Hola, si ya se que me atrace mucho. Pero la semana ante pasada sinceramente estuve bloqueada y la semana pasada tuve mucho trabajo y no tuve tiempo, perdón. No pude responder sus comentarios, lo cual lamento mucho. Claro que los lei todos y cada uno de ellos. Espero disfruten este capitulo. Gracias por sus comentarios, los quiero mucho
Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling
Capitulo 31: Destinos
En una hermosa habitación, llena de doseles y lujos una mujer con larga cabellera pelirroja, asemejada al fuego de su ser, estaba sentada frente a un espejo, lucia impecable, con un largo vestido negro, descubierto en las zonas indicadas, dejando ver una figura que lograría que cualquier hombre perdiera la cordura, sus labios eran llenados con un labial rojo fuego, sonreía con suficiencia, sabiendo que por ser hermosa conseguía lo que deseaba.
Giro su rostro para observar un colgante de hermoso diamantes, que toco con delicadeza, sabiendo que ella se merecía eso y mas, ya que hizo todo para lograr la posición en la que estaba, muchos creerían que ser la amante de alguien, era caer bajo, pero ella sabia que no siempre seria la otra ya que un dia portaría un anillo de casada, de alguien importante, dándole de esa forma el estatus con el que ella debia haber nacido.
La bruja tomo una revista de su mesa de noche, ya que aun no llegaba su amante para llevarla a cenar, revisaba las paginas con bastante pereza, ya que la vida de los que tenían poder, era bastante aburrida.
Cuando llego a una sección que particularmente le gustaba leer, donde se anunciaban a las parejas que habían terminado su relación, sus ojos se abrieron de repente, para después soltar una risita, bastante burlona,
Draco Malfoy. SOLTERO.
En el se leía un articulo donde se veía al hombre mas codiciado del mundo mágico, en fotos con Hermione Granger, explicando la brevedad de su romance y como ella rechazo su propuesta de matrimonio.
Había opiniones acerca de cómo esa bruja era insignificante para el guapo heredero, sin duda la pelirroja compartía esa observación, esa bruja era alguien sin valor alguno, solo era popular por su inteligencia, que a decir verdad no era tan grande si había caído en la trampa de Ginevra Weasley, eso pensaba la bruja.
Todos la veneraban, pero en realidad no era nadie. Sonrió aun mas imaginándose a esa mujer, sola ya que ese destino se encargo ella en persona en dárselo, ya que por ella se quedaría sola de por vida, sin ser amada y sobretodo sin cumplir el sueño que siempre tuvo y ese fue que un pequeño la llamara madre, todo lo que hizo fue un castigo por la muerte de su hermano y el alejar a Harry de su lado, pues meditaba la bruja, sin Granger interviniendo, sin duda hoy en día seria la Señora Potter.
No es que amara a ese mago, solo anhelaba el estatus de ser su mujer, por ese motivo repudiaba a quien fuera la bruja mas inteligente que habia pisado Hogwarts, despues de Revenclaw,
Por ese instante disfruto de su triunfo, ya que aunque se haya descubierto todo lo que hizo, ella se sentía victoriosa.
Ahora solo preocupaba de organizar su vida y ser lo que ella mas deseaba, para ello utilizara a quien se le pusiera enfrente, rio por lo bajo, botando la revista esperando de esa forma a su nuevo amante un político con el cual tendría el futuro que era para ella. solo tenia que lograr que este se divorciara.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido, de una lechuza que tocaba violentamente la ventana, la pelirroja frunció el ceño al reconocer al animal, fue hacia donde estaba el ave.
Tomo la nota que tenia en su pata, y de inmediato le movio la mano en señal de que se fuera, cuando se perdió en el horizonte, la bruja observo la nota, sin remitente, esa fue la idea de su amante, ya que si intervenían el ave, no habría rastros de que el hubiera mandado la nota.
Cuando comenzó a leer la sonrisa sínica que tenia en sus labios se fue barranco, poco a poco ya que lo que aparecía frente a sus ojos no le provocaba nada de gracia.
Cuando termino su lectura arrojo la misiva hecha una bola, la bruja se arranco el colgante de diamantes, para despues tomar una botella de perfume y arrojarlo al espejo. Esta demás aclarar que se encontraba furiosa, puesto su amante la plantaría de nuevo.
- Esa maldita,- grito la bruja. Ella se refería a la esposa del hombre, pues la mujer, había impedido que se fuera de su lado, la pelirroja, deseaba asesinar a su rival, pero era imposible,- cálmate,- se dijo a si misma. Una parte de ella estaba cansada de que el mago con quien dormía le hiciera caso a su esposa, así que ella seria mas inteligente y ganaría terreno a su manera. Sonrió ante la idea de su nuevo plan, para de esa forma atrapar al mago que le daría el estatus que siempre soñó.
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En un hermoso restaurante, se encontraba en el centro de este, una pareja. Ambos vestidos con total elegancia, comían en total silencio ante la mirada del resto del establecimiento.
Alrededor de la mesa y en lugares estratégicos se encontraban, hombres custodiando a quien era su responsabilidad.
En una mesa un poco mas alejada, una mujer se encontraba, bebiendo de una copa, vino de elfo, tenía un labial rojo fuego, el cabello recogido en un moño elegante, que contrastaba totalmente, con el vestido sugerente que tenia puesto.
Diviso a los lejos a su objetivo y con toda la decisión se puso de pie, sus enormes y estilizadas piernas, se vieron por la abertura del vestido, ella estaba orgullosa de ellas, ya que decía era su mayor atractivo. Camino con elegancia hacia donde estaba el hombre.
Sin embargo antes de llegar, un hombre se puso frente a ella deteniendo el paso, la joven le dio una mirada seductora, pero este la ignoro, sintiéndose frustrada hablo en voz alta.
- Solo quiero saludar, al embajador,- el hombre al escuchar la voz tan conocida ante sus oídos, levanto la vista, para ver a su guardaespaldas, sostener por los brazos a su amante, a pesar de sentirse frio, permaneció inmutable.
- No pudo dejarla pasar,- explico el hombre, a cargo de la seguridad del político. Ella puso una mira furiosa, que disimulo, cuando sintió los ojos de la esposa del embajador sobre ella.
- Déjala pasar,- dijo,- estoy segura que es inofensiva,- la mujer observo a la pelirroja y le hizo señas de que se sentara, la pelirroja saludo e hizo lo indicado.
- Solo le recuerdo,- dijo el hombre con voz dura,- que no doy entrevistas, asi que si ese, es su propósito le aconsejo que se retire,- la pelirroja se sorprendió por el tono que uso su amante para dirigirse a ella.
- Deja a la pobre señorita, ella solo le interesa saludar,- dijo la mujer del político.
- Le aseguro que mi intención no es importunar,- hablo la pelirroja,- yo solo deseo hacerle saber, que soy una total partidaria de su campaña y deseaba ofrecerme a ayudarlo en lo que requiriera,- puso una mano sobre el brazo del hombre y este simplemente no le contesto. La esposa del hombre al ver tal acción, dejo su copa en la mesa e intervino.
- Y dígame,- sonrió,- ¿Cuál es su nombre?,- la chica sonrió preparándose para responder.
- Ginevra Weasley,- dijo. La mujer frente a ella hizo una mueca, como si estuviera meditando algo.
- Weasley,- deletreo el nombre,- no recuerdo su apellido,- comento,- ¿De que país es?,- siguió interrogando.
- De Inglaterra,- respondió la pelirroja.
- Quien son sus antecesores, ya que no recuerdo a su linaje,- comento la bruja.
- Mi familia ayudo a la caída de Voldemort,- dijo queriendo sonar interesante.
- Asi que usted ayudo a los héroes,- medito unos momentos mas,- ahora recuerdo, un joven tenía su apellido, sin temor a equivocarme pereció en la guerra, lo cual lamento mucho.
- Es verdad mi hermano dio la vida por la causa que defendía,- sentencio la pelirroja. Hubo un gran silencio hasta que la mujer del embajador agrego.
- Y con todo respeto,- comento la mujer,- ¿Cómo ayudaras a mi esposo?, si tu familia no es poderosa económicamente, es cierto su hermano ayudo en la guerra pero, lo que la campaña necesita es dinero, no admiradores,- sentencio. La pelirroja que tenia una mano en la pierna, enterró sus uñas, sintiéndose enojada.
- Mi familia no tiene el caudal grande,- dijo la pelirroja.
- Lo cual es notorio,- sentencio la esposa del embajador, observando con detenimiento el atuendo de la bruja.
- Pero tengo contactos…
- Los cuales no son necesarios, ya que nosotros los tenemos también,- medito un momento,- al menos claro, que nos prometas que el Sr. Potter nos dará dinero para la campaña y que la embajadora Granger nos ayudara en nuestras propuestas de ley,- vio con satisfacción como el rostro de la bruja frente a ella, se ponía pálido, solo de esa forma sus contactos nos servirían, ya que de otra manera, lamento informarle que sus servicios no son requeridos,- la bruja sonrio,- asi que si su manera de apoyar es respondiendo pergaminos u organizando eventos, le sugiero que vaya a la cede de la campaña, pues nosotros solo tratamos esos asunto por medio del presidente del partido,- sonrio,- asi que le pido que se retire, ya que mi esposo y yo tenemos asuntos que atender.
La pelirroja no supo que mas decir, se quedo totalmente estatica, solo hasta que la mano de un guardaespaldas la tomo del brazo, se levanto, sintiéndose pasmada, ya que nadie le hablaba de esa forma, pues ella era Ginevra Weasley. Cuando giro su rostro a la mesa, noto como el embajador la observaba serio y supo en ese instante que logro lo que se propuso, llamar su atención y hacerle ver que era capaz de cualquier cosa.
Con ese descubrimiento camino con mas seguridad, los hombres la llevaron por otra puerta, iba en las nubes llena de felicidad, hasta que un guardaespaldas la empujo con poca delicadeza hasta una habitación que reconoció como el baño. La bruja se detuvo en medio del lugar, y observo la puerta que estaba cerrada, camino hacia la entrada sin embargo un ruido la detuvo, ya que esta se abría, para dejar ver a su amante, este tenia el sueño fruncido y ella intento mantener su sonrisa despreocupada, hasta que cuando el hombre estaba cerca, sintió como su rostro se iba violentamente hacia un lado seguido de un dolor intenso en la mejilla.
Antes de que levantara el rostro, una mano sujeto su barbilla, viendo de frente al embajador, que tenia un rostro lleno de furia.
- Conmigo no se juega,- le dijo con calma e impregnado de maldad,- te lo advierto que no tolerare que vuelvas a hacer algo como esto,- sentencio.
- Y yo te advierto no que no me vuelvas a poner una mano encima o gritare a los cuatro vientos que soy tu amante,- amenazo la pelirroja. El hombre frente a ella rio.
- Querida,- sonrió,- nadie te creería,- beso sus labios con furia,- no arruines nuestro trato, mejor ve de compras, ponte hermosa y espérame ya que esta noche te iré a visitar,- la pelirroja. Asintió aunque aun estaba enfadada, sin embargo no le convenía demostrarlo.
- Te espero,- dijo antes de salir del baño de aquel restaurante.
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La bruja pelirroja estaba frente a un espejo admirando como siempre su belleza, se terminaba de maquillar y tenia puesto un traje bastante revelador, como los que acostumbraba llevar.
Ponía tu clásico color rojo en los labios, hasta que llego a un extremo de la boca y sintió dolor, a pesar de que no tenía nada gracias a un hechizo, el dolor estaba presente.
Decir que estaba desconcertada era decir poco, su amante siempre demostró ser un hombre tranquilo, de temperamento dominable, por ello decidió que el seria su víctima, sabía que podría manipulario. Pero con la actitud de ese día, ya comenzaba a dudar.
Un sonoro ruido se escucho en todo el departamento de la bruja, ella de inmediato se tenso y tomo su varita. Corrió debajo de su cama al escuchar pasos cerca de su habitación. Cuando la puerta se abrió con un fuerte ruido se tenso de inmediato.
- Ginny ¿Dónde estas?,- un voz pregunto detonando sarcasmo y mucha burla,- se que estas aquí,- siguió burlándose.
- Sabes que te has portado mal,- dijo otra voz.
- Y debemos castigarte,- comento la primera voz. La bruja intento aparecerse y se percato que había un hechizo que se lo impedía.
- No me gusta este juego, odio buscar,- dijo la segunda voz.
- Así que mejor sal o harás que pierda la paciencia,- sentencio la primera voz, la cual era la mas burlona y que mas temor le dio a la bruja. Estaba tan metida en sus pensamientos, que solo salio de ellos hasta que un mano se poso en su tobillo, cuando dirigió su mirada a donde se sintió invadida, un hombre le sonrió con malicia,- te encontré,- afirmo antes de jalarla fuera de su escondite. El hombre que la saco de debajo de la cama, la sostuvo con sus brazos detrás de su espalda, quitándole su varita, mientras el otro sujeto la observaba con burla, ella no gritaba ya que no les daría ese placer, solo observaba a quien tenia enfrente, pasaron unos minutos y nadie hacia nada.
- ¿Qué demonios quieres?,- pregunto.
- De ti,- dijo el sujeto que la detenía,- nada,- después volvió a reinar el silencio. No fue hasta que una figura apareció en a puerta que la bruja comprendió que ocurría. Decir que tenía miedo era poco, estaba aterrorizada, pues jamás observo en nadie esa mirada, salvo en el esa misma mañana.
- Querida que incomoda te vez,- dijo el hombre, quitándose la gabardina que tenia puesta,- déjela libre,- el hombre la soltó quedándose cerca,- que hermosa te vez,- halago con burla,- lástima que no pueda disfrutarte ni ahora ni nunca mas,- hizo una mueca como si lamentara ese hecho,- pero tu te lo buscaste,- dijo irritado,- estábamos tan bien Ginevra, nos divertíamos, te daba lujos y tu el cuerpo tan maravilloso que tienes y ahora tendré que olvidarme de ti,- negó con la cabeza.
- Qué demonios,- dijo Ginevra.
- Esa boquita,- la reprendió,- no digas groserías, te escuchas pésimo,- se deleito con el cuerpo de la joven,- como no deseo ver lo que viene me retiro Ginevra, recuerda que no es personal,- suspiro,- pero te metiste donde nunca lo tolerare y es mi carrera, te advertí que no te metieras en ella y fue lo primero que hiciste, muy mal,- dijo como fuera un padre regañando a una hija,- ahora pagaras tu error,- la observo,- de verdad extrañare lo que me hacías,- se dio media vuelta y antes de salir dijo,- es una verdadera lástima,- cuando desapareció, el hombre que la encontró la sujeto, dejando al otro verla de arriba abajo, ella sabía lo que le esperaba pero no suplicaría, los observo con miedo pero sin decirlo.
- Ahora viene lo divertido,- comento el hombre frente a ella,- y hermosa mientras mas grites mejor, es música para mis oídos,- agrego antes de soltar el primer golpe en la mejilla de la bruja, y reír sonoramente seguido de su compañero.
Decir que esa noche fue la peor que vivió es decir poco. Ella lloraba y suplicaba, puesto el dolor era increíblemente fuerte, su piel ardía, solo rogaba que todo terminara y así fue cuando cayó en una mesa y solo vio su sangre abandonar su cuerpo.
Esa noche la que estuvo llena de golpes, maldiciones e insultos, Ginevra Weasley recordó lo que Blaise le dijo antes de irse, que morder la mano que le daba de comer fue una pésima idea.
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En una habitación blanca, una mujer estaba vendada en la mitad de su cuerpo, lo único que se veía, en una mano de la joven era una zona roja con muchas ampollas, mientras que las orillas de su pulcro vendaje, se veía una zona permanentemente roja.
Dos sanadoras se acercaron a la cama de la misteriosa joven, ya que nadie sabia su identidad, checando sus síntomas, nadie sabia nada de ella, tan solo que su vida jamás seria la misma.
- ¿Qué maldición la ataco?,- pregunto una sanadora.
- Al parecer fue un incendius,- respondió,- solo la ataco en la mitad de su cuerpo,- agrego la joven.
- Asi que jamás será la misma,- afirmo la primera sanadora.
- Lamentablemente no,- suspiro,- independientemente que las quemaderas se curen, quedaran marcas,- suspiro antes de continuar,- solo que lo peor no es eso, fueron los golpes, ninguna poción crece huesos, soldó las heridas y su pierna que fue la mas afectada jamás podrá moverla,- ambas la observaron con lastima.
- Es una pena, es tan joven,- la primera mujer asintió,- ¿Y su familia?,- pregunto.
- Se esta investigando,- ambas mujeres, cuando terminaron su labor, caminaron hacia la salida, dejando a la paciente misteriosa, sola.
A partir de ese momento, quien fuera una mujer orgullosa que hizo todo para lograr sus propósitos, ahora era lo que mas temía, nadie. Ya que para el hospital era una desconocida, a la que llamaban solo por su apodo, siendo conocida solo como la enferma de la cama 10.
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En una hermosa playa, un hombre de rubios cabellos, se encontraba apoyado en el marco de una puerta, observaba el mar, la arena y a una figura femenina, esta se encontraba respirando el aire del mar, moviéndose su cabello largo y sedoso, como ese que el recordaba en su época de escuela.
Ella al sentir su mirada se giro para observar al hombre, sonriendo de la manera como solo ella solía hacerlo.
Bajo de inmediato a ver su mano, en esta no portaba el anillo de su familia, solo un sencillo anillo que demostraba que era el dueño de su castaña y que habia rechazado a su familia. Eligiéndola a ella.
La mejor decisión de su vida. Pensó.
Cuando comenzó a caminar hacia el, una pequeña persona se acerco hacia la mujer que lo cautivaba, sus ojos se sintieron cristalizados ante la imagen, y su alma arrogante se emblandeció ante la idea de ver a su familia.
Y en ese momento lo supo, esa escena la que mas anhelaba ver, era un espejismo de su mente, un sueño que se repetía desde hace mucho tiempo, sacando a flote los deseos mas profundos de un corazón, destrozado.
Lamentablemente no podía culpar a nadie de su dolor pues el mismo fue el arquitecto de su destino, con las decisiones y pasos que dio, solo lograron alejarlo de ella.
Ahora tenia que vivir con esa carga.
Como siempre al caer en esa conclusión, despertó de su letargo nocturno. Solo que esta vez fue diferente ya que su despertar fue mas agresivo pues los golpes en la puerta de su casa y por ende el ruido sordo al abrirse lo desconcertaron.
Tomo su varita y camino hacia la estancia, iba decidido a mandar un evada si alguien llegaba con malas intenciones, hasta que vio las figuras tan conocidas frente a el, frunció el seño y sin soltar su arma, puso su mejor expresión de indiferencia.
- Solo son ustedes,- afirmo el mago de cabellos rubios, observando a sus progenitores frente a el, un elfo apareció frente a su amo, antes de que la criatura hablara el ordeno,- no es necesario que traigas nada, ve a su habitación,- ordeno para después ver como el elfo desaparecía.
- ¿Cómo pudiste?,- cuestiono Narcissa,- el rubio heredero, hizo una mueca caminando hacia una mesa y tomar jugo de calabaza, sus whiskey de fuego por la mañana había terminado, pensó resignado.
- Si eres mas especifica madre entenderé a que te refieres,- respondió con indiferencia, observando como ella le mostraba una nota, el rubio al leerla no sabia si reír o enfadarse,- en ese papel es clara mi decisión, asi que no comprendo el porque de la molestia.
- Como que no entiendes,- afirmo la matriarca Malfoy,- has traído a la desgracia de nuestra familia por segunda vez Draco,- la mujer estaba enfadada,- primero con la sangre sucia,- el hombre apretó su vaso, odiaba tocar ese tema,- y ahora esto, por Merlin. Lo que deseas es que a tu padre y a mi nos exilien de la sociedad mágica,- exclamo indignada.
- Y ¿A quien desean visitar madre?,- pregunto el rubio,- a los Zabinni, pues si encuentras a Blaise visítenlo o si Anabelle los vuelve a invitar a algún lado igual, a los Nott, lamento informante que Theo no expondría a su esposa e hijos a ustedes, a los Snape, mejor ni lo intentes, ya que sabes que Isis te odia o al ministro,- hizo una mueca de burla,- desde que ideamos el plan con si protegida, jamás lo han vuelto a ver siquiera,- el rubio hizo una mueca de dolor recordando su participación en aquel plan en contra de ella, cosa que aun le causaba dolor.
- Se que nuestra sociedad nos ha dado la espalda,- siseo Narcissa,- pero ¿Crees que con tus acciones nos ayudaran?,- lo miro furiosa,- ahora por tu causa los Greengrass no querrán volver a hablarnos,- sentencio la mujer. El rubio joven suspiro cansado.
- En primer lugar madre, lo que sea que ocurra con mi vida no te interesa,- frunció el ceño,- eso lo dejaron muy claro hace un par de meses. ¿Lo recuerdan?,- pregunto a sus progenitores, observándolos con odio puro.
- Eso no es excusa para hundir nuestro apellido,- sentencio la rubia,- primero tu mal matrimonio y ahora esto, por Merlin Draco no te cansas de cometer errores,- el heredero solo sonrió con amargura.
- Y ustedes no se cansan de mendigar compañía,- respondió. Durante algunos segundos hubo un intenso duelo de miradas entre los integrantes de la familia, Draco ya no era un niño y a pesar de que le doliera el desprecio de sus padres, no lo demostraría, ahora mas que nunca debía ser fuerte, de pronto una voz retumbo en el hogar.
- No te permitiré que nos hables de esta manera Draco,- respondió Lucios. Haciéndose notar por primera vez.
- Y yo que vengan a gritarme a mi casa,- debatió el joven rubio.
- Casa que compraste con mi dinero,- el patriarca Malfoy estaba que echaba chispas.
- Vaya padre,- dijo el rubio burlón,- ¿Qué acaso no recuerdas que tu me lo heredaste?,- cuestiono,- ahora el ser desterrado de tus círculos, te ha provocado amnesia,- aseguro el joven.
- Te herede porque asi lo marca la tradición Malfoy,- hablo el rubio
- Y porque cumplí con su chantaje,- sonrio de lado,- me case según en el tiempo estipulado en su condición en el testamento,- sonrió aun mas,- asi que no tienes que reprocharme,- el hombre no suavizo su expresión hasta que rubia intervino.
- Escucha Draco,- hablo Narcissa,- es cierto que hemos cometido errores como familia, eres nuestro heredero y tu hiciste lo necesario para obtener lo que por derecho te corresponde,- se acerco,- solo que con tu divorcio complicas muchas cosas, los Greengrass están molestos, de que hayas despreciado a su hija, ellos creían que ahora la recuperarían despues de que ella misma trajo la deshonra a ellos, pero con esto no ayuda en nada,- la mujer intentaba estar calmada,- lo único que necesitamos de ti es un heredero,- antes de que la rubia terminara de decir nada el joven los perforo con la mirada mas fría que pudiera tener.
- Ya tienes a tu heredero,- sentencio. Escucho por lo bajo el bufido de su padre.
- Sabes que no tenemos el heredero correspondiente,- exclamo,- necesitamos,- antes de que el patriarca terminara de hablar el rubio ya le habia lanzado el expulso el hombre de larga cabellera, choco contra la pared, estrellando una mesa en su paso.
- ¡Draco!,- grito alarmada Narcissa. El rubio echando fuego por sus ojos camino hacia al hombre que hasta ese dia llamaría padre.
- Nunca maldito,- se controlo para no lanzar un evada,- vuelvas a hablar asi de ella,- sentencio,- o de lo contrario te hare tanto daño que rogaras por que de regalo te de la muerte,- apunto con su varita hasta que su madre se interpuso.
- Estas loco,- exclamo,- tu padre solo quiere lo mejor para ti, el desea que sigas con la tradición,- antes de que la mujer terminara su frase el rubio la observo con igual ferocidad que su progenitor.
- No permitiré mas insultos,- afirmo,- asi que largo de esta casa,- los dejo levantarse sin dejar de apuntar,- y nunca los quiero volver a ver, ya que el dia que se interpongan en mi camino, los matare a ambos,- la mirada y la ferocidad de sus palabras hicieron que los adultos se estremecieran. Los patriaras Malfoy, caminaban a la puerta, se marchaban como los cobardes que eran y siempre fueron, antes de que se fueran el rubio los detuvo.
Y por cierto,- sonrió,- su peor castigo es saber, que la persona que desprecian, heredara todos y cada uno de sus vienes, porque ella sera mi única heredera y nadie lo podrá evitar porque ahora yo soy el cabeza de familia, del gran apellido Malfoy,- el rubio apunto con su varita y con un hechizo sus progenitores salieron disparados fuera de su hogar y a partir de ese dia de su vida.
Draco permaneció de pie observando el lugar por el que sus progenitores salieron expedidos, lo cierto es que les guardaba un gran rencor, pero ante todo sabia que ellos eran sus progenitores y solo por ese hecho era que decidía sacarlos de su vida, ya que si los seguía teniendo enfrente tendría odio hacia ellos, siendo ese un sentimiento con el cual no mancharía su alma.
Y aun menos ahora… pensó el hombre. En el pasado le hubiera dado exactamente lo mismo, odiarlos o no, solo que hoy estaba consciente de que no podía vivir en el pasado, solo su presente y futuro.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido del interior de su casa, ruido que identifico en el acto y provoco una radiante sonrisa en su rostro, giro su cuerpo con elegancia, ya que aunque le pesara siempre seria un Malfoy, negó con la cabeza, mientras caminaba a su lugar favorita en su hogar, recordando como su vida cambio hasta donde hoy en dia estaba.
Despues de su charla con Hermione el rubio heredero, se encontraba en un estado de autómata, salio del restaurante, cuando ya no habia nada mas que destruir, camino por las calles de Francia, pensando en las palabras de esa bruja, la única persona que jamás creyo poder amar y ahora estaba con el dolor mas fuerte que jamás penso que sentiría.
Llego hasta su departamento, aun estando enfadado, pues si bien es cierto que el, se pretendía casar con ella, por ese estúpido contrato, no comprendía el porque de su negativa, ella tendría todo lo que jamás podría tener ni con una vida de trabajo, posición, dinero, joyas. Solo lo pediría y lo tendría en sus pies.
Pero su maldito orgullo solo logro que ella pensara en abandonarlo.
Claro que no le diría lo del contrato, pues ese asunto solo a el le interesaba.
Y sobre su deseo de felicidad, claro que lo seria sin ella. al final sola perdió la oportunidad de estar a su lado.
Esos pensamientos eran los que recorrían en el mente del heredero Malfoy. No sabia de que otra forma actuar, nadie nunca lo había rechazado, ella se fue de su vida, por voluntad, cuando el era siempre quien sacaba de su camino a quien ya no necesitaba, ahora fue el rechazado, eso lo absorbía, ya que no sabia que hacer.
Solo estaba consciente de algo, solamente de una cosa estaba seguro esa noche y era de que no quería estar solo, ya el dia siguiente vería como saldría de su aprieto.
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Llego a un departamento conocido, el cual tenia mucho tiempo sin visitar, dentro lo esperaba una persona que sin duda le daría el calor que necesitaba y ansiaba en ese instante.
Y su plan no le fallo, después de que se le pasara la sorpresa de verlo frente a su puerta, lo recibió como de antaño.
Tuvieron sexo tantas veces que no lo recordaban y solo pararon en el justo momento en que sus cuerpos ya no respondieron. Al dia siguiente el rubio abandono el departamento sin responder preguntas, pues para su suerte ella sabia las reglas del juego.
Pasaron algunos dias, donde el rubio meditaba que haría con su vida y sobretodo con el maldito contrato, era consciente de que debía casarse o se quedaría sin nada. Reviso los documentos, para encontrar alguna laguna legal, ya lo habia hecho con anterioridad, pero hasta ese dia no descartaba esa posibilidad. Cuando la luna ascendió ese dia, estando a punto de rendirse encontró algo que sin duda logro que su sonrisa se ensanchara, sin duda estaba salvado. Pues ya tenia una salida de emergencia de su destino sellado.
A los dos dias posteriores, el joven heredero estaba firmando los papeles como heredero Malfoy, ya que su matrimonio con Daphne Greengrass le dio esa salida.
La contacto y relato su predicamento, asegurándole que en la clausula solo requería que contrajera nupcias para ser heredero, sin embargo como en los matrimonios de sangre pura, ni por asomo se mencionaba la palabra divorcio, pues todas las uniones se consideraban vitalicias, nadie puso un tiempo minimo de ninguna unión, asi que podia casarse una semana y ser poseedor de la fortuna de su familia.
El le aseguro que seria la mejor forma de venganza de su familia, ya que ella al haber sido desterrada por no querer casarse como su padre ordeno, la habia dejado sin recursos. Ahora con la posición como señora Malfoy, no solo le generaba oro, que el le proporcionaría vitaliciamente también era una forma de vengarse de Astoria, pues que mejor que su hermana se quedara con lo que la menor Greengrass creía que por derecho le correspondía.
Al ser un matrimonio por conveniencia acordaron que no tendrían hijos, aunque un descendiente le daba al rubio el nombramiento como cabeza de familia, titulo que tendría el dia que muriese su padre, asi que no le interesaba.
Decidieron que el dia que deseaban divorciarse lo harían, por el momento se seguirían divirtiendo.
Narcissa Malfoy casi se desmaya cuando su hijo, llego a su casa un dia diciéndole que se habia casado, llevando consigo un acta de matrimonio que lo validara, también se sorprendió cuando su ahora nuera, le pidió que jamás la visitara pues, ahora podría decirle que no la toleraba.
Draco sonrio, ya que su ahora esposa tenia mucha razón.
Cuando entro a la recamara, el ruido era aun mas fuerte, sonrió aun mas acercándose a esa mujer que tanto amaba.
- Buenos dias,- acaricio su rostro,- veo que ya despertaste, dormilona,- metió sus manos bajo su cuerpo delicado y la cargo en sus brazos recargándola en su pecho, besando de esa forma su cabeza.
Pasaron un par de meses del matrimonio, cuando una noticia llego. Estaba embarazada. La rubia esperaba al heredero Malfoy.
Decir que la noticia les cayó como agua helada fue decir poco, el rubio no deseaba ser padre y el dia que le informaría a Daphne su postura ella le decía algo inesperado.
- No deseo tener al bebe,- fue su postura, el rubio a pesar de sus pensamientos, no soporto la idea de deshacerse de su vástago.
- No te dire que anhelo ser padre,- comenzó el rubio.
- Lo tenemos solucionado entonces,- comento la bruja.
- No te equivoques,- agrego el mago,- que no desee ser padre, no significa que quiera deshacerme del bebe.
- Yo no quiero, no estoy preparada,- aseguro la mujer, el suspiro asintiendo.
- Esperaremos a que nazca y lo dejaras a mi cargo,- esa respuesta hasta al mismo mago, sorprendió el pensaba decir que lo daría en adopción, pero si una ideología compartía con su familia, era que siempre la familia era primero y sin duda ese bebe no se separaría de su lado.
A pesar de lo que muchos pensaran el no odiaba a la madre de su hija, es cierto que no estaba en sus vidas, pues ambos acordaron que ella se marcharía el día que su bebe naciera.
Bajo su cabeza y observo a la pequeña bebe, solo tenia un par de meses, tomo asiento en una mecedora, que ahora sabia que era de gran utilidad. Sonrió aun mas al observar sus pequeños, ojos de color gris. Sin duda una Malfoy.
Cada dia se sorprendía como esa pequeña persona, le podía sacar mas sonrisas que nadie mas en su vida. La amaba con todo su corazón y eso lo tenia sumamente claro.
Beso su frente y ella puso una manita en su rostro, el rubio sonreía como si su vida dependiera de ello, ya que solo para su mujercita eran esa sonrisas.
El siempre sentiría un gran malestar, por el peso de sus decisiones, por usar a una persona que nada malo le había hecho, Hermione le enseño mucho, la felicidad en unos meses y el desengaño formo parte de sus enseñanzas. El creía amarla y tal vez lo hizo o mas bien estaba seguro de que asi era, ya que aun albergaba sentimientos por ella, lamentablemente no supo verlo a tiempo o si lo vio no lo interpreto de forma correcta, pues sus ambiciones lo cegaron, solo deseaba que donde quiera que estuviera fuera feliz.
Por su parte el sin duda, era y seria feliz el resto de su vida, ya que la luz de su vida la tenia en sus brazos y sin dudarlo volvería a realizar las mismas acciones si estas lo llevaban al mismo destino a tener a su pequeña hija en sus brazos.
Porque ahora comprendía que no importaba pasar por el infierno mas caliente o el desierto mas seco, si al final estaba su pequeña y hermosa Jane.
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Bueno se que a tal vez no les gustara el destino que le di a Draco, porque no lo deje con una pareja sentimental establecida, lo que deja a un final abierto para que cada una lo llene.
Yo pienso que el amor de un padre por su hijo es el mayor y mas grande sentimiento que existe, yo no soy madre asi que lo digo por el amor que mi abuelo- padre me tuvo a lo largo de su vida. Por ese motivo pienso que es el mejor destino para Draco. Tener en su vida el amor mas puro y sincero que puede tener. Espero no haberlo hecho muy meloso pero lo hice esperando que fuera de su agrado.
Por otra parte y por lo general no hablo de mi vida personal ¿Por qué? no lo se. Solo deseo dejar como dedicatoria este capitulo a mi querido abuelo. Que desgraciadamente falleció hace unos meses. Nadie lo sabe salvo mi familia. Pero el es quien amo con todo mi corazón. Un lumos para el donde quiera que este /'''''.
Espero hayan disfrutado el capitulo
