Hola mis queridos lectores, antes que nada quiero agradecer sus lecturas, comentarios, favoritos son geniales y espero les guste este capitulo. Saludos. Recuerdos letra inclinada.
Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling
Capitulo 12: Lucha
La castaña llego a la mansión Black, después de recibir el patronus de Sirius, de verdad que se escuchaba histérico, así que imagino que la cosa con su amiguita no había resultado como el estaba acostumbrado, la joven de mirada chocolate escucho gritos que provenían de la cocina, así que con varita en mano se apresuro a llegar, para encontrarse con el animago detrás de una silla mientras una mujer le arrojaba platos a la cabeza, la castaña al ver a la joven que tenia acorralado a su amigo no pudo evitar soltar una carcajada, haciendo que el mago y la bruja la observaran.
la castaña se llevo una mano a la boca mientras ahogaba lo que sin duda seria la mejor risa de burla que saldría de su boca, la joven reconoció a la mujer que arrojaba los platos a la cabeza del animago, asi que guardo su varita y camino hacia ella, la pelirroja aun con el plato en la mano le sonrio.
- Cassandra ¿Qué ocurre?,- cuestiono la bruja mirando a su amiga pelirroja, esta la observo con el ceño fruncido sin querer soltar el arma usada en contra del merodeador, el hombre levanto su mirada para captar los ojos chocolate de Hermione, sintiéndose a salvo hablo.
- Tu amiga esta loca,- mal uso de palabras pensó la castaña, la pelirroja solto el plato rosando la cabeza de Sirius, este se agacho mientras la pelirroja lo miraba matándolo con la sola mirada.
- Cassandra basta,- la castaña se paro frente a su amiga,- y por Merlin Sirius lárgate a tu cuarto,- el ojigris se quedo en su lugar.
- Esta bien,- fue su respuesta la castaña al darle la espalda solo vio como su amiga se enrojecía y bajaba cabeza la castaña al ver el acto de su amiga, giro su rostro para saber que la habia puesto nerviosa, la bruja a inteligente de su generación deseo no hacerlo ya que vio el cuerpo desnudo del merodeador salir de la cocina.
- Por Merlin vístete,- grito la castaña, como respuesta obtuvo la risa burlona del animago. La mujer de mirada chocolate vio a su amiga sonrojada y claramente molesta,- ¿Ahora si e diras que paso?,- cuestiono la pelirroja asintió.
- Solo que vamos a otro lado porque de verdad no quiero ver este sitio,- la castaña sonrio y la llevo a la sala, ambas sentadas la castaña hizo señas a su amiga para que le explicara que habia sucedido.
Una joven pelirroja estaba entrando por la chimenea, su amiga le habia dicho que era libre de entrar a la mansión Black ya que su dueño le dio carta abierta para eso, ella al ser cercana a la castaña tomo la palabra, llego bajo las llamas verdes y la estancia estaba en silencio.
Camino por la sala buscando indicios de la presencia de alguien, salio de la estancia para llegar a la cocina, cuando atravesó el umbral de la puerta se detuvo en seco al ver una figura desnuda frente a ella. grito con todo su fuerza mientras a un costado suyo topaba un plato y lo arrojaba al individuo, este al escuchar el gripo la miro y sonrio, cuando vio que le era lanzado un objeto se cubrió con lo mas cercano que tenia, se refugio detrás de una silla.
- Maldita sea Black, cúbrete,- grito la pelirroja, este la miro.
- Estas en mi casa muñeca asi que ando como me viene en gana,- la bruja entrecerró los ojos, al ver que el animago se iba aponer de pies esta le volvió a lanzar mas platos, provocando que este continuara escondido detrás de la silla.
La pelirroja habia terminado de contarle la historia a su amiga, mientras que la castaña reprimía una risa que sin duda seria muy cruel dejar salir, sus ojos castaños desprendían unas cuentas lagrimas mientras se componía, negó a su amiga mientras le tomaba la mano.
- Tranquila sabes como es Sirius,- la bruja pelirroja sonrio,- te muestro donde dormiras y mañana seguirnos charlando no crees,- su amiga asintió y la siguió la bruja de mirada chocolate la dejo en la habitacion frente a ella, mientras la pelirroja se despedia con una sonrisa.
A la mañana siguiente la castaña bajo a la cocina tenia que hablar con el merodeador antes que su amiga bajara, cuando llego estaba el hombre de mirada gris bebiendo una tasa de te mientras leia el profeta, la castaña sonrio mientras detectaba en su mejilla una marca que sin duda no era resultado de una noche de pasión, el merodeador la miro y sonrio.
- Solo sacame de una duda,- dijo la castaña mientras bebía su tasa de te,- si pudiste usar la varita para mandarme el patronus, porque no la usaste para detener a Cassandra,- en animago frunció el ceño.
- Porque ella es peligrosa y si la atacaba seria peor,- la bruja de mirada chocolate solto una carcajada.
- Me alegra que la conozcas tan bien,- despues agrego,- espero no te moleste que se quede un tiempo,- el animago negó, a pesar de saber el temperamento de la pelirroja sin duda era una gran chica.
- Sabes que puedes invitar a quien quieras,- la castaña sonrio,- a tus citas no,- setencio, ella sonrio para segundos despues ir por su amiga, ya que sin duda quería saber el motivo de su visita.
La castaña subió las escaleras de la mansión, ella sabia que su amiga y Sirius no se llevaban bien, a decir verdad desde que se conocían siempre habia existido entre ellos esa hostilidad, comprendía a su amiga porque reacciono el dia anterior de esa manera aunque no dejaba de ser gracioso, y el animago era generoso al dejarla quedarse en la mansión sin saber el tiempo y el motivo que habia llevado a la pelirroja a Londres.
Llego frente a la puerta de la recamara de su amiga, toco hasta escuchar el permiso para entrar, al abrir la puerta vio a su amiga arreglada frente al espejo, la castaña le sonrio mientras su amiga devolvió el gesto sin duda era un gran chica.
- Ya se que me diras,- dijo la pelirroja levantando una mano,- me porte inmadura y pido disculpas,- la castaña sonrio.
- No te iba a decir nada,- sonrio aun mas,- debo admitir que estuvo genial ver a Sirius asustado,- despues se puso seria,- solo que no debes hacer eso, esta es su casa,- la pelirroja asintió.
- No se repetirá,- aseguro la bruja Francesa.
- Eso espero,- la pelirroja la miro,- ahora bien, ¿Qué haces aquí?,- cuestiono la heroína de guerra.
- Que no puedo venir a ver a mi mejor amiga,- la castaña levanto una ceja,- esta bien, el Ministerio Frances me mando para apoyarte el tiempo que te resta en Londres.
- Apoyarme o hacer que regrese,- la pelirroja sonrio.
- Les dije que jamás te engañaría,- ambas rieron,- ya encerio ellos temen que te quedes, asi que estoy a tus ordenes jefa,- la castaña frunció el ceño.
- No me llames jefa, pero debo admitir que necesitare tu ayuda, la nueva ley esta a punto de salir, tengo un proyecto personal y esta el torneo,- la pelirroja asintió,- ya vámonos que no pienso llegar tarde,- ambas despues de algunos minutos y despedirse del animago salieron por la chimenea rumbo al Ministerio, al llegar a su lugar de trabajo fueron directamente a reportarse con el Ministro y explicar las funciones de la asistente de la castaña, el hombre mostro su aprobación y ambas salieron rumbo a la oficina de la bruja.
Pasaron algunos dias desde la llegada de la amiga de la castaña a Londres, ambas como en Francia se habian acoplado perfectamente en sus labores, la pelirroja seguía peleando con el merodeador, mientras que la castaña cansada de ser mediadora los dejaba discutir hasta que se aburrían, el viernes llego, al dia siguiente llegaría Nott de su viaje de bodas, asistiría a una comida en casa de Harry y Pansy.
El viernes en la noche iba saliendo de su oficina junto con su gran amiga, ambas iban cansadas pero sonrientes, al entrar al ascensor del Ministerio una figura iba dentro del cubo, ambas brujas saludaron con cortesía, ambas charlaban animadamente mientras unos ojos grises las observaban cuando el ascensor llego a su destino a la castaña sintió una mirada penetrante en su nuca giro un poco su cuerpo para ver a un rubio pasando a su lado.
- Buenas noches Granger,- saludo el rubio.
- Hasta luego Malfoy,- ese intercambio de palabras y las miradas que se arrojaron fue suficiente para detectar tención entre ellos, la pelirroja sonrio al percatarse del detalle y continuo su camino con su amiga.
O0o0o0o0o0o0o0O.
En la mañana del sábado una joven castaña se encontraba frente al espejo, se vestia con una ligera túnica de color rosado, zapatos no altos y su cabello un poco mas largo que hacia unos meses, pero con su nuevo color castaño oscuro, salio de su habitacion y fue a la cocina donde ya la esperaban el animago y su amiga pelirroja, ambos estaban callados, ella sabia que no debia presionarlos para que tuvieran una mejor relación, pero el hecho de que no se estuvieran fastidiando era una clara señal que todo estaba en orden, la castaña suspiro y tomo su taza de te.
- ¿Seguro no puedes ir Sirius?,- cuestiono la castaña al merodeador.
- Sabes que no preciosa,- el animago se veía apenado,- dale mis saludos a la rubiecita y su esposo,- dijo mostrando una de sus mas enigmáticas sonrisas,- volveré en unas semanas,- ella asintió,- se quedan en su casa, hagan lo que quieran,- ambas brujas asintieron, este le dio un beso a la castaña y ella sonrio.
- Solo cuídate y por favor no te arriesgues mucho, ya no eres tan joven,- el hombre de mirada gris que tanto le recordaba a alguien a la castaña sonrio.
- Sabes que no que arriesgare,- guiño un ojo antes de salir por la cocina, la bruja mas inteligente de su generación resoplo, su amiga le tomo la mano sabiendo que estaba preocupada por el hombre que acababa de salir.
- Le ira bien,- la bruja de mirada chocolate asintió.
- Lo se,- comenzó a decir,- es solo que es lo mas cercano a una familia,- la pelirroja asintió,- pero ya basta se que regresara en una pieza o lo mato,- ambas rieron por el chiste.
Salieron de la mansión para ir a la casa de Pansy y Harry ya que ese dia regresaba Luna de su viaje de bodas y le darían la bienvenida, las chicas estaban sonriendo y jugando en la calle, la realidad es que esa pelirroja era una gran persona siempre estaba con ella y esta conocía sus mas oscuros secretos, asi que sabia hasta que limite preguntar.
Por suerte en lo que iba de la semana no habia cuestionado nada de su pasado en su país natal, sospechaba que tarde o temprano cuestionaría algo solo que sabia que no respondería nada en ese momento.
Al llegar a la sencilla casa de su amigo, fueron recibidas por el niño que vivio el les indico que estaban en el jardín y que los novios ya habian llegado, ambas se sonrojaron por el atraso que tuvieron, caminaron hasta llegar al lugar indicado, mientras abrazaban a los presentes, la castaña estaba feliz de ver a los recién casados.
- Me alegra ya tenerte de regreso,- comento la castaña a su amiga de mirada soñadora, ambas se abrazaron,- no la conoces pero ella es Cassandra una colaboradora Francesa que vino por orden del Ministro,- la pelirroja y la rubia se saludaron con mucha cortesía. La bruja de mirada chocolate continuo con las presentación, ya que solo Harry la conocía los demás que estaban en la reunión no lo hacían. Un par de minutos despues todos pasaron a la mesa, que pusieron en el jardín, estaban charlando cuando en el jardín apareció una figura masculina.
- Buenas tardes,- dijo en modo de saludo, se acerco a los recién llegados y saludo a Theo con entusiasmo y su esposa con cortesía, a los dueños de la casa saludo con efusividad a la pelinegra y su prometido con un asentimiento de cabeza. El rubio se sento frente a la castaña y saludo,- Granger,- dijo en tu tono habitual.
- Malfoy,- respindio de la misma manera,- ella es Cassandra,- dijo señalando a su amiga.
- Un gusto, fue la respuesta del rubio. La comida estaba plena con risas, solo el rubio y la castaña estaban perdidos en su mundo, ella recordando el beso y regañándose a si misma por haberlo permitido, pero extrañamente deseando otro beso de quien fue su enemigo por años, mientras que el rubio observaba a la castaña recordado esa noche y preguntándose si se podría repetir. Ambos con pensamientos similares, sobre el que tenían frente eran extrañas las sensaciones, ya que se gustaban de eso no habia duda pero estaba su moral ante esa atracción, su pasado y el saber que algo entre ellos no podría ser, estaban convencidos ya que ella creía que el jamás se le acercaría por as que le gustara y el estaba seguro que ese beso habia sido suerte y temia besarla y que ella lo golpeara. Ambos metidos en sus pensamientos no se percataron del cambio de charla que hubo en la mesa, hasta que la bruja escucho su nombre, levanto la mirada para encontrarse con los ojos azules de Luna.
- Hermione,- la castaña sonrio,- te decía que hay algo que debo anunciar y bueno una pregunta que hacerte,- la castaña asintió,- antes que nada quiero agradecer el que hayan venido, nosotros queremos anunciar que dentro de algunos meses, seremos Padres,- grito la bruja, haciendo que los presentes se emocionaran, la castaña estaba feliz y sorprendida,- eso no es todo,- tomo la mano de su esposo,- Theo y yo queremos que seas la madrina de nuestro hijo,- la castaña sonrio aun mas y asintió.
- Sabes que si Luna gracias,- la joven de mirada chocolate abrazo a su amiga. Momentos despues la castaña retomo su lugar en la mesa. Unos minutos despues la castaña se puso de pie anunciando que iria por el postre a la cocina, cuando llego a dicha parte de la casa sus manos la sostuvieron contra la mesa, estuvo unos momentos de esa forma hasta que sintió una presencia detrás de ella.
- Granger,- la castaña se giro a ver al mago.
- ¿Qué se te ofrece?,- cuestiono.
- Nada importante,- ella levanto una ceja, cuando vio al rubio rodear la esa acercándose a ella,- no te visto mucho en los últimos dias,- ella sonrio.
- He estado ocupada,- ella lo miraba en esos ojos que sin duda cautivaban.
- Eso es tan extraño,- dijo con ironia,- espero pronto se repita lo de la otra noche,- dijo seductoramente mientras observaba los labios de la castaña.
- Claro cuando quieras tomarte una copa avísame,- el rubio rio sabiendo que comprendía a lo que se refería.
- En ese caso espera mi lechuza,- ella asintió el rubio se acerco a la bruja y beso cerca de sus labios,- te espero afuera,- la bruja negó y observo como el rubio salía de la casa. La bruja sabia que estaba en problemas pues sin duda le gustaba el mago, sabia que era una jugada arriesgada pero sin duda la lucha interna que tenia habia tenia habia ganado apuntando a su deseo por el rubio. Lo que no sabia la castaña es que en el cerebro del rubio esa lucha habia dado el mismo resultado.
