DON'T GO HOME WITHOUT ME
XXXVIII.
El hogar está donde el corazón duele.
Pasean por el parque y las hojas secas de los árboles crujen debajo de sus botas. Están teniendo una caminata inofensiva, de esas donde no hay charla y sólo compañía. A Okita le gustan los encuentros así, tranquilos. Kagura parece una persona diferente cuando no está rebosando energía, más madura, más sabia, independientemente de que de verdad lo sea. Le gusta también tomar su mano, aunque la mayoría de las veces no lo haga ni ella se deje.
No parece que Kagura quiera tener una pareja fija, mas eso no significa que sea una promiscua. Sougo está bastante seguro que él es el único hombre en su vida en el sentido íntimo como también está seguro de que ella no siente lo mismo por él, por eso es que se retracta de darle una copia de la llave de la casa que Kondo le ha heredado en vida y la tira a un lado del camino. Es mejor no abrumarla con algo que sólo pueda romper lo que hasta ahora han construido. Al fin y al cabo el futuro es extenso, todavía hay esperanza.
—Vamos a comer —propone en cambio.
