Habían pasado un par de años luego de que los hermanos al fin se reencontraran por un periodo prolongado gracias a aquel campamento, Takeru tenía 11 mientras que Yamato había cumplido 14 años. Takeru vivía con su madre y Yamato había decidido vivir con su padre.
En este tiempo, gracias a la edad de Takeru, su madre le permitía ir a casa de su hermano para visitarlo. Tk no tardo en notar que su padre no estaba casi nunca con Yamato, también se dio cuenta de la razón por la cual Matt era tan maduro para su edad pues él había tenido que crecer prácticamente solo.
Yamato solía dormir hasta tarde aun si tenía clases en la mañana cosa que arreglaba con un par de miradas y palabras bonitas hacia la encargada de la puerta en la universidad, Takeru sabía que él seguramente esperaba a su padre hasta muy tarde para poder comer y pasar algún tiempo junto.
Se había preguntado por años porque Matt había parecido tan seguro al momento de escoger a papá y hasta ahora se daba cuenta, seguramente lo había echo para salvarlo a él.
Ese día se estaba acabando, comenzaba a meterse el sol, a ambos hermanos se les había pasado el tiempo volando pero ya que habría clases mañana Yamato se ofreció a llevar a Takeru a casa, en el camino hablaban de cosas triviales justo como un par de amigos hasta que Takeru se animó a decir.
—Matt ¿te puedo preguntar algo? —.
— ¿Que te preocupa enano? Contesto Yamato un poco extrañado por la manera de hablar de más pequeño.
—bueno yo…—Takeru no sabía cómo preguntar a su hermano el porqué de su decisión con respecto a ir con su padre, se había arrepentido de hacer la pregunta. —mejor olvídalo—.
— ¿Qué sucede Takeru?, ¿acaso no confías en tu hermano? — finalizo Matt con un tono falso de dolor lo que causo una pequeña risa de Takeru.
—es solo… se me hace difícil preguntarte esto—luego de decir eso ambos callaron por unos segundos hasta que a Yamato se le cruzo una idea.
— ¿es una chica? —pregunto Yamato estando seguro de así era, se sentía feliz y melancólico al mismo tiempo, su hermano pequeño había crecido.
Por otra parte Takeru se puso rojo al instante pero no negó nada, aprovecharía esta oportunidad para evitar la otra pregunta y de paso tal vez su hermano le dé algún buen consejo.
Al notar que el menor no decía nada, Yamato tomo eso como un sí, y continúo hablando.
— ¿acaso es kari? —no pudo reprimir una risa al notar la reacción de su ya no tan pequeño hermano al mencionar el nombre se la joven.
—Puede ser—atino a contestar, definitivamente su hermano lo conocía bien.
—Pues si quieres un consejo te diría que no pierdas el tiempo, dile lo que sientes ya… si esperas mucho más chicos notaran lo linda que es y podrían quitártela—.
—Gracias Matt— dijo Takeru sin verlo pues seguía rojo en verdad, ese es un verdadero problema al tener la piel tan clara.
—Aunque dudo que alguien te la quite, se nota que le gustas—dijo Matt entre risas para luego agregar—lo raro es que no lo hayas notado tu—.
— ¿enserio crees eso? —preguntó Takeru sintiendo como sus pies parecían despegarse del suelo.
—solo con la forma en que se te queda viendo es más que suficiente para notarlo—era algo raro verle sonreír de esta manera pero hablar de esto con su pequeño hermano le hacía pensar que jamás estuvieron separados. —Pero supongo que eres demasiado inocente para notarlo—finalizo Matt soltando una leve risa burlona.
Dicho esto Yamato tomo el gorro blanco de su hermano se lo puso el mismo y salió corriendo siendo perseguido por Takeru quien lo alcanzo rápidamente ya que Yamato se había detenido apenas habiendo recorrido algunos metros.
—espera, vas muy rápido ¿no crees? , no hay por qué apresurarnos, además estoy disfrutando pasar tiempo de calidad con mi hermanito llorón—.
—Al menos no le quite la novia a mi mejor amigo—se defendió divertido Takeru.
—Wow, eso fue bajo enano, pero creo que lo merecía— nuevamente ambos reían.
Luego de caminar por un par de minutos más llegaron a casa de Takeru y a juzgar por las luces encendidas era obvio que la señora Takaishi continuaba despierta.
Tardaron poco en despedirse y antes de que Takeru tocara el picaporte de la puerta principal Yamato agregó.
—Sobre lo que hablamos… las flores siempre son un buen detalle—se encontraban de espaldas pero aun asa sabían que ambos habían sonreído.
Takeru entro a su casa donde unas voces lo guiaron hasta la sala donde se encontró con su mama y una vecina con la peculiaridad de ser muy chismosa. Después de saludar a ambas su madre habló.
—Tk, sabes que no me gusta que llegues tan tarde—reprendió levemente a su hijo
—descuida, Matt me trajo, se acaba de ir—Takeru dijo esto feliz por hacerle saber a su madre que los 2 rubios son muy unidos.
— ¿Matt, tu hijo mayor? —interrumpió la señora con un todo de voz por demás molesto. —no lo he visto desde que era un niño, seguramente ya es todo un hombre—continuo hablando aquella señora con su molesto tono de voz.
—Él… ¿Hiroaki no los acompaño? —dijo Natsuko antes de que Takeru diera la vuelta para ir a su habitación.
—No, él está trabajando aun—.
El silencio reino durante unos minutos, incluso aquella señora fue capaz de sentir el ambiente tan pesado que los rodeaba. Takeru temía hablar de su padre frente a su madre ya que sabía que cada comentario negativo sobre el atrasaría más la posible unión de sus padres algún día, así es, Takeru no había perdido la esperanza de que esto sucediera.
El silencio le ayudo a Natsuko a pensar además del comentario de su amiga que la motivo a dar un paso adelante para recuperar el tiempo perdido con su hijo mayor.
— ¿por qué no alcanzas a tu hermano y le pidas quépase la noche aquí?, podría cocinar algo para ustedes—.
— ¡claro!—a Takeru se le ilumino la mirada enseguida, un segundo después salió corriendo tras su hermano lo que provoco un nudo en la garganta de Natsuko, aquella reacción le recordó al Takeru de 8 años cuando después de tanto insistir ella había aceptado que acompañara a Matt a un campamento de verano el cual se extendió demasiado por causas que aún después de haberlas vivido no terminaba de créelas. Le partía el corazón ver como el pequeño continuaba queriendo tanto y tanto a su hermano mayor, sin duda le hacía mucha falta y a ella también.
Mientras se limpiaba un par de lágrimas que no logro contener, escucho como su amiga lloraba a moco tendido, enternecida por aquella escena pues aun sin conocer toda la historia uno ya se puede ir imaginando que tanto les ha faltado estar juntos solo por la reacción de pequeño.
Natsuko decidió esperarlos en la puerta y sonrió nuevamente al ver lo mucho que había crecido Yamato, además de lo apuesto que era. Deseo por un segundo que su ex esposo haya hablado sobre sexo con él, no le gustaría para nada que Yamato arruinase su vida siendo padre a tan corta edad justo como lo había echo ella.
Después de un tímido "hola" por parte de ambos Natsuko le pregunto si habría problema en que pasara la noche con ellos, después de todo ya había oscurecido por completo, él estuvo de acuerdo alegando que solo tendría que avisarle a su padre por teléfono.
Ambos jóvenes subieron al cuarto de Takeru mientras esperaban que su madre prepárese algo para merendar, una vez ahí comenzaron a charlar muy animadamente y las risas podían ser escuchadas hasta donde estaban las mujeres cocinando.
Era clara la atmosfera que tenía la casa Takaishi muy distinta a la deprimente y fría de siempre, Natsuko se podría acostumbrar a esto.
Mientras cocinaban, ambas señoras platicaban sobre los propietarios de las risas y el ruido que se escuchaba en toda la casa, más aun parecía ser como si Natsuko presumiera sobre los logros de Yamato, contando cada uno de los logros de su hijo mayor llena de orgullo, pues aun luego de separarse ella nunca dejo de estar al pendiente de las noticias de Yamato.
