DON'T GO HOME WITHOUT ME

XXXI.


El hogar está donde el corazón duele.


Eventualmente, la Yorozuya y el Shinsengumi se enteran de lo que hay entre los dos. Ella tiene diecinueve, él veintitrés, tienen derecho y madurez, opina la mayoría. La mayoría, por supuesto, no es Gintoki ni Shinpachi, mucho menos su padre cazador de monstruos. Pero Umibozu está a años luz de la Tierra y la Yorozuya no es tan difícil de manejar.

El problema, la verdadera inquietud, es Tae Shimura.

La mujer le mira con un instinto maternal impropio sabiendo las cosas que se saben y teniendo ambos la misma edad, pero la mirada y el sentimiento están allí.

Okita se pregunta por qué parece más preocupada por él que por Kagura.

No tiene sentido.