DON'T GO HOME WITHOUT ME
XXIX.
El hogar está donde el corazón duele.
El 'pronto' son otras dos semanas desde que recibió la postal con su mensaje.
Kagura está sentada en el parque, en su banca de siempre, mirando las hierbas marchitarse junto al otoño, jugando con la punta de sus botas. Su equipaje está todavía a su lado y ella tiene cara de no acostumbrarse todavía a la luz del intenso sol.
—China.
Ella se sobresalta ligeramente ante el sonido de su voz, tomada por sorpresa. Él le entrega su mirada más inexpresiva y ella una indescifrable. Kagura se levanta y sacude el polvo de las botas. Se acerca a él sin ninguna intención violenta y pone una mano amigable sobre su hombro.
—Vamos a comer helado.
Okita deduce con rapidez que ella tiene otras intenciones. Ellos nunca han comido helado juntos. Ellos nunca han sólo comido juntos. No pacíficamente. Punto. También está el hecho de que parece que él es la primera persona que ve desde que llegó. Pero a ella no parece importarle gastar sus primeras horas en la Tierra a su lado en lugar de con sus compañeros de la Yorozuya.
