Recientemente me di un paseo por los fics que hay sobre Sunset y ¡Vaya que hay una gran cantidad! Pero tomando en cuenta la observación hecha sobre la originalidad, trataré de mostrar algo original XD.


Los ojos turquesa de un joven mantenían todo el perímetro bajo constante vigilia, hace poco tiempo que había sentido una energía mágica desatada en escala mínima, no obstante necesitaba rastrear a la dueña de dicha energía, dentro del centro comercial existía una cantidad inmensurable de gente los fines de semana, a primera vista, los humanos parecían ser algo civilizados; pero en una sola semana, observando los canales de lo que llamaban televisión, algo tan inútil como el dinero, incluso en el comportamiento que poseían cuando se encontraban en masa, sus conclusiones premeditadas no hicieron sino confirmarse, los humanos eran seres maleables, débiles y manipulables hasta la última fibra de su ser. Desde luego, todos se llenaban la boca hablando de la libertad, del progreso y de una moral; todos juntos constituían una sociedad y si bien había consultado muchos de sus libros acerca de ello, todavía no podía imaginarse exactamente lo que quería decir.

Entendía perfectamente que todo aquello le era ajeno, como todo ancestro suyo, comprendía a la perfección el dominio de otros seres, los humanos no eran menos corruptibles, que cualquier otro e incluso más fáciles, su constitución física tan frágil, sus creencias, incluso sus conocimientos limitados constituían gran parte de los puntos donde él estaba especializado en atacar. Era muy cierto que existía uno que otro que lograba desafiar a toda la sopa en la cual estaban hundidos, pero el dominio de la mayoría era lo que deseaba, las minorías eran un juego de niños después de controlar a la mayoría.

No obstante, sus planes no residían en imponerse sobre una especie tan inferior, aunque eran tentadores por su capacidad de guerra, curiosamente la mayoría sostenía que el poder yacía en el poder de las armas, ignorando por completo el poder de la unidad, del aferramiento a un ideal o del conocimiento… de todas formas, ese no era el estilo de un demonio como él. El secreto para dominar a cualquier criatura era lograr enamorarla y atemorizarla, los humanos eran doblegables por el simple hecho de que sentían ambos sin cuestionar por qué o cómo. De todas formas, ya lo había pensado por un momento y quizás algún día volvería a aquel mundo para conquistar a tan inferior especie, solo por el gusto de hacerlo, poco o nada tenían para ofrecerle.

Las expresiones culturales, el arte, la filosofía, las costumbres y todo lo demás, eran cosas singulares de cada sociedad, de cada forma de agrupación, el adolescente no podía evitar disfrutar de dichas expresiones, la música por ejemplo; sus oídos se deleitaban con los sonidos relajantes que se esparcían por todo el salón de forma tenue, uniforme. Instrumentos de viento y cuerda lograban dar un buen espectáculo. De la misma forma le habían llegado a encantar las hamburguesas de queso, las patatas fritas y otras comidas chatarra, ni que decir de unas cuantas frutas, su sabor era plenamente exquisito, desde luego, la cantidad de comida que necesitaba era mínima e incluso podía llegar a ser nula si él lo deseaba; pero le fascinaba probar los sabores, escuchar, apreciar sus pinturas, sus bailes, su literatura. Era una buena forma de comprender lo que amaban, lo que podían hacer, en este caso particular, donde la guerra no era apreciada del mismo modo que la tecnología, la moda, el arte, por muy repetitivo que fuese.

Aprender a dominarlos pasaba por la comprensión de lo que amaban, lo que odiaban y desde luego, sus relaciones entre ellos mismos y con la naturaleza. Hasta ese momento no le fue difícil descubrir que dicha relación era completamente auto destructora; era poco sensato pensar en una relación con la naturaleza sin talar un árbol, sin consumirla, pero los humanos depreciaban el recurso de forma radical, este no se podía regenerar a la misma velocidad y cada vez se agotaba más; no tardaban en sobreexplotar cualquier recurso que hallaban. Era pues, el eje de su futura autodestrucción; si es que se apoderaba de ellos, lo primero que haría sería encargarse de ese problema.

Pero el joven salió de sus abstracciones al percatarse de que era constantemente asediado por las miradas encantadas de muchachas y por miradas rencorosas de los muchachos, no debía distraerse. La dueña de la energía tenía constantes lapsos en los cuales su magia llegaba a liberarse por periodos de tiempo muy cortos y en cantidades reducidísimas. La causa de ello era el cambio que sufría, debía proceder audazmente y realizar su cometido antes de que el cambio se diera por completo; probablemente y al igual que él en sus propios inicios, no tenía ni la más remota idea de lo que le estaba ocurriendo, si lo graba alcanzarla antes de que finalizara su cambio y cumplía con su objetico, su tarea se vería simplificada en gran medida.

No conocía su nombre, mucho menos su aspecto, bien podría ser cualquiera de las hembras que se paseaban por el centro, sus vestimentas y sus peinados, los colores de su piel, incluso su lenguaje corporal las hacían tan diferentes unas a otras, que con facilidad podría equivocarse. Pero podía deducir cómo sería: por instinto tendría que ser despiadada, fría en sus movidas, cruel y dominante. Mas esas solamente eran unas pocas pistas, pues llegó a pensar que una muchacha relativamente menor, con abrigo y botas amarillas; falda, blusa y calzas negras, que llevaba un fijador de pelo en forma de tiara era a quien estaba buscando; peros sus expectativas se vieron prontamente frustradas pues esta era ingenua como para ser un demonio, era más una mocosa malcriada que cualquier otra cosa, después llegó a pensar que una adolescente de botas y capucha azules, falda violeta con decorativos y un fijador de cabello en forma de estrella, con piel celeste y pelo blanco con celeste claro era a quien estaba buscado; pero el resultado fue similar al primero, tenía su razón nublada por un sentimiento de superioridad, cuando esta lo observó, extrañamente se sonrojó. Sus pulsaciones subieron un poco, su respiración bajó. Sus reacciones lo confundieron, pues bien podría deberse a una sorpresa al verlo, lo cual sucedería solamente si supiera lo que él haría; pero desechó la idea pues ella no sabía de su existencia, mucho menos de quién era.

Una extraña observación surgió de todo aquello, por alguna razón provocaba reacciones similares en la mayoría de los individuos hembra de aquella especie, mayormente en las de edad similar a la de la última que había observado; generalmente su aspecto no provocaba esas reacciones en ninguna sociedad, probablemente se debía al cambio que había adoptado para camuflarse entre la población, además de su aspecto, también tuvo que hacer unos cambios en la estructura de su cuerpo, tomando como referencia la información que había extraído del anciano pudo resolver varios de esos problemas, pero se limitaba a sí mismo, sus músculos no eran iguales a los de un demonio y varios de sus órganos habían tenido que ser modificados para pasar a ser menos desarrollados. Podría cambiarlo a su forma original, pero por lo que había llegado a averiguar, los humanos tenían poca aceptación a lo diferente a ellos. También tenían un horror por las criaturas que tenían su aspecto original.

Una vez más, una ráfaga de energía se había liberado de forma inmediata en el frente del supermercado, era la calle, el lugar donde ella se hallaba, no le tomaría ni diez minutos lograr su cometido. Sin pensar más sus pasos se aceleraron en dirección a la pista que se había liberado debía apresurarse o el rastro se perdería.

- Auch. – Se quejaba la adolescente, mientras buscaba un lugar donde sentarse, el estacionamiento estaba completamente pavimentado, pero de alguna forma, una piedra se había metido en su bota, apretujaba su pie de forma molesta y dolorosa.

Quitando la hebilla, para posteriormente extraer el calzado, la adolescente puso la prenda boca abajo, agitándola para expulsar aquello que se había metido; Sin embargo no salió nada de adentro de su calzado. No obstante, en un intento por resolver el misterio, cuando observó su pie, pudo constatarse de que su media blanca se hallaba teñida de un rojo escarlata, inmediatamente se la quitó para observar su pie, pero este se hallaba completamente intacto, sin señal de rasguño, fisura o seccionamiento alguno, completamente limpio de cualquier mancha de color similar al de la media… Probablemente había dejado su sweater rojo junto con la vestidura dentro de la lavadora. Primeramente su mano, y ahora su pie que le comenzaba a doler de forma repentina, fue como un pinchazo, como cuando por poco decapita su dedo al cortar vegetales. Pero poco después no existía señal alguna y tampoco sentía ardor o dolor alguno… su cabeza comenzaba a analizar la situación que de por sí era extraña.

Pero la vibración de su celular le recordó lo que quería hacer. Velozmente, cubrió su pie con la media y posteriormente la bota, para después levantarse y dirigirse corriendo hacia el ingreso del centro comercial. La práctica que tenía con sus nuevas botas era increíble, muchas ni siquiera se atreverían a correr con semejante calzado, pero ella ya era toda una maestra en utilizarlas.

Cuando finalmente llegó a la puerta de cristal, un muchacho musculado, de polera gris, de piel blanca y con un pirsin en la oreja derecha le sonrió, saludándola mientras se acercaba para hablar.

- ¡Sunset! Dijo casi gritando mientras le extendía la mano – La adolescente desde luego también la extendió, pero tuvo que ver al muchacho mientras este daba un apretón delicado.

- Así está mejor Bulk, la última vez por poco me fracturas la mano – Reprochó sonriente mientras observaba el interior del centro comercial – Por cierto ¿no viste a mis amigas dentro?

- ¡Claro!, están en el área del Spa, nos vemos el martes en la tutoría de matemática.

- Por supuesto, tenemos que entrar a las derivadas antes de noviembre.

- Por cierto, aún no vienes al gimnasio…

- Estuve ocupada estos días, pero iré, te lo prometo – Respondía entretenida la muchacha, Bulk Biceps era de los ponis o mejor dicho, personas que no aceptaban los favores gratis, era un muchacho algo diferente, pese a su exterior rudo, tenía el corazón de un cachorrito. Era casi tan sensible como Fluttershy, aunque no lo demostraba jamás.

Ambos se despedían con la mano mientras Sunset ingresaba en el centro comercial, sus pasos eran acelerados, pasar el tiempo con ellas, era una de las cosas más gratificantes que conocía, cada una era tan especial para ella, que recordar las palabras que le escribió a Twilight en el diario cuando pasó el problema de Anon-a-Miss describían aquello que sentía hacia a ellas. Tenía aquellas palabras grabadas en lo más profundo, porque nunca antes las había pronunciado o escrito de forma tan sincera como en ese momento "quería que sepas antes de irme a dormir… que las amo a todas"

No existía una palabra más cercana a lo que le provocaban todas ellas, es decir, no las observaba como a un poni especial, en Equestria se solía dar algunos casos así; pero ellas eran lo más cercano a una familia, a unas ponis que se preocupaban por ella y ante ellas, era lo mejor que podía ser. Porque le importaban, porque lo último que deseaba era hacerles daño y en el poco tiempo que vivió junto con ellas hasta ese día le había hecho ver cuán equivocada estaba en el pasado. El poder, la magia, no representaban nada cuando no se tenía amigas, algo por lo que luchar… La soledad había causado estragos en ella y fueron sus amigas quienes se encargaron de procurarle los cuidados que ningún médico, ningún antídoto hubiese podido combatir, todos y cada uno de los momentos insignificantes junto a ellas le demostraba que uno mismo, en la soledad, jamás podría llegar a ningún lado, es decir, sus objetivos no lograrían tener sentido sin el resto de las personas o ponis; ellas le ayudaban, le proporcionaban atención, preocupación, incluso risa y una alegría constante consigo misma. Cierto era que cada una tenía sus defectos, pero pasar el tiempo con ellas era lo más especial, lo más único que conocía y les agradecía por ello.

Y allí se encontraban, Pinkie estaba dando unos saltos mientras Rarity forzaba a Rainbow Dash a ingresar al Spa, Applejack la ayudaba para entretenerse con las expresiones que la de cabellos multicolores realizaba mientras era atendida por las hermanas gemelas que atendían el Spa. Definitivamente eran épicas las pocas ocasiones en las cuales Rainbow se dejó hacer una pedicura o una manicura. Fluttershy por su parte esperaba tranquila en la espera, mientras leía una revista, no le gustaba para nada la actitud que Rainbow Dash tenía cuando se la forzaba a realizar algo que obviamente no quería. Mas, era muy cierto que después se hallaría disfrutando de una pizza junto a ellas o en el cine.

Pinkie fue la primera en alcanzarla para ponerle una mano en el hombro mientras iba explicando detalladamente todo lo que había pasado mientras ella estaba fuera, desde el helado que Rarity se había derramado, hasta el intento de Applejack por dar tres tiros seguidos en una diana con dardos. Todas, incluso Rainbow Dash que finalmente fue forzada a ingresar en la instalación de cuidado y mantenimiento de belleza seguida al poco tiempo por el resto del grupo, incluida Sunset, los servicios que daban eran demasiado relajantes como para ignorarlos, sobre todo porque estaban saliendo de la semana de exámenes del colegio. En otras palabras, de esas dos semanas donde tienes que estudiar libros, ecuaciones, fórmulas, nomenclaturas, gruesos volúmenes de historia universal, al menos hasta donde lo habían avanzado con la señorita Harshwinny, por otra parte, estaban los exámenes del profesor Discord, que podían volver loco a cualquiera.

- ¿Por cierto qué respondieron esta mañana en el examen de filosofía? – Preguntó Rarity con un gesto de preocupación por su respuesta.

Todas observaron pensativas, definitivamente el nuevo profesor Discord era completamente diferente al resto de los maestros que tenían y por alguna razón nadie sabía su obscuro pasado, una semana como profesor y ya tenía más o menos encantados a los diferentes alumnos.

- Yo respondí que es más un acto que una idea – dijo finalmente Sunset Shimmer – un acto de entrega completo.

Las amigas la vieron impresionado, ellas se habían saltado la pregunta por ser opcional, el resto era selección múltiple, pero eso no aseguraba que pasasen el examen, pues nunca antes habían llevado uno similar al del nuevo profesor.

- ¡Dejen de preocuparse! – Animó Rainbow Dash mientras comía unos malvaviscos de su respectiva bolsa que Pinkie había llevado todo el día en su mochila.

- Dashie tiene razón chicas, mejor ingresemos a una sesión de masajes – Apoyó Pinkie, que también se hallaba completamente dispuesta a relajarse

**** [SST] (NA: no sé exactamente cómo voy a diferenciar a una Sunset Shimmer de la otra, de momento, cuando comience a relatar una sección con alguna de las dos, pondré siglas entre corchetes SST: para aclarar que se presenta Sunset Shimmer de la tierra o mejor dicho, del mundo humano y, SSE: para aclarar que se presenta Sunset Shimmer de Equestria, o mejor dicho, del mundo poni)

Después de disfrutar la comida que tanto le gustaba de pequeña, Sunset Shimmer se regocijó por un minuto, pocas veces disfrutaba del fruto de su trabajo; después se dirigiría al orfanato de la ciudad, probablemente la directora general se había olvidado de ella, pero un sentimiento le movía a ir allí, tal vez era un poco melodramática en ciertas circunstancias como aquella, pero de todas formas se dirigiría hasta la instalación.

Los programas de la tarde de los fin de semanas, como siempre, eran los peores, instaban a una a salir de casa. Un televisor cercano le informaba a la pelifuego que ya eran las doce de la tarde, lo idóneo en ese momento era ir a comprar algunos objetos para donar en las distintas tiendas, recordando al mismo tiempo, varios de los juguetes, ropa e incluso algunos libros que ella y sus compañeros siempre quisieron disfrutar, vestir o leer; llevaba consigo poco más de mil dólares, ciertamente era el dinero que podía gastar en dos semanas, pero le debía algo al orfanato de donde había salido, si bien no podía pagar una renovación de la estructura, podría dar al menos aquellos objetos para que los pequeños tuviesen algo que les provea de aquellos placeres materiales.

En la medida en que avanzaba por los pasillos del centro comercial, primeramente a la tienda de videojuegos en general, después a una tienda de libros que tenía fama de poseer una cantidad grande de distintos géneros; desde luego, ella sabía muy bien cómo conseguir ediciones a un precio reducidísimo; poco después tendría que ir a una tienda de ropa, pero reconsiderando las cosas, la ropa, la que fuese a comprar, debía ser elegida por las muchachas, de lo contrario se verían obligadas a utilizar algo que no querían.

Por lo general las chicas de su edad deseaban comprar mil y un cosas diferentes, a ella le bastaba con poseer un apartamento cerca del antro del que era dueña y en un futuro, quizás podría tener una pequeña cabaña cerca de una comunidad costeña. Después continuaría con su pasión por recorrer el mundo, la vida estaba poblada de una multitud de momentos que alguien como Sunset Shimmer estaba dispuesta a disfrutar y que había aprendido a hacerlo, fuesen malos o buenos; los vivía intensamente.

Llena de bolsas con sus compras, la fémina se dirigía a la salida del supermercado, nunca antes había comprado tantas cosas al mismo tiempo, sus brazos estaban cansados por todo el peso que llevaba encima. Según iba avanzando por el pasillo central, notaba que varios muchachos de no más de dieciocho años la observaban con cierta intriga; ignoran aquellas miradas que ya la tenían incomodada, alcanzó la gran puerta corrediza, al pisar el tapete negro, esta se abrió de forma automática; pero de pronto sintió un fuerte empujón que la llevó directamente al piso junto con todas sus compras. El o la imbécil que había hecho eso estaba parado frente a ella; no tardó en enfurecerse y mirarlo fijamente.

Sunset se sorprendió al ver la figura de un muchacho con una edad aproximada a la de ella observando de forma estática entrada, sus ojos turquesas se enfocaron directamente en ella; segundos después la ignoró sin decir nada, por lo visto él también se dirigía a la salida.

- Hey… idiota. – Dijo furiosa al ver la actitud de bobalicón que llevaba.

Extrañado el joven se dio media vuelta para observarla mejor, ¿Podría ser ella? Se cuestionaba, mientras trataba de llegar a una conclusión, se acercó para extender su mano; Sunset desde luego la tomó para impulsarse a levantarse. No, ella no era a quien buscaba; aunque verla tenía cierto efecto en su cabeza, algo raro estaba ocurriendo, presentía que ella era a quien buscaba, pero con la información extraída se comprobaba que no era cierto, no poseía característica diferente a la de cualquier humano, su lectura de dicha información era infalible y sin embargo despertaba cierta sospecha combinada con algo que desconocía totalmente.

La veinteañera observaba atenta la expresión del tipo que tenía enfrente, no le había soltado la mano aún, así que fue ella quien la soltó, este continuaba observándola e incomodándola.

- Qué, de donde tu vienes ¿Acaso no acostumbran decir lo siento? – Cuestionó indignada la joven con una cara de pocos amigos.

- No. – Fue la respuesta del extraño, sus ojos eran extremadamente penetrantes y su expresión seria no hacía sino darle un carácter serio.

- Al menos podrías ayudarme a levantar todo lo que tiré cuando me empujaste. – Aclaró la joven mientras se inclinaba para recoger los objetos comprados.

Maldita sea, había perdido el rastro, aquellas distenciones de magia eran leves y demasiado breves, el rastro de ella se había perdido por completo. El demonio se veía frustrado, todo por culpa de aquella muchacha; sus ojos proyectaban tanta seguridad como furia, sus signos vitales daban señales de una actividad nocturna mayor a la común, la concentración de cafeína lo reforzaba, asimismo también tenía unas pulsaciones elevadas… interesante se decía a sí mismo, poco antes de inclinarse y levantar todos los libros y cajas de forma rápida.

- Lo siento, no suelo tener estos accidentes muy seguido. – Comenzó a platicar el sujeto intentando abrir conversación.

- Se nota. – Le respondió de mala gana la de cabello bicolor.

El tipo era bastante extraño, muy reservado y sin embargo, debía admitirlo era bien parecido; aunque claro, Sunset tenía la experiencia suficiente para saber que no era precisamente un patán. El color de sus iris se asemejaba en gran medida a los suyos; pero su cabello y su piel eran completamente distintos, tenía signos de haber estado estresado, ella sabía muy bien cómo se veía uno cuando lo estaba.

- Ultimadamente no he dormido bien. – Continuó informando el tipo y levantando las bolsas sonrió finalmente, no sabía mucho del lenguaje corporal, pero por lo que había visto una sonrisa podía tranquilizar la situación.

- Sí, te entiendo, yo también he tenido días así… bueno, fue un disgusto haberte conocido de esta forma. – Se despidió la fémina mientras trataba de recuperar sus compras, pero el sujeto no las soltaba, su mirada ahora se centraba en algún lugar fuera del centro comercial.

- Déjame acompañarte hasta la salida, es lo menos que puedo hacer ¿No te parece?

- Em… no gracias. – Dijo Sunset tratando de fingir una sonrisa.

Tomando las bolsas con las cuales había comprado las futuras donaciones al orfanato, la veinteañera salió del centro comercial con prisa, por suerte un taxi pasó cerca, así que aprovechó la oportunidad para dirigirse directamente hacia el orfanato.

**** [SSE] – Centro comercial

Un fuerte dolor de cabeza comenzaba distraer a Sunset Shimmer de la conversación que llevaba junto con sus amigas; Twilight había llegado finalmente y se hallaba junto con todas dentro de una piscina llena de un lodo especial para el tratamiento de la piel; embellecerse no era una de las actividades favoritas de la de ojos turquesa; sin embargo prefería ello a no hacer nada y estar sin compañía. Además era increíble escuchar y participar en los diversos temas de conversación junto con sus amigas que iban desde cocina hasta matemáticas avanzadas, pasando por historia y no faltaban los muchachos como ahora.

- He oído que tú y Flash están saliendo. – Comenzó a molestar Rarity con cierta curiosidad y provocando que las mejillas de la adolescente se tornaran algo rosadas debido al sonrojo.

Twilight llevaba ya unos meses dentro del grupo y había sido aceptada de forma veloz, de hecho desde el primer día fue tratada como su contraparte, hecho que no disgusto a Sunset, aunque no dejaba de poner atención en el tiempo que le costó ser perdonada por sus ahora amigas y Twilight lo había conseguido en menos de una semana.

- No… no pasa nada, digo es guapo y todo; pero es algo raro. – respondió apenada la adolescente se sentía peor que en un cuestionario relámpago sorpresa que solían hacer en su anterior preparatoria.

- ¿Flash Sentry? – Cuestionó intrigada la modista.

Ignorando el dolor de cabeza Sunset Disfrutaba del rubor de Twilight, ciertamente el tiempo que llevaban juntas a diario se había incrementado, ella conocía el temor de su amiga, temor en el cual había tenido algo que ver; sin embargo, no dejaba de tener un fundamento verdadero.

- No sé explicarlo bien, pero él parece pensar que soy como mi equivalente en la otra dimensión; la cosa es… que no soy ella. – Explicaba con cierta timidez.

Sunset conocía el estado en el cual se encontraba Twilight, estaba increíblemente confundida al respecto, era evidente que él le empezaba a gustar, pero al mismo tiempo tenía aquella idea metida en su cabeza y ello era en parte su culpa, ella le había contado de la relación de Flash con la otra Twilight, esa era la razón por la que tenía cierta precaución al respecto. No podía decir que a ella tampoco le preocupaba el estado de su amiga, no deseaba que saliera lastimada de una especie de triángulo amoroso inter dimensional.

- Entiendo, yo también me sentiría así si tuviera una réplica que enamoró al muchacho que me gusta. – Afirmaba Pinkie Pie mientras trataba de zambullirse en la piscina.

- ¡Pinkie no! – Gritaron al unísono cuando esta hizo una bala de cañón.

El lodo terminó embarrado en los rostros de todas, salvo de Pinkie. Las risas no se hicieron esperar.

- No vuelvas a hacerlo. – Exclamó Rarity dejando de reír, con preocupación. Pues la piscina era poco profunda.

- Sí, me lastimé un poquitín. – Afirmó la muchacha rosa mientras se sobaba debajo de la piscina.

- Y ya que estamos hablando de chicos… Sunset… - Comenzaba a afirmar Rainbow con una sonrisa bastante maquiavélica en su rostro.

Un tema intocable, hasta ese entonces, era el estado de la de cabello bicolor al respecto, esta no había lanzado juicio alguno sobre lo sucedido. Pero por más que tratara esquivar la indirecta demasiado directa, bien sabía que no podría hacerlo.

- Rainbow… - Respondía hábilmente la adolescente haciéndose a la incomprendida.

- ¿Segura que no tienes celos al respecto? – Rainbow podía ser completamente inoportuna, pero de todas formas, algún día tendría que hablar de ello.

- No digo nada porque me avergüenzo de lo que le hice. – Respondía con cierta tristeza.

- ¿Hacer qué? – Interrogó Twilight que mostraba un interés repentino en su amiga de piel ámbar.

Todas las chicas, salvo por Sunset y Twilight fulminaron con la mirada a la muchacha de piel cian, ciertamente había soltado la bomba en un mal momento. Sunset volteó a otro lado para evitar observar a su más reciente amiga de frente.

- Mira… fui realmente una mala persona antes de que me conocieras… la cosa es que utilicé a Flash para ganar popularidad en el colegio. – Sunset ponía una mano en su nuca mientras explicaba y observaba el lodo en la piscina tratando de evitar el cruce de miradas con la adolescente de piel morada.

- ¿Eran novios? – Cuestionó Twilight comenzando a sospechar al respecto.

- Sí... pero… como te digo, lo utilicé, jugué con sus sentimientos y yo no sentía lo mismo por él. – Aclaraba Sunset con arrepentimiento, ahora sus ojos se cruzaban abierta y sinceramente con los de su amiga.

- ¿Podrías habérmelo dicho antes no es así? – inquirió con sospecha mientras se acercaba a la muchacha de piel ámbar que no podía hacer más que levantar las manos para tratar de defenderse.

- Créeme, lo oculté solamente porque odio lo que era, no me gusta recordar nada de mi pasado. - Se defendió Sunset bajando sus manos y manteniendo la vista fija en Twilight.

Si algo había tenido un cambio rotundo en el exterior de la adolescente de piel ámbar eran sus ojos turquesas, que ahora eran muy profundos, cálidos y al mismo tiempo tan intrigantes que lograban convencer a la muchacha de piel morada de todas sus palabras.

- Sunsy, qué razones tendría para no creerte. – Afirmó Twilight con una sonrisa sincera.

La ex villana se sintió aliviada, lo que menos deseaba era perder la amistad de cualquiera de sus amigas, aunque ultimadamente sentía que el grupo comenzaba a ponerle mucha más atención a Twilight. Pero no deseaba darle importancia.

- ¡Miren la hora! – Exclamó la muchacha poniéndose sus lentes para ver un reloj colgado en la pared – Se supone que hoy cenaremos con mi hermano y nos presentará a su novia. Me matarán si no estoy allí. – Continuó exasperada, de inmediato salió de la piscina para ir directamente a unas duchas que se hallaban cerca. Estas se dividían solamente con una puerta blanca que cubría el cuerpo de la adolescente y controlaba la cantidad de agua que salía de la regadera.

- Creo que yo también estoy relajada, necesito una siesta. – Informó Rainbow Dash.

- No se olviden que mañana tenemos un picnic a media mañana en el parque. – Recordó Rarity.

- Vamos ¿Alguna vez se me ha olvidado algo importante? – Cuestiono Rainbow con confianza y alarde de su legendaria memoria.

- Esta la vez que olvidaste devolverme mis apuntes antes del examen de historia. – Recordó Sunset.

- La vez que me dejaste plantada en el día de aseo del refugio de animales. – Continuó Fluttershy.

- La vez que olvidaste tu saco de dormir en mi casa. – Informó Applejack, todavía recordaba la expresión que puso Big Mac al levantar el saco del granero donde habían dormido como prueba de resistencia, y ver un sujetador negro salir de él.

- Las innumerables veces que olvidaste la tarea de matemáticas. – Prosiguió Sunset Shimmer.

- Y no olvides la vez…

- Ya de acuerdo, olvido algunas cosas… mejor envíenme un mensaje para recordármelo en la mañana. – Dijo mientras se duchaba.

- Querida, deberías dejar que te ayude con tu cabello, esta todo reseco y despuntado. – Advirtió Rarity quien observaba atentamente a su amiga.

- Y tú deberías venir a trotar conmigo en las mañanas. – Respondió Rainbow Dash.

- De acuerdo, yo voy a ejercitarme contigo y tú te sometes a un tratamiento de reconstrucción conmigo. – Sugirió Rarity en tono desafiante mientras Sunset se les unía en las duchas.

- Me parece genial, hey Fluttershy

- ¿Sí?

- ¿Te nos unes?

- Emm… por qué no.

- Perfecto… Sunset.

- Sí prometes no hacer de esto una competencia. – Sentenció la adolescente mientras se enjuagaba las pocas partes de su cabello que habían sido alcanzadas por el lodo.

- Lo prometo.

- Bien.

Twilight se vistió todo lo rápido que pudo, incluso una parte de su falda estaba más arriba que el resto debido a la prisa, sus medias estaban flojas y su cabello no estaba peinado. Por poco deja caer sus gafas mientras se dirigía fuera del Spa.

- Nos vemos mañana chicas. – Se despidió sin esperar respuesta.

Mientras Fluttershy y Applejack hablaban respecto a la carrera de veterinaria para la amante de los animales, Sunset Shimmer observaba a su tímida amiga con cierta atención, pues de esta parecía manar un vapor amarillo. Cuando Fluttershy observó a Sunset Shimmer, se percató que sus ojos eran ahora negros únicamente con dos círculos turquesas en lugar de todo su iris, después de sorprenderse, cerró sus ojos para frotárselos con sus manos. Al terminar de hacerlo, la anomalía había desaparecido, quizás había sido un efecto de las sombras y el vapor, pensó para sí.

- ¿Qué pasó? – Cuestionó la pelifuego preocupada.

- Nada, creí ver algo, eso es todo.

Después de que todas salieron de las duchas, se secaron y salieron del centro comercial, tuvieron una corta caminata para separarse en distintos caminos. Sunset tenía su departamento algo lejos del lugar, tuvo que tomar su moto para dirigirse de forma rápida a la misma, el tiempo había pasado volando, estaba a dos cuadras de su casa cuando observó el reloj que había al lado de su medidor de gasolina. 3:30 parecía ser exagerado, pero el tiempo pasaba volando cuando estaba en compañía de sus amigas.

Esta vez, sintió un escozor en su mano, fue breve, pero le intrigó en sobremanera, definitivamente debía ir al médico lo más pronto posible. Su departamento estaba ubicado en una zona residencial, el casero que tenía se aparecía una vez al mes para cobrar, afortunadamente tenía dinero suficiente para costearse su residencia hasta el final de la universidad, incluso después de comprar una cantidad considerable de muebles.

Recordar la razón por la cual era capaz de sustentar su vida en aquel mundo era bastante vergonzoso, pero al mismo tiempo lo apreciaba. Las gemas y el oro en aquel mundo tenía un valor excesivo; haber tenido una fracción de sus ahorros en aquellos objetos y mantenerlos en una bolsa de tela de fácil transporte había sido un acto de previsión sorprendente.

- Aquellos días. – Dijo con cierto desdén y pena en su voz… era doloroso ver hacia atrás.

La llave con un pequeño llavero de su Cutie Mark era insertada en la cerradura de la puerta de su departamento, en el vecindario todo estaba quieto hasta las diez de la noche, donde todos los habitantes regresaban de sus trabajos. El sol iluminaba todo el interior de su "casa". Al ingresar la adolescente sintió un frio tremendo, al observar la pared frente a ella pudo notar que el aire acondicionado estaba con dos grados centígrados. Lo primero que pensó fue que estaba dañado, pero casi de inmediato comenzó a analizar la situación. ¿Era posible que alguien hubiese entrado?: Si claro y lo primero que hizo fue bajar la temperatura.

Mientras movía la manilla para devolver el clima a la normalidad, Sunset observó todo el lugar con detenimiento, hasta que halló una telaraña en el techo, su constructora caminaba por ella, acercándose a una mosca recién atrapada que se movía frenéticamente. Inmediatamente fue por una escoba para deshacer la misma.

- Lo siento amiga, pero elegiste un mal lugar para establecerte. – Dijo acercando la escoba, si tenía suerte la araña subiría y podría liberarla afuera.

La escoba comenzaba a destruir la obra que tanto trabajo le había costado producir al insecto, este desde luego subió por arte de magia a ella, pero tomando un impulso de velocidad la recorrió de forma increíblemente veloz hasta llegar a la mitad.

- Necesitar alimento… Perdonarme si llegar a importunar. – Dijo de pronto la criatura con una voz gutural y aguda.

Sunset Shimmer gritó por el susto ocasionado y de inmediato arrojó la escoba lo más lejos que pudo.


Traté de actualizar lo más pronto posible, si bien hasta el momento la historia parece sosa es porque debo entrar a una parte detalladísima, que abordaré en los próximos tres capítulos, después la dirección del fic se hará más clara y más emocionante.

Respondiendo algunas preguntas:

¿Tiene este fic alguna relación con el fic Discord?

Pues, lo he pensado y no lo sé; se podría hacer, pero todavía no me decido, además, aquí ya no se trata del caos se trata de [contenido spoiler censurado] y por eso esperaré un tiempo a ver qué pasa.

Recomendaciones para los siguientes tres capítulos:

Los próximos tres capítulos serían algo pesados si no los leyeran viendo Equestria Girls… exacto, espero que sus videos en formato mp4, dvd´s o sus canales favoritos de Dailymotion estén listos para rodar la primera película de Equestria Girls… Nos leemos pronto.