DON'T GO HOME WITHOUT ME
XXXIX.
El hogar está donde el corazón duele.
A Kagura le gusta la casa cuando se la enseña, es pequeña, sí, apenas y tiene las cosas básicas, pero está limpia y es cómoda.
—¿De dónde la sacaste? ¿Para qué te la has comprado? —pregunta de primero. Ingenuamente, Okita creyó que ella haría planes estúpidos en el lugar como maratones de películas o comprar un buen equipo de sonido para hacer fiestas. Pero no hace nada de eso, como era de esperar—. Qué envidia, uhm. Tal vez si gastara menos en sukonbu podría comprar una de estas. Media temporada con papi y una con Kamui… —dice cortando la frase final.
Son palabras al aire. Cualquiera puede darse cuenta de que ella está cómoda en la Yorozuya, apenas cabiendo en el armario.
—Está lejos del Shinsengumi, pero al menos aquí tengo privacidad.
—No es como si alguien se atreviera a entrar a tu centro de sacrificios en los cuarteles, ajá —comenta ella.
