DON'T GO HOME WITHOUT ME
VI.
El hogar está donde el corazón duele.
Sougo se siente todavía afectado por el incidente de las drogas. Desequilibrado y desconcertado, esas son sus emociones, tal vez unas pocas más (asustado, ansioso) mezcladas con el propósito de hacerle desfallecer. También, de vez en cuando, se siente bastante marica.
¿Qué le está pasando?
Tal vez, mientras estaba allí abajo, inhaló prolongadamente una de esas mierdas que estaban fabricando y el efecto perdure en su cuerpo hoy en día. Y, no es que quiera ser un quejoso, porque él normalmente pasa de esas chorradas, pero el malestar se le agrava cada día un poco más. Poquito a poquito, como un monstruo.
Es un malestar que tiene nada que ver con él y sí todo con ella, con China, con la condenada Kagura y ese nuevo y misterioso poder que parece tener sobre su estado de ánimo sin importar la distancia a la que se encuentren.
Quizás se está muriendo.
Lástima.
Debe ser un mal karma por intentar tan religiosamente asesinar a Hijikata.
(Pero Okita no es tan idiota e, incluso si no la ha sentido antes —esa cosa cálida de la que Mitsuba siempre le hablaba—, sí la ha visto, la ha oído y ha leído sobre ella, es sólo que pretende no darse cuenta).
