Hola mis queridos lectores, antes que nada ofrezco disculpas por no actualizar pero juro por Merlin que no es por falta de inspiración, si no es por la culpa de mi nueva obsesión llamado Grey s Anatomy, jajaja voy en la 3 temporada de 11 solo que prometo ponerme a escribir ya que por fin tengo decidido el final de la historia, los quiero y gracias por acompañarme a los largo de esta historia.
Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K Rowling. Yo solo me divierto un poco con los personajes.
Capitulo 19: encuentros
Hermione se levanto esa mañana posterior a una de sus peores noches, sentía que su cabeza estallaría esa mañana, asi que sin esperar mas se ducho y fue directamente a la cocina a tomarse una poción para el dolor, al llegar a la cocina vio a su pelirroja amiga, a quien saludo informándole que llegaría al medio dia al Ministerio, minutos despues la castaña salio de la Mansión Black.
Mientras tanto Cassandra observaba su tasa de te intentando comprender el comportamiento de su mejor amiga, ella sabia la historia completa, sobre el pelirrojo y ella, mas nunca la vio cuando ocurrió todo, asi que ahora deseaba ayudarla mas, no solo escuchar la historia, ella deseaba ser de mas utilidad para con Hermione.
Aun recordaba la noche en que su amiga le conto su pasado, ese dia grito todo lo que sentía, ya que no aguanto mas exploto, algo que temia la pelirroja que sucediera de nuevo.
Vio que ingresaba a la cocina Sirius, a quien intentaba evitar ver a los ojos desde el dia que la beso, solo que si queria audar a su amiga, debia unir fuerzas con quien no deseaba, se levanto de la silla y fue hacia el merodeador,
- Sirius,- llamo la atención del hombre,- deseo que ayudar a Hermione,- el hombre asintió mientras escuchaba el plan de la pelirroja pa ra ayudar a quien cosideraba un miembro de su familia.
- Solo dire pelirroja,- puso una mano en el hombro de la bruja,- no eres tan cerrada como pensaba,- segundos despues salía de la habitacion con una sonrisa que sin duda era la misma a cuando planeaba una travesura.
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Un hombre de cabellos rubios, caminaba por los pasillos de su lugar de trabajo, su mente desde hacia algunos dias pensaba en la noticia que le habian dado sus padres.
Por una parte el no sentía la necesidad de acceder a la fortuna que por derecho era suya, hacia mucho su mente se alejo de ese tipo de vida. Solo que por otro lado esta podia ser una excusa para estar con ella, sin el temor que sus progenitores pudieran hacer algo en su contra y el de ella, ya que técnicamente estaba cumpliendo sus deseos, casarse con la mujer que le fue designada.
En su mente se libraba esa batalla por la cual no sabia que parte de sus propios deseos ganaría.
En ese momento el heredero Malfoy la observo a esa mujer que por años pretendió odiar y que ahora compartía su lecho en algunas noches de la semana, son rio y se acerco con aquella elegancia que aprendió desde muy pequeño.
La joven de cabellos castaños y cortos estaba revisando una misiva que hacia unos minutos habia llegado a sus manos, concentrada en su actividad que no se percato que alguien se acercaba a ella hasta que sintió unas manos rodearla, ella se sobresalto giro su rostro solo para encontrarse con los ojos grises de su amante.
- Suéltame,- fueron sus palabras de saludo, este la solto.
- Yo he estado muy bien,- dijo en forma de sarcasmo.
- ¿Qué quieres Draco?,- cuestiono la embajadora.
- Invitarte a comer,- respondió el rubio.
- ¿Bromeas?,- cuestiono levantando una ceja.
- Claro que no solo que quiero hacer algo diferente, nunca salimos,- la castaña levanto su mano callándolo.
- Nunca salimos por que ese fue el trato, a ti no te conviene que te vean conmigo y a mi no me interesa que me relacionen con nadie,- fue la respuesta de la castaña.
- Sabes que no me importan que me vean contigo,- se acerco un poco mas a la joven.
- Y que les diras a tus padres,- dijo con ironía la heroína de guerra.
- No me interesa,- ambos sonrieron.
- Mira sabes que no deseo que haya conflictos, no quiero que me relacionen con nadie,- fue la respuesta de la bruja.
- O no quieres que tus amigos sepan que estas conmigo,- la castaña rio.
- Eso no me interesa, hace mucho que deje de ser una niña y nadie condiciona con quien salgo, asi que ese no es el motivo por el cual no deseo que nos vean juntos,- el rubio sonrio.
- Se que ahora te negaras, pero no sera mi ultimo intento,- la bruja sonrio.
- Otro dia,- antes de que se dspidieran una voz profunda y con acento los interrumpió.
- Herrmione,- la bruja volteo y vio a un hombre enorme, ella sonrio ya que hacia años que no lo veía.
- Víktor,- dijo antes de acercarse para abrazarlo.
- Hermosa tanto tiempo sin verte,- diciendo esto el hombre deposito un beso en la mano de la joven,- me encantarria charlar pero debo ir a una junta, comemos,- invito el búlgaro a la castaña.
- Claro que si,- el rubio levanto una ceja ante la aceptación de la castaña.
- Pasare por ti, imagino que estas en el departamento de cooperación mágica internacional,- la bruja asintió,- nos vemos mas tarde, ya que si no le doy noticias a mi madre se molestarra,- ambos sonrieron. El hombre se marcho dejando a la castaña y al rubio viéndose a los ojos.
- Asi que con el sales,- dijo el rubio.
- El fue mi novio por tres años, además no entiendo tu enojo,- la castaña se dio y vuelta para ir a su oficina dejando al rubio sumamente molesto.
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Un joven de cabello negro y enorme, caminaba tranquilamente por los pasillos del ministerio en Londres, sabia que mas de una mirada estaba atenta a el, ya que ver al jugador mas valioso de Bulgaria era algo memorable. Solo que por esa ocasión el hombre se mostro indiferente ante esas muestras de atención, ya que su mente estaba en otro lugar.
Una mujer de cabellera castaña, quien por mucho tiempo fue su amor, ahora era una gran amiga, el estaba preocupado por ella ya que Cassandra le mando una lechuza informándole los últimos acontecimientos, el viajo al país de su amiga para intentar charlar con la bruja.
El hombre que muchas mujeres matarían por tener en su cama, llego al departamento donde laboraba Hermione, ingreso provocando mas de una mirada curiosa puesta sobre su persona.-
- Buenas tardes,- saludo con cortesía,- busco a Herrmione Grangerr,- un hombre le indico la puerta del despacho de la jefa,- gracias,- dijo el hombre antes de tocar la puerta indicada, cuando escucho un pase ingreso, solo para ver a la mujer que siempre le robo sus pensamientos, la cual se veía muy sexy a su parecer, ella al verlo le sonrio y acercándose lo volvió a saludar con un beso en la mejilla.
- Víktor,- la castaña estaba visiblemente emocionada,- me alegra que estes por aquí,- el hombre la estrecho en sus brazos y beso su frente.
- Hermosa siempre es un gusto verte,- la bruja sonrio ante lo dicho.
- Recojo unos documentos y nos marchamos,- el joven jugador de quidditch asintió.
- Una hermosa oficina que va de acuerdo con su ocupante,- la bruja acostumbrada a su galantería siempre tan caballeroso sonrio.
- Gracias, debo decir que simplemente luces guapísimo,- ambos rieron. Minutos despues salian de la oficina, ella tomada del brazo de su amigo, mientras el moreno sostenía la bolsa de la bruja. Caminaron por el callejón diagon, hasta un establecimiento, fueron recibidos con mucho entusiasmo, cuando llegaron a la mesa el la ayudo a sentarse.
- Y dime ¿Cómo has estado?,- pregunto el jugador de quidditch.
- Muy bien, ocupada con todo esto del torneo en Hogwarts,- el jugador de quidditch rio, cortando de esa forma la palabrería de su acompañante.
- Se que eres la mejor en tu trabajo, pero no me refería a eso,- la bruja se puso seria.
- Cassandra,- esa palabra era como si contestara muchas preguntas que el silencio de Viktor las confirmo,- esa bruja,- el hombre de cabello negro sio y tomo la mano de su amiga.
- Ella solo se preocupa, al igual que yo,- la castaña lo miro seriamente.
- Ya estoy grande como para defenderme sola,- el hombre negó con la cabeza.
- Eso lo se, solo que desde que me dijiste que vendrías a Londres, si soy sincero me preocupe, este lugar no es para ti, no quiero,- el mago no logro terminar su frase porque la bruja lo interrumpió.
- Volverme a ver como antes,- ella lo miro con dulzura, ese hombre siempre la habia ayudado y estado con ella, era como el hermano que nunca tuvo, no es que Harry no ocupara ese lugar, solo que con el asunto de Charlie, el al no tener conocimiento de ese episodio de su vida, no podía ayudarla.
- Sabes que te quiero mucho, lo se estuve y aun estoy enamorado de ti,- al ver la mirada recriminatoria de su amiga el agrego,- cosa que se no pasara,- ambos sonrieron,- es solo que no quiero que te pase lo mismo, supe que sabrias manejar la situación, al llegar a Londres, en realidad creo que es necesario que vieras a tu familia, pero,- la bruja se recargo en la silla.
- El llego,- Viktor asintió.
- Tienes un pasado que debes resolver,- ella negó,- no seas impulsiva, debes cerrar el ciclo.
- No lo hare, el se fue y cerro el ciclo ahora yo deseo ser feliz,- el hombre negó.
- ¿Y lo eres?,- la bruja lo dejo de ver a los ojos.
- Estoy estable,- fue su respuesta.
- Eso no es lo mismo y lo sabes,- le recrimino al ver la molestia reflejada en la bruja el tomo su mano,- no me malinterpretes hermosa quiero tu felicidad y para eso debes cerrar heridas,- ella aun no lo veía a los ojos.
- Es mas fácil decirlo que hacerlo,- el hombre frente a ella asintió,- no se como hacerlo.
- Por la verdad,- la bruja aun recordaba como estaba en eso pozo emocional cuando inicio su relación con Viktor.
- Yo también lo recuerdo,- dijo el mago,- cuando llegaste a Bulgaria y te vi, tus hermosos ojos demostraban dolor, siempre supe que algo te habia pasado ya que cambiaste mucho,- la bruja asintió,- llorabas por las noches,- agrego el jugador de quidditch.
- No entiendo,- aseguro la castaña.
- Las noches que pasábamos juntos, llorabas,- la bruja lo miro con cariño,- siempre supe que no me amabas, pero al tenerte a mi lado y saber que reias por mi, que volviste a ver el mundo con color, me hacia sentir bien, solo que ahora me doy cuenta que debi hacer algo para que regresaras a ser la misma Hermione, no solo llenarte de besos, debi hacer algo para que solucionaras tu pasado,- agrego el hombre.
- Eso no debes hacer tu,- la bruja le respondió.
- Era tu amigo,- dijo el hombre,- solo quiero que seas como antes,- la bruja lo miro furiosa.
- Como una estúpida que se deja manipular,- el negó.
- Una mujer imperfecta, una mujer con sueños, alguien que lucha, eso quiero que seas, alguien que es capaz de rechazar a un hombre que no ama,- la bruja lo miro con angustia.
- Sabes que si no me case contigo fue por que no estaba preparada ademas yo no podría darte lo que esperas,- agrego la castaña.
- Sabes que no me refiero a nosotros, tu siempre fuiste libre de decidir yo te quiero y siempre sera de esa forma, pero tienes que cerrar esas heridas o de lo contrario no seras feliz,- la bruja se molesto.
- Eso solo lo decido yo,- el hombre negó.
- Hay cosas que no solo a ti te afecta, te das cuenta que el seguramente cree que tiene un hijo,- la bruja lo miro muy molesta.
- Asi que yo se lo debo,- dijo con amargura.
- No pero es necesario que se lo digas,- la bruja negó.
- El se merece vivir pensando que su hijo lo odia, como su madre lo hace,- al termino de decir aquellas palabras se levanto de la mesa y salio del lugar, dejando a un Viktor bastante preocupado por su mejor amiga.
Cuando la heroína de guerra salio del restaurante, salio al mungo muggle, estaba alterada por lo que le dijo el jugador de quidditch, caminaba por un parque, no lloraba ya que hacia mucho que las lagrimas en su interior se secaron.
Al llegar a un borde del parque, donde se podían ver algunos establecimientos, se recargo metida en sus pensamientos el mundo se perdió, hasta que una imagen capto su cordura, una pareja salía de un restaurante, reian mientras el hombre le ayudaba a colocar la gabardina a su acompañante, la bruja no podia creerlo y se dio vuelta solo que para su suerte, fue vista.
La castaña coloco su mejor cara de tranquilidad, hasta que tuvo frente a ella a su amigo.
- Hermione,- saludo con alegría el profesor de herbologia.
- Neville,- correspondió la bruja.
- Me alegra verte, Sophia pregunta mucho por ti,- aseguro el mago.
- Si pronto ire a visitarla,- ambos sonrieron.
- Pero que descortés,- acerco a su acompañante y dijo,- Hermione te presento a Amelia,- la bruja castaña observo a la pelinegra frente a ella.
- Un gusto,- dijo rápidamente,- me tengo que ir,- beso a su amigo en la mejilla,- que disfrutes tu cita,- y sin despedirse de la bruja la heroína de guerra fue al único lugar, en el cual no le harian preguntas a cerca de su comportamiento, que dicho sea de paso era de histeria.
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Un joven rubio estaba en su apartamento en su elegante sala, cuando alguien tocaba o mas bien quería derrumbar su puerta, el se levanto y abrió queriendo correr a quien se atrevía a ir de esa forma a su hogar. Solo que al abrir un cuerpo estaba pegado al suyo mientras que labios eran devorados, y unas pequeñas mano intentaban quitar su camisa, el correspondió mientras recordaba las visitas, alejo a la joven reconociendo a su amante.
- Que esperas,- dijo la Hermione sonrojada y agitada, cuando el rubio la separo de su cuerpo,- exijo sexo,- el rubio sonrio de lado.
- Yo igual pero,- antes de que terminara la frase una voz se escucho del interior del departamento.
- Veo que estamos todos reunidos ahora si podemos charlar,- la bruja se sorprendió al ver a los Señores Malfoy senatados, ambos serios mientras que la matriarca de la familia observaba a la castaña.
- No sabia que tenias visitas, creo que mejor me voy,- una voz la detuvo.
- Conocemos la naturaleza de su relación,- la matriarca Malfoy agrego,- asi que no es necesario que se marche,- la castaña rio con toda la frialdad que pudo, ya que de corazón despreciaba a esa familia.
- Pues si ya lo sabe para que ser hopocritas,- dijo mientras entraba al departamento.
- Puede sentarse,- el duelo entre las mujeres de esa habitacion era fuerte,- seguramente te gustaría saber lo que hablábamos,- la bruja castaña negó.
- En realidad lo que tenga que ver con ustedes no me interesa,- observo a Draco,- cuando termines te espero en la habitacion,- sin despedirse los padres de su amante salio de la sala para ir a la recamara.
- Toda una joya,- dijo con ironia la rubia,- sera un reto pulirla,- el hijo de los Malfoy no pudo agregar nada ya que sus padres se retiraban,- solo recuerda Draco, 6 meses,- esas fueron las ultima palabras de su madre antes de irse.
El rubio estaba sorprendido por la actitud de la castaña, nunca la vio de esa manera aunque debia aceptar que era sensual.
Al ingresar en su habitacion fue acorralado por la hermosa castaña, esa noche tuvieron sexo desenfrenado, la castaña necesitaba sacar esa mala energía y el dolor en su corazón, mientras que Draco disfrutaba del momento, aunque esa noche fue salvaje el sintió lejana a su amante.
Entrada la madrugada el joven de mirada gris, observo a su amante recostada de su lado de la cama, ella veía al techo mientras el estaba de lado viéndola y recorriendo su cuerpo con sus dedos.
- Ya es tarde,- aseguro el rubio,- ya te marchas,- como todas las veces que estaban juntos, ella se marchaba al termino, el joven heredero se extraño cuando no se fue.
- Esta noche no me ire,- fue lo único que dio la heroína de guerra antes de acostarse de lado y cerrar lo ojos, su mente no podia dejar de ver a Neville con esa pelinegra.
Mientras que Draco, sonrio al saber que esa seria su primera noche juntos, el sabia que tenia que casarse y aunque no le importaba la herencia, solo que deseaba saber que sentía por ella, en ese momento, supo que era la excusa perfecta de saber que realmente sentía por Hermione, ya que era conciente que no solo era pasión, asi con ese plan en mente cerro los ojos, esperando encontrar respuestas a sus preguntas.
