DON'T GO HOME WITHOUT ME
VIII.
El hogar está donde el corazón duele.
Que esté enamorado, que lo esté de un monstruo devoratodo de alguna raza superior y que se le acelere el pulso en su presencia, no significa que Sougo sea estúpido aparte de lo ya mencionado. Es por eso que, a pesar del sentimiento nuevo y y arrollador, no actúa diferente ni le trata con delicadeza. No es su estilo. No le va ni a ella ni a él (incluso si de vez en cuando se pone cursi y le dedica de forma inconsciente canciones de su lista de reproducción).
Kagura sigue la vida a su manera, insultándole, bufándole y golpeándole. Hay paz en el caos de su rutina y Sougo no puede esperar algún cambio (porque reconoce que, de cierta forma, lo está esperando) en una adolescente de dieciséis que se comporta todavía como de catorce la mayor parte del tiempo (y esto le hace cuestionarse su sanidad mental muy a menudo).
