DON'T GO HOME WITHOUT ME
IX.
El hogar está donde el corazón duele.
A Kagura le han molido la mitad derecha del rostro a palos y la izquierda no se encuentra muy bien que digamos; además de eso, su cabello ha dejado de ser largo y recto, y ahora tiene un corte que la hace ver estúpida y ridícula. Puede ver que le han inutilizado un brazo y tiene una herida borboteante en el costado.
Pero Kagura pasa de todo esto, incluso de su brazo roto y del reguero de sangre en su cabeza que le impide abrir un ojo, y se abalanza en contra de sus enemigos en medio de una serie de insultos absurdos y gritos de batalla que dejan sordo a Okita durante unos segundos.
Ella patea y golpea, salta y destruye con su fuerza demoledora y no importa cuánto la lastimen, cuánto traten de derribarla y cuántas veces caiga; ella se levanta una y otra vez siempre mirando al frente, siempre pensando en la victoria, olvidándose de sí misma por proteger a alguien más.
Cae un poco más profundo en su corazón por ella y ella cae literalmente desmayada.
