo que tu decisión era aceptable,- la joven sonrió.
- Ellos siempre fueron como una familia,- ambas permanecieron charlando, de la vida de la joven, sus viajes su empleo. Paso un par de horas hasta que ambas seguían charlando.
- De verdad no comprendo como Blaise nunca ha encontrado a una joven como tu, hermosa e inteligente,- la castaña comprendió por cual dirección iba la charla asi que la corto.
- En realidad no estoy interesada en compromisos,- antes de que la mujer hablara ella la corto,- se que sus intenciones no son malas, pero si su plan es que yo salga con su hijo, la realidad es que no lo hare.
- Directa en tus palabras,- afirmo la mujer de cabello oscuro,- eso me agrada y se que no te interesa, lo cual no me molesta, no te niego me haría feliz que aceptaras conocer a Blaise, pero es tu decisión,- la ruja de mirada chocolate asintió.
- Espero no haberla ofendido,- la mujer hizo un gesto con la mano restándole importancia. Pasaron unos minutos en silencio hasta que un joven entro a la habitación.
- Madre,- una figura masculina entro,- perdón,- al ver a la castaña, sonrio,- Hermione,- se acerco a la joven para besarle su mano.
- Zabini,- fue la manera en que respondió,- si me disculpa, Anabelle,- se puso de pie,- es hora de irme,- la mujer se puso de pie.
- Entiendo querida debes descansar,- se despidió de la joven,- Blaise acompaña a la joven a su casa, no me gusta la idea que se marche sola,- el joven asintió, antes de que la castaña protestara la mujer de tez morena salio de la habitación.
- Vamos Hermione,- el joven extendió su brazo
- En realidad no es necesario,- el moreno negó.
- Por lo menos permíteme acompañarte al callejón diagon,- ella quería negarse pero no tenia fundamentos. Asintió no muy convencida antes de caminar para aparecerse, al llegar al callejón, el se giro a verla,- porque no vamos por una copa,- la joven negó.
- En verdad Zabini no estoy interesada, es mejor que aquí me quede,- el moreno frunció el ceño, jalándola de la mano a una pared, al estar el callejón caso desierto nadie podia ayudar.
- A mi nadie me rechaza, solo eres una sangre sucia que no merece nada,- la joven intento sacar su varita pero el moreno la quito de su manos, ella se movia, lamentablemente no podia hacer nada, asi que recurrió a los insultos, si ese idiota le hacia algo nunca la veria débil.
- Si tan sangre sucia soy, porque tantas ganas tienes de llevarme a la cama,- el moreno frunció mas el ceño.
- Porque estas bastante buena para eso,- el puso sus labios sobre ella, la joven al sentir como invadía su boca decidió tomar un labio del moreno y morderlo con todas sus fuerzas, el al separarse un poco, hizo espacio para que la castaña golpeara su ingle. Antes de que la joven pudiera tener su varita el ya la apuntaba con la suya,- ni se te ocurra,- comenzó a acercarse, por suerte antes que llegara a su lado, una luz apareció frente a la castaña, haciendo que la varita del moreno saliera volando, la castaña solo pudo distinguir una figura frente a ella.
- No escuchaste que no quiere nada,- la voz del defensor de la bruja siseo,- ahora largo antes que ese hechizo sea mas potente.
- Eres un maldito traidor,- sentencio el moreno antes de irse.
- Gracias,- articulo la joven, cuando su salvador giro ella jadeo,- Malfoy que oportuno fuiste,- agradeció la joven, el solo extendió su varita mientras la observaba.
- Para la próxima ten cuidado con tus citas,- ella iba a protestar, solo que no le importo lo que pensara el mago.
- De nuevo gracias, jamás crei que hicieras eso por mi,- el iba a decir algo hiriente solo que se arrepintió.
- No es nada Granger,- la joven se dio media vuelta para poder aparecerse, mientras que el heredero Malfoy sonrio de lado, esperando volver a ver a la bruja, solo que en circunstancias diferentes.
