Hola mis queridos lectores, antes que nada muchas gracias por sus comentarios, ya respondi sus comentarios y adoro lo que dicen

Adoro darme cuenta como cada dia crecen mas y mas sus lecturas, votos, y comentarios, son fabulosos

Otra cosa, siento que me pase de dulce con Sirius en el capitulo pasado e igual fue irreal, solo puedo decir que se me paso lo dulce, no me culpen por estar enamorada.

Disfruten y procurare actualizar antes de las fiestas.

Los personajes y lugagres son de J. K Rowling

Capitulo 27: La verdad

Un mes

Un mes que le parecía eterno

Tanto tiempo sin saber nada de el

Y ese día lo vería.

Esos eran los pensamientos que atravesaban la mente de Hermione, el tiempo no deja tregua y como dicen el tiempo no perdona, siendo lo único que podemos perdonar.

Ella recordaba que eso le decía su madre, siendo hasta ese momento en su vida en el cual, había comprendido esas sabias palabras.

En ese tiempo ella vivía lo que muchas mujeres soñaban un romance, citas, cenas a los mejores lugares, atenciones, encuentros sexuales, todo lo que las mujeres normalmente deseaban.

Debia ser consciente que hasta ella, solo que con quien lo hacia la satisfacía, pero en su mente sabia que no era la persona correcta.

Aunque si lo pensaba ¿Qué era correcto?, estar con alguien a quien amas, era una respues acertada, lamentablemente ella no podia lograrlo, estar con alguien bueno sin llevarla a un mundo de oscuridad, pues se preguntaba que hubiera pasado si le contara mi pasado, la respuesta era clara, la habría despreciado, sin duda esa reacción seria la correcta y no podía negárselo.

Lo amaba y ella lo sabía, pero no podían estar juntos, asi que tenía que resignarse a una vida sin el, anhelando lo que no podía o mejor dicho no debia tener. Su recuerdo seria una noche, momento que repetía en su mente y jamás se repetiría.

Giro su cabeza, cuando la puerta del baño se abrió, dejando ver a Draco, cuando lo hizo sintió ese sentimiento que tenia desde hacía semanas cuando lo veía, pues ella sabia que lo usaba para olvidarlo, no se lo merecía y estaba consciente de ello, por ese motivo le seguía el juego de complacerlo, pues llegando el momento no sabia que haría con el.

Hasta hacia unos dias que ella le planteo la posibilidad de irse y el prometió pensarlo, tal vez seria lo mejor, irse de Londres un lugar lleno de recuerdos, de dolor y sobretodo de el.

Cuando sintió los brazos de rubio sobre su cuerpo, quiso sentir ese cosquilleo que solo había experimentado una vez, para ser mas especifica una noche, pensaba y analizaba sin éxito, pues esa sensación jamás llegaba.

Satisfacción era lo que describía cuando estaba con el guapo heredero, mas n podia sentir mas. De alguna forma extraña sentía paz al estar con el, pero ese sentimiento solo era por el anonimato, el hecho de no dar explicaciones y no tener la necesidad de darlas, no le interesaba que el la conociera, supiera algo mas que su cuerpo no dijese, por ello estaba tranquila con el, pues nunca le preocupo que la conociera pies ella jamás le revelaría nada mas de lo necesario.

El beso su cuello y su cuerpo reacciono mas su alma no, esa ansiaba un hombre de cabellos negros.

Siendo egoísta reacciono como lo venia haciendo en ese mes, cerrar lo ojos y besarlo, tener sexo para de esa forma intentar olvidar de nuevo a quien en realidad estaba en su corazón y ella anhelaba tuviera su cuerpo una vez mas

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Cuando el joven heredero despertaba enredado con las sabanas y el delicado cuerpo de su amante, sentía ese vacio que desde que ella acepto el trato se percibía.

Su entrega era total sin embargo siempre faltaba un ingrediente, el sabia pues no era estúpido que ella pensaba en alguien mas, sin embargo el habia ganado, por lo tanto la haría olvidar sin importar quien rondara por la cabeza de la castaña.

Beso sus labios y volvió a hacerle el amor, sabiendo que de esa forma era completamente suya.

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En un despacho un hombre, sentado frente a su escritorio, con pergaminos por todos lados, se masajeaba las sienes, sentía un sabor amargo en su garganta, ya que lo que había terminado de leer hacia unos minutos le parecía algo increíble, jamás creyó que sus ojos pudieran leer algo como aquello.

Además del estrés que tenia por lo que terminaba de leer, sintió su corazón partirse cuando en el profeta había aparecido una nota de la actual relación de Hermione con Draco.

El sabía que no debía enojarse y mucho menos sentirse dolido, pues ella jamás le prometió nada, no le juro amor, además de que era claro que algo pasaba entre ellos.

Aun así era triste saber que ella no seria para el, ya que los sentimientos que pensaba que tenia por ella, ahora estaba seguro de cuales eran, lamentablemente llego tarde a su vida.

Y ahora tenia que vivir con el bello recuerdo de la noche que pasaron juntos, anhelando lo que no podía ser.

Se tallo los ojos pues le ardían, cuando la puerta se abrió de pronto, vio la luz y supo que había estado tan inmerso en ese pergamino que no fue a desayunar con su pequeña.

- ¿Puedo pasar papi?,- cuestiono la un niña rubia.

- Claro,- respondió el hombre, cuando su hija estuvo a su lado, tenia en las manos un plato con comida, el sonrió con ternura a la luz de su vida, estiro un brazo y la cargo para que se sentara en su regazo,- ¿Qué me preparaste amor?,- la pequeña sonrió complacida.

- Son tostadas,- el profesor de herbologia, tomo un poco de la comida y mordió con ganas, a pesar de no tener hambre ya que después de leer ese pergamino su estomago estaba cerrado, a pesar de eso fingió que estaba delicioso el platillo.

- Esto está muy rico,- dijo mientras termina una tostada, la rubiecita lo observo con una clara intensión de formular una pregunta, cuando Neville se percato sonrió,- ¿Dime cielo?,- la niña al verse descubierta abrió sus ojos y bajo su cabeza.

- Yo quería saber,- decía nerviosa,- cuando vendrá Hermione,- dijo rápidamente. Al herbologo se le oprimió el estomago, sabia el cariño que le tenia su hija, a su ex compañera de escuela.

- Ella tiene mucho trabajo,- le explico,- por eso no ha podido venir a verte,- dijo sabiendo que si pisaba su hogar seria para ver a la rubia no a el.

- ¿Crees que se haya olvidado de mi?,- cuestiono,- antes venia mas,- el pelinegro negó y levanto el pequeño mentón de su pequeña.

- Si se hubiera olvidado de ti, crees ¿Qué te seguiría mandando cartas?,- cuestiono pues sabía que la castaña aun mandaba notas a Sophia.

- No, pero,- el pelinegro suspiro.

- Se que la quieres, pero ella tiene obligaciones, pero sabes que te ama,-Sophia suspiro.

- Lo se papi,- sonrió un poco.

- No debes creer que te olvido, solo que no ha tenido tiempo,- la pequeña asintió, aunque dentro de ella le dolía el abandono de su amiga, a quien en un momento creyó podría ser su mama,- ahora deja esa carita y vamos a jugar,- la niña salto del regazo de su padre y ambos salieron del despacho.

El herbologo aun estaba inquieto por el informe que estaba en su escritorio y triste por la nota que había leído acerca de la nueva vida de Hermione junto a Malfoy.

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En el despacho del director de Hogwarts, un par de figuras aparecieron por la chimenea, ambos vestían con gran elegancia, al salir se limpiaron las túnicas dejándolas impecables.

Un joven rubio tomo la mano de su bruja, ella una hermosa castaña la cual vestía realmente sensual, una túnica color negra, cortesía de Pansy abierta por el frente y pegada a su cuerpo hasta la cintura, su capa caia ligeramente, el cabello suelto mientras que sus labios los tenia rojos, como si una fresa hubiese comido.

El mago vestía una túnica negra, con una camisa gris para dar un toque mas casual, su cabello un poco despeinado.

Cuando fueron conscientes de que no estaban solos, ya que la estancia estaba ocupada por el director y los Malfoy sentados al otro lado del escritorio, el rubio como era de esperarse saludo a sus padres, posteriormente se giro a Hermione, para que hiciera lo mismo pero esta ya caminaba hacia Severus.

- Profesor,- dijo en forma de saludo, el mago se había puesto de pie.

- Señorita Granger,- saludo el hombre besando la mano de su ex alumna. Ambos comenzaron a charlar de los por menores de la última prueba, la seguridad del lugar y los participantes, si bien no había amenaza de que Voldemort volviera a resurgir esta vez, pretendía que no hubiera heridos, estaban inmersos en la charla, provocando que la bruja mas inteligente de su generación no viera las miradas de los ex mortifagos, ya que si estas matasen ella estuviera bien muerta y enterrada.

- Hermione,- escucho el llamado de Draco, la bruja se giro.

- Dime,- respondió, el rubio señalo a sus padres,- por supuesto,- contesto la bruja,- buenas tardes, Narcissa, Lucius,- dijo la bruja sin acercarse, momentos después retomo su atención con el famoso pocionista. Continuaron de esa forma hasta que una voz infantil se escucho en la estancia.

- Buenas tardes,- dijo la niña haciendo una reverencia, tenia el cabello negro y portaba un hermoso vestido. Hermione se giro y una sonrisa alumbro su rostro, esa pequeña se había ganado su corazón, no mas que Sophia pero gracias a su rubiecita conoció a la hija de Severus, la castaña se acerco a ella y se arrodillo frente a la pequeña.

- Hola Eileen,- saludo con cariño,- Isis,- saludo a la esposa de Severus cuando esta apareció por la puerta, la abrazo mientras la bruja correspondía el gesto.

- Te ves grandiosa Hermione,- respondió la bruja.

- Señorita Granger,- saludo con mucho modismo la pequeña. A la castaña le dio risa la forma de saludar, pues sabía que su educación la obligaba a portarse de esa manera.

- No puedo creer que una niña tenga menor educación que ella,- dijo Narcissa, la castaña se puso de pie y cuando se iba acercando respondió.

- La educación se expresa a aquellas personas que tienen algún tipo de valor en mi vida, las que no las ignoro,- se giro y beso al rubio en los labios, este se mostraba casi divertido por la escena,- voy a cerciorarme que todo este en orden,- comento la castaña,- con su permiso,- momentos despues desaparecía por la puerta, dejando a una Narcissa Malfoy muy molesta.

- ¿Por qué tan molesta?,- cuestiono Isis Snape, para nadie era un secreto que no se soportaban, pues las reuniones siempre se llenaban de comentarios insultantes entre ambas mujeres,- no frunzas el ceño o te arrugaras mas,- agrego la mujer antes de irse. La Sra. Malfoy estaba verdaderamente molesta.

- Tienes que controlar a esa sangre sucia,- le espeto a su hijo antes de seguir con su te, el heredero Malfoy no respondió, mientras que Lucius no le encontraba motivo por cual debería opinar por el enfrentamiento, mientras que Severus sabia que algo saldría mal en el plan d Narcissa pues si de algo estaba seguro es que Granger jamás se dejaría manipular.

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La joven embajadora caminaba por los pasillos de Hogwarts, se dirigía hacia donde estaban acomodando todo para el evento, este consistiría en el laberinto que una vez su amigo cruzo hacia años, aquella vez del regreso de Voldemort, era a decir verdad la misma mecánica, los alumnos tenían que encontrar el centro del laberinto, pasando por desafíos, desde acertijos hasta duelos, era complicado pues los desafíos los habian formulado Severus y ella misma.

Cuando llego a los terrenos de Hogwarts, caminando con dificultad debia admitirlo, solo que la castaña prefería estarse cayendo que pasar mas tiempo con Narcissa, aun se reía cuando recordó su rostro al ver que la llamaba por su nombre, de un momento a otro Hermione casi cae por culpa de su tacón el cual se atoro en el pasto, sintiendo que haría el ridículo cerró los ojos, pero de pronto alguien la tomo del brazo y pudo estabilizarse, cuando abrió los ojos para agradecer se emociono cuando vio a quien la había ayudado.

- Profesora,- saludo con cariño, a quien siempre fue su maestra favorita.

- Minerva querida, ya eres bastante mayor para que me digas profesora,- frente a la heroína de guerra se encontraba la mujer, ya bastante mayor, pero aun conservaba es mirada que muchas veces era intimidante.

- Sabe que no puedo, llamarla por su nombre es demasiado,- la mujer mayor movio la mano quitándole importancia.

- Como quieras,- sonrió de forma maternal,- me alegra verte,- afirmo la bruja,- hacia ya semanas que no tenia el placer,- la castaña sonrió.

- Ya sabe preparando el final de mi estadía en Londres,- comento la embajadora.

- A decir verdad no me lo esperaba,- comento la bruja,- yo crei por un momento que te quedarías en Londres,- argumento la mujer mayor.

- Es solo que mis planes estaña en Francia,- la castaña se justifico.

- Eso lo se,- miro a los ojos a quien fue su alumna preferida,- solo pensaba que en ocasiones, cambiar de opinión resulta ser lo correcto y no lo que planeaste, ya que raras veces la opción que descastaste resulta ser la correcta, pues usualmente las personas elegimos el camino mas cómodo no el mejor,- comento la bruja.

- Profesora,- hablo la castaña a no comprender a la bruja mayor.

- No me hagas caso,- dijo Minerva,- delirios de una anciana,- la castaña sonrió,- creo que mejor te dejo pues necesitas hacer tu trabajo, sin embargo espero que tomar el te conmigo algún día,- dedico una sonrisa y se dio la media vuelta la castaña sonrió y al mismo tiempo su cerebro no sabia como interpretar lo dicho por su profesora, pues como siempre ella se enseñaba mucho dejándola con demasiada tarea que procesar y aprender.

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Mas tarde ese día, la entrada hacia la zona donde seria la última prueba estaba asediada por periodistas, pues en muchos años, no se había visto a tanto magos importantes, como el famoso salvador del mundo mágico y su amiga que además era la novia del heredero Malfoy.

La joven bruja no quería caminar por ese reducido espacio, al final cuando sintió a su lado a su casi hermano Harry tomar su brazo para darle valor sonrió.

- Como siempre juntos en esto,- comento el niño que vivió, eso siempre le decía a su amiga, ya que al final de la guerra, los reporteros los asediaron de la misma forma, ella sonrió.

- Y recuerda no hechices a nadie,- Sirius apareció del otro lado para besarle su frente dándole valor.

- Eres muy gracioso,- agrego la castaña. Aun recordaban el dia que Hermione, hechizo a un reportero que se atrevió asegurar que ella y Harry escondían una relación romántica, ella sonrió y avanzo a lado de su amigo. Sirius se quedo atrás con su ahora "no esposa", mientras que a lado del niño que vivio iba su prometida y de la embajadora quien la prensa aseguraba era su novio. Cuando llegaron a las gradas desde donde verían la ultima prueba, la bruja se sentó a un lado del ministro. Este le sonrió al ver la cara de fastidio que tenia la bruja.

- Magos y brujas,- dijo el hombre poniéndose de pie,- esta noche se realizara la ultima prueba del torneo de los tres magos, les deseo a los participantes suerte,- despues giro su cuerpo para darle la mano a la castaña, esta se levanto con una sonrisa disimulada en el rostro,- nuestra directora del departamento de cooperación mágica internacional dará la salida,- la bruja apunto su varita al cuello para hablar, ya que después de una discusión con el ministro accedió a decir unas palabras.

- Recuerden que el ganar es un honor, pero también tomen en cuenta su seguridad, les deseo la mejor de las suertes y que gane el mejor,- la bruja apunto al frente y una luz salio de la punta de su varita, momentos despues habia aplausos, la embajadora tomo asiento mientras Draco tomaba su mano y la besaba, dando paso a algunos periodistas a tomar fotos, cuando la bruja giros su rostro para evitar el flash, se encontró con la mirada de un hombre que ella conocía bien, este le sonrio y ella lo único que pudo hacer, fue devolver el gesto, sintiendo como su corazón se oprimía, pues sin duda su alma lo reconoció como ese ser que ella anhelaba.

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Cuando se tuvieron los resultados del torneo, se hizo la ceremonia para la entrega de la copa de los tres magos, momentos después una fiesta inicio, donde las parejas bailaban.

Cuando llego el momento de marcharse, la castaña se sintió aliviada, pues de alguna manera se sentía sumamente cansada, por las emociones vividas en ese dia, además de lo que significaba por si solo, ya que por fin una etapa de su vida terminaba, dando por concluida su estadía en Londres.

Sin embargo lo que en un principio deseo mas que nada, en ese momento le pesaba, pues dentro de ella sabia que había encontrado el lugar a donde pertenecía.

Cuando la pareja del momento salio del gran salón, una mujer rubia los observaba mientras sonreía, pues ella sabia que si plan seria un éxito.

Mientras que en el pasillo, un hombre de cabellos negros, levantaba una copa a la nada, celebrando que la mujer que sabia amaba por fin era feliz,.

O al menos eso pensaba el.

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En un departamento enorme, una mujer estaba sentada en su cama, vestia lencería como única prenda, estaba pintándose las uñas de los pies, mientras leia su revista preferida, de pronto mientras pintaba con delicadeza, su mano se desvió de su sitio por la impresión, manchado el dedo de su pie.

Tomo la revista con furia, sus ojos pasaban rápidamente por las letras y sobretodo en la foto que sobresalía. En ella estaba una pareja, el besaba su mano mientras ella reia con timidez, la bruja lo arrojo lejos de ella.

- Maldita sangre sucia,- grito la mujer.

- Ahora ¿A quien maldices, querida?,- cuestiono una voz masculina desde la puerta, en el marco de esta un hombre de piel morena, estaba recargado, sus ojos frios se posaron en quien hasta hace unos dias era su amante. Ella lo observo con molestia, pues ya estaba harta de el, solo al ver un baúl en sus pies, sonrió con sorna.

- Por fin huyes,- le dijo con burla.

- Claro aquí,- la observo arriba abajo,- no hay nada que me interese,- la mujer rio con amargura.

- Seguro que aquí,- señalo su cuerpo,- no le interesas mas,- sonrio,- pues todo lie que podías darme ya lo hiciste y ahora querido ya no eres nadie,- el moreno sonrió.

- En algo te equivocas,- se acerco a ella,- yo siempre seré alguien de apellido y tu una prostituta barata,- la mujer rio aun mas.

- Y tu un mortifago y ahora pobre al cual una sangre sucia venció.

- Tal vez, pero yo puedo irme y hacer fotuna mientras tu, solo seras la amante de alguien que te dara lo que le sobre, pues jamás tendrás mas que el segundo puesto,- la bruja lo miro con furia.

- Sabes que no me importa ser la amante,- el rio.

- Claro que lo se, siempre ha sido una miserable cualquiera, el que te traten como lo que eres sin duda te tiene sin cuidado,- la mujer intento golpearlo, pero este la detuvo,- recuerda no hacer enfadas a quien te da de comer,- se giro y tiro una bolsa con galeones,- ya que se puede enfadar,- de esa forma Blaise Zabinni se fue de Europa para no regresar jamás, ahora sin dinero a causa de esa absurda ley y sin el apoyo de su madre, tenia qye valerse por su mismo.

En la habitación de la mujer, esta sonreía mientras contaba sus galeones.

- El idiota de Zabinni piensa que no seré mas que una amante, pero equivoca, algún dia seré la esposa de alguien y no me importa hacer lo que sea para lograrlo,- escribió una nota par a mandársela al próximo en su lista,- ya que Ginevra Weasley esta hecha para la grandeza,- esas fueron sus palabras antes de continuar arreglándose.

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Hermione se encontraba frente a un enorme espejo en la mansión Black, estaba con el estomago hecho un nudo, ya que desde hacia dias se formaba en su cabeza la misma pregunta.

¿Hago lo correcto? Pensaba la que alguna vez fue la alumna mas brillante de Hogwarts, pero lo único cierto es que en ese momento se sentía todo menos brillante.

El dia que mas temia habia llegado, ese en el cual seria el viaje a Italia.

Desde que fue a la ultima prueba del torneo, se sintió muy triste al recordar cada dia la mirada de Neville hacia ella y Draco, además de que el sabia de su relación, que inicio poco después de que ellos estuvieran juntos, realmente no sabia que estaba haciendo bien al pensar en ir con el, ya que no podia verlo a los ojos por ese recuerdo, el de estar en su brazos, menos aun podría pasar dias enteros con el.

Por otra parte, ese dia se celebraba una fiesta en la mansión Malfoy-

Otra promesa que cumplir, penso con mucho pesar. Ella prometió darle una oportunidad a Draco, ¿Cómo iria de viaje con Neville si estaba con otro? Siempre el herbologo regresaba a su mente, sin lugar a dudas, su rssolucion era la misma, no quería lastimarlo.

Asi que esos eventos, la dejaron con una decisión que tomar. Cosa debia admitir le llevo varios dias, por una parte deseaba ver a Neville, por otra parte una parte de ella quería estar con Draco, lamentablemente no le encontraba algo negativo para rechazarlo, eran parecidos y podrían funcionar.

Pero siempre en la vida habia uno, ella deseaba estar con el herbologo, pero no quería lastimarlo, asi que solo habia una solución posible, debia alejarlo, separar cualquier lazo con el para que no lo lastimara.

Asi que como primer acto a su decisión.

Fue aceptar la invitación de ese dia, la fecha en la cual veria a Neville, la cambio por un nuevo inicio, ese dia decidía que su mejor camino era Draco Malfoy.

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Hermione llego por medio de la aparición a la mansión en la cual una vez fue torturada, ella misma rio al verse ese dia en una situación en la cual jamás penso verse envuelta. Ese dia el rubio le explico que no podría ir por ella, pues tenia que estar en la mansión con sus padres, ella accedió a llegar, sabiendo que ese dia su vida cambiaria.

Cuando termino de recorrer los jardines de la mansión, las luces de la mansión se vieron, ella de inmediato sintió los flashes de las cámaras de los reporteros, percatándose de que ese dia habia demasiados reporteros, con la actitud común en ella, paso junto a los periodistas sin responder ninguna pregunta, simplemente caminaba, hasta que llego, a la entrada donde estaban los anfitriones recibiendo a los invitados, según el protocolo de los sangre pura, ella hizo una mueca de felicidad, al ver junto a su "novio", al ministro y su esposa, ya que pensaba esa noche seria larga, ahora se alegraba de ver a alguien conocido.

Llego hasta donde estaban los anfitriones y la heroína de guerra paso de largo para abrazar al ministro y su esposa.

- Ministro,- dijo saludándolo con un beso en la mejilla,- Lucia,- repitió el gesto, ellos le sonrieron.

- Me alegra verte,- dijo la esposa del ministro, mientras este sonreía, ya que el podía captar la mirada de fuego que le lanzaba Narcissa por no saludarlos a ellos primero, como bien el protocolo indicaba. La castaña al sentir que moriría por una mirada penetrante se giro y sonrio a Draco, el impasible como siempre extendió su mano a ella, y la beso.

- Luces hermosa,- elogio el mago.

- Gracias tu estas encantador,- la bruja giro hacia los padres de su pareja y sonrió con falsa cortesía,- gracias por la invitación,- fue lo único que dijo antes de aceptar el brazo que le ofrecía el ministro, el rubio observo la acción.

- Crei que te quedarías con nosotros a recibir a los invitados,- aseguro el heredero.

- No creo que sea lo correcto, yo solo soy una invitada,- antes de que protestara el rubio la castaña agrego,- te vere adentro,- segundos despues la castaña desaprecia en medio del salón, donde la gente comenzaba a murmurar la falta de protocolo de la castaña, cosa que a Hermione le tenia sin cuidado.

Cuando entraron al salón, todo estaba adornado con el mayor de los lujos, con gente vestida con la gran elegancia y sobre todo gente sonriendo con una enorme hipocresía.

- Odias este ambiente,- afirmo Lucia, quien ahora le sonreía sincera, mientras otras personas querían acercarse a ella,- sin ofender querida, ¿Pero estas preparada para esto?,- cuestiono a la castaña, ella no respondió,- ya que siendo pareja de un Malfoy, esta será tu vida,- agrego.

- La verdad,- medito la castaña,- no lo se,- ambas rieron, ya que quien dijiese conocer a la bruja mas inteligente de su generación, sabia que ese mundo pomposo no era lo suyo.

- Solo un consejo querida,- dijo la esposa del ministro,- independientemente si te gusta o no esta vida, si terminas o no con el joven Malfoy, siempre se tu misma y sobretodo se feliz,- la castaña le sonrio a la mujer, ya que ella siempre la trato de la mejor manera, la mujer se marcho con su esposo, ya que vieron a lo lejos acercarse a Draco. Cuando el estuvo cerca la abrazo por la cintura, y beso en la mejilla.

- Me alegra por fin poder estar contigo,- le dijo al oído, ella sonrio.

- Es agradable que me extrañaras,- le contesto mientras reia,- el rubio beso sus labios, la castaña estuvo a punto de separarlo pues ella odiaba las muestras publicas de afecto, solo que recordo su promesa, continuando el beso, ambos estuvieron entretenidos hasta que el aire les fue necesario.

- Ya quiero que termine la fiesta para poder quitarte el vestido,- le dijo.

- Pues este es fácil de quitar,- ambos rieron por la complicidad sexual obvia en ellos. Personas que Hermione conocia mas no toleraba, se acercaron a ellos para saludarlos, ella sonreía con cortesía pero de alguna forma odiaba estar en ese lugar, el veía la incomodidad de ella, pero pensaba que tendría que acostumbrarse a eso ya que cuando fueran esposos esa seria su vida.

A lo largo de la fiesta, estuvieron de la misma forma, a Draco le preguntaban sobre cosas del ministerio y a ella la ignoraban pues la mayoría de esas familias la detestaban por la ley que ella propuso y dejo casi en bancarrota a muchos de ellos, como por ejemplo los Zabinni, jamás olvidaría el dia que se entero de ello, pues todo fue parte de su venganza.

Mientras su pareja hablaba con personas desagradables para, ella, la castaña estuvo cerca de la barra, bebiendo, cuando pasaron un par de horas la música dio inicio de manera mas festiva y de inmediato el rubio estuvo a su lado para invitarla a bailar.

Pasaron a la pista de baile ante la mirada atenta de los presentes, mucho criticaban a la pareja y otros simplemente no les importaba.

Cuando la música fue lenta, la bruja recargo su cabeza en el pecho del rubio, no pudo evitar sentir nostalgia, ya que en el momento que eligió estar en ese lugar, fue el punto decisivo, en el que rechazo su amor por Neville, ella suspira pero sabia que un dia podría estar con Draco sin sentir que su corazón se partía ante el recuerdo del herbologo.

De pronto la música se detuvo, los presentes observaron de inmediato hasta la tarima donde estaban los patriarcas Malfoy, el rubio sujeto a su pareja de la cintura y ella sentía como los dedos de Draco se enterraban en su cuerpo.

- Buenas noches,- dijo Lucius,- esta noche queremos agradecer su presencia en nuestra fiesta anual, sobre todo al señor Ministro y su esposa,- los presentes aplaudieron a su líder.

- Ahora bien,- tomo la palabra Narcissa,- esta noche es relevante para nuestra familia, solo que para el siguiente anuncio, deseamos que la familia este completa,- todos observaron al rubio,- Draco sube,- el rubio se separo de Hrmoone antes de escuchar de nuevo a la matriarca Malfoy,- también que suba tu acompañante,- la castaña se negaba, pero al ver la mirada del rubio supo que no tenia escapatoria, podia sin lugar a sudas hacerles un desaire, pero ella había prometido intentarlo y eso haría, tomo la mano de su pareja y subió a la tarima,- ahora que todos estamos reunidos, quiero hacer el anuncio oficial y presentar a mi futura nuera,- los presentes guardaron silencio, era tal que la respiraciones se escuchaban y el cerebro de Hermione intentaba procesar lo que sus oídos escucharon,- Draco hijo,- el rubio recibió saco de su túnica una cajita de terciopelo, el se arrodillo frente a Hermione, y abrió el estuche, la castaña no se digno a ver el anillo pues estaba a punto de hechizar a alguien, ya que su cerebro reacción al ver a Draco arrodillado frente a ella.

- ¿Aceptarías ser la señora Malfoy?,- pregunto el heredero. La bruja mas inteligente de su generación, le dedico la mirada mas gélida que tenia y se dio media vuelta y salio por la única puerta que vio abierta, la que daba a los jardines. En el gran salón el rubio supo de su error y salio detrás de la bruja después de que su madre se lo dijera, cuando iba saliendo escucho como ella se disculpaba con los presentes. Salio del salón de manera elegante, y cuando estuvo fuera corrió hacia la castaña, iba por la mitad del camino y el la alcanzo, la tomo del brazo para que la vuera a los ojos.

- No me toques,- le dijo la bruja.

- Déjame explicarte,- dijo el rubio.

- ¿Qué me explicaras?,- cuestiono la castaña,- ¿Qué tu madre decidio que te tendrías que casar conmigo?, ¿Qué de alguna forma te beneficia estar conmigo? miera Malfoy no estoy para juegos,- la bruja comenzó a caminar lejos de el, este la detuvo.

- No te vayas,- dijo el rubio.

- Y para que me quedo, para aceptar ser tu esposa, por favor,- se rio,- jamás crei que serias capaz de algo asi,- negó,- siempre me fue extraño tu repentino interés de ser mas que mi amante, y la realidad no quiero saber el porque deseas que una sangre sucia sea tu mujer,- ella se sentía estúpida pues de verdad deseaba darle una oportunidad.

- Te lo compensare,- dijo el rubio.

- Mira Draco, en verdad pensé que podíamos estar juntos, pero la realidad es que siempre seras un Malfoy, egoísta e insensible haciendo lo que sea y pasando sobre quien te plazca para lograr tus cometidos, lamentablemente ya no soy la misma de antes, no soy débil ahora tengo poder, no económico pero si puedo cambiar cosas, si eso le interesaba a tu familia, que pesa,- dijo con ironía,- ahora puedo defenderme y si pude con Blaise tantó por seguro que podre contigo,- se giro y antes de salir de los terrenos de la mansión dijo,- esta demás decir que no quiero volver a verte en mi vida.

Momentos después Hermione desparecía de la vista de Draco Malfoy.