Los personajes de Kaleido Star no son de nosotras, pertenecen al estudio Gonzo Digianimation, bajo la dirección de Junichi Sato y Yoshimasa Hikaike.
El Dragón y el Fénix: Inicio y Fin
Autora: Layla Hamilton - Original
Traducido del portugués al español por: SanLay-cvrt
¿Qué cosa podría cambiar un escenario en su vida? Ya había estado en él antes, y tan sólo eran audiciones. Había sido un extra, había ganado la atención, habían reconocido su esfuerzo… Entonces, ¿Qué estaba mal? Era eso lo que Layla pensaba durante los próximos días, después de aquella audición. Todavía no se conformaba con lo ocurrido, pero se había animado con las palabras de su rival, por más increíble, que en su opinión, eso pareciera. Entonces, lo único que le faltaba era entrenar, pensar en su nuevo papel y perfeccionarlo. Era por eso que ella estaba allí, y por esa misma razón, ella tenía su propio salón de entrenamiento en casa. Y entrenaría ahí, como había entrenado durante los últimos meses, incluso en su cumpleaños. Pero antes de que pudiera cambiar el asunto mental hacia algo que la pudiera herir, volvía a pensar en la obra. Tenía la costumbre de querer hacer sus entrenamientos a escondidas, con la intención de sorprender con algo nuevo y perfecto. Y esta vez, no sería diferente. Por más que no tuviera el guión en manos, ya era hora de estudiar sobre el personaje en cualquier momento libre que tuviese. Después de todo, apenas estudiaba, más allá de su nuevo trabajo, es por eso que tenía bastante tiempo libre.
Todos los días, después de clases, pasaba por una tienda de arriendos de DVD, librerías o bibliotecas y compraba algo que podría relacionarse con su nuevo desafío, ya sean libros y películas sobre "Peter Pan" como también artículos y consejos para mejorar su actuación. No importa lo que ella leía, no encontraba un sólo error que pudiera ser comparado a su actuación de aquel día, y probablemente no sabría tan pronto sobre qué era lo que Kalos estaba hablando, sobre lo que él mismo le había dicho a ella.
El guión fue entregado en su casa una semana después. Ella no tenía ningún motivo para quedarse en los dormitorios Kaleido, puesto que vivía en Mery Cape. Cuando lo miró, por un momento una sonrisa se dibujó en su rostro. Sin embargo, quedó con cierta molestia. Tenía escenas importantes, hacía la parte del clímax… y eso significaba tener que actuar con las estrellas principales. Por un lado fue maravilloso, podría enfrentar el desafío y superarlos en pleno escenario, pero por otro lado…
– No fue tan malo tener el papel de Tinker Bell, ¿No es así?– Yuri decía en voz baja, acercándose por detrás con una sonrisa un poco provocativa, lo que la hizo fruncir el ceño y cerrar los ojos para contener el enojo. Al darse cuenta, él dejó escapar una breve carcajada. Estaba más relajado que antes, pero sólo con algunas personas. Especialmente con el elenco principal, y sobre todo, con las mujeres del elenco principal, que de cierto modo, la conformaba. Después de todo, demostró su teoría de que los hombres, principalmente los de la edad de él, realmente hacían de todo para aparentar ante el sexo opuesto – Yo sólo quería decir que estoy contento de que podamos trabajar juntos. ¿Y tú? ¿Ansiosa?
Ella se dio la vuelta para mirarlo, y antes de que pudiera pensar en responder, él ya se había alejado hacia los trapecios. Los segundos en que estuvo confundida, cesaron cuando recordó el motivo por el cual estaba allí. Su principal y más agotadora escena por más perfecta que fuera, debía contener algo que ella jamás demostró por ninguna persona y por ningún motivo: Celos. Aquello hacía arder su sangre, especialmente por saber de qué tipo de celos se referían en el guión. Empeoraba aún más cuando le entraba la conciencia de que él sabía muy bien de tal escena y por eso la había enfurecido. "¡Esto apesta!", pensaba al dirigirse hacia la esquina del salón donde se encontraban las botellas con agua. "¡Ahora sí, te creerás el rey del universo!".
Eran pensamientos que al menos sonarían extraños para alguien que vivenciara esa situación y los escuchara. Después de todo, él no se comportaba de forma convincente, ella sólo creía eso. Pero sus pensamientos jamás pasaban de ser pensamientos. A pesar de tener la leve sensación de que él sabía lo que pasaba por su mente, jamás dejaría que lo comprobara, ya que nunca respondía de mala forma a sus frases, excepto el día de la audición, donde su indignación ultrapasó la rabia y sus estudios de etiqueta. Pero su preocupación, más allá de cualquier otra, era la de impresionar a Kalos. No sólo por lo que le había dicho, sino porque sus relaciones con Kaleido superaban las relaciones entre él y ella. Su padre estaba involucrado en eso.
Compraría pronto parte de las acciones de Kaleido, pero sólo si su éxito estuviera garantizado, y para eso, ella misma necesitaba asegurarse de ello. Eso ocurrió en el mismo momento en que ella descubrió que era capaz de ingresar durante tres años en el Festival Internacional circense, y finalmente ganar su tan anhelada gloria. Sin embargo, ese sueño parecía extremadamente lejano, comparado con respecto al reto que tendría que superar. Dentro de todos los tipos de actuaciones sobre las cuales ella había leído y probado, no imaginaba los celos, mucho menos aquel tipo de celos. Para ella, hasta entonces, Tinkerbell ayudaba a Peter por cualquier motivo, hasta incluso por interés propio, excepto por amor. Sería definitivamente un desafío, especialmente tratándose de celos por alguien que no poseía ni un poco de amor por ella, y en definitiva, era todo lo contrario, y eso era mucho más verdadero que lo que pensaba ella. Si tan sólo fueran amigos, pero ni siquiera eso. Parecía imposible una conciliación entre ambos en el escenario, visto de esa manera.
Lo observaba entrar en calor sobre los trapecios con una seriedad fuera de lo común gracias a todos los pensamientos de enojo en ese momento, finalmente decidió hacer lo mismo. Después de todo, quien pasaría más tiempo sobre los trapecios serían los dos, aunque no en la misma escena.
Tendría que ser rápida, astuta y celosa. "Rápida, astuta, celosa", repetía en su mente, mientras comenzaba los movimientos en el trapecio. Serían simples al principio, para acostumbrarse, pero no porque deseaban. Por razones de fuerza mayor, el primer espectáculo de Kaleido, poseía a la mayoría del reparto compuesto por principiantes, a los cuales no deberían ponerlos en riesgo. El mejor pensamiento que ambos podrían tener, sería simplemente romper esa regla. Ella ya entrenaba en los trapecios hace casi un año y el poseía la extraña y peculiar apariencia de ser experto en todas las modalidades circenses hace mucho más tiempo que cualquiera de ahí adentro, aunque no mostrara precisa y perfectamente todas las habilidades de los veteranos.
Los tres en el trapecio, seguidos por los extras en las barras laterales y otros extras entrenando un poco más adelante, formaban una bella armonía. Incluso ella, que caracterizaría a alguien que ayudaba y encantaba. A pesar de que aquella armonía ofrecía riesgo, encajaba muy bien ahí. Algunos errores, algunos deslices, pero era por eso que eran principiantes. Estaban allí para perfeccionar lo que aprendían en clase y para traer un nuevo significado a aquel escenario con la obra. Pero ella no se permitía tener errores. Si entrenaba por tanto tiempo, ¿Por qué los tendría?
Bien dicen que cuanta mayor confianza uno tiene que algo dará resultado, es cuando hay mayor probabilidad de que salga mal. Su último salto al final de la escena, para que él la tomara, había sido demasiado débil. Se soltó deslizándose de las manos de Yuri y cuando se dio cuenta, abrió los ojos muy grandes. Sentía como caía hacia la red, después de cerrar los ojos con fuerza, pero los segundos pasaban y no sintió el golpe en la espalda. Al abrir los ojos nuevamente, para volver a su conciencia, vio que él había llegado y agarrado sus manos. Estiró los pies y consiguió atraparla antes de que ella cayera. "Podría haberme dejado caer…"pensaba mirándolo con sorpresa al ser levantada hacia arriba.
– Muy bien, eso es todo por hoy. Buen trabajo, Killian– decía uno de los profesores despidiendo al elenco y llamando a los directores y productores para que conversaran.
– Siempre es un placer– respondía en tono bajo y calmado, sin mirarla, incluso estando tan cerca. Sin embargo, ella lo observaba de la misma forma, pero ahora un poco confundida, por haber percibido una mirada de rencor o enojo de parte de él, no estaba segura, pero esa mirada se dirigía a Kalos, quien salía junto a los directores. Después de recibir una mirada de vuelta viniendo de él, ahora más tranquilo y normal, ella desviaba su mirada, levemente trastornada por lo ocurrido, salta hasta la red de protección – ¡Hey! ten cuidado al saltar sin previo aviso. Puedo pensar que estás cayendo de nuevo.
– ¡Muy gracioso!– Exclamaba con fuerza y de forma ruda, saltando hacia afuera de la red y enderezándose, no permitiéndose mostrar o recibir cualquier sentimiento, aparte de la arrogancia de siempre. Sin embargo, él sonreía. Siempre sabía sobre los sentimientos que ella escondía, por más que no supiera exactamente cuáles eran. Y por una u otra razón, adoraba provocarla. No al punto de hacer que lo odiara, pero lo adoraba.
"Va a ser divertido, después de todo…", pensaba él, quedando solo en la sala de entrenamientos y manteniendo una pequeña sonrisa, dejando escapar una risa de vez en cuando después bajar al último desde los trapecios, llevando solamente una botella de agua en una mano y un bolso en la otra, con nuevas ideas en mente. Buenas ideas.
Nota de la Autora: El trabajo en equipo está comenzando a surgir en la vida de ambos, pero de una manera muy peculiar… Mientras Yuri sólo tiene en mente la venganza de Kalos, Layla sólo tiene en mente la victoria, el estrellato. Pero al mismo tiempo, ambos se enfocan uno en el otro, de manera que otros sentimientos comienzan a surgir…
"Amusement" porque Layla Hamilton jamás pensó que alguien como Yuri Killian la ayudaría, aunque eso se tratara de dejarla caer en la red y humillarla en frente de todos.
