*[SST]
Los pasos que daba la veinteañera por el pasillo de madera de aquel edificio residencial generaban crujidos conforme avanzaba; el lugar le recordaba bastante a su época en el edificio aledaño a la academia de bellas artes; existía un olor peculiar, se semejaba al olor de la bilis en el vómito, era nauseabundo; mientras trata de no dar un paso en falso para romper los maderos de aspecto quebradizo, se impresionaba de que edificios así aún pudieran seguir en pie o que alguien lo permitiese siquiera.
La razón para que caminara por allí a mediados de la mañana, cuando medio mundo estaba en el trabajo no era otra cosa que saldar una deuda que tenía, Wane había hecho un buen trabajo como seguridad y como mesero durante el poco tiempo que trabajó; lamentablemente no había cobrado su último cheque y eso ya de por sí era extraño. En cierta medida le preocupaba la conversación por celular que tuvieron en la madrugada… era extraño, por alguna razón le preocupaba su bienestar. Su voz delató un estado terrible: ronco, débil y hablando entre gemidos...
La habitación diecisiete, la puerta tenía un aspecto lúgubre, manchada con distintos tonos de café y plomo, el empapelado desgastado y lleno de grasa, suciedad y porquería de la cual deseaba no saber el origen, no existía decoración alguna, la lámpara que debería alumbrar el pasillo estaba rota y se notaba que no la habían cambiado en un buen tiempo, pues no existía vidrio en el piso.
A pocos metros de la puerta, el olor fue desapareciendo, para ser reemplazado por un gemido de agonía. Los ojos de la veinteañera se dilataron por el susto, su garganta se cerró y los pelos de la nuca se erizaron; no dudo ni un solo instante en tocar la puerta.
- ¿Wane, estás ahí? Soy Sunset Shimmer… - Enunció contra la puerta, con la esperanza de recibir una contestación, algo capaz de informarle que estaba allí dentro y se encontraba bien.
Pronto el sonido volvió a repetirse, era como un gemido desesperado, pero débil, como si no le quedaran fuerzas ni para ello.
- ¡Wane! – Allí fue cuando el susto de la joven de pelo bicolor salió a flor de piel; con la cabeza fría y en un acto reflejo, sensatamente trató de abrir la puerta con la perilla, de inmediato, esta cedió, la puerta se abrió.
El rechinido de las bisagras viejas, oxidadas hizo de atroz sinfonía que acompañó las imágenes que los ojos turquesas de la joven recibieron.
El cuerpo de Wane se hallaba en el frio piso de madera, estaba en extremo pálido, con nada má que un pantalón puesto, temblaba terriblemente; en posición fetal sus exhalaciones e inhalaciones se realizaban de forma lenta y casi de forma extinta, su caja torácica apenas se ensanchaban; sus cabellos estaban mojados, por ¿Sudor?
En el corto tiempo que pudo apreciar el estado de su amigo, ella ingresó sin pensárselo dos vece; al acercarse para ver su rostro, pudo notar que sus ojos estaban completamente en blanco, sus gemidos se hacían débiles.
- Wane… espera buscaré ayuda. – Explicó la de cabello bicolor tratando de llevarlo a la cama, pero el peso de su cuerpo era demasiado para ella; optó por dejarlo donde estaba en lo que se dirigía a buscar ayuda
-Nn… no… nnnnn no lo ha hagas. – Respondió el hombre de aspecto moribundo.
Tomándola por sorpresa, el muchacho de ojos turquesa se sentó sobre el piso.
- Mírate, necesitas ayuda. – Se exasperó de pronto la joven tratando nuevamente de ayudar a Wane a levantarse.
- Estaré bien, tomé algunos medicamentos hace poco más de una hora, tardan un poco e hacer efecto.
- ¿Qué medicamentos? ¿Qué es lo que tienes?
Si algo había aprendido de su jefa era que podía convertirse en una obsesiva por una cuestión desconocida, no descansaría hasta lograr clarificarla; era mejor cooperar con ella para que se fuera de inmediato, aunque en cierta medida deseaba que no lo hiciera.
- Es una enfermedad hereditaria o al menos eso me dijeron los diferentes médicos que visité. Los medicamentos que tomo aún están en etapa experimental.
- Pero Wane, eso es peligroso…
- Era eso o quedar en estado de coma por lo que queda de mi vida.
La joven pronto se arrodilló a su lado para extender su mano y tomarlo por el hombro.
- Necesito que cooperes, pesas un montón. – Explicó mientras hacía fuerza para ayudar a su amigo. – Por qué no me lo dijiste antes. – Preguntó sin dudar mucho tiempo.
Si bien era necesario mentir, existían detalles que requerían de una argumentación creíble y coherente; cosa que resultaba difícil de hacer cuando medio cerebro todavía estaba en un estado de suspensión.
- Para hacer menor la hipocresía de los demás; la gente suele tener pena por unos breves segundos, pero es solo para no sentirse mal con ellos mismos.
Por un momento, mientras Sunset llevaba a Wane a su cama, tuvo una pequeña vacilación. Cosa que no pasó desapercibida por este.
- No trato de ofenderte, pero hablo por experiencia.
- Descuida, te entiendo… enserio. – Expresó la joven manteniendo sus ojos fijos en la cama, al tener el brazo de Wane detrás de su cuello mientras lo cargaba, podía sentir el frío de su cuerpo. Sin embargo, algo dentro de ella despertó de forma increíblemente fuerte, algo que compartían entre ambos. – También sufrí algunos desengaños en mi vida.
- Estoy seguro… soy de las calles de Grill Stone. – Respondió de forma lenta, pero concisa.
Sunset sabía que él era huérfano, como ella; pero jamás podría haberse imaginado que saliera de una de las calles más peligrosas del país, allí las expectativas de vida no pasaban de los 40 años para casi cualquier persona.
- Soy del orfanato Swirl.
- ya veo, por eso siempre hueles bien. – Respondió de forma espontánea el joven.
- Estás a punto de estirar la pata y sigues haciendo tus bromas.
- Lo sé, esa ni yo me la creí.
Una palmada en la nuca le advirtió al joven que dejara el juego de palabras para otro momento. Al mismo tiempo, Wane nuevamente despertó del estado en el cual le mantenía el sistema encefálico poco desarrollado de los humanos. Por unos breves segundos, sintió su corazón incrementando sus latidos, sus manos temblando y sudor en su frente, por no decir que parecía tener un desperfecto del control de sus ojos en ese estado, pues estos se fijaban en la hembra humana de forma casi involuntaria… no; no podía negar que deseaba verla con cierto detenimiento.
Finalmente acostado, Sunset se paró unos segundos al lado de Wane, quien por fin la observó directamente a los ojos…
- En fin, si todo está tan bien como dices… aquí está tu último cheque. – Afirmó manteniendo una expresión seria mientras sacaba un sobre del bolsillo interior de su chaqueta.
Sunset pasaba de un estado de preocupación a uno de reflexión y finalmente a una despedida con una pizca de sabor amargo, después de todo, él fue claro en su conversación… ya no trabajaría en el antro. Sin saber cómo, se habían hecho amigos en poco más de una semana, ella no solía ser abierta ni confiada con nadie, que él lograra ingresar a su círculo de amistades en tan corto tiempo era inédito.
- Wane… hasta pronto. – Fue todo lo que Sunset se atrevió a decir, sin motivo aparente, le costaba despedirse del sujeto que estaba en cama, se conformaba con ver su rostro recuperando su color gris rojizo en lugar de un tono pálido y de la misma forma ver cómo su mirada recobraba vitalidad.
El de ojos turquesa se mostraba casi impávido ante la despedida tan corta que la joven hacía, su mano derecha de color ámbar se alzaba a la altura de sus hombros para despedirse poco antes de dar media vuelta en dirección a la salida. Después de todo, solo había venido a darle su última paga, a terminar con su relación de jefa – empleado. Sin embargo, una punzada, un revuelto, un impulso irreconciliable atravesó su mente… Sunset era algo así como una amiga, en un sentido algo amplio de la palabra, no deseaba dejar de verla. No, no era él quien tenía aquel reconcomio, aquello no debía darse normalmente, la constitución de su cerebro lo permitía, necesitaba eliminar aquel obstáculo lo más pronto posible.
Cuando Sunset Shimmer estuvo a punto de cruzar la puerta, Wane hizo algo inexplicable, algo que lo dejó sin palabras para sí mismo; se desesperó poco antes de articular una frase que de inmediato lo trastornó.
- Espera… - El simple hecho de mencionar la palabra fue un acto involuntario, algo que escapó de su control, de inmediato, sitió un pavor desconocido para él hasta ese entonces. ¿Qué estaba ocurriendo?
La muchacha de cabello bicolor se detuvo en seco en la puerta para voltearse… Wane parecía haberse desmayado despierto, sus ojos se posaban en el infinito mientras apenas lograba balbucear algo.
- ¿Qué? – Interpeló ella al no obtener respuesta.
El asombro fue suplantado por un intento de tomar nuevamente las riendas de la situación or parte de Wane.
- Te dije que esperaras, creo que te debo un almuerzo por la ayuda que me diste…
- Apenas puedes pararte y me invitas a comer algo.
- Son casi las doce del día y viniste hasta aquí para darme mi paga… creo que lo menos que puedo hacer es ofrecerte el almuerzo. – Declaró de forma casi afónica pero sincera.
- Sí, supongo que sí; pero ¿Me aseguras que no te desmayarás de forma repentina? – Inquirió de forma inmediata la de ojos turquesa, lamentando el hacerlo al ver el rostro inexpresivo de Wane, estaba a punto de disculparse por su imprudencia con sus palabras, pero este no tardó en sonreírle.
- Si me prometes que me darás respiración boca a boca si lo hago, me quedaré despierto aunque me muera. – La frase con un significado difícil tardo unos segundos en ser analizada por Sunset, pero cuando finalmente lo descifró, le lanzó una mirada asesina.
- Creo que sigues alucinando.
- Dejemos esto para más tarde, sigo algo débil. – Expresó Wane quien tomaba una chaqueta de un armario casi completamente vacío.
Con cierta picardía en sus movimientos, Wane se detuvo al lado de Sunset para perder conscientemente el equilibrio y lograr poner su brazo alrededor de su cuello y hombro. Desde luego, la joven se sobresaltó.
- Lo siento. – Susurró él, sonriendo de forma débil pero observable.
- D…descuida. – Fue la respuesta inmediata por parte de la de cabello bicolor.
*[SSE]
Bañar a un grupo de perros tan diversos era en suma una experiencia agradable cuando se lo hacía con Fluttershy y Pinkie Pie; desde luego, en el proceso se habían mojado de forma mayúscula, sobre todo ese tal Lou al que se refirió, era una mezcla extraña entre un pastor alemán y un San Bernardo, aquella "criaturita" como le decía Fluttershy le llegaba hasta la cintura, su pelo era tupido y largo, pero con la tonalidad de un pastor alemán, sus orejas paradas en punta y su rostro de aspecto formidable eran en suma algo únicos en un perro, sin embargo, bañarlo era el peor suplicio. Pinkie Pie debía mantenerlo sujeto por la correa con todas sus fuerzas mientras Fluttershy se encargaba de su lomo y ella finalmente tenía que lavar sus patas, cuello y espalda.
Lou, sacando la lengua disfrutaba del baño a medias, ya que según contó Fluttershy, de pequeño había sido encontrado dentro de un pozo aparentemente seco, ya que tuvo que mantenerse por días parado para evitar ahogarse; después, pasó a manos de un dueño que lo castigaba utilizando una manguera demedia presión; finalmente cuando llegó al refugio, estaba hecho un desastre y con el trauma; adecuarlo a un nuevo entorno fue un trabajo que solo ella pudo completar, evitar que se pudiera agresivo con algo más que una taza de agua fue un desafío desconocido. Mas su especial talento con los animales y una paciencia infinita, así como soportar un par de mordidas de advertencia en su mano izquierda hicieron lo imposible.
Sunset observó la mano izquierda de su amiga de piel amarilla, ciertamente, la llevaba vendada; pero aquella sonrisa de satisfacción que ponía al ver el resultado de sus esfuerzos era suficiente para darle significado. No obstante, el "pequeño" Lou era extremadamente fuerte, tratar de mantenerlo quieto era un desafío, pasar el cepillo, el jabón y tratar de lavarlo era la parte difícil.
- Anda Lou, solo un poco de tiempo más. – Sugirió la adolescente de pelo rosa manteniendo una voz firme, pero suave, algo inusual en ella.
Finalmente estaban las sacudidas que hacía para quitarse de encima el agua, aquel reflejo las empapó a lo largo del baño; era una forma interesante de pasar el tiempo, aunque deseaba que no se repitiera pronto.
- Oye Lou, estoy segura de que te gustan los trucos de magia. – Comenzó a decir la muchacha de cabello alocado.
De alguna forma, Pinkie apareció con una pequeña rebanad de pastel y un cuchillo en una de sus manos; atándose la correa a su muñeca derecha, llamaba la atención del perro, quien no observaba el truco que Pinkie trataba de hacer, sino el pastel.
- Uno, dos, tres… presto. – Expresó con profesionalidad la maga Pinkie Pie.
Ahora sí, después de quitar la servilleta, el trozo de pastel estaba cortado dividido en tres.
- Wow, Pinkie, cuando dijiste que podías hacer el truco, no pensé que lo decías en serio.
- Pues tendrías que empezar a hacerlo bobita, cuando se trata de magia soy casi tan buena como en las fiestas.
Tanto Fluttershy como Sunset sonrieron de impresión y de la expresión que puso la adolescente al decirlo, pues puso en relieve sus labios y tratando de hacer una mueca de profesionalidad, imitó a Rarity cuando empujaba su cabello a un lado para que cayera de forma dramática y cerrando los ojos.
De pronto, la fuerza descomunal de Lou se puso en marcha, empujando a Sunset Shimmer y tomando desprevenida a Fluttershy, en menos de dos segundos se paró en dos patas, puso las delanteras en los hombros de Pinkie y sin mucho esfuerzo la tiró al piso, una vez allí, fue directamente a buscar el platillo de plástico y degustar del pastel caído al suelo.
- Solo tenías que pedirlo. – Protestó desde el piso mientras nueva entras se aseguraba de que nada estuviese roto. – Para tu información soy una chica de preparatoria, mis huesos no son de hierro. – Exclamó finalmente logrando hacer reír a sus amigas.
- Bueno, solo un poco más… - Sunset se acercó con precaución al canido, utilizando la esponja con suavidad, terminó de lavarle la cola. – y ¡Ya está! – Exclamó en señal de victoria.
Finalmente, una hora de una batalla contra un perro más terco que una mula y que casi tenía el tamaño de un becerro finalizaban. Las tres se llevaron las manos a la frente para retirarse el sudor, particularmente Pinkie quien había tenido que hacer uso de su fuerza para mantener quieto al animal. Sunset por su parte se dirigió contra la pared para sentarse contra esta.
- Muchas gracias chicas, en serio es difícil bañar a este pequeñín. – Dijo Fluttershy mientras acariciaba la panza al enorme perro.
Pinkie con una mirada de alegría por lo logrado se fue a sentar al lado de Sunset y a estas no tardó en agregarse Fluttershy, como era de esperarse, Lou también se levantó para acercarse, pero en lugar de sentarse trató de quitarse toda el agua posible agitando su pelaje con toda sus uerzas, lo que claro, empapó una vez más a las tres.
- Oh vamos Lou, al menos podrías decir que lo sientes. – Afirmó Sunset Shimmer, había escogido un mal día para utilizar falda.
En respuesta, el grandote de corazón de niño sacó la lengua y se sentó, jadeando con cierto aire de juguetón. Siendo disculpado en el acto por la adolescente de pelo bicolor; era imposible resistirse a esa cara de hago lo que quiero.
- Vamos a tomar unas malteadas, yo invito. – Señaló Fluttershy volviendo a su tono de voz tímido acostumbrado.
Pinkie y Sunset se miraron para afirmar la una a la otra.
- Claro, solo necesito llamar a mis padres para avisarles que llegaré un poco más tarde de lo planeado. – Informó la adolescente de piel rosa. Fluttershy, hazme el favor de pasarme el morral con el que vine. – solicitó Pinkie.
Fluttershy trató de levantarse, pero estaba cansada y una tenía una flojera descomunal para hacerlo, en ello, vio la salida al problema, observó a Sunset con una cara de súplica. Desde luego la pelifuego comprendía bien el mensaje, miró hacia otra parte, pero no pudo evitar darse la vuelta para ver que ahora sus dos amigas le suplicaban con la mirada que fuese por el bendito morral, sin otra alternativa, la adolescente fijó una mano en el piso para levantarse con mayor facilidad.
- Me deben una. – Explicó mientras realizaba la tarea épica de dirigirse a la oficina del refugio, tomar el morral y dirigirse hacia sus amigas, sin embargo, casualmente el morral estaba abierto, al sentarse, mostró su contenido.
Dentro habían dos tubos de confeti, unos pompones para las barras, la cola representativa de los Wondercolts, una calculadora y un pollo de goma.
- Qué hace esto aquí. – Preguntó Sunset Shimmer, ignorando el resto de los objetos.
Para sorpresa de ambas, la de cabello alocado comenzó a sonrojarse levemente y aclarando la garganta se dispuso a hablar.
- Es un pollo de goma, una nunca sabe cuándo puede necesitarlo para hacer una buena broma. – Explicó la adolescente manteniendo una seriedad impecable y capaz de convencer a cualquiera, salvo claro, a sus amigas.
- Nah, respuesta equivocada. – Afirmó Sunset con una mirada inquisidora, entrecerrando los ojos y observando a su amiga adicta al azúcar con una mirada pícara.
Pinkie se limitó a llevar una mano a la nuca para acariciarla.
- Pues… agh, está bien, me lo regaló Cheese Sandwich.
- ¿El chico con el que competiste para ver quien daba más gracia? – Inquirió de forma tímida la muchacha de piel amarilla.
- Sí, pero no se lo digan a nadie ¿Sí? Prefiero que nadie se entere, en especial Rainbow; es una grandiosa amiga, pero suele exagerar con sus palabras.
- Prometido. – Exclamó Sunset. – Solo si me compras una porción de papas mañana.
- Oki doki loki, y usted señorita Shy, qué desea a cambio de su silencio.
- Una hamburguesa vegetariana. – negoció la adolescente manteniendo la calma para no ceder ante la presión.
- Una porción de papas y una hamburguesa vegetariana… - se dijo a sí misma la de cabello alocado mientras llamaba a su padre.
Cuando finalmente las tres decidieron levantarse para dirigirse a comprar las deseadas malteadas, Fluttershy fue a dejar a Lou a su respectiva jaula, era una pena que tuviera un espacio tan pequeño para dormir, pero era lo que había. Seguidamente, sacó las llaves del refugio y salieron por la puerta delantera.
Cuando comenzaron a caminar en dirección a la tienda de los Cakes, pasaron al frente en el semáforo en rojo; sin embargo, algo las detuvo en seco, el ladrido inconfundible de Lou, justo en ese instante el semáforo pasó a verde, Fluttershy se congeló en seco mientras observaba al perro tratar de pasar la calle para alcanzarlas y poco después, se tapó los ojos con ambas manos.
Pinkie Pie por su parte sintió un escalofrió desde la punta de los dedos de sus pies hasta la nuca. Levantó los brazos para indicarle de alguna forma al canido que se detuviera, pero este no comprendió.
Sunset por su parte trató de gritar, pero todo pasó tan rápido que en un abrir y cerrar de segundos, las imágenes del cuerpo de Lou tendido en la acera, el sonido de los neumáticos de un auto rechinando contra el pavimento para finalmente escuchar el sonido seco y fuerte del impacto del frente el auto chocar con el cuerpo de un desgraciado Lou; poco después, el motor del auto volvió a acelerar para perderse en poco más de tres segundos, pasando un alto y fugándose del lugar del accidente.
Cuando todo terminó, Fluttershy bajó sus manos para tratar de pasar al frente, de inmediato Sunset la tomó de la muñeca para evitar que tuviera la misma suerte que el animal, cuando el semáforo regresó a rojo, un tiempo que se hizo eterno, las tres pasaron al frente corriendo con desesperación.
- ¡Lou!. – Exclamaba Fluttershy sin temor a hacerse escuchar.
De la misma forma Pinkie parecía perder su cabello ondulado por uno liso, aunque sonara una locura; Sunset por su parte no podía creer lo que estaba pasando, de un segundo al otro, aquel perro realmente adorable había pasado de una vitalidad enorme a un estado agónico, sus ojos apenas podían ver algo, tenía el espasmo de seguir caminando por la calle y de su hocico comenzaba a manar sangre, desde luego Fluttershy, Pinkie Pie, también ella comenzaban a expulsar lágrimas por lo sucedido. Pero no podía terminar así… Sunset tuvo un recuerdo que le llegó casi como un reflejo… el perro estaba a punto de morir, pero podía curarlo, ella podía curarlo o al menos creía poder hacerlo.
Sin embargo, necesitaba que no hubieran testigos, especialmente sus amigas para realizar aquel intento desesperado que tenía en mente.
- Chicas vayan a llamar al veterinario.
- Sunset, en este estado… - Comenzaba a decir Fluttershy de forma realista, pies uya había experimentado aquello antes con otros animales.
- No, no debemos rendirnos, vayan a llamarlo, yo me quedaré aquí con él. – Insistió de forma firme la adolescente de piel ámbar.
Pinkie sin discutir tomó a su amiga por el brazo para jalar de el en dirección al refugio, allí había un teléfono y un botiquín de primeros auxilios tanto para humanos como para animales.
Los ojos turquesa de la adolescente observaron cómo sus amigas se alejaban temporalmente.
Dentro de ella comenzó a pensar a tratar de comunicarse consigo misma, era extraño que lo hiciera, pero al menos así estaba segura en mayor proporción de lo que iría a hacer.
- Si tengo esta magia, si soy lo que dicen que soy… entonces, sé que podré…
A voluntad, ella comenzó a ser consciente de que debía poner una mano sobre el animal, quien convulsionaba moviendo sus patas, como si dentro de su cabeza no perdiera el objetivo de alcanzar a sus amigas humanas, pasear con ellas, estar cerca de ellas.
- Vamos… vamos… exigía la adolescente, la información le llegaba por montones.
Lo que hacía era casi instintivo, pero tenía la idea clara, al poner la mano sobre el cuerpo del cánido, no pasó ni un segundo para que pudiera saber que los huesos de su lomo estaban rotos, actuando directamente en el sistema nervioso del animal, después, algunos huesos de sus costillas habían tenido una fractura tan destrozada que fragmentos de esta se habían astillado para clavarse en los pulmones. La sangre que perdía era preocupante, por no decir que inundaba sus pulmones, haciendo su respiración más difícil a cada segundo.
Pero manteniendo la concentración, aquella extraña forma de percepción que poseía tomaba conciencia de todas las falencias, las partes afectadas y de la misma forma comenzó a resolver cómo curar aquellas heridas letales.
La palma de su mano no brilló, no pasó de ser un mero tacto con un cuerpo ajeno, solo los ojos de Sunset pudieron apreciar como su magia comenzaba por esfumar todas las astillas, a reconstruir hueso, tejer músculos arruinados, cerrar las heridas de sus pulmones, finalmente, su columna vertebral era transformada, de forma drástica, la articulación rota que daba parte de la médula expuesta era reajustada, pudo escuchar el sonido de sus huesos a través de su carne siendo retorcidos, molidos u finalmente unidos, la sangre era devuelta a arterias y venas que se reconstruían a medida que los huesos eran nuevamente formados. En poco más de diez segundos todo aquel proceso daba como resultado la curación de Lou.
Sunset todavía podía observar aquel flujo de su magia, tenía un color turquesa, como el de sus ojos, rodeaba el cuerpo del cánido, finalmente se introducía en su cuerpo para desaparecer, el residuo pronto fue absorbido como una esponja absorbe el agua; ingresando al cuerpo del animal que prácticamente estaba condenado hace unos momentos y ahora estaba como nuevo.
De un momento a otro, sus amigas salieron del refugio. Entonces se percató de un hecho fundamental, Lou estaba con su cuerpo en perfecto estado gracias a ella, no presentaba ninguna herida, ni siquiera un rasguño y de hecho, podía apreciar que despertaría en menos de cinco segundos, con toda la energía salvaje que llevaba dentro.
- Lo siento, aclaró la adolescente antes de bajar su mano unos centímetros.
La misma magia que lo curó, comenzó nuevamente a fluir por el cuerpo del can, rodeando partes estratégicas, con una minuciosidad respectiva a aquella percepción terriblemente superior, la magia comenzó a fracturar las costillas del animal de tal forma que no se astillaran de forma mortal, ni dañaran de sobremanera ninguno de sus órganos.
Cuando Lou despertó comenzó a aullar a causa del dolor producido.
- Enserio lo siento… - Susurró la adolescente, sabiendo que el perro no moriría, pero tampoco estaría en la mejor de las condiciones por un tiempo.
Fluttershy corrió en dirección a ambos, con lágrimas en sus ojos, sin embargo, no expresó nada más, iba con unos cuantos instrumentos que Sunset no reconocía, salvo por una manta negra.
- Yo sé que lo logrará. – Expresó con toda emotividad la adolescente de piel ámbar, manteniendo la esperanza en la vista y agarrando a su amiga por el hombro. – Este pequeñín es muy fuerte.
Pinkie no tardó en sumarse al círculo dibujada por ellas alrededor del animal.
Era una suerte extrema que el veterinario estuviera solo a cinco cuadras del refugio, este no tardó ni diez minutos en llegar; llevaba una caja de primeros auxilios con los aditamentos necesarios para tratar al animal o procurarle un final sin sufrimiento.
Con una mirada extrañada, ocultó al animal con precisión. Pero sorprendido, ajustó sus gafas antes de dirigirse a las tres adolescentes para hablar.
- Su perro es muy afortunado, tiene unas cuantas costillas rotas, pero fuera de eso, está bien. Debo llevármelo de inmediato. – Afirmó mientras se levantaba para abrir la puerta trasera de su camioneta.
Con mucho cuidado, las tres pasaron la cama por debajo del cuerpo de Lou, después, con ayuda del veterinario las tres levantaron al can, para depositarlo con la misma prudencia en el área de carga de la camioneta; cerrado el torno, arrancó en dirección a su consultorio. Desde luego Fue Fluttershy quien acompañó al veterinario hasta su consultorio.
- ¿Vamos a pie? – Cuestionó Sunset a su amiga de pelo alocado.
- Lo siento Sunsi, pero mi padre me ha estado llamando todo este tiempo, lo último que quiero es que se enoje, me debo ir ahora mismo. – Aclaró Pinkie Pie poco antes de llamar a un taxi para que parara. – Sé que estará bien, luego le haré una fiesta por ser el perro man o dogman o como sea, la cosa es que se parece a superman. – afirmó con una sonrisa poco antes de salir a toda prisa del lugar.
Así pues Sunset Shimmer se quedaba sola en medio de la calle, con los rayos del atardecer acariciándole el rostro.
- Me lleva. – Dijo de pronto, al darse de cuenta que la directora Celestia la mataría por llegar a esa hora, nunca estuvo acostumbrada a tener una hora de llegada estricta más que para sus clases en la academia de unicornios superdotados. Era una ironía que ahora estuviera viviendo en la casa de la contraparte de la alicornio de pelaje blanco.
*30 minutos más tarde
Celestia caminaba impaciente de un rincón al otro de la sala, observando el reloj cada media hora, Sunset Shimmer estaba bajo su cuidado por aquellos momentos o al menos así lo pensaba, era complicado pues no sabía exactamente cómo debía comportarse con ella, por un lado era la directora del colegio donde estudiaba y por otra era la dueña de la casa en donde habitaba. Por supuesto que no era su madre, pero de todas formas se preocupaba.
"En últimas noticias, el beek kalin asad ha afirmado en una entrevista reciente que la única forma de asegurar la soberanía del estado del Saak es iniciando su propio programa nuclear, mostrando documentación sobre la extracción de uranio, plutonio y radio en cantidades considerables a lo largo y ancho del territorio sur de su país…"
- Cálmate Tia, ella probablemente ha vivido así todo el tiempo que ha estado aquí; es obvio que sabe cuidar muy bien de sí misma. – Afirmó con toda seguridad su hermana que se encontraba batiendo una masa en un tazón. – Y no creas que te salvarás de batir esto, fue tú idea hacer las galletas de mamá y no me vas a dejar hacerlo todo como en los itinerarios de las excursiones. – habló de manera amenazante poniendo la cara de gruñona que su hermana conocía demasiado bien.
Rodando los ojos, Celestia se dio media vuelta para ir en dirección a la cocina, apagando el televisor.
Justo en ese instante, la puerta delantera se abrió para mostrar a una Sunset Shimmer con sangre en la parte inferior izquierda de su falda y su remera. Antes de entrar en pánico y pedir explicaciones, la mujer de piel rosa pálido recibió una respuesta inmediata de la adolescente.
- Tuve un día agotador, por cierto, esto no es mío… lamento haber llegado un poco tarde.
Con aquellas pocas palabras, sin una coherencia precisa, pero entendible, Sunset pasó dentro de la casa.
Sus ojos mostraban una vitalidad que no mostraron en los días pasados, incluso su forma de caminar desprendía una alegría inexplicable.
- Bueno, cámbiate y baja a comer, Luna y yo estamos preparando unas galletas… - Anunció la mujer con un tono de duda.
Sunset se limitó a subir las escaleras, la voz de Celestia se hallaba claramente en tono de regaño, pero sus palabras eran amables, nada más extraño. Mientras desaparecía por las escaleras, la subdirectora Luna salió de la cocina.
- ¡Ay mamá!, mejor deja de actuar como una madre controladora y ayúdame con esto, sabes que el horno es mi peor enemigo. – Exclamó con furia la hermana menor.
Celestia se limitó a ingresar a la cocina callada, en serio era bastante extraño tener a Sunset Shimmer en su casa.
Una vez en la habitación de huéspedes, Sunset comenzó a recordar absolutamente todo lo que había pasado.
¡Había curado a Lou! ¡Su magia podía curar! ¿Qué significaba todo aquello? Necesitaba respuestas cuanto antes; pero no quería sentir aquella conexión con su subconsciente, necesitaba escucharlo de la única criatura que no estaba dentro de su cabeza.
- ¿Dónde estás? Sal de donde sea que te ocultes.
Una mosca alzó vuelo, se hallaba posada en el foco; al pisar tierra, su cuerpo comenzó a transformarse al de un escarabajo con su exoesqueleto azul fosforescente.
- Cual se… es deseo de Sunset Shimmer.
- Hoy curé a un perro, dime cómo lo hice. Cuestionó sin rodeos la adolescente sentándose en una silla.
- Asistir canido, gasto innecesario de energía y riesgo imprudente.
- Lo último que quiero de ti es tu opinión. –Le respondió de forma rápida la adolescente manteniendo una expresión seria. Ciertamente se había arriesgado a que Él la encontrara, solo ahora podía percatarse de ello.
- Sunset Shimmer no prestar atención cuando Ocllo hablar de energía; flujo, magia ser capaz de cualquier cosa, provenga de energía positiva o negativa. Energía positiva interactuar con materia orgánica de forma menos sutil que energía negativa, pese a que energía positiva hacer posible estabilidad de organismos en Equestria.
- Y eso qué tiene que ver con que… espera… ya entiendo. – Dijo finalmente la de cabello bicolor llevando su mano a la barbilla. O sea que la magia que puedo hacer es capaz de interactuar con los organismos de forma más amplia que la magia de un unicornio.
- Ser más sencillo para ti que para un unicornio, pero ambas energías ser capaces de realizar los mismos flujos; observación, no ser simplemente energía la responsable de reparación de canido; percepción a base de energía de Sunset Shimmer ser capaz de identificar cualquier cuerpo hasta su unidad mínima, células, moléculas, partículas y demás ser percibidos por demonios; consecuentemente también poder ser manipulados.
- Comprendo. – Afirmó la de ojos turquesa mientras se levantaba de la silla, dejando un rastro de agua en ella.
- ¿Por qué estar mojada?
- ¿Acaso todos me van a interrogar sobre esto? – Cuando Sunset Shimmer observó el rostro inexpresivo de Ocllo se calmó, no era justo desfogarse en él. – Lo siento, ha sido un día muy largo.
La corta charla finalizaba, Sunset fue hasta el saco de ropa prometiéndose utilizar el closet de la habitación pronto. Pero no tardó en darse de cuenta de que Ocllo seguía en la habitación, no estaba segura de qué era, pero todo apuntaba a que era un chico y la costumbre que le había costado un montón adquirir se mostró.
- Ocllo, sal de la habitación, me voy a cambiar de ropa.
- ¿Con qué razón?
- Simplemente sal de aquí… - Le respondió de forma cortante.
El insecto se limitó a salir de la habitación por una ventana abierta.
- Si voy a tener una mascota insecto, compañero de habitación o lo que seas, debes aprender modales. – Señaló mientras se quitaba la remera.
Apuesto a que creyeron que no publicaría en esta semana, pues se equivocaron, tuve unos cuantos problemas con el internet y con revisar mis otros fics, es difícil publicar un capítulo de tres diferentes; bueno, dejando mi ego a un lado, espero que les haya gustado el capítulo. ¿Qué vendrá después? Ya lo verán, ya lo verán… Nos leemos pronto.
