Hola mis pocos/pocas lectoras/lectores, me siento algo triste por la sexta temporada, es buena y todo… pero con ella, Hasbro nos muestra su deseo de que Sunset Shimmer no ingrese a la serie. Sin embargo, me da una cantidad colosal de material para trabajar…
Sunset había dejado de hablar de repente, se quedó pensativa por varios segundos antes de continuar con su relato; no obstante, los ojos atentos de Twilight no se distraían por un solo segundo ante la explicación de la adolescente.
Entonces, dentro de tu mundo, después de todo ese tiempo, de repente volvió el recuerdo de Equestria, aprendí mucho de mí misma durante ese tiempo; lo suficiente como para desear regresar a mi mundo, pero ya no como aprendiz ni como una unicornio más, sino como una gobernante, quisieran o no…
Lo que en ese entonces parecía ser la idea más grandiosa ahora no era más que ceniza ante la nueva Sunset Shimmer, quien avergonzada, observaba el pasado con cierta intención oculta, pues con lo sucedido recientemente, con su vida como estaba actualmente: algo debía aprender de todo su pasado, del que vivió, del pasado que podía llamar propiamente suyo, algo oculto que le permitiera comprender mejor el presente.
- Planearlo me llevó poco tiempo, pero créeme que pasar por el portal fue lo más difícil que hice durante todo el tiempo que llevé viviendo aquí. El portal se abre una vez cada treinta lunas, o sea cada dos años y medio en Equestria, pero aquí también se debe esperar ese tiempo para que el portal sea de ida y vuelta. Se mantiene abierto mientras la luna continúe en el cielo durante toda esa noche; así que tuve que hacer muchas cosas durante ese tiempo. ¿Qué crees que averigüe?
- ¿Qué? – Decía Twilight a quien la historia de Sunset ya había absorbido por completo. En el pasillo, tanto el músico como la subdirectora escuchaban con una atención similar su relato, reaccionando de distinta forma. En especial Flash quien no podía evitar sentir una sensación de angustia.
- Que los elementos ya no estaban en donde debían estar, que de hecho habían sido reactivados; que Celestia, mi maestra, ya tenía una alumna nueva; que nadie absolutamente nadie me recordaba y que su nueva alumna poseía la corona, incluso ya era una princesa… algo que quise ser desde pequeña. – Afirmaba la pelifuego recordando su antigua yo, sin evitar recordar aquella ira, aquella frustración, aquel dolor que la invadió por completo en ese entonces. – Pero no importaba, el plan no variaba mucho, todo lo que debía hacer era arrebatarle el elemento de la armonía a tu contraparte y cambiarlo por otro, afortunadamente en la escuela existía una corona exactamente idéntica. Tuve que volver a este mundo para robarla de la oficina de la directora y regresar a Equestria para cambiarla.
- ¿Cuál era tu plan exactamente? – Preguntó Twilight ajustándose sus lentes mientras observaba la mirada penetrante y misteriosa de su amiga.
- Si todo salía bien, extraería la corona de Equestria durante la noche, la cambiaría por su réplica, para cuando tu contraparte y Celestia se diesen cuenta, ya no podrían venir a recuperarla, el portal se cerraría otros dos años y medio, en los cuales Equestria se quedaría sin sus defensas principales. Independientemente de que fuera atacada o no, yo tenía dos años y medio aproximadamente, 918 días con todo ese poder, en este mundo no existe la magia, lo cual me daba un poder inmenso sobre todos los humanos, para reunir fuerzas suficientes para regresar a Equestria.
Sorprendida por sus pensamientos de ese entonces, la adolescente no pudo sino sentirse terrible por el pasado, no solo por lo que había planeado sino porque concordaba exactamente con la historia de Supay, con la determinación de los demonios. Pero en ella, al menos como lo recordaba, no existió jamás una idea de perfección ni ansiaba encontrarla, solo deseaba poder; estar sobre todos los demás pero no solamente por el poder, sino porque en él yacía la salida del dolor, sería similar a Celestia, todos la amaría, la alabarían, en el fondo sabía que no podía negar jamás aquello, deseaba escapar de su soledad, del miedo, de la obscuridad dentro de ella.
- Pero afortunadamente todo salió mal, Twilight me descubrió y vino para detenerme. Recuerdo que en ese tiempo era otra, alguien cruel, insensata… y aunque ya no lo digan, realmente era una… tu entiendes. – Decía Sunset con una sonrisa mientras Twilight la tomaba de la mano para apreciar mejor sus vendajes.
- Yo no te conocí así, no olvidaré jamás cuando me liberaste de ser algo no muy diferente.
- Demonios… quién los entiende. – Dijo de pronto la adolescente en doble sentido para afrontar sus problemas con algo de humor, Pinkie había mostrado cuan efectivo era hacer eso.
Ambas rieron debido a la broma; los ojos de Sunset recuperaban su brillo habitual, para quedarse mientras continuaba con su rememoración.
- Enserio Twilight, yo no te salvé de nada, fuiste tú quien tomó la decisión de salvarte.
Si algo había que la adolescente de anteojos podría recordar cuando fuese era la frialdad de las manos de su amiga, estas aunque con guantes de lana, no se calentaban por nada del mundo, asimismo su expresión habitual regresaba. Sentada en la cama, con venajes recorriéndole el cuerpo, se mostraba sin ningún cambio, sus palabras, su calidez usual, todo seguía allí. Si bien no había perdido ni perdería su forma de pensamiento científico, ahora comprendía mejor los sentimientos. Eran un mundo distinto de los fríos métodos científicos, pero que podían ser abordados por estos con cierta seriedad, no obstante se abrían a algo que ella todavía no lograba comprender, algo que simplemente debía sentir… esa no era una costumbre común de Twilight Sparkle; sin embargo entre más tiempo pasaba con sus nuevas amigas, más sentía una diversidad de emociones, desde risa hasta asombro, pasando por alegría, sinceridad, lealtad, un cariño único y todo esto lograba que dejara sus días solitarios en la preparatoria Cristal en el pasado.
El resultado para ambas era que, por mucho tiempo estaban detrás de algo desconocido, algo que por mucho que se esforzasen escapaba de su comprensión; mas estando allí, en ese preciso instante, insignificante para el mundo entero, para el conocimiento, para la humanidad, allí se encontraba aquello que les faltaba, amistad, afecto, compañía, la certeza de que existía una persona más que estaba dispuesta a escuchar, a entender, a seguir de cerca en momentos difíciles, capaz de despertar tanto preocupación como alegría en una misma, en pocos términos, esa era el objeto de conocimiento, la aspiración, la inspiración que habían seguido todo el tiempo. ¡Algo tan simple! Una… amiga.
- Sunset yo… - Twilight todavía no podía expresar sus sentimientos con toda claridad, para ella era igual que un infante tratando de hacer su primera descripción de perro.
La de piel ámbar levantó su mano para liberar el cabello de su amiga del pasador que todavía llevaba. Eso la molestaba casi siempre, pero también solía ayudarle a liberarse del peso que tenía cuando trataba de mostrar algo diferente a un teorema.
- No sé qué hubiera sido de mí si tú no me hubieses…
- Twili, cuántas veces te voy a decir que poco tuve que ver, tú fuiste la que me dio la mano, el pasado no es hoy amiga. – Le dijo con toda la seguridad del mundo y tratando de convencerse de ello, pues no podía dejar de lado su preocupación más grande...
- El pasado no es hoy. – Imitó la muchacha de piel púrpura mientras recibía el afecto de su amiga, pero de inmediato comenzó a notar la piel de su amiga, el olor de diversos medicamentos que despedía.
En ese instante los espías irrumpieron en la habitación. Sunset de inmediato enfocó su mirada en la de Flash Sentry que prefirió mirar hacia otro lado, evitar sus ojos penetrantes era lo mejor que podía hacer, no obstante, no se olvidaba del estado en el que estaba; tampoco podía olvidar la escena de minutos atrás, su cuerpo esbelto y curvilíneo era el objeto de contemplación de casi todos los muchachos del colegio, si bien nadie lo admitía, todos concordaban en ello, sería extraño no fijarse en el cuerpo de una chica como ella. Pero haberla visto en ropa interior era incluso más estimulante que cualquier página dedicada a esas temáticas. Sin embargo, se dio una bofetada mental para reaccionar.
- ¿Estás bien Sunset? Es la sexta vez que tratas de levantarte y te desmayas, creo que sería conveniente llevarte nuevamente al hospital.
- No, estoy mejor aquí, muchas gracias por acogerme, buscaré un lugar para ir mientras reparan mi casa…
- No tiene por qué hacerlo Sunset. – Dijo una voz conocida por todos al ingreso de la habitación, era la directora Celestia, cargando una bolsa de compras en su brazo derecho mantenía alzaba un saludo a los presentes con la mano izquierda mientras ingresaba, todavía llevaba puesto su saco amarillo con su blusa a rayas y su pantalón. – Eres bienvenida a quedarte con nosotras hasta que tu casa esté reconstruida, es lo menos que podemos hacer por nuestra estudiante número uno.
Algo ruborizada, la pelifuego sonrió levemente por el cumplido, aunque no era del todo cierto pues Twilight ahora le disputaba el puesto con fiereza, las diferencias en sus notas eran apenas de 0.5 o 1 exagerando los casos.
- Bueno, creo que es hora de irme a casa. – Explicó Flash mirando su reloj, incomodo ciertamente pues parecía no tener nada que ver en el ambiente. Palabras que hicieron a Twilight observar también su celular para verificar la hora exacta, abriendo sus ojos de par en par al hacerlo.
- Sí, tengo que ir a cenar o de lo contrario mis padres se enfurecerán. – Aclaró tomando su mochila con algo de prisa y dirigiéndose a la salida.
- Nos vemos luego. – Se despidió Sunset mientras observaba a los dos salir por la puerta, bueno a Flash tratando de seguirle el paso a su amiga.
Algo existía en aquel par que la molestaba de sobremanera ¿Era por Flash? O ¿Era Flash? No sabía decirlo, pero no tenía importancia alguna, sobre todo por sus experiencias recientes, estas ocupaban su cabeza la mayor parte del tiempo, ahora que hasta había recordado su pasado, todo se aclaraba para después hacerse más confuso. Finalidad… ¿Destino? O futuro. ¿Acaso poseía libertad dentro de los designios de Supay? Y más importante todavía era el deseo de escapar de ese mundo, sabía que existía la forma, tenía que… de lo contrario estaba destinada a joderse nuevamente, no permitiría que su vida fuera a dar un giro como el que presentía, estaba a punto de dar.
No notó que la mirada de Celestia la observaba atentamente.
- Sé que no es de mi incumbencia, pero ¿Todavía te gusta Flash Sentry? – Cuestionó la directora, dejando a la adolescente con la boca abierta.
- Me lo preguntan muy a menudo, pero nunca me lo esperé de usted. – Respondió finalmente la adolescente intrigada por el cuestionamiento de su directora ¿A ella qué podía importarle si le gustaba o no aquel muchacho?
- Lo siento, es que aún sigue reparando las bancas en las que escribió sus nombres.
Con la cara algo roja por la vergüenza la adolescente trató de disimularlo ladeando su rostro hacia una ventana, pero nada logró ante la experiencia de una directora que parecía tener al menos un pretendiente cada semana.
- No, lo usé para ganar popularidad eso es todo… - Respondió de mala gana, aunque era cierto, nadie parecía creerle cuando lo decía.
- Entiendo, perdona mi atrevimiento, la cena estará lista dentro de media hora, pizza familiar. – Le anunció como si fuera una chef.
- Gracias por todo Tia. – Dijo Sunset, cambiando su expresión de repente. – Perdón, directora Celestia… es que.
- Entiendo, no tienes que explicármelo, me confundes con mi contraparte de tu mundo ¿Cierto? Y… cómo es ella exactamente.
Nuevamente otra pregunta tomó por sorpresa a la adolescente, quien ahora pegó un pequeño susto a causa de la interrogación, la pregunta no tenía nada malo, a cualquiera le gustaría saber cómo era su yo de un universo paralelo; sin embargo su respuesta no era la mejor de todas, hasta que recordó la pesadilla de hace casi una semana atrás. Si existía algo que todavía no perdía era la maraña de emociones en torno a Celestia.
- Celestia es una alicornio, una poni con características de las tres razas de ponis; ella es… era mi maestra de magia. – Recordar esos años era desalentador, si su pasado obscuro y ruin se podría sintetizar en una época en específico, era aquella en la cual ella estuvo a su cargo.
- Es una princesa de Equestria, la más influyente de las actuales cuatro y también es la poni a la que odie más que a cualquier otra.
Con cierta impresión en sus ojos, la directora era espectadora de una mirada centrada en el infinito, una mirada tan melancólica como confundida; Sunset tenía la virtud de poder esconder bastante bien sus emociones cuando lo deseaba, de hecho en ese instante deseaba mostrarlas, deseaba mostrarle a Celestia que no sabía qué pensar al respecto, cierto era que hasta ese día no podía evitar compararlas sin llegar a una misma conclusión en todas las oportunidades: prefería a la Celestia humana antes que a la Celestia poni, de hecho prefería a cualquier poni o humano antes que a Celestia. Y también estaba la pesadilla, mientras más la recordaba, más sentido adquiría lo que su subconsciente trató de comunicarle, al mismo tiempo más concordaba con varios de sus sentimientos y preocupaciones profundas.
- ¿Qué te hizo ella? – cuestionó la directora mientras trataba de observar mejor a la adolescente cuyo rostro era iluminado por la luna apenas naciente en el exterior.
Los recuerdos se asemejan a un de esas cajas de cosas inservibles que a muchos nos gusta conservar y tenemos en algún rincón de nuestro hogar, el problema es que no te puedes deshacer de los recuerdos, siempre vuelven, siempre parecen recordarte que hubo una parte de ti que detestaste, que dejaste en el pasado pero que sin embargo había dejado huella. Si algo había que Sunset Shimmer no lograba concretar, no lograba dejar atrás del todo: era su pasado en la academia de la princesa Celestia para unicornios superdotados.
Desde su admisión sobresaliente hasta la última prueba que realizó poco antes de dejar Equestria. Ese tiempo no era etiquetable ni podía ser convertido en una huella, pues por mucho que intentara darle una connotación, siempre existía una parte de sí misma negándose de manera rotunda a delimitarlo como simplemente malo o bueno. Se acostó debido al cansancio repentino, Celestia por su parte estuvo a punto de salir de la habitación, pero fue detenida por la voz ahora baja, ronca y apesadumbrada de Sunset.
- Mis días en la academia pasaron demasiado rápido. – Una sonrisa se extendía por su rostro al recordar el día de su examen. – El día más importante de todo estudiante de magia avanzada era el día de la evaluación para ingresar a la academia… a diferencia de todos los alumnos, traté de mostrarme todo lo relajada que pude, aunque sinceramente estaba hecha un manojo de nervios; la terna de evaluadores era tremendamente estricto, algunos unicornios salían completamente desalentados de la misma… no se imagina cuánto valor requerí para recordar un hechizo del mismísimo Star Swirl el barbado, el mayor de los hechiceros de la historia de Equestria, decidí ejecutar uno de los más complejos que poseía, no me diga que recuerde cuál fue porque lo olvidé por completo.
- Ese Star Swirl me suena familiar… creo que lo conocí en este mundo, su contraparte claro está.
- Es muy probable, en aquel mundo él era el maestro de magia de la princesa Celestia; pero recordando bien ese día, aparte de cómo me sentí antes de la prueba, solo recuerdo la suavidad del pelaje de Celestia, enserio era igual a una almohada de plumas.
El afecto que recibió de la princesa fue uno de los pocos que pudo recibir durante toda su infancia, siendo una potranca huérfana y en extrema medida solitaria desde que tenía memoria, rara vez había recibido afecto de otro poni, y casi todo el cariño que pido recibir pertenecía a la princesa del sol. Los días a su lado, conforme pasaron los años, se hicieron más placenteros, durante algún tiempo el castillo de Canterlot se convirtió en su hogar.
- Ella solía ser una de las ponis más atentas y cuidadosas de toda Equestria, siempre cuidaba de mí como la madre que nunca tuve, incluso solía prepararme una taza de chocolate caliente.
Oh, nadie podría quitarle a Sunset Shimmer los días, las noches, las tardes, todo el tiempo que su felicidad de potranca se extendió en medio de libros, conceptos, magia y compañía de la princesa del sol, aquella que realmente ocupaba el lugar de una madre, de una hermana, de muchas cosas combinadas, aquella a quien abrió su corazón de par en par, de quién recibió afectos, caricias y lecciones.
- Durante varios años me quedé a su lado, no me costaba comprender cómo era posible que fuese la poni más querida de toda Equestria, no conocí a su hermana Luna, pero a veces solía platicarme de ella, me decía que observaba algunas cualidades de ella en mí… no supe a lo que se refería hasta que fue demasiado tarde.
- ¿A qué te refieres?
- En mi mundo, su contraparte envió a la contraparte de su hermana a la Luna para salvar todo el reino; tuvo que dejar a una persona querida de otra dimensión por el bien de un reino ajeno; todo porque el auto sacrificio es la virtud más grande de cualquier gobernante y es el requisito más indispensable, lo único que define quién puede serlo o no.
Auto sacrificarse, qué sentido tenía hacerlo, analizando de forma profunda, la pelifuego develaba algunos de sus errores del pasado, pero al mismo tiempo también lograba reafirmar algo que tenía pensado desde hace tiempo, pero que jamás dijo.
- Ella veía en mí a una futura princesa, deseaba que lo fuera y yo también deseaba serlo.
A fin de cuentas ¿A dónde irían a parar tantas lecciones, tantas horas de arduo esfuerzo leyendo, practicando y exprimiéndose las energías sino en el proyecto más ambicioso de la princesa? Los hechiceros tenían una finalidad, los magos también, pero el nivel de magia, la especificad de las lecciones, todo giraba en torno a la formación de una futura princesa, cuando finalmente pudo darse cuenta de ello, de pronto todo el mundo cambió. Qué clase de princesa sería. Sabía bien que a Equestria no le importaba lo que le sucediera, desde pequeña, desde que su cutie mark se retrasó por muchos años, desde que sus compañeros se burlaban de ella, desde que dejó la escuela para ser una autodidacta; la temprana independencia que tuvo; ¿Por qué deberían importarle semejantes ponis? Sin una sola amiga, sin familia, recluida en cuatro paredes con nada más que libros, algo de alfalfa y alguna que otra actividad de mantenimiento de la frugal residencia que Equestria le brindaba por su situación de huérfana.
No, los ponis no importaban porque a ellos no les importaba, les daba igual que tuviera sentimientos, que llorara desconsoladamente en busca de un refugio, en busca de unos cascos que la consolasen, en busca de algo de afecto, las cuatro paredes fueron las únicas observadoras de sus llantos, se convirtieron en las confidentes de sus pesares melancolías y episodios tempranos de psicosis a causa de la soledad… soledad, la destructora silenciosa de la bondad, madre de las decisiones más descabelladas, asimismo madre de la desesperación.
- Muchas veces tuvimos opiniones distintas con respecto a muchas cosas, desde cómo debía comportarme frente a otros, hasta el hecho de que no poseía amigos.
La magia era lo único que poseía, lo único que podía ser un bálsamo temporal para sus heridas, en medio de toda su melancolía, en medio de una sociedad rebosante de felicidad, armonía y amor; se generaba una unicornio de nombre Sunset Shimmer, una unicornio sin cutie mark, sin talento especial, pero que de pronto comenzó a desarrollar la magia. No era ninguna genio, no poseía talento como las diferentes unicornios del colegio o las superdotadas; tenía una perseverancia insospechada por ella misma, con cada hechizo herrado su insistencia crecía de forma irreversible, no existía nadie que observara sus logros, nadie que apoyara sus iniciativas, pero allí estaba, haciendo maga avanzada a una corta edad dentro de las cuatro paredes de su casa.
Llegar a la escuela para unicornios superdotados fue bastante sencillo, superar al resto no significó un desafío de enorme medida. No recordaba en qué momento su Cutie Mark apareció, tampoco recordaba lo que hacía al momento de obtenerla, solo recordaba que después de que apareciese en sus flancos, su capacidad con la magia creció de forma exponencial, un atardecer era probablemente la Cutie Mark más extraña que pudo conocer, descifrarla era un gran problema.
Pero aun así, la magia fue lo principal, desarrollar su talento, desarrollar su poder. Su observación extremadamente penetrante pudo dar con un hecho que cambiaría su forma de pensar en el futuro.
Si bien no le importaban los ponis además de Celestia, entre más desarrollaba su talento con la magia, entre más los superaba, los demás unicornios la observaban atónitos, incluso la misma Celestia solía sorprenderse con la nueva velocidad de aprendizaje en la magia, con la complejidad de sus hechizos; en algún momento llegó a la conclusión de que lo que importaba no era el afecto de los demás, sino su respeto, su atención, sus alabanzas; Celestia estaba equivocada, no lograría nada haciendo amistades, mucho menos siendo humilde ante los demás, a ellos les gustaba alguien mejor que ellos, alguien que los superase, la idea se le enterró tanto en su psiquis como en su psique.
Ella no solamente debía ser mejor que el resto, el resto debía aceptarlo, eso era amor, eso era cariño, allí estaba la salida al mundo contra el cual tuvo que luchar, la salida final del mundo monstruoso de la soledad, al descubrirlo, todo su ser comenzó a moverse de forma más dinámica, debía superar a todos los hechiceros, desde los que ya no estaban hasta a los que estudiaban en la academia y finalmente a la misma Celestia. Si deseaba amor, debía ser lo suficientemente superior para merecerlo.
- Ella solía ser muy insistente en que debía tener amigos, en que fuese humilde, en que estaba en un error. Y así era.
¿O no? A fin de cuentas, una princesa, por mucho que no lo aceptara o negara de forma retórica, era superior a casi todos sus súbditos, en conocimiento, en aptitudes. El simple hecho de ser alicornio les daba a las princesas las capacidades superiores de las tres razas de ponis, no era un error afirmar que una gobernante era superior, mucho menos tratar de buscarlo, pues para comenzar, el aprendizaje para una princesa era extremadamente colosal, casi nadie podía soportarlo, solo los mejores podían llegar a ser princesas, estudio, magia, aptitudes físicas, la academia de magia no era más que un filtro para sacar a los más aptos.
Sunset Sospechaba desde hace ya bastante tiempo atrás todo aquello, pero solo ahora podía constatarse del error de su apreciación, toda esta superioridad, no valía de nada si no se tenía la capacidad para servir a Equestria, en cierta medida, todos tenían cierta superioridad frente a todos, el talento especial los hacía superiores en cierto ámbito. Pero una princesa debía ser capaz de auto sacrificarse, de procurar la felicidad de los demás, ese era su talento único y primordial: auto sacrificio.
Ese era el punto en el cual ella no concordaba en absoluto, si bien Celestia tenía razón al afirmar aquello, ella no estaba dispuesta a sufrir por todos, sus amigas no eran todos, mucho menos eran otros, ellas eran lo más valioso que tenía en el mundo. Pero procurar el bien de todo el reino no era su preocupación. No le daba ni la menor felicidad, esta se hallaba en algo tan poco importante para el reino como en pasar tiempo con sus amigas, en aprender sobre magia. Sacrificarse por el resto no era algo que le llamase la atención, no deseaba sufrir. Sus amigas podrían ser la causa por la que se pondría frente a frente con el peligro indudablemente; pero fuera de esto, no lo haría.
Entonces allí estaba la respuesta que buscaba, ella no sería jamás una princesa, porque no lo deseaba, el poder, la amistad, la felicidad no tenían por qué ser únicamente de las princesas. Y si los poseía, no tenía por qué ser una.
- Al final, las cosas resultaron mal, tuve que dejar Equestria, pero donde quiera que ella esté, sé que está haciendo un gran trabajo. – Dijo sonriendo, pues finalmente aclaraba sus ideas como nunca antes lo había hecho.
- Espero que sí, nos espera la pizza, te traeré un poco.
- Gracias directora, enserio que sí. – Le dijo la adolescente poco antes de regresar a la cama.
*SST
La música era estruendosa, los bajos lo eran aún más; las distintas personas que concurrían en el lugar no hacían más que mostrar una necesidad presente, la de satisfacer sus placeres diversos, de socializar con los amigos, de bailar hasta no sentir los pies, de quitarse el estrés que causaba el imbécil del jefe en la empresa, en fin: de vivir la vida de forma intensa por un par de horas o incluso hasta que el amanecer se presentara nuevamente, si se podía hacerlo. Viernes por la noche era por excelencia el día para hacerlo.
Cuerpos moviéndose al ritmo de la música que el Dj mezclaba, bebidas circundando de mesa en mesa, tragos para deleitar el deseo de desinhibición, el deseo efervescente de conocer a mil personas distintas, de vivir alegremente, de gastar quinientos billetes por una sustancia celestial que emulaba el mana para escapar de la normalidad de la cotidianidad, manos, abrazos, besos, bailes pegados. Al demonio el día siguiente había que vivir intensamente.
Wane observaba con gran interés el movimiento, las luces, la música, el estruendo que se causaba dentro, llevaba un chaleco negro una camisa blanca y unos pantalones negros, asimismo por obligación de su jefa llevaba lentes negros y un peinado estilizado; SEGURIDAD se podía leer en la espalda, sus instrucciones no eran para nada complejas: procurar el bienestar de todos los que estuvieran en el local, detener peleas y conflictos, sacar a los violentos; además no estaba solo, conformaba un grupo con otros cuatro sujetos, comparado con ellos, era un enclenque, mas su esclavizadora jefa le estaba pagando al menos cuatrocientos dólares la noche y cinco mil de forma mensual por su otro empleo diurno; desde luego, no importaba el dinero, allí dentro entendía aspectos de la naturaleza humana que no podría observar en otros espacios o circunstancias, allí tal cual estaban, atendían necesidades primordiales, algunas instintivas, otras más racionales de lo que podrían imaginar.
Las mezclas eran algo llamativas porque no implicaban la creación de una música desde cero sino a partir de otras ya existentes, además el DJ muchas veces lo hacía en vivo y directo para el público que levantaba las manos con manillas fosforescentes. Según pudo escuchar aquel era probablemente el segundo mejor lugar de la ciudad especializado en aquel tipo de actividades; extrañamente Sunset Shimmer no gustaba de las fiestas ni se presentaba durante la noche en su local; pero el control del lugar era riguroso.
No era difícil comprender la mayor parte de las razones por las cuales el lugar era popular, las hembras tenían un aspecto estéticamente bello para los machos y en general para toda la sociedad, en más de una oportunidad observó a varios machos observar atentos los senos, los glúteos y demás partes de estas, ellas en cambio observaban sus ojos y el abdomen del ellos, sus pasos de baile eran distintos; recordaba haber visto también a varios muchachos observar de manera similar a Sunset mientras pasearon por el parque. De hecho, parecía que sus ejercicios matutinos se centraban en desarrollar las partes de su cuerpo que la sociedad consideraba "atractivo"; cambiando de forma repentina sus ojos a unos con cuencas más específicas, el color de sus iris a uno más claro, sus facciones más simétricas y finalmente sus labios a una medida exacta, temporalmente transformó sus vestimentas a unas más adecuadas para la fiesta, por unos breves segundos observó a una de las hembras por unos segundos, hasta que esta cruzó mirada con él, mandando una sonrisa confiada, manteniendo cierta tranquilidad y dejando sus expresiones relajadas logró que esta le prestara atención, entonces se acercó para hablarle al odio.
- Me ofenderías si no bailas conmigo.
Ella se limitó a asentir con la cabeza. Entonces la sacó a la pista casi de inmediato, obviamente ella hizo una seña a sus amigas para constatarles de su reciente accionar.
Los movimientos de baile no eran complejos, sincronizarlos junto con la hembra no er a complicado, tomarla por las caderas, algunas veces por los hombros, bajar lentamente por la espalda cuando el momento llegaba, acercarse en las tonadas lentas y el contacto con sus labios, experimentarlo sería diferente si no mantuviera varias de las características originales de un cuerpo humano, comprendía que el funcionamiento de su cerebro se veía afectado por distintos procesos químicos, biológicos e incluso neuronales que le instaban a continuar, a "disfrutar del momento" de los roces sobre la ropa, de las palabras al odio.
Sin embargo, al ser meramente un experimento para comprender mejor a los humanos, tuvo la necesidad de cortar el baile al percatarse de una pelea entre dos sujetos justo en la entrada del local; sin despedirse salió de inmediato del centro de la pista con prisa y sin siquiera dejar que aquella muchacha de apenas veinte años esbelta y exuberante le alcanzara, cambió nuevamente de aspecto para realizar su trabajo. A veinte metros del lugar, mientras su rostro regresaba a su aspecto original fue directamente a separar a los dos sujetos, uno estaba ya en el piso mientras el otro trataba de abalanzársele a puñetazos. Era poco probable que las palabras surtieran efecto en esas circunstancias, meramente se limitó a esquivar un golpe que le envió el apresado por la muñeca para después utilizar un poco de su magia para sobrecargar su cerebro y así dejarlo inconsciente, el sujeto que se hallaba en el piso tenía una fuerte hemorragia nasal.
- Ten, límpiate con esto. – Le indicó pasándole un clínex. – Déjame ver… sí, te dañó terriblemente el tabique, si no lo arreglo ahora dejará marca. ¿Estás de acuerdo?
- Claro que sí, dolerá ¿cierto?
- No mucho si recuerdas que las tipas de allá te observan. – Dijo poco antes de poner sus manos en la nariz del vapuleado, el sonido de sus huesecillos y cartílago fue audible aún con toda la música, algo de magia pudo parar de inmediato la hemorragia regenerando tejido, arterias y venas de forma inmediata; dejando unas pocas abiertas para disimular el sangrado.
- Listo, mejor ve a casa, te recuperaras bien.
- Gracias viejo, ese sujeto estaba completamente loco, pensó que me estaba metiendo con su novia.
- A todos nos pasó una vez. Nos vemos. – Aclaró Wane poniendo atención en todo el local, podía ver con bastante precisión las actividades que se realizaban dentro.
El resto de la noche no fue nada más que una ardua espera. Cuando finalmente terminó se quedó esperando en la salida de la discoteca para finalmente ver pasar a Sunset Shimmer con una expresión amigable.
- Debiste haberte ido hace media hora ¿Por qué te quedaste?
- Bueno, siéndote sincero, me dormí en el cuartucho de atrás la última hora, te juro que no resistí más.
- Eso siempre pasa la primera vez, pero nadie había sido tan tonto como para contármelo.
- Tengo la mejor jefa del mundo, estoy seguro de que entenderá.
- ¿Eso crees? Oí que se enfada rápido.
- Será difícil que lo haga con su mejor empleado, además con el más guapo.
Sunset Shimmer dio una carcajada sarcástica en voz alta, pero Wane también comenzó a reír de forma desenfrenada, ambos no llevaban ni un mes de conocerse y cualquiera diría que se conocían de años e incluso que eran más que simples amigos o conocidos, de hecho la mayoría del personal comenzaba a pensar al respecto.
Bueno, como ya dije muchas veces, al fandom le encanta desarrollar a Sunset Shimmer con el argumento de expiación, de reformación absoluta; no tengo nada en contra [de hecho me gustan bastante estos fics]. Pero siguiendo la personalidad de Sunset Shimmer en las películas, en los textos y en los libros, podemos sacar esta otra cara… no es del todo desviada, pero les aseguro que me fascina… recuerden, Sunset Shimmer no es Trixie, no es Discord, no es Luna, no es Starlight Glimmer, no es Diamond Tiara y por supuesto no es Twilight Sparkle… nos leemos pronto, no olviden comentar.
