DON'T GO HOME WITHOUT ME

XVI.


El hogar está donde el corazón duele.


Kagura vuelve más temprano que tarde, refunfuñando luego de tres semana y quejándose de que su padre es la peor compañía que podría existir y que, para la próxima, va a marcharse con Kamui, segura de que su hermano no será un plasta obsesionado con ella.

Umibozu se arrastra por las calles de Edo tras ella rogándole que vuelva a acompañarle porque, aunque su pelo no regrese jamás, ella al menos sí puede hacerlo. Kagura le da dos patadas que lo lanzan hasta la terminal como respuesta definitiva y Okita está contento de que ella esté de vuelta.