Sé que corté la parte emocionante, pero aquí está la recompensa.
[SST]
- Pensé que tenías un terrible sentido del humor, pero ahora lo confirmo. – Decía con ironía la veinteañera de cabello bicolor a su acompañante.
- Solo espera por unos segundos. – Advirtió Wane con paciencia, cosa que Sunset no rechisto ni un poco. A quién quería engañar, aquello tenía aspecto de tener proporciones épicas.
Un balde con agua fría en medio de la noche era quizás la peor de las bromas que se podían hacer, sin embargo, allí estaban los dos, observando atentamente a una oficial revisar el local. Hacer aquello era una completa locura. Pero la emoción, el suspenso, la sensación de las mariposas en el estómago, el cosquilleo en la garganta, en la espalda, por mucho que fuese completamente inmaduro, Sunset no podía dejar de disfrutar la tensión del momento.
Cuando finalmente la oficial salió del establecimiento, Wane se tapó la boca así como Sunset, la risa debía ser evitada para no exponer su responsabilidad, el sonido del agua cayendo junto con la cubeta en la cabeza de la oficial fue quizás motivo de una risa que a duras penas se podía contener; no obstante, acuerdo con el plan, Sunset debía ir por los arbustos hacia un extremo de la acera, cosa que realizó como toda una profesional, después de todo, no era la primera ni la última vez que se escabulliría de los problemas.
Wane por su parte se quedó en su lugar. Detrás de una pared y observando atentamente la actuación que Sunset debía hacer, recordaba que le había dicho que le caía bastante mal, además de ser una perra, el significado era ambiguo, pero al ser una palabra mal vista, sería mejor ni repetirla ni recordársela a Sunset, aunque quedarse observando no parecía ser la mejor de las ideas.
Sunset regresó al local, poniendo una cara de asombro, fingía lo mejor que podía.
- Oh, oficial, está toda mojada ¿Qué pasó?
- Es obvio, alguien me jugó una de sus bromas pesadas; pero no se haga la tonta, sé que tiene algo que ver en ello.
- Emm, estuve en mi departamento todo este tiempo, cómo supone que haría esto.
- Deme acceso a su sistema de vigilancia. – Aseveró la oficial con autoridad.
Sunset no pudo esconder su rostro de susto, si revisaba las grabaciones estaba perdida, en sus adentros supo desde el principio que era una nefasta idea, pero Wane estaba tan seguro de que todo saldría bien que le hizo sentir lo mismo. Pero ahora, le tocaba lavar los platos rotos.
- Oficial, estoy seguro que quienes le jugaron la broma en realidad la tenían pensada para mí; digo, tengo un amigo con el que nos gastamos bromas.
- Vaya, que usted tenga un amigo es lo más extraño que he escuchado de todo su intento de explicación.
Sin reparo por ninguna de las trabas que Sunset trataba de poner, la oficial llegó al cuarto de cámaras y desde allí pudo tener acceso a la grabación de la puerta trasera. Sunset estaba a punto de pedir clemencia, cuando observó la grabación.
A las doce y treinta, uno de los que estaban dentro de la fiesta planeaba jugarle una broma a uno de sus amigos, pero cuando lo llamó este simplemente no salió, así, que tal cual estaba, el balde se quedó en el lugar por más de cuatro horas, que fue el momento en el cual la oficial sufrió la broma, poco después Sunset llegó al lugar e inicio su actuación. La sorpresa de ambas se debía a razones diferentes. Pero la oficial no tuvo de otra más que levantarse.
- Lo siento señorita Shimmer, que tenga un descanso reparador. – Dijo la oficial con un rencor enorme, pero no podía descontrolarse con alguien inocente.
- Descuide. – Aclaró la veinteañera poco antes de ver a la autoridad salir del lugar.
A los pocos segundos, una figura se apareció en la obscuridad del pasillo, saliendo del baño de mujeres, Wane llevaba una sonrisa triunfal; le había cubierto las espaldas de forma impecable.
- ¿Cómo lo hiciste?
- Hay algunas cosas que aprendí en mi anterior trabajo. Te dije que confiaras en mí. – Aclaró con toda una seguridad en su aspecto.
Sunset en ese momento sintió algo distinto a lo que podía sentir antes, algo hasta entonces escondido; la broma o salir ilesa de ella eran lo de menos, los significativo era que él había arriesgado su cuello para sacarla del problema, además de que había logrado hacerla sentir segura. Algo que nadie logró antes.
- Gracias. – Finalmente la de ojos turquesa no tenía palabras para decir.
- ¿Viste la cara que puso? No tenía precio. – Aclaró Wane echándose a reír, cosa que contagió a su amiga casi de inmediato.
La alegría del momento era tan irracional, tan poco explicable, habían roto las reglas, se habían pasado de la raya, pero era lo más gracioso del mundo. Pronto Wane comprendió que aquel sistema nervioso primitivo tenía cierta alternancia con emociones desconocidas para él, experimentarlas era una cosa, pero jamás dejaría que fueran determinantes o superiores, ni por un solo segundo. No obstante, podía darse el lujo de experimentarlas junto a aquella humana.
- Qué. – Dijo finalmente Sunset.
- Nada, es solo que… tienes unos ojos preciosos. – Aclaró Wane con cierta duda en sus palabras.
Algo en su cerebro trabajaba de forma autónoma, su subconsciente se puso a trabajar de inmediato en la identificación y supresión de dicha parte de su cerebro, pero mientras esto se llevaba a cabo. Wane no podía evitar percibir a Sunset de dos formas distintas, una que realmente le obligaba a decir aquello y otra que simplemente la observaba como un individuo interesante para estudiar.
La de cabello bicolor se sonrojó de inmediato.
- Qué te pasa en el rostro.
- No, nada, es el calor, eso es todo.
- Pero el lugar está frio.
- Mejor vámonos de aquí, fue una buena broma y todo, pero deseo descansar. – Aclaró la fémina, escapando al interrogatorio que pronto terminó.
- Claro…
En ese momento, Wane sintió una fuerte pulsación de energía, era como sentir el sol de cerca, su atención se centró en aquel detalle, ella estaba en la última etapa de desarrollo… no, debía terminar con ella de inmediato.
- Hey, tierra llamando a Wane. – Sunset movía su palma frente a los ojos de su empleado, pero ahora, este parecía cambiar totalmente de carácter.
- Disculpa – Así como se fue, este regresó a la realidad, pero para sorpresa de Sunset, comenzó a avanzar a la puerta. – me olvidé de algo importante, nos vemos mañana. – Fue lo último que aclaró antes de salir a toda velocidad del local, Sunset deseaba detenerlo, pero su velocidad fue muy superior, tanto así que al salir del local, simplemente desapareció.
Una transportación en medio de un lugar con vigilancia no representaba peligro alguno, más cuando el momento idóneo se acercaba. En menos de cinco segundos pudo saber el lugar preciso donde ella se hallaba, estaba en un edificio de veinte pisos, llevaba ropa similar a su último encuentro, pero se encontraba realizando hechizos de diferente índole, no le permitiría terminar su desarrollo, e incluso si lo terminaba, la atacaría de inmediato para terminar de una buena vez con sus probabilidades.
El frio de la noche pronto acarició su rostro, cuando la bruma de su magia desapareció, allí estaba ella, sus rasgos cambiaban totalmente de la última vez que la había visto. Desde luego, era bastante cauta en lo que hacía. Sus ojos ya denotaban el final de su desarrollo, cuando sus miradas se cruzaron, ninguno de los dos tuvo duda alguna de lo que harían en ese lugar, aquel momento…
[SSE]
La expresión de él era bastante seca, no existía nada que pudiese denotar sus emociones, ni siquiera una mueca, sus ojos de un brillo escarlata se asemejaban a los suyos. Ambos se tomaron todo el tiempo del mundo para continuar con aquel reconocimiento mutuo, el tiempo se ralentizaba, Sunset podía percibir todo su cuerpo de forma distinta, ahora no solo tenía conciencia de qué tenía, sino que podía percibir a cada una de sus células, los cambios en su torrente sanguíneo, sus órganos, la presión de sus arterias, incluso las conexiones neuronales; mas, aquello no tenía tanta relevancia frente a quienquiera que fuese el sujeto en frente.
De un momento a otro, Wane dejó salir sus alas de aspecto poco común, pues estas se asemejaban a las de un ave, con plumas negras y varios diseños con líneas rojas en estas. Seguidamente, su cuerpo comenzó a recibir alteraciones. Sunset podía percatarse del flujo mágico que lo recorría de pies a cabeza ¿Acaso estaba pasando por algo similar?
Cuando su perseguidor extendió su brazo, Sunset apenas tuvo oportunidad de moverse unos centímetros; lo que fuera que hizo o le mandó, no pudo esquivarlo. Podía sentir que parte de su pierna estaba ardiéndole de forma terrible; pero de inmediato el dolor pasó a ser una simple sensación similar a un leve roce.
De un momento a otro, supo que había perdido su pierna; era una locura combatir con alguien como él sin tener la menor experiencia ¿En qué había pensado para hacer algo tan tonto?… cuando comenzó a levantar nuevamente su brazo, la pelifuego desapareció del lugar, una transportación era un hechizo que en antaño había utilizado de forma indiscriminada, tanto que hasta podía realizarlo sin estar del todo concentrada en ello; incluso sin pensar en un lugar en específico. De inmediato sintió una fuerte ráfaga de viento, no pasó menos de una milésima de segundo para que pudiera darse cuenta de la acción de la gravedad; estaba en el cielo de la ciudad. Caía desde lo alto, pero en la inmensa obscuridad lejos de las luces de los edificios que se veían pequeñísimos, lograba apreciar la ejecución de una transportación por parte de su adversario.
Mientras caía, la adolescente se percataba de su pierna, al verla, apreciaba como esta se regeneraba de forma inmediata, piel, hueso, músculo, ropa. Todo regresaba a la normalidad. Si aquello no era una locura, nada lo sería. Pero no tenía más tiempo para observar el extrañísimo fenómeno, su vida corría grave riesgo; recordando de forma veloz todos sus conocimientos de magia de la academia, la ex unicornio rememoró una serie de hechizos que no le servían de mucho en aquel instante.
Cuando sintió un punto a pocos metros de ella comenzando a extenderse hasta adquirir un poder de atracción enorme, supo que él repetiría la misma medicina; sin embargo, lo más perturbador era que pudo reconocer el hechizo, centraba una enorme capacidad de gravedad con magia en un área de 45 centímetros de diámetro, aquel hechizo o como se llamara le había cortado su pierna anteriormente; pero no sucedería dos veces. En su cabeza de inmediato pasó una serie de pensamientos al respecto, en menos de un segundo, recordó la caída, lo primero era procurar igualar a su rival que se le acercaba con sus alas plegadas hacia atrás, de forma aerodinámica y utilizando magia para acelerar su velocidad.
No precisaba tener la certeza absoluta de cómo, pero su subconsciente parecía estar liberando toda la información que deseaba; de un momento a otro, deseo tener alas, al instante, toda una serie de conjuraciones se le venían a la mente, tenían una complejidad enorme, pero pudo leerlas con absoluta claridad, aplicarlas fue todavía más sencillo; todo en milésimas de segundo. La constitución de su espalda cambió en un pestañeo, huesos, músculos, energía, células específicas, todo se mezclaba con un control absoluto en un tiempo tan corto que nadie podría más que ella podría precisar la transformación.
Abriendo dos hendiduras, un par de alas se extendieron a cada lado de su cuerpo, de la misma forma en que pudo acceder al hechizo, de forma casi instintiva manipuló sus alas, estas tenían el aspecto curioso de las alas cadavéricas que tuvo en el baile de otoño. Pero no necesitaba recordar todo aquello, su cabeza dejó de lado todo recuerdo, toda preocupación, la adrenalina y sustancias propias de su nuevo cuerpo invadían su cuerpo. Tres segundos era el tiempo exacto para evitar un golpe crítico; sus alas se extendieron, de un momento a otro él pasó por su lado y poco antes de realizar una maniobra, una bola de fuego se formaba frente a su atacante, este no pudo realizar ya ninguna maniobra.
Sunset conocía bien el fuego, lo había utilizado como fuente de luz durante bastante tiempo, aquella llama que había formado era completamente diferente, su luz era increíblemente tenue, mucho más de lo usual, sus movimientos eran circulares en lugar de dirigirse hacia arriba y por último, podía apreciar la enorme cantidad de energía mágica que poseía.
Wane maldijo para sus adentros, ella comenzaba a comprender su magia, no tardaría mucho hasta que diera con toda una serie de hechizos que de llano borrarían la poca ventaja que tenía. Ciertamente el calor de un hechizo realizado por un demonio era terrible, pero lo que finalmente lograba hacer daño no era el calor en sí, sino un complejo flujo de energía que lograba eliminar a casi cualquier tipo de vida. Pero el hechizo ya no era una plantilla, tenía varios cambios en su conformación, pero lanzar aquel hechizo contra otro demonio era una pérdida de energía.
Cuando el fuego se desvaneció, el perseguidor de la pelifuego terminó con varias secciones de su cuerpo en estado de putrefacción. Casi de inmediato, Sunset desapareció del lugar, Wane fue a su cacería al instante mientras su cuero se regeneraba con una velocidad desquiciante.
Ahora en medio de un desierto, con el sol saliendo, ambos se podían ver mejor los rostros. A los ojos de la adolescente saltó el aspecto del sujeto que la atacaba; la superaba en edad, pero además de ello, no era en absoluto un monstruo, de hecho, cualquiera de sus amigas llegaría a pensar que era atractivo. Los ojos de Wane comenzaron a relucir nuevamente, su oponente estaba a la defensiva, si le daba tiempo para terminar las conexiones en su cerebro, si lograba acceder al conocimiento de sus hechizos, la cosa se complicaría más de lo que ya estaba.
La arena comenzaba a moverse grano por grano, se levantaba de su lugar para flotar en el aire con libertad; paulatinamente comenzó a agitarse violentamente en todas direcciones; con sus ojos, la adolescente podía ver a través de la tormenta de arena artificial que tenía en frente. No obstante pudo advertir que la arena tenía transformaciones en ciertas áreas colindantes. En medio de toda la espesura de los granos de arena moviéndose salvajemente hacia todo cuerpo que se les cruzara, él comenzó a correr en dirección a la adolescente.
Tratando de imitar su acción pasada, la adolescente lanzó una bola de fuego en dirección a su atacante, pero a pocos metros de darle, este desapareció; sin siquiera perder un segundo, desde la inmensidad de la tormenta, enormes cantidades de cristal se formaron, de inmediato estos volaron como proyectiles mortales hacia Sunset.
La pelifuego tuvo un margen de tiempo bastante corto para hacer cualquier cosa, cuando sintió llegar los fragmentos de vidrio, recordó de forma veloz un hechizo que no utilizó muy a menudo pero que podría salvarla. Un campo de energía de color turquesa la cubrió de inmediato formando una cúpula sobre ella; al chocar, los proyectiles se convertían nuevamente ene arena que caía por todo el perímetro que dibujaba su campo. Su enemigo no tardó en aparecer dentro de su protección, dejándole sin tiempo para reaccionar, creó una especie concentración de energía sin forma precisa en su mano, a medida que la acercó al vientre de la adolescente; cuando la esfera pudo hacer contacto, sin que la mano llegase a tocarla, fue casi instantáneo el terrible efecto que tuvo. Sunset podía ver cómo el tejido de su cuerpo, sus músculos, su piel, incluso los huesos de su pelvis y sus primeras costillas, además de sus órganos internos simplemente morían, se desintegraban a un nivel mínimo, aquellas imagen que tenía de su cuerpo eran tan compleja que podría jurar verse a sí misma sin utilizar sus ojos.
- ¡No! – Gritó con todas sus fuerzas al entender el deseo de su atacante.
De forma drástica, copió el hechizo con la arena que había usado en ella, pero en esta ocasión, la arena se transformó en un poliedro terminado en una punta, este, ni bien salió de la arena, fue a impactar directamente contra el pecho de su agresor, clavándose de llano. El miedo tanto por lo que había hecho como por lo que había recibido debían esperar. Su cuerpo se regeneró de forma veloz mientras observaba a su atacante caer sobre la arena; increíblemente ni siquiera cayó una gota de sangre, solo una bruma negra que desaparecía en el aire, manaba de su herida para desvanecerse, mas paró al poco tiempo cuando esta se cerró.
La voz de la muchacha era bastante sugerente, era un indicio claro de que estaba buscando proteger su identidad dentro de la realidad humana. Pero… ¿Qué razones tendría para ello? Wane se planteó la pregunta poco antes de caer sobre la arena del desierto. En menos de dos segundos, su cuerpo desapareció, para transportarse a las espaldas de la muchacha.
Con unos reflejos que la sorprendieron, la ahora muchacha de ojos grises generó un campo de fuerza en un puñado de arena que hizo levitar con gran rapidez a sus espaldas.
Poco antes de que Wane lograra dar un golpe mortal a su objetivo, ésta se defendió con un golpe bastante simple. Un puñado de arena con un campo de fuerza, más una onda de choque que se produjo al impactar fueron como darle un golpe con tanta fuerza que le fracturó la mandíbula. Segundo a segundo, ella utilizaba sus hechizos de forma astuta y los pocos que hizo hasta ese momento fueron inesperados. Sunset no pudo evitar sentir una aversión enorme a la idea de ser tocada por él. En una fracción de segundo, mientras ambos se observaron y la mandíbula de su atacante recuperó su forma original, le llegaron las imágenes de lo que pasaría si llegaba a tocarla. Se sorprendió al saber que de aquella forma lograría saber su identidad, su aspecto, su estructura biológica, su composición, su núcleo… incluso sus sentimientos. Todo podría alcanzarlo con solo un toque.
De un momento a otro, la arena bajo los pies de él cedió. Así como la de Sunset Shimmer, aquello fue tan demencial que ella apenas pudo darse cuenta de lo siguiente. Al tratar de tomar aire, sus pulmones se llenaron de agua; no obstante, era consciente de lo que debía hacer, de un momento a otro, el agua de sus pulmones fue expulsado hacia afuera, su nariz se cerró y en su cuello se generaron dos tumores que resplandecían de forma tenue, tenían un color rosa pálido. De la misma forma, sus brazos y piernas adquirieron líneas que los envolvieron en gran medida también estas emitieron un resplandor que lograba traspasar su ropa gruesa. Lo más asombrosos fue la llegada de un vacío que lo recorrió todo a su alrededor , de pronto el agua se hizo tan liviana como el aire y sin embargo, seguía en lo profundo de un mar. Sus sentidos se agudizaron e incluso pudo saber la ubicación exacta de su perseguidor, debajo de ella, a tan solo treinta metros, se movía con una agilidad inexplicable dentro del movimiento permitido por la resistencia que se supone el agua debería tener con cualquier objeto; mas con magia todo era posible, incluso lo que ella pasaba era un hechizo completamente desconocido pero bastante útil para las circunstancias.
Decidida, comenzó a avanzar hacia su izquierda, si sus sentidos no le fallaban, la costa estaría a poco más de medio kilómetro y ascendiendo a cien metros. A la velocidad que iba, no tardaría mucho tiempo en llegar, su perseguidor avanzaba de forma feroz, sin dubitar, algo dentro de ella comenzaba a intrigarse sobre él.
Una transpiración por parte de este, tuvo su réplica en ella, prosiguieron con otras más mientras el camino hacia menos extenso; era cuestión de tiempo, incluso se podía percibir los rayos de sol ingresando en el agua. Wane sospechaba que su objetivo le estaba tendiendo una trampa, su intento de escapar era a todas luces una atracción, la carnada, el problema era ¿Qué pasaría si mordía la trampa? Estaban en igualdad de oportunidad, aunque él todavía tenía una capacidad superior a la de ella. Todavía tenía un margen mayor de victoria. Tenía opción a elegir tomarla o no.
Sunset observaba con sus ojos a su perseguidor, quien también le tenía los ojos encima… tenían aquella constitución de ojos similar, nada más que dos círculos brillantes dentro de una esfera negra y por poco incorpórea. Estaban recubiertos con aquel hechizo que les permitía fluir por el agua de forma extremadamente veloz, incluso podía atreverse a sostener que también tenía un subconsciente como el de ella. ¿Quién era? Se preguntaba de forma constante a medida que esquivar sus ataques se hacía más fácil, a medida que el control de su cuerpo, de sus hechizos, de sus percepciones y las conjuraciones se hacían más sencillos. Cuando su cuerpo finalmente salió a la superficie del agua, decidió salir por completo; al instante aquellas líneas desaparecieron en su cuerpo para transformarse en dos alas que, como la vez pasada atravesaron su canguro en dos nuevos sectores, pero ahora se tomó un tiempo brevísimo para observar la costa, comprobando que no hubiera nadie presente… tuvo la suficiente suerte: no había nadie salvo por unas cuantas gaviotas.
Su atacante se transportó detrás de ella, y Sunset, simultáneamente se transportó a la playa. No obstante, Wane no se daría por vencido tan fácilmente, transportándose a diez metros frente a ella, estaba dispuesto a morder el anzuelo, jugárselas todo por el todo mientras todavía tenía algo de ventaja.
Una serie de conjuros, maleficios, hechizos así como flujos todavía desconocidos para los ponis comenzaban a ser ejecutados por ambos; la energía que tenía se vería fuertemente mermada, pero un ataque frontal con un arsenal como el que estaba conjurando podría asegurarle un golpe decisivo, final. Nuevamente ambos observaron al otro por algunos segundos.
Sunset estaba ya cansada, la energía que tenía era limitada, su atacante parecía no haber sufrido la misma fatiga que ella tenía; solo estaba huyendo, no tenía caso apostarle a un ataque directo si no tenía todavía un repertorio amplio. Aunque su subconsciente le mandaba información desbordante segundo tras segundo, tomaba consciencia de que el enfrentamiento podría seguir por bastante tiempo y sin que exista realmente un ganador. Todo venía en cantidades colosales, su mente parecía no trabajar de modo normal, incluso sus emociones eran confusas…
- Dime, ¿Por qué haces esto? – Expresó la adolescente con toda una serie de pensamientos confusos, incluso contradictorios entre si, mas nada podría responder a sus dudas salvo claro, averiguar.
Wane se asombró ante la supuesta trampa, aunque era comprensible el estado de la muchacha frente a él… lo que hacían… era necesario; pero no por ello disfrutaba hacerlo, de hecho encontrar a uno de su especie, o en este caso, a una… era por demás, fascinante. A esas alturas, su ventaja ya no suponía tal, quizás hasta ya no tenía lugar. Manteniendo la guardia alta en caso de un hechizo inesperado así como sus propias conjuraciones. Tomo aire para articular sus palabras.
- Es obvio, tú y yo somos los únicos demonios que quedan… pero necesito tu núcleo… tengo muchas cosas que hacer y necesito todo el poder que pueda tener.
Sunset sintió una fría cuchilla clavándosele en el pecho, sus peores sospechas se veían confirmadas, su temor más grande… él era un demonio así como ella. Pero en todo caso, no dejaba de ser un enemigo acérrimo.
- Pero… no tiene por qué ser así, el poder no lo es todo. – Respondió la adolescente segura de sí misma. De forma enérgica, las olas del mar se movían al mismo tiempo que los cabellos de Wane. Su piel grisácea con una ligera tonalidad roja denotaba una inexpresividad agobiante.
- ¿Hablas desde una racionalidad diferente a la de un demonio? ¿Qué pasó contigo? – En poco más de diez segundos aquella demonio pasó a ser extremadamente complejo, no podía comprenderlo, el poder era para los demonios lo segundo más importante, permitía mostrar perfección en la medida en que hacía posible sus ideas, en la medida en que podía ser utilizado para materializar la perfección que representaban.
Pero existía un detalle más, aquel demonio en realidad tenía sexo… era una hembra.
- ¿Quién te creó? – Solicitó de forma inmediata, mostrando finalmente una furia a causa de su incomprensión, finalmente sus cejas se arqueaban levemente, su tono de voz se deformaba, sus extrañas pupilas reducían levemente su diámetro.
Sunset se percató de la expresividad de su atacante, pero en lugar de sentirse finalmente algo más cómoda, solo sintió más temor del que ya tenía guardado.
Un polígono se volvía a formar de la arena. Wane de inmediato fue golpeado, pero en lugar de salir por los aires, se transformó en una bruma negra que rápidamente se acercó a Sunset, en menos de dos segundos él pasaba a estar al lado de la adolescente, con un reflejo casi inexplicable, Sunset apareció en la punta de un risco, el jalón de estómago que le ocasionaban las transportaciones era en suma molesta, pero nada ante el miedo que sentía; Wane no tardó en llegar al lugar.
Con sus alas extendidas, agitándolas, manteniéndose a metros de su objetivo, el demonio no poseía explicación alguna a quien tenía en frente… Por qué, se cuestionaba, por qué ella no seguía el imperativo, cuál era la razón para que fuese tan distinta. Incluso su cuerpo era distinto, tenía sexo, era hembra; aquello suponía involución ¿O no? Pero además de eso, podía sentir el control de su magia, era bastante anormal, no tenía un control completamente racional de ella; incluso sus palabras eran distintas a las que utilizaría cualquier demonio que haya conocido antes. Esas particularidades la hacían ser inferior; analizando bien la situación, ella estaba varios pasos atrás en la evolución, pero podía batírsele de forma casi pareja… ¿Qué estaba pasando?
- Escucha, esto no tiene por qué ser así… no debemos hacer esto.
- ¿De qué hablas? – Cuestionó el ahora aterrador Wane; pues su piel comenzaba a desprenderse de su cuerpo, para mostrar un exoesqueleto con varios puntos moviéndose en las líneas que dibujaba alrededor de sus músculos expuestos, estos a su vez, tenían un color obscuro o blanco según la sección.
Era extraña, bastante extraña, si bien era necesario aniquilarla; aquello podía esperar un poco más; por el simple hecho de que ella era una especie de demonio con un diseño bastante conflictivo, no tenía sentido claro, ni siquiera su aspecto era del todo preciso, utilizaba una plantilla común y corriente, en lugar de utilizar una de combate. Su cuerpo no toleraría golpes mortales ni hechizos…
- Me refiero a que… mírate, estás obsesionado con el poder… créeme, yo te entiendo, conozco bien el estado en que estás, tienes miedo, estás solo.
- Esa es la naturaleza de un demonio… tú, tú eres la que debería reconsiderar las cosas; estás en un combate a muerte ¿Y te preocupas por mí? No sé qué te hicieron, pero así es como deben ser las cosas, así es como yo deseo que sean – Wane bajaba a un risco cercano.
Hasta ese momento, no había prestado atención al entorno, eran una serie de riscos, posiblemente una ladera de alguna montaña, con una neblina espesa por todos lados. Pero aún así, no pudo alejar de su mente rostro de su enemigo: denotaba una gran confusión, la adolescente observó atenta aquella reacción, desde luego, algo le decía que no la tomara en cuenta, pero otra le instaba a continuar con lo que ya había iniciado.
- No. Te aseguro que este no es el camino; si continuas con esto, solo terminarás sufriendo. – La de aspecto cambiado mostraba un gran interés en el demonio, a esas alturas, no percibía señal de peligro, ni siquiera sus ojos lograban observar magia más allá de su cuerpo, percatándose de ello, siguió adelante para mirarlo con detalle.
Así como ella o Twilight, todos merecían una segunda oportunidad. De un momento a otro, Sunset vio reflejada gran parte de su vida en él, a esas alturas, incluso podía suponer el sufrimiento que había tenido, quizás la soledad, quizás el miedo, quizás todo en junto como a ella…
- Yo… no puedo entender…
- Es difícil hacerlo, pero debes confiar en mí.
De un momento a otro, la adolescente sintió una fuerte punzada en su pecho, seguida de otra más en sus piernas, pero no terminó allí, sino que también esas punzadas llegaron a sus brazos. Al observar de forma atenta, la adolescente de ojos violeta pudo percatarse de varias extremidades de metal que atravesaban su cuerpo; la reacción inmediata que tuvo fue de completa incomprensión. ¿Qué había pasado?
- Enserio no entiendo lo que te sucede… ¿Estás pensando como humana? ¿Qué hizo tu creador? Dímelo y te prometo no dañar a los humanos. – Aquella propuesta era demencial, Sunset sentía aquellas extremidades perforándole su cuerpo, podía percibir el hecho de no perder una sola gota de sangre, de que no sentía dolor alguno; era fascinante, pero las palabras de Wane lo eran más.
- ¿A qué te refieres con eso de pensar como humana? – Cuestionó de forma retadora, increíblemente no podía realizar magia.
Wane levantó su mano para mostrar cómo esta se transformaba en una zarpa con un brillo similar al de los cristales rotos, pero este tendía a cambiar, a fluctuar por toda la hoja de sus garras.
- Estás usando una razón ajena a la demoniaca. Amor, odio, caridad, justicia, compasión… Esas cosas no forman parte de nuestra forma de pensar, son perjudiciales, son mentiras. La soledad nos aleja de las farsas de las demás criaturas, la soledad nos da el poder para enfrentarlos, para cuestionarlos, para cambiarlos a nuestro deseo… Eres bastante extraña. Enserio me cuesta perder un objeto de estudio como el que serias.
Mientras hablaba, la adolescente trataba de liberarse, pero por más que intentaba, no lo lograba, era como si aquellas ataduras salidas de la nada evitaran que utilizara magia. Se retorcían sobre su cuerpo para dar vueltas sobre este. Wane se eleva unos pocos metros en el aire con su garra en alto, sus alas extendidas de par en par eran el presagio del golpe final.
Sin embargo, Sunset intuía una gran cantidad de detalles, venidos de quién sabe dónde; era como si realmente aquella pelea fuera a durar toda una vida. Con suma rapidez, la adolescente hizo algo bastante atroz, su cuerpo comenzó a adquirir un color negro en las áreas donde había sido atravesada, seguidamente, con un impulso hacia adelante, sus brazos y sus piernas se separaron de su cuerpo. Las garras de Wane llegaron poco después de que su cuerpo comenzara a caer al acantilado. Desde donde estaba, la demonio pudo apreciar que, ni bien las garras hacían contacto con la prisión que se había vuelto aquel metal, este desaparecía sin preámbulo o reacción alguna, simplemente era borrado. Juntamente con los trozos de carne obscura que quedaron atrapados; mas el lugar donde deberían estar en su cuerpo estaba constituido por aquel humo negro que él expulsó de su herida, de forma fugaz, este se convirtió en músculo, hueso, piel, ropa y todo lo que debería estar allí, nuevamente aquella magia era tan indescriptiblemente poderosa que apenas podía mantener la calma al verla. El hecho de poder realizarla sin hechizo escrito, sin artefacto, sin nada en absoluto era todavía más destacable; por muy aterradora y asquerosa que fuera, realmente le estaba salvando la vida segundo tras segundo.
Fue cuestión de milésimas que Sunset actuó de forma inexplicablemente fría y calculada, era el momento adecuado, tres flujos distintos fueron ejecutados bajo su mando, una gran cantidad de conjuraciones fueron realizadas dentro de su mente, sin palabras específicas, sin rimas, sin gráficas, eran tan desconocidas, pero tan comprensibles…
Wane no pudo prever la movida de su enemiga, tan veloz como el rayo, la prisión de metal móvil lo envolvió, seguidamente dos pedazos de rocas enormes lo golpearon al mismo tiempo desde dos direcciones rompiéndole una cantidad enorme de huesos y produciendo hemorragias por todo el cuerpo, finalmente, poco antes de zafarse de forma similar a ella; las alas de la pelifuego dibujaron varias líneas fosforescentes, finalmente desde su frente se emitió una especie de rayo de color negro y blanco que pronto llegó a la frente del perseguidor.
Wane no pudo predecir la consecución de hechizos, pero a pocas centésimas de que el rayo fuera emitido, realizó un flujo que nunca antes había ejecutado.
El rayo llegó de lleno a la frente de Wane, al llegar, toda la cabeza de Wane presentó líneas turquesa mientras perdía toda tonalidad hasta volverse blanco; en una fracción de segundo su cuerpo perdió toda movilidad, sus ojos particulares se desvanecieron; a Sunset no le costó mucho tiempo darse cuenta de que aquel cuerpo estaba muerto.
No obstante, el cadáver se disolvía transformándose en una especie particular de polvo. Que caía por efecto de la gravedad. Cinco segundos le tomó subir con sus alas hasta la ubicación, cinco segundos bastaron para que su subconsciente pudiera comunicarle de lo sucedido realmente; aquello era algo imposible, impresionante, completamente demencial; recuperar una parte del cuerpo era una cosa, pero escapar de la muerte… aquello no poseía nombre alguno.
Se había salvado separando su núcleo y transportándolo a otra ubicación desconocida, no podía seguir la ruta porque una parte del flujo se encargaba de borrar todo rastro del hechizo de transportación y como no habían tenido contacto entre ellos más que sus hechizos, no podía saber dónde estaba… el hechizo era complejísimo en extremo, estaba dividido en cuatro flujos sincronizados, pero al mismo tiempo entrelazados… era difícil de entender, aún con su nueva capacidad. No obstante, podía saber algunos detalles al respecto, quienquiera que fuese, tardaría al menos una semana para recuperarse por completo.
Habían muchas cosas que pensar y más que todo, Sunset tenía una enorme necesidad de ver a sus amigas; se transportó del lugar sin nada más que un sabor de boca amargo y una cabeza más revuelta a medida que comprendía que aquel no era el final.
Espero que les haya gustado, comentarios, críticas, quejas son bienvenidos; por cierto, lamento informarles que ingresé al mes de exámenes monstruosos, mal intencionados y rompe cocos, así que el fic se congelará por un lapso de tres a cinco semanas, pero descuiden, se vendrá cargado de acción, drama e intriga; nos leemos pronto. Deséenme suerte.
