DON'T GO HOME WITHOUT ME
XXI.
El hogar está donde el corazón duele.
Pasan sólo cuarenta y ocho horas desde su fugaz encuentro en el castillo cuando ella se acerca intentándole arrancar el cuello por ninguna razón en particular. Okita la toma del brazo y la lanza al suelo, pero ella no cae y aterriza sobre sus pies como un gato. Parece tensa, pero está sonriendo, golpeando y peleando como siempre. Sus ojos todavía parecen un poco turbados, pero nunca tan cargados de sentimientos como en el castillo.
Aquella noche no sale a colación en medio de los puñetazos ni de las patadas ocasionales. Aquella noche no vuelve a hacer acto de presencia nunca más.
