DON'T GO HOME WITHOUT ME

II.


El hogar está donde el corazón duele.


Kagura está sospechosamente contenta cuando le ve otra vez. Se pregunta a dónde ha ido todo aquel desánimo de hace tres días, en el parque, cuando la muy salvaje acabó rompiéndole la cartera en dos al negarse a invitarle comida. Las adolescentes son bipolares, afirma en un murmullo para sí cuando la ve acercarse a él derrochando alegría.

Ella sonríe y grita mientras monta a su perro por las polvorientas calles Edo; agita un papel en su mano como declarando victoria y se lo planta en la cara a toda aquella persona que conoce de algo. Okita no sabe de dónde viene tanta felicidad y sospecha que se ha ganado una visita a la fábrica de sukonbu, justo como lo hizo el tarado de Hijikata con la mayonesa hace muchos años. Eso o por fin el Jefe se ha dignado a pagarle el salario.

No es nada de eso, se da cuenta cuando Kagura llega hasta él y mueve el papel frente a su cara como hizo con todos los demás. Sougo alcanza a percibir que es una carta por la estructura del contenido. Tiene una letra áspera, desordenada y masculina. O eso quiere pensar. Si alguien viera la caligrafía de la chica Yorozuya nunca creería que pertenece a un ser del sexo femenino. Mas Sougo no tiene por qué devanarse los sesos para averiguar quien ha escrito la misiva, porque Kagura, en un gesto que quiere parecer apático, le hace un resumen del contenido y le devela el remitente.

—Apártate, Sádico —dice con altanería—. No tengo tiempo para ti, uhm-uh. El estúpido de mi hermano va a llegar en cualquier momento y hay cosas que debo hacer —no deja de sonreír ni un momento mientras le larga su mini monólogo; él la deja partir sin más preámbulos porque es hora del almuerzo y tiene que hacer una inspección sanitaria en una fonda que parece tener muy buen sazón. Okita entierra las manos en los bolsillos y camina despreocupadamente en dirección contraria a la de ella, dejando que cada quien vaya a ocuparse de sus cosas sin lesiones de por medio.

De manera que el chiflado de su hermano va a venir a la Tierra y eso la pone contenta.

Si bien es partidario del dolor y sufrimiento eternos de China, en su cabeza comienza a carcomerle la duda de si, cuando él estuvo lejos le hubiera enviado una carta... ¿Ella se habría puesto tan contenta como ahora lo está por el loco de su hermano?

Ja.

Imposible.