DON'T GO HOME WITHOUT ME
V.
El hogar está donde el corazón duele.
Ella le sonríe de la forma más brillante que le ha conocido jamás. Incluso parece casi feliz de estar con él. Ese casi es lo único que mantiene la estabilidad en la mente de Okita, porque no entiende cómo es que después de tanto tiempo de despreciarla, China le ha parecido repentinamente bonita. ¡Bonita! Nadie puede ser guapa a sus ojos a excepción, claro, de su fallecida hermana, y se niega a que una chica amanto de su calaña venga a revolverle los sentidos de esta forma. Más cuando lo único que le ha hecho curvar la boca a esa cerda es que le está pagando una puesta y la ha invitado a comer todo lo que quiera (a Sougo no le parece necesario recordar que va a acabar en la quiebra).
Se pregunta si se ha fumado lo mismo que ella para llegar a pensar eso, porque está más que claro que hay algo malo en el aire o en el agua que apenas y ha tomado. Ese estúpido pensamiento tiene que ser, sin lugar a dudas, un desperfecto de su sistema nervioso.
En serio, China no puede ser bonita.
(Por eso se alegra cuando Hijikata le informa que, justo allí donde están comiendo él y China, es una fábrica clandestina de sustancias psicoactivas con fachada de parrilla coreana.
Entonces contento comienza con la carnicería que, más que trabajo, parece venganza).
