Este dia he desperado con una noticia triste, ya que me entere del fallecimiento de Alan Rickman, el fue un actor que independientemente diera la vida a Severus Snape, el personaje que mas me gusts de toda la saga, ademas de Hermione claro, siempre fue un actor que admire, no por su papel en Harry Potter, igual por todos sus personajes ya que su cinematografia es admirable. Hoy el mundo llora por su partida y se que muchos lo admirábamos, nunca lo conoci en persona y sonara raro mi sentir pero sin duda siempre estará en mi corazón, que en paz descanse un grande y solo puedo decir gracias por sus hermosas peliculas, y le digo hasta pronto al eterno Severus Snape.

Bueno me puse melancolica, les dejo un capitulo lleno de información, espero les guste y disfruten, gracias por sus comentarios de verdad muchas gracias.

Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling

Capitulo 30: Verdades

En una habitacion llena de color y humeante de emociones, se encontraba una hermosa mujer rubia, en ese momento se encontraba sentada en su cama, con un pequeño bulto en cada brazo. Sonreía feliz y si alguna vez su mirada fue soñadora, en ese momento era aun mas.

La joven estaba rodeada de sus amigos, quienes se desvivían en palabras de aliento y cariños a la ahora madre.

- Son hermosos,- decía una flamante pelirroja, que sostenía la mano de su esposo, quien a pesar de ser siempre comico, ese dia aguantaba las ganas de llorar, ya que la mujer que consideraba su hija que incluso entrego en el altar, en ese momento se habia convertido en mama, su esposa sonreía feliz por la noticia y conocer a los pequeños, el hombre tomo por los hombros a su mujer, acercándola a su cuerpo.

- Me alegra que los tres estén bien,- comento a la pareja.

- Gracias Sirius,- respondió la pequeña mama.

- ¿Cómo se llamaran?,- pregunto Pansy.

- Se llamaran, Lorcan y Lysander,- todos suspiraron por nombres de los niños, los cuales tomando en cuenta a su madre, lo lógico serian nombres originales. Antes de que alguno hablara, una voz se escucho en la habitacion.

- De ti no podíamos esperar otros nombres,- comento una mujer que asomaba su cabeza desde la puerta,- ¿Llego tarde?,- pregunto.

- Para nada Hermione,- sonrio la bruja, cuando esta se sento a lado de su amiga, agrego,- me alegra que hayas venido a conocer a tu ahijado,- la castaña sonrio y extendió los brazos para poder sostener a uno de los bebes, en el momento en que la bruja mas inteligente de su generación, logro sostener al pequeño, sonrio como hacia mucho no lo hacia, la sensación de tener a una vida contigo era abrumadora,- te presento a Lysander,- dijo Luna.

- Mucho gusto precioso,- Hermione beso la frente del bebe y sintió como la magia de la bruja envolvía a su ahora ahijado, de esa forma aceptaba la peticion de cuidarlo de ahora en adelante, los padres sonrieron al ver como su hijo brillaba en señal de que el pacto no escrito estaba realizado, los presentes se asombraron y momentos despues sonrieron.

- Gracias,- dijo la rubia,

- Para nada,- la nueva madrina respondió, sonriendo,- yo debería agradecer que me permitas participar en este acontecimiento, tan importante,- la castaña beso la frente de su amiga y ambas observaron en silencio hacia ambas mujeres, dejándolas tener su pequeño momento. El silencioso rompió cuando Harry cuestiono.

- ¿Y quien sera el otro padrino o Hermione sera de ambos?,- el castaño esposo de Luna, contesto.

- En realidad el padrino ya acepto su cargo, fue a vernos al hospital, ayer,- los presentes observaron al niño que vivio como diciéndole ¿Encerio?. Este se encogió de hombros, sin saber el motivo de sus miradas, antes de que Sirius con su forma peculiar de ser, le aclarara el error al joven Potter, Hermione hizo lo propio.

- No tienen que hablar como si no pudieran decir su nombre,- la castaña dejo al bebe en brazos del padre,- Malfoy y yo terminamos en buenos términos y,- hablo antes de que la interrumpieran,- se lo que paso con el tema de su familia, pero eso no influye en nada mas,- les aclaro a los presentes,- asi que hablen con libertad de el,- la castaña camino hacia Harry,- ¿Podemos hablar?,- el mago preocupado asintió,- no es nada grave, es una consulta,- este sonrio y camino a lado de su amiga saliendo por la puerta, los presentes observaron a los bebes, que ahora el que sostenía Luna, comia plácidamente.

Mas tarde ese dia, las brujas estaban en la recamara de la rubia, los bebes estaban durmiendo, mientras que ellas charlaban.

- Sin ofender Hermione,- dijo Pansy,- pero te tomas con mucha calma lo que Draco te hizo,- la castaña negó.

- No te negare que me molesto, mas que dolerme, logro ponerme furiosa, pero,- suspiro.

- No lo amas,- agrego la pelinegra.

- Exacto por ello no me afecto como, se supone debería ser,- las mujeres asintieron.

- Además,- dijo Cassandra,- Hermione ya tiene nuevo galán,- ante la declaración de la esposa de Sirius, tanto la pelinegra como la rubia se quedaron calladas, mientras que la castaña quería golpear a su amiga,- es hora de que sepan que sales con Neville,- en ese instante Hermione asintió.

- ¿Y donde esta?,- cuestiono Pansy. Por su parte Luna, observo intrigada a su amiga, se le notaba feliz, pero igualmente se veía preocupada.

- Hay una situación con el,- en ese momento procedió a relatarles todo lo acontecido con Elizabeth. Todas quedaron en silencio, ya que ninguna sabia que decir, hasta que la recién estrenada madre, hablo.

- ¿Y que haces aqui?,- cuestiono Luna,- deberías estar a su lado,- ante la declaración las brujas se sorprendieron, pues el tono que empleo la bruja no fue precisamente amable.

- Yo confio en el,- se defendió la castaña.

- Claro que si y no es por eso que te digo que vayas, es porque son pareja y como tal deben apoyarse en todo,- sentencio la bruja,- apuesto que si no fuera por su llegada, el te hubiera acompañado a Francia a finiquitar tu estadia allí,- la castaña asintió, comprendiendo el punto de su amiga,- por eso te pregunto ¿Qué esperas?, para hacer algo mas que extrañarlo.

La castaña comprendió a lo que se refería su amiga y en ese instante tomo una decisión.

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Un hombre pelinegro, observaba a lo lejos a su aun esposa, ella simplemente se notaba diferente, claramente los años y el trauma hicieron mella en ella, los años han pasado por su cuerpo y sobretodo por su alma.

El herbologo recordaba que siempre tenia una mirada dulce que lo hacia perderse, ahora siendo a ella totalmente indiferente, claramente eso era consecuencia de su amor por su castaña.

Los cambios fueron evidentes para el hombre, porque de igual forma ahora cuando la tenia frente a frente, sentía escalofríos, estar cerca de ella era hasta cierto punto atemorizante.

El quería entender el porque, asi que dentro de sus especulaciones lo que se le ocurrió fue consultarlo con su amada por una carta, lamentablemente esa era su única forma actual de comunicar.

Su castaña no quería irrumpir en el reencuentro de Elizabeth y su hija, siendo claro que también pensaba que el necesitaba ese tiempo con la rubia, le intento decir de una y mil formas que no lo necesitaba, pero ella como siempre le ignoro.

Hermione suponía que era debido al tiempo y que la mujer que ahora estaba frente a el, era otra y no de la que el se había enamorado. Asi que haciendo caso a su amada supuso que a eso se debia el desapego con la madre de su hija.

Aunque hacia dias ciertas pesadillas habian regresado a sus sueños y el mago intentaba entender el motivo.

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En la estancia de una hermosa casa, un hombre se encontraba acostado en l sofá durmiendo, tenia un pedazo de pergamino sobre su pecho, este estaba lleno de letras que momentos antes habian sido leidas por el mago.

Su rostro estaba impasible, detonaba descanso, se veía relajado y feliz en el mundo de los sueños, ya que nada podía perturbarlo.

Hasta que una mueca de dolor, aparecía en su rostro, fruncía el ceño, comenzó a mover su cuerpo, dejando caer sudor de su frente, sin lugar a dudas quien lo viere sabría que tenia pesadillas.

De pronto comenzó a murmurar, estas eran palabras que no tenían un claro entendimiento, el hombre a cada segundo se perturbaba mas y mas.

Todo termino hasta que de la chimenea salio una luz verde, anunciando la llegada de un visitante, un olor conocido llego a las fosas nasales del hombre, alertándolo se sentó de golpe, viendo frene a el, un rostro que amaba contorsionado por ¿Preocupación?, ella acariciaba su frente y suspiro aliviada cuando el despertó.

- ¿Estas bien?,- cuestiono alarmada,- el hombre perplejo por su pregunta asintió.

- ¿Por qué no lo estaria?,- respondió con un cuestionamiento,- ahora que estas a mi lado,- el mago vio que su novia se tensaba, el antes de preguntar observo como su bruja, giraba el rostro hacia su izquierda, el hizo lo mismo y vio parada a Elizabeth junto a ellos, comprendió el porque de la actitud de la castaña, el hombre se levanto mientras la castaña aun lo veía angustiada,- no te preocupes, estoy perfectamente,- aseguro el mago.

- Pero estabas sudando y temblabas,- aseguro, el hombre negó con la cabeza.

- Seguramente era una pesadilla,- el mago vio como su novia, asentía aun se veía angustiada, pero no pregunto mas, sabia que mas tarde hablarían de ello,- Hermione te presento a Elizabeth,- dijo el mago haciendo acopio de sus modales,- la madre de Sophia,- la rubia observo molesta al mago, cosa que hizo erizar los bellos del herbologo,- ella es Hermione mi novia,- termino la presentación, ambas mujeres se dieron la mano, cuando estas se unieron, compartieron un breve momento, donde ninguna se sintió cómoda.

- Me alegra conocerte,- rompió el silencio la castaña.

- Igualmente,- respondió la rubia. Al ver la tensión la castaña se giro hacia su novio.

- Ire a ver a Sophia,- comento. Paso de largo a la rubia y camino directamente por el pasillo que daba donde estaba su pequeña, cuando estuvo fuera del lugar toco delicadamente al escuchar un pase, asomo la cabeza obteniendo como respuesta un grito lleno de emoción de la pequeña.

- Herms,- grito antes de salir corriendo, la castaña se puse de cuclillas frente a la rubiecita y se fundieron en un tierno abrazo,- te extrañe,- dijo en el oído de la castaña.

- Yo también,- respondió la bruja mayor. Ambas se separaron y caminaron hacia la cama.

- ¿Ya terminaste tu trabajo?,- pregunto la pequeña.

- Si,- respondió alegre,- ahora si puedo decir que soy libre de mi empleo,- ambas rieron,- ¿Qué cosas divertidas quieres que hagamos?,- cuestiono la castaña, en ese instante ambas se fundieron en una conversación lleno de planes y sonrisas.

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Cuando llego la hora de dormir de la rubia, la castaña la recostó a peticion de Sophia, en realidad fue un poco incomodo el momento, ya que fue durante la cena, la castaña cuando escucho que la pequeña de sus ojos, le pedia dormirla observo de inmediato al pelinegro, este asintió haciendo que la niña brincara al escuchar la respuesta, por el rabillo del ojo se percato de la clara molestia de Elizabeth.

la castaña al salir de la habitacion de su pequeña rubia, camino por el pasillo hacia la sala, donde observo a Neville con Elizabeth, claramente la situación no era agradable ya que su mago tenia el ceño fruncido y el rara vez se molestaba.

Para no interrumpir se dio la vuelta y camino hacia la habitacion de su mago, ya dentro se ducho rápidamente, se vistio con una ligera piyama que consistía en una camisa larga, cuando se paro frente al espejo de la habitacion, sintió unos brazos rodearla, detrás de ella estaba su mago, quien la sostenía posesivamente, ambos sonrieron mientras la castaña se daba la vuelta sin ser liberada por las cadenas de ternura del pelinegro.

- Por fin,- dijo despues de soltar un suspiro,- estamos juntos,- el mago sonrio ante las palabra de su bruja.

- Te extrañe,- afirmo el mago.

- Sabes que igual yo,- sonrio bajando la mirada, el por su parte retiro una mano de la cintura de su amada y la tomo por la barbilla para que sus miradas chocaran.

- Se que no estas en la mejor de la situaciones Hermione,- comento el mago,- yo quiero darte todo, amor, familia y sobre todas las cosas estabilidad,- el suspiro,- en ese instante no te la estoy dando, por algo que salio de mi control.- la bruja la observo sin entender,- mese antes de venir, mande a investigar a alguien sobre los rastros de magia de Elizabeth, siempre quise encontrar la verdad sobre ella, por Sophia,- la castaña conocia esa historia,- en esa investigación dieron unos resultados positivos, pero jamás crei que esto pasaría, cuando llegamos te lo iba a decir todo, pero despues pasaron cosas entre nosotros que lo evito, el desvio la mirada,- de verdad perdón,- la castaña sonrio.

- No pasa nada, una parte de mi celebra que haya aparecido Elizabeth, ya que Sophia la necesita, otra parte de mi, es clara que no le agrada pero es la madre de tu hija y siempre habrá un lazo entre ustedes,- el mago asintió,- por ello quería darles su espacio,- el mago negó.

- Entiende tu no estas de mas, eres nuestra familia,- beso sus labios,- ademas no tienes porque estar celosa,- dijo riendo el mago.

- No tanto como tu con Draco,- bromeo la castaña, el frunció el ceño, cuando la bruja la observo sonrio,- eso ya es parte del pasado,- le aseguro.

- Eso lo se,- beso sus labios,- yo solo espero poder darte lo que mereces,- ella sonrio.

- Ya lo haces,- beso sus labios,- me das lo mejor que puedo tener y es amor,- momentos despues ambos se fundieron en un momento lleno de pasión, volviendo a grabar en sus mentes el cuerpo del otro.

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Cuando despertaron entre sabanas y ambos completamente desnudos, sus piernas estaban entrelazadas, formando una exquisita unión, no solo de los cuerpos, igualmente sus corazones y almas, estaban unidas por algo llamado amor.

La castaña observaba a su mago dormir, este se veía tranquilo. De pronto comenzó a moverse sin control, la bruja recordo que cuando llego esa tarde estaba de igual forma, instintivamente puso una mano en la frente del hombre, sintiendo sudor en el, momentos despues abrió los ojos claramente sobresaltado, al ver a su bruja, el herbologo sonrio, ya que los momentos perturbados en su sueño, se fueron en cuanto vio los hermosos ojos castaños de su amada.

- Buenos dias,- saludo el mago, la castaña fruncía el ceño,- ¿Qué pasa?,- cuestiono.

- Estabas temblando,- aseguro,- ¿Qué soñabas?,- el mago pareció meditar su respuesta.

- La verdad, no recuerdo,- respondió.

- ¿Te pasa seguido?,- volvió a cuestionar.

- Hace unos dias, sentía pánico cuando despierto, pero ahorita no,- sonrio abrazándola,- porque estas conmigo,- la castaña rodo los ojos.

- Encerio Neville,- la bruja no quería dejar el tema atrás.

- Despues hablamos de esto,- beso sus labios. Momentos despues estaban abrazados, mientras la castaña estaba sobre su mago, de pronto el pareció recordar algo,- hay algo que quiero saber, ten en cuenta que si no quieres responder no me afecta,- la bruja le hizo señas para que continuara,- ¿Qué paso con Malfoy?,- la castaña sonrio con burla.

- ¿Ahora quien es el celoso?,- cuestiono, al ver el ceño fruncido de su mago se puso seria,- fue una broma mal usada,- el herbologo la puso a un lado de la cama donde ambos quedaron de frente mientras estaban recostados de lado,- el es el nuevo embajador de Inglaterra en Francia, como yo estaba dejando el cargo, fuimos presentados por el ministro, en esa junta el menciono una oferta que no pude rechazar pues fue hecha frente a mi ex jefe, tu sabes que necesito las referencias,- el mago sonrio,- en fin, el hizo una fiesta de despedida para mi, donde se supone irían todos los jefes del ministerio, pero el muy cabron,- suspiro,- no invito a nadie y termine con el el un restaurante,- el herbologo se tenso,- hablamos y le deje claro que no sentía nada por el, mi deseo de no volver a verlo al final nos despedimos,- ella bajo la mirada,- se que es ridículo, pero no lo odio simplemente a ti te amo y a el solo lo quise,- el mago asintió.

- Comprendo y adoro que me tengas confianza, de verdad gracias por hacerme parte de todos tus momentos,- ella asintió,- de tu pasado y sobretodo tu futuro,- la castaña beso sus labios y lo abrazo, estuvieron unos momentos juntos hasta que el mago hablo,- aun tenemos tiempo para ducharnos,- propuso.

- A pesar que me encanta que te pongas en tu faceta sensual,- besos sus labios,- no podemos, ya es tarde y Sophia se despertara,- el mago la observo sorprendido,- recuerda somos padres,- ante esa declaración, el herbologo la abrazo, sintiendo calidez al recordar que Hermione amaba a su hija como propia.

- Vamos,- alentó,- que nuestra pequeña nos espera,- por su parte la bruja sintió emoción.

Por ese instante se olvidaron de Elizabeth de la madre de Sophia. Caminaron de la mano, al encuentro de su hija.

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Despues de un dia un tanto exhaustivo, donde Hermione estuvo la mañana con Sophia, la bruja por fin podia darse un descanso ya que la mujercita estaba durmiendo su siesta.

La castaña decidio tomar un libro de su colección personal y salir al jardín, ya que Neville habia recibido una visita y en ese momento estaba en su despacho.

Cuando salio por la puerta, respiro el aire tan increíble del lugar, se sintió volar por el momento que vivía en ese instante, era dichosa y esperaba estaba de esa forma por siempre.

- ¿Qué haces?,- una voz la saco de sus cavilaciones, la castaña se giro y vio a una mujer rubia.

- Iba a leer,- respondió, Elizabeth levanto una ceja.

- Me refiero a que haces aquí,- dijo molesta,- destruyendo un hogar,- termino de decir. La bruja rio por el comentario.

- Al contrario de lo que afirmas, no estoy destruyendo nada,- la rubia iba a decir siendo interrumpida por Hermione,- tu hogar se destruyo el dia que desapareciste.

- Me secuestraron,- dijo la rubia,- y a ti no te importa.

- Al contrario,- dijo Hermione,- porque me importa es que apoyo a mi novio, para que te ayude,- dijo la castaña.

- Pero que caritativa,- respondió con sorna la rubia.

- Aunque te burles es la verdad,- se defendió la bruja.

- Yo solo quiero que te largues,- la reto la madre de Sophia.

- Pues no lo hare, mi hogar esta con Neville y Sophia,- la rubia estaba furiosa.

- Tu sobras aquí.

- Al contrario la que sobra eres tu,- despues de esas palabras, la castaña se dio media vuelta e iba hacia la casa, cuando por la puerta observo una figura conocida salir, frunció el ceño y camino al despacho de su mago, a quien encontró sobándose las sienes, sin importarle nada le cuestiono.

- ¿Qué hacia ella aquí?,- el pelinegro se percato de la mirada furiosa de su novia.

- Vino a darme su ultimo reporte,- la castaña entrecerró los ojos.

- ¿Y de que?,- al herbologo le parecía extraña la actitud de su bruja, tranquilamente se puso de pie y le respondió.

- Sobre la investigación de Elizabeth,- en ese instante la castaña recordó lo que le comento la noche anterior, su mente proceso el dia que los vio en ese parque y cuando penso que el y ella, cerro lo ojos y puso sus manos en si rostro.

- Por Merlín,- dijo casi histérica,- perdón,- suspiro,- yo crei que tu y ella,- el mago no la dejo terminar, ya que la abrazo.

- No tontita, ella y yo nada,- la castaña quería esconderse en el fuerte pecho de su mago,- solamente investigaba para mi.

Un par de horas ambos hablaron de la investigación hecha por la bruja que alguna vez penso Hermione era la amante de su mago.

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Paso un mes desde la llegada de Hermione a la villa, donde cada dia era peor, Elizabeth ante todos ponía una cara dulce, pero cuando se quedaban juntas sin Neville y Sophia, tenían una de sus acostumbradas charlas cada vez siendo mas feroces.

Incluso con el paso del tiempo, la heroína de guerra noto cambios en su mago, casualmente Elizabeth y el pasaban mucho tiempo juntos, cambios de humor del herbologo era algo rutinario incluso en ocasiones parecía que no soportaba la presencia de Hermione.

Casi nunca dormían juntos y simplemente el mago cuando estaba cerca de ella la ignoraba, ella pensaría que simplemente habia descubierto que se reenamoro de su aun esposa, pero la actitud no solo era con ella, de igual forma se comportaba con Sophia.

La bruja extrañada, intentaba acercarse pero le era imposible.

Un dia entrando al despacho de su mago, lo observo sentado en su silla, la castaña se acerco al mago.

- Hola Neville,- saludo, este pareció ignorarla como era su costumbre esos dias, ella provocándolo se sento en regazo y lo abrazo,- podríamos hacer algo divertido,- propuso, al ver que no la notaba, tomo su mentón para ver sus ojos, sin hablar presiono sus labios con los del mago, este no se inmuto y solo la alejo,- ¿Qué ocurre?,- cuestiono.

- Tu ocurres,- le contesto fríamente,- no entiendo si sabes que no deseo tus besos insistes,- la castaña se levanto de su regazo y lo observo con furia.

- No comprendo que demonios te pasa, pero no lo tolerare,- respondió,

- Pues si no lo toleras ¿Qué haces aqui?,- antes de que ella respondiera el mago abandono la biblioteca.

La castaña sentía su corazón latir con fuerza, pero al contrario de lo que podían pensar cualquiera que la viera, no le dolía de esa forma, pues ella con esa prueba comprobó lo que tanto temía.

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En una cocina de la casa de la villa, estaba una mujer castaña, su posición se alineaba con la ventana, por la cual observaba una imagen que provocaba que se formara un puño en su corazón.

Neville su verdadero amor, estaba de lo mas tranquilo charlando con su aun esposa.

La joven estaba ansiosa, caminando de un lado a otro en el interior del hogar, cuando de la ventana entro una lechuza, depositando en la mano de Hermione una nota, esta sonrio con amargura, sabiendo que el contenido de aquella misiva cambiaria su vida.

Cuando abrió el pergamino y sus ojos castaños, se deslizaban por las letras poco a poco su corazón se encogió, llenándolo de enojo y tristeza, todo lo que describía era terriblemente desolador.

Frunciendo el ceño y sintiendo su magia revoloteando en todo su ser, tomo su varita, susurro un hechizo hacia la puerta de Sophia, seguido de un patronus al que susurro, espera 10 minutos. Arrugo el pergamino y salio hacia el jardín para enfrentar su destino.

Al llegar al bello lugar, encontró a la rubia frente a Neville, sus rostros estaban muy cerca, ella movia los labios susurrando palabras, al ver dicha escena la joven heroína de guerra, exploto liberando su magia en contra de un ser despreciable.

- Desmaius,- grito fuertemente la Hermione en contra de Elizabeth, esta salio volando, cayendo en el pasto totalmente aturdida, la castaña caminaba hacia la bruja rubia, mientras veía como Neville, salía de su trance y caminaba hacia su aun esposa, la ayudaba a levantarse y se ponía frente a ella en modo de protección.

- ¿Qué crees que haces?,- cuestiono el mago, poniendo en si espalda a la rubia,- ¿Por qué la atacas?,- pregunto visiblemente enojado. Claramente a la castaña le dolió ver como la protegía, solo que es ese momento su ira era mas grande que cualquier otro sentimiento.

- Esto no es asunto tuyo Neville,- dijo Hermione.

- Claro que lo es, porque todo lo que tenga ver con la mujer que amo me interesa,- Hermione cerró los ojos, diciéndose que no era el quien hablaba, se paro junto enfrente de su mago y dijo.

- Lo siento,- apunto su varita al rostro de su amor y susurro,- petrificus totalus,- segundos despues el mago caía en el pasto, totalmente paralizado, la castaña dirigió una gélida mirada a Elizabeth, la cual abría paralizado al mismísimo Voldemort,- ahora si estúpida, tu y yo arreglaremos nuestros asuntos,- la cara de la rubia detonaba terror mientras que la de Hermione solo demostraba furia,- y deja tu pose de mujer ingenua que yo se lo que eres,- la mirada de Elizabeth se torno, fría mientras que en su boca se formaba una sonrisa sarcástica, levanto una ceja y sonrio.

- ¿Y que crees saber bruja?,- pregunto resaltando lo que era Hermione, como si este fuera un insulto.

- Lo se todo querida,- sonrio Hermione,- se tu pasado, tu familia, tus acción y por sobre todas las cosas, el asqueroso ser que eres,- de inmediato la castaña sintió una fuerza sobre su cuerpo,- sabes que lo que intentas hacer no funcionara conmigo,- se burlo la castaña.

- Si sabes tanto ilústrame,- dijo la rubia,- bruja,- la castaña sonrio aun mas, teniendo su varita a mano y observándola con odio puro.

- Se que provienes de una familia, poderosa liderada por mujeres astutas, descendientes de una fuerza,- levanto sus ojos, como pensando,- olvidada,- dijo con burla,- ya que lo fueron hace siglos, quedo enterrado volviéndose un recuerdo y hoy en dia nada,- la castaña vio como la mujer se enfurecía aun mas, ella sabia que era peligroso alterarla pero en ese instante no le importaba,- sabias que encontré lo que eres, en una guía de animales,- la rubia se aceraba a la castaña,- eso si es gracioso, aunque si lo ves con claridad es real,- Hermione calculaba sus movimientos sabiendo que tarde o temprano la atacaría,- bueno ese no es el punto,- recordo la heroína de guerra.

También se la maldición que posee a tu cuerpo, se de igual forma como vencerte y sobre todas las cosas se que eres la ultima de tu especie,- cuando pronuncio esas ultimas palabras, la rubia rio amargamente.

- ¿Eso crees?,- pregunto con burla, aunque por dentro estaba sumamente alterada,- sabes que mi descendencia hereda lo que soy.

- Claro que si,- dijo Hermione,- pero también descubrí como lograr que no lo desarrolle,- la castaña levanto una ceja, sonriendo,- jamás dejaría que tuviera ese destino,- Elizabeth sonrio.

- Sabes que no importa lo que hagas, ella tiene en su sangre la mia, por lo tanto es lo que yo soy,- la castaña sintió tensase, ya que todo lo que afectara a Sophia le afectaba a ella misma.

- Eso jamás pasara si puedo evitarlo, ella no será una alimaña como tu,- respondió, con toda la firmeza que pudo juntar en su cuerpo. Segundos pasaron donde ambas se retaban con la mirada, ninguna lanzando el primer ataque.

- ¿En verdad crees que podrás hacer algo en contra mia?,- cuestiono con ironía la rubia.

- Eso lo se,- afirmo Hermione.

- ¿Y que harás después?, sabes que Neville me ama,- dijo con sarcasmo.

- Yo se que lo cree sentir por ti no es amor,- sonrió con sorna,- además si una vez Augusta impidió que le hicieras daño, créeme que yo hare lo mismo,- la castaña observo gustosa como el rostro bello de Elizabeth se mostraba totalmente perturbado, por las palabras que acababa de pronunciar.

- Jamás podras contra mi poder,- afirmo la rubia.

- Estas equivocada, tu jamás podras vencernos,- se rio,- ya que el amor que nos tiene, es suficiente escudo,- la rubia rio con mucha fuerza, impresionando la frialdad de esta expresión, dejando perpleja a Hermione.

- ¿Creíste que mi plan era asi de simple?,- cuestiono,- claro que no, yo jamás cometo dos veces el mismo error,- la castaña hizo uso de su prodigioso cerebro, tratando de comprender la intención de las palabras de la rubia, ya que cuando leyó su historia se imagino que deseaba hacer, robar a Sophia despues de efectuar el hechizo a Neville, pero sus palabras la descolocaron, hasta el punto de dejarla sin palabras y congelada en su lugar. Observando al ser vestido de mujer, se quedo estática al ver su mirada fría, concentrándose has que de un momento a otro, observo hacia la casa, en ese instante el cerebro de Hermione hizo clic y comprendió el proceder del ser malicioso. Todo ese tiempo creyo que simplemente se la llearia, para convertirla en lo que ella era, pero ahora sabia que su plan no era ese, en realidad ella deseaba matarla, para que dejara de ser un obstáculo en sus planes de dominar a Neville, ya que la niña no s dejaría controlar por ella. La rubia corrió hacia el interior de la propiedad, y Hermione la siguió apuntándole con su varita lamentablemente no podia mantener su mano firme y pronunciar el hechizo, de esa forma hizo lo que mejor sabia, pelear corrió a prisa recordando su época de fugitiva durante la guerra, se impulso lo máximo que pudo has que brinco con todas sus energías y cayo sobre la rubia tirándola al suelo.

La castaña estaba sobre su espalda, la giro para ver su rostro y al ver en sus ojos confirmando lo que pretendía se lleno aun mas de ira y la golpeo, con toda su fuerza en el rostro, una y otra vez, parecía que simplemente no se cansaba.

No se detenía y seguramente no lo abria hecho si no fuera porque unos brazos la rodearon por la espalda levantándola, solo observo como unas cuerdas envolvían a Elizabeth y ella era arrastrada hacia el jardín.

Cuando observo a los ojos al ser, observando su rostro, percibió cuando susurraba volveré, en ese instante la castaña golpeo a quien la sujetaba y salía corriendo hasta la habitación de Sophia, abría la puerta, observando a su dulce angel durmiendo, suspiro llena de alivio ya que nada de lo ocurrido logro perturbarla, al cerrar la puerta vio a su hermano Harry, con un buen golpe en el rostro, seguramente si hubiera estado tan tensa, se partiría de risa en ese instante.

- Ya todo esta bien,- le afirmo el mago, a su mejor amiga.

- Eso espero,- susurro. Caminaron de regreso hasta el jardín, cuando observo a Neville sentado siendo atendido por un medimago, ella se acerco con cautela, esperando no ver esos ojos llenos e odio dirigidos a ella, este al sentir su perfume, se giro en su dirección, sintiéndose relajado al verla a salvo, se levanto y camino hacia su castaña, abrazándola con fuerza y respirando su olor que tanto amaba, beso su frente y susurro.

- ¿Estas bien?,- ella asintió,- me alegra,- respondió con satisfacción. El tenia un millón de preguntas, que no podían resolverse hasta estar a solas, cosa que tardo mucho en suceder. Cuando al fin el grupo de aurores que irrumpió en la propiedad se marcho, con ellos su hermano, ambos tomaron asiento en el jardín, el herbologo lleno de incertidumbre y la bruja preocupada de revelarle todo lo que sabia. De pronto el mago puso una mano en su cabeza,- ¿Por qué siento que olvido algo?,- cuestiono el mago, la castaña acaricio su rostro y lo vio tiernamente ella, sabia el motivo de su malestar.

- Se que tienes muchas dudas,- el pelinegro asintió,- solo debes prepararte para lo que viene,- el mago tomo su mano y la beso.

- A tu lado siempre estaré bien,- la castaña sonrio y decidida comenzó con su relato.

- Cuando estuve en Francia, lei un libro muy interesante de criaturas mágicas, en ese tomo describía a unos seres parecidos a las Veelas, solo que un poco diferentes,- el mago asintió,- estos seres, enamoran a hombres, los hacen sus esclavos, borrando de su mente toda percepción de cualquier otra mujer en su vida, su propósito es tener descendencia y el poder, una vez engendrada su siguiente línea, ellas absorben la energía de sus parejas y las matan,- el mago tenia el ceño fruncido,- solo hay una manera de derrotarlas y es descubriendo lo que son, para de esa forma detener sus propósitos, ellas solo pueden atacas a hombres y el verdadero amor de estos, las mujeres que eso seres no logran opacar, ante su víctima son las únicas que pueden vencerlas, ya que los poderes de ellas no las lastiman, pero si pueden lograr que los hombres, se resistan a su verdadero amor, provocando que las odien y desprecien, siendo solo ella lo único que verán sus ojos, estos seres se llaman, viudas negras y Elizabeth es una de ellas,- sentencio la bruja, la mirada de su mago se mantuvo apagada cuando escucho la confesión de su bruja.

- Pero ella,- el hombre se sentía perturbado.

- Ella te tenia controlado, desde que la conociste,- el mago se tomo el rostro con las manos.

- ¿Entonces como no me mato, hace años?,- cuestiono el mago.

- Por tu abuela,- sentencio sin saber como diría lo siguiente,- ella era una de las mujeres que amabas, por lo tanto sus poderes no la afectaron, por lo que descubri e imagino. Efectivamente Elizabeth trato de robar tu vida, lanzarte un hechizo que haría que tu magia formara parte de ella, para mantenerla viva, pero tu abuela al percatarse la detuvo, cuando el hechizo de las viudas negras se ve perturbado por un verdadero amor de su victima, este hechizo rebota en ella, provocando un efecto parecido al que tuvo Harry con Voldemort, solo que en lugar de dejarla sin cuerpo, la puso a invernar, dejándola en su sueño profundo, ella despertó cuando regreso a tu vida, todo el tiempo estuvo recuperando sus fuerzas, mediante el sueño,- el mago suspiro,- tu abuela absorbió el hechizo provocándole efectos negativos, cansancio, desgaste que se confundieron con la edad, provocándole la muerte de una forma muy natural,- la castaña bajo la cabeza,- en realidad ella lo volvió a intentar, por ese motivo regreso, ella te habia estado hechizando, por ese motivo sientes que olvidas algo,- el mago observo a su amada, sin saber como reaccionar, sin duda era demasiada información, le creía pero no sabia como actuar, hasta que su cerebro reacciono, parándose de pronto.

- Sophia,- dijo con preocupación,- ella es su hija,- la castaña bajo la cabeza.

- Ante eso no podemos hacer nada,- suspiro,- solo criarla con amor y no enseñarle esos pasos, al ser ella criada por el hombre y no la viuda, el descendiente del ser, adopta la postura y el comportamiento de su padre, haciéndola no tener la misma naturaleza destructiva, solo el tiempo y el amor, harán que Sophia no desarrolle las mima naturaleza de su madre,- el mago se sento abrazando a su bruja.

- Yo no se que hacer,- comento,- por una parte, me alegra que todo haya terminado, pero por otra me preocupa Sophia, ella no merece un mal destino,- suspiro,- ella es buena y quiero lo mejor para ella,- la bruja puso sus manos en el cabello de su mago y sabiendo que obraba en contra de sus propios intereses, separo a Neville de ella.

- También cuando lei sobre esos seres, descubrí otra forma mas de separar su instinto de su descendencia,- el mago suspiro,- hay un mago, que como tu supero a su viuda negra, el ha transmitido su conocimiento a generaciones, logrando la extinción casi absoluta de ellas, el podrá ayudar s Sophia,- el mago con esperanza en su mirada, se puso de pie.

- ¿Cuándo nos vamos?,- cuestiono. La castaña negó.

- Yo no puedo ir,- el mago frunció el ceño,- es un lugar sagrado, donde solo puede entrar la victima y la descendencia, yo soy tu verdadero amor, por lo tanto interferiría en su recuperación.

- ¿Entonces?,- cuestiono angustiado.

- Ustedes tiene que hacer ese viaje solos,- el mago negó fervientemente,- no es por ti es por ella, necesita tener algo mas que ese destino, si bien es cierto que con amor, no se desarrollara ese ser que lleva en su interior, puede que no sea suficiente, lo que te digo que puedes hacer, es ayudarla a superarlo, y de paso tu tienes tiempo de sanar,- el mago abrazo a su amada.

- Yo solo te necesito a ti,- dijo con tanto amor que Hermione sintió derretirse.

- Yo también te necesito, deseo estar a tu lado, siempre y para siempre,- el mago la observo.

- Eso haremos mi amor,- susurro dulcemente.

- Pero antes debemos ayudar a nuestra hija,- el mago sintió su corazón latir con fuerza.

- Amo cuando le dices hija,- ella sonrio.

- Es nuestra hija, ¿De que otra forma debería llamarla?,- el asintió.

- De ninguna otra,- ambos se fundieron en un agradable beso. sus manos recorrieron su cuerpo, llenándose de éxtasis, caminaron hacia la casa y se acostaron en el sofá, pronto terminaron desnudos y uniéndose en un solo ser, cuando finalmente llegaron a la cumbre, se besaron lentamente y durmieron.

El sol brillaba en el interior de una recamara, donde una castaña se despertaba, al verse en una cama sonrió, recordando donde habia dormido con su mago, solo que al palpar el otro extremo de la cama, no habia nadie, sonrio con tristeza recordando los hechos de la noche anterior, y la idea que le dio a su mago, lamentablemente era la única solución para ayudar a su niña.

Se acosto boca arriba, meditando que haría, hasta que la puerta fue abierta y un pequeño cuerpo estaba sobre Hermione, ella sonrio y vio los hermosos cabellos rubios de su hija.

- Papi dice que saldremos el y yo de viaje,- dijo con inocencia, al ver ese rostro recordo porque hacia el sacrificio de dejarlos ir por un tiempo, no deseaba que esa paz, desapareciera por nada del mundo.

- Lo se pequeña,- la rubia hizo un puchero.

- Pero yo quiero ir contigo,- la bruja negó.

- Este viaje lo haras con el y te prometo que cuando regreses, tu y yo iremos a donde quieras,- la niña sonrio con felicidad.

- Si Hermione, yo quiero que salgamos solas,- ambas se abrazaron y la castaña deposito un beso en la frente de su hija.

- Cuídate y haz caso a todo lo que te diga tu padre,- la niña asintió,- te quiero y deseo verte pronto,- la niña beso la mejilla de la mujer que ya consideraba su madre, solo que aun no se atrevía a decírselo.

- Te quiero,- dijo antes de bajar de la cama, y salir de la habitación, d inmediato la castaña sintió un gran vacio en su ser. Minutos después, la puerta se volvió a abrir y se dejo ver la figura de su amor, el se acostó junto a ella, estaba completamente vestido, puso una mano en su cabeza y beso sus labios.

- Te voy a extrañar,- susurro.

- Esto es no solo por el bien de Sophia, también es por el tuyo, estuviste mucho tiempo, ante su hechizo, debes componerte también tu,- el mago sonrio.

- Solo no huyas,- susurro,- que cuando regrese te hare mi esposa y te atare a mi para siempre,- ella suspiro.

- No sabes cuanto anhelo, que llegue ese dia,- ambos se besaron.

- Pues esos sucederá, asi que espérame.

- Por siempre,- se abrazaron reprimiendo lagrimas de dolor.

El mago se levanto y con una última mirada llena de amor, salio por la puerta, dejando a su verdadero y único amor.

Por su parte Hermione, se recostó en la cama, sintiendo un gran vacio, lo extrañaba desde ese momento, ya que no podía y no deseaba vivir sin el. solto el llanto que mojo la cama en donde estaba recostada,

Sabían que no era un adiós, si no un hasta luego, ya que cuando se reencontraran, comenzarían su vida juntos.

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Mis queridos lectores, espero les haya gustado el capitulo, de verdad creo que no los enrede, y si lo hice pregunten y respondo, creo que este capitulo lo llene de emociones.

Hasta la próxima, los quiero,

Lumus para Alan Rickman /''''''''